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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2013

Revolucin, ftbol y poltica

David Lazkanoiturburu
Gara


El segundo aniversario del inicio de la revolucin que derroc al ras Mubarak ha estado marcado por dos hitos cuya resolucin explica la deriva de esta histrica efemride.

El primero nos remonta a finales del ao 2012, cuando una coalicin opositora, como poco heterodoxa, de revolucionarios, liberales y nostlgicos del antiguo rgimen -el orden de los factores no altera el producto-, trat por todos los medios, aunque finalmente sin xito, de hacer descarrilar el proceso constituyente liderado por la mayora electoral -refrendada tres veces en los ltimos aos- islamista del pas.

El segundo suceso tuvo lugar ayer mismo con la condena a muerte de una veintena de acusados por la muerte de ms de 70 personas en los disturbios que tuvieron lugar hace un ao con motivo de un partido de ftbol entre dos aficiones histricamente rivales.

Al margen de la brutalidad de las condenas -la pena capital es denunciable en El Cairo, Texas, Tehern o Nueva Delhi-, el hecho de que el deporte rey -tambin en Egipto- se haya convertido en el catalizador o en la punta de lanza del malestar evidente en el pas africano no resulta nada nuevo. Y resulta fcilmente explicable en una sociedad en la que la juventud tiene ante s un solo destino: el no futuro.

Lo novedoso es que haya quien est aprovechando el clima creado antes, en torno y despus de esta sentencia, para ver si puede sacar rditos polticos.

Todo apunta a que los sucesos en torno al campo de ftbol de Port Said en febrero del ao pasado fueron una encerrona con la que los elementos del viejo rgimen, con la evidente connivencia o complicidad policial, quisieron vengarse de la revolucin masacrando a los hinchas del equipo Al Ahly, significados en la lucha en primera lnea contra Mubarak.

Lo que no es de recibo es que la oposicin trate de aprovechar este clima utilizando a jvenes hooligans como fuerzas de choque contra un Gobierno legitimado por las urnas. No se puede intentar ganar en las gradas lo que has perdido en el campo. Y menos intentar hacerlo apelando una y otra vez, a pedradas o con llamamientos directos, a un rbitro que puede que esta vez pite a tu favor, pero que, tarde o temprano, te expulsar del terreno de juego.

Fuente original: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130127/384939/es/Revolucion-futbol-politica



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