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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2013

Inflacin, conflicto social y poder

Julio C. Gambina
Rebelin


La inflacin est en el centro del debate econmico, social y poltico en la Argentina.

Es una realidad de la cotidianeidad, no solo por el aumento de los precios a los veraneantes, o las ofertas que aparecen en zonas tursticas, sino por el costo de vida crecientemente verificado en cualquier caja donde se cancelan compras o consumos de bienes y servicios.

La suba de precios oscila entre el 10,8% que registra el INDEC para el 2012 y la estimacin de variadas organizaciones sindicales que discuten actualizaciones para el 2013 sobre la base de una variacin de precios del ao que pas, que flucta entre 20 y 30%. Nadie tiene registros exactos, y el nico en condicin de resolver el asunto, mal que pese, es el organismo oficial. Tal como reclaman los trabajadores del INDEC, se impone su normalizacin inmediata.

El fenmeno inflacionario ya no se discute, el problema es la esencia

Los precios suben y los ingresos populares no alcanzan. Es una situacin que genera insatisfaccin y habilita conflictos en la disputa por la apropiacin de la renta y la riqueza socialmente creada.

Confirma el diagnstico de la inflacin los dichos de la Presidente cuando alude a una campaa contra los empresarios que suben los precios y convoca a hacerles el vaco para que reaccionen. Ello supone pensar que los fijadores de precios pueden reaccionar reduciendo los precios.

El mensaje presidencial est dirigido a los consumidores para que se auto defiendan en el mercado, para que no compren, o cambien de proveedor, aunque resulta complejo mutar de proveedor de servicios esenciales cuyas tarifas se vienen adecuando en el ltimo tiempo: electricidad, transporte y otros. Es inimaginable, va abstencin del consumo, la reduccin de los peajes, de los boletos de transporte, de las tasas de inters, de los alquileres, de la electricidad u otras tarifas de servicios pblicos, o de los alimentos de consumo cotidiano; ni hablar de los medicamentos y otros muchos gastos cotidianos, entre ellos las acrecidas tasas municipales o los impuestos provinciales.

Cmo hacer el vaco ante tamaa diversidad? Alcanza con el accionar selectivo de los consumidores? Es algo que ya se prob sin xito en el historial de la inflacin local. El tema es ms complejo. Quin fija los precios, en la Argentina y en el mundo? La respuesta est en la combinacin del Mercado y el Estado, adicionando que el mercado acta nacional, regional y mundialmente. En todos los casos es una cuestin de poder, sea en el mercado o en el estado, de poder fijar precios, de potestad para imponer precios, de ocupar posiciones que permiten vender bienes y servicios a esos precios elevados.

Es cierto que los precios se modifican por circunstancias globales que inciden en los importes en que se comercian las materias primas y los alimentos, tanto como en las variaciones del tipo de cambio, que es tambin un precio, el de las divisas contra una moneda nacional.

Argentina no define las correcciones cambiarias entre el dlar, el euro, el yen, el yuan, o el real, ms all de la existencia o no de una guerra monetaria, como algunos precisan en la coyuntura. No solo no decide, sino que sufre las devaluaciones (dlar, p.e.) o las apreciaciones (real, p.e.), las que se establecen con relativa soberana, segn sea el poder y la capacidad de dominacin de cada pas.

Nuestro pas no define, sino parcial y limitadamente el precio de la soja, del trigo, el maz, o el girasol; mucho menos el precio del oro y otros minerales que se extraen y exportan crecientemente.

Es el capitalismo y su forma de manifestacin contempornea el que establece cierta norma de precios globales, gravosa en la cuenta de los pases importadores de alimentos, entre ellos Hait y otras naciones empobrecidas. En el fondo est la teora del valor, siendo su esencia el trabajo socialmente necesario.

Pero no todos los pases manifiestan del mismo modo las variaciones globales de precios, ya que existen los Estados nacionales y sus polticas econmicas para mediar e intervenir en el mercado de compra venta, local, regional, o del mundo. Insistamos, el Estado con su poltica econmica, no los consumidores con la abstencin de compra. Los Estados y sus polticas pueden ser ms menos eficientes en cumplir determinados objetivos.

Respecto de la poltica econmica y la intervencin estatal, ese fue y es el sentido de las retenciones a las exportaciones de comodities, que tampoco aplican todos los Estados nacionales. Es que no solo se trata de imposiciones a las exportaciones, sino tambin del uso de esa recaudacin, algo escasamente discutido en el conflicto del 2008 y ms ac. Buena parte de los recursos pblicos se esterilizan en las cancelaciones regulares de la deuda pblica, principalmente de los gravosos intereses de una deuda impagable y en crecimiento, pese al desendeudamiento.

Lo que est en discusin es la poltica econmica, en este caso con foco en la lucha antiinflacionaria. Claro que la poltica econmica se asocia o subordina al tipo de sociedad que se pretende, favorable o no al rgimen del capital. En este sentido resulta imposible la autonoma en o del capitalismo. Es posible ir contra el capitalismo? Ese es el debate en la regin e incluso en el mundo, y en rigor, muy pocos formulan ese objetivo, ms instalado en el movimiento popular que en instancias gubernamentales, salvo excepciones como Cuba, Venezuela, Bolivia, y pare de contar.

La primera consideracin de importancia entonces, es el reconocimiento del fenmeno, que aparece en el discurso presidencial y no se compadece con los antecedentes recientes y menos con la medicin oficial registrada por el INDEC. En el mismo sentido pareci aludir el Secretario de Comercio al anticipar un tipo de cambio cercano a $6 para fines del 2013, lo que significa una previsin de ajuste de precios (tipo de cambio) del 20% para el presente ao, lejano de los valores previstos en el Presupuesto votado en el Congreso, e incluso del plan monetario y cambiario del BCRA. Varios voceros del gobierno salieron a desmentir al Secretario, entre ellos nada menos que el Vice Presidente.

Qu hacer con la inflacin?

La inflacin es un hecho en la Argentina, es preocupante y resulta necesario se asuman medidas antiinflacionarias de poltica econmica, ya que afectan a la calidad de vida de la poblacin de menores ingresos, y muy especialmente de trabajadores activos y pasivos.

Entre esas medidas est la participacin popular ms all de la convocatoria al boicot o al vaco de consumo, tal como hiciera Nstor Kirchner en 2006 contra la Shell, o ahora Cristina Fernndez. Una participacin asociada a la produccin y su control directo por los trabajadores y consumidores.

Una vieja discusin de la Economa Poltica pasa por la primaca de la produccin o el consumo. Los seguidores de los clsicos y sus crticos se concentraron en la primaca de la produccin, mientras que los neoclsicos en sus diferentes variantes privilegian la soberana del consumidor.

Existe necesidad de restablecer las prioridades discutiendo quin produce, con quin se produce y para qu y quines se produce en la Argentina, y en cualquier parte. Intentemos responder cada uno de los interrogantes y descubriremos la trama del poder econmico en el pas, y con ellos los responsables del establecimiento de los precios, y por lo tanto en donde enfocar el control y la lucha contra el encarecimiento de la vida.

Solo a modo de ejemplo puede pensarse en los principales rubros econmicos que explican el crecimiento econmico de la Argentina, el sector agropecuario; minero; sidero-metalrgico y automotriz en la industria; la construccin y la banca. Lo principal es la dominacin monoplica, mayoritariamente extranjera, con destino al mercado mundial (por ende requieren salarios bajos), o sectores de alta capacidad de consumo (no definen la compra segn sea la variacin de precios), con lo que el pas produce para el mercado mundial (soja, oro, otros comodities, autos, etc.) y sectores locales de altos ingresos (construccin, automotores, turismo, servicios de hotelera y gastronoma, etc.), contratando con salarios bajos que aseguran competitividad mundial.

All est el meollo de la cuestin. Sin afectar esas relaciones de dominacin resulta difcil dominar la inflacin. Esta expresa la lucha por la apropiacin de la renta, del producto social del trabajo. La lucha antiinflacionaria supone la afectacin del poder econmico. Es cierto que en muchos pases capitalistas no existe el fenmeno inflacionario. En rigor, en algunos pases el problema se manifiesta con elevacin de precios, mientras en otros, el fenmeno se manifiesta con desempleo creciente, o con miseria extendida.

Por todo ello, el fenmeno se presenta en la Argentina por la inflacin, y la esencia es el capitalismo y la resistencia del poder hegemnico a perder la fuente de la ganancia, la acumulacin y la dominacin.

El problema de la inflacin est en el conjunto de la economa local y su insercin subordinada en el sistema mundial. Por ello, el qu hacer remite a modificar el modelo productivo, que ms que satisfacer la demanda mundial de soja, de oro, o de automotores, de tierra, o de inmuebles, requiere atender las necesidades locales y regionales, de alimentos, de energa, de nueva produccin, lo que supone activar el concepto de soberana ampliada a la regin latinoamericana. Es algo que est presente en la cumbre popular en funcionamiento paralelo a la reunin de la CELAC en Chile.

La mayora de los gobiernos latinoamericanos y caribeos buscan mejorar sus relaciones internacionales en el marco de la subordinacin al capitalismo mundial de sus respectivas economas, mientras las organizaciones populares reunidas en Santiago de Chile continan la bsqueda por otro mundo posible, ese que privilegie la satisfaccin de las necesidades populares insatisfechas por un orden capitalista que agiganta las ganancias de unos pocos contra la extensin del desempleo, el hambre y la marginacin.

En el seno del movimiento popular latinoamericano existe la polmica sobre el posicionamiento a asumir ante los gobiernos, que asumen orientaciones socialistas, neo-desarrollistas, e incluso neoliberales conviviendo en experiencias integradoras novedosas (Unasur, Celac). En muchas ocasiones se absolutiza el respaldo o la crtica a los gobiernos, especialmente aquellos crticos al orden neoliberal. La soberana popular es la que gesta los gobiernos y por eso no se trata de defender o de criticar en general, sino de abrir paso a la crtica por un nuevo orden social, econmico y poltico.

Datos recientes de la ONU destacan para el 2012, luego de cinco aos de crisis el desigual impacto de la crisis mundial, expresado en la gran concentracin de riquezas en muy pocas fortunas personales y una tendencia creciente al desempleo, la disminucin de los salarios, las jubilaciones y los ingresos populares. Es la misma conclusin del estudio que realiz Forbes en la Argentina. Con crecimiento o con desaceleracin, con convertibilidad o si ella, lo constante es la dominacin monopolista y transnacional del capital ms concentrado, responsable principal de la inflacin.

El asunto es el poder

Las preocupaciones por la crisis tambin se concentran en Suiza, en Davos, sede de un nuevo cnclave del Foro Econmico Mundial (FEM), que concentra buena parte del debate del poder econmico mundial, sin respuestas novedosas para superar la crisis capitalista, salvo las consabidas polticas de austeridad en materia de gasto social, de readecuacin regresiva de las relaciones socio econmicas y de intervencin estatal para el salvataje de empresas y empresarios a costa de la calidad de vida de la mayora de la poblacin.

Las medidas y opiniones del poder son conocidas, lo difcil pasa por lograr acuerdos con suficiente densidad social para hacer realidad la agenda alternativa.

Es una cuestin de poder, y la inflacin es tambin una cuestin de poder, de poder subir o reducir los precios. Es una batalla, y ya se dijo que en ese combate lideran los patrones y las mediaciones legales, polticas, incluido el propio Estado. Como batalla que es, expresa una correlacin de fuerzas.

El poder acta en el FEM, o en las reuniones de la CELAC, y claro que tambin en el mercado local. El movimiento popular construye sus redes, acciones e iniciativas para construir su propio poder e intervenir, tambin en el mbito local y mundial. En definitiva, la lucha contra la inflacin se resuelve dialcticamente en el orden local y global, constituyndose en eje central la construccin de sujeto popular para enfrentar esencialmente el problema y construir el otro mundo posible, sin explotacin, algo no imposible y que hoy se proponen algunos pueblos en Nuestra Amrica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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