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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2013

Entrevista a Enric Valero, activista social y coordinador de cursos de Agricultura Ecolgica y Cooperativismo
No hay que esperar a la revolucin para las pequeas iniciativas de economa social

Enric Llopis
Rebelin


Cuando el sistema cierra las todas las puertas, la gente se ve forzada a buscar respiraderos para sobrevivir. De ah la constitucin de asambleas de parados, cooperativas y todo tipo de iniciativas de economa social. Enric Valero coordina los cursos de Agricultura Ecolgica y Cooperativismo de las asambleas de parados de Paterna y Montcada, en la provincia de Valencia. Lleva, adems, ms de 40 aos en el activismo social.

Enric Valero particip en la lucha antifranquista, fue uno de los promotores de CCOO del Pas Valenci (a finales de los 60 y en los 70) y milit en el Moviment Comunista (MC). Tambin se enrol en los 70 en la pionera Assemblea dAturats de lHorta. os despus, contribuy a la fundacin de Ca Revolta, centro de actividades de calado sociopoltico y cultural en Valencia, de la que hoy es coordinador.

El capitalismo est en crisis. El estado espaol roza los 6 millones de parados. Qu hacer?

Estoy convencido de que tenemos una gran oportunidad. Hay mucha gente que en otro momento nunca se planteara opciones de economa alternativa, porque resulta ms cmodo trabajar en una empresa privada. Personalmente, las luchas reivindicativas me parecen muy bien, pero si los parados se juntan y organizan pueden ofrecer respuestas concretas a la situacin que padecemos. Hemos de aprovechar la coyuntura para promover una economa solidaria, inclusiva y que no slo piense en el dinero, en la maximizacin del beneficio. La rentabilidad hay que medirla en otros trminos: la calidad de vida de las personas, el respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad a largo plazo.

Existen referentes claros o ejemplos de la economa social que describes?

Pienso, sobre todo, en el tercer mundo. No han perdido el sentido comunitario que hace falta para la construccin de una sociedad alternativa. Pero hay numerosos ejemplos prximos. No hay ms que mirar a Catalua. En Euskadi, la mayora de los productores de agricultura ecolgica se encuentran organizados y cuentan con canales muy slidos de distribucin de alimentos. Incluso han constituido una red de consumidores de productos ecolgicos. Por lo dems, estas iniciativas de economa social estn muy desarrolladas en Francia y Alemania. Lo mismo ocurre en Italia, donde cuentan con una legislacin de apoyo a las cooperativas. Se trata de un sector en crecimiento durante los ltimos aos y que ni mucho menos se limita a la agricultura ecolgica: existen iniciativas para el trabajo de imprenta, la construccin de viviendas o la fabricacin de muebles con madera reciclada, entre otros muchsimos ejemplos.

Cul consideras que sera el modelo idneo? Las cooperativas?

Creo que no existen ideales fijos ni un solo modelo. Adems, los fines de las iniciativas de economa social pueden ser muy diversos, y eso depende del momento y de las circunstancias. Ahora bien, los valores s deben estar claros. Que no se explote a los trabajadores, ni se destruya el medio ambiente y, adems, que los productos sean de calidad. Lo primero, en todo caso, es conocer los saberes de la gente que pone en marcha la iniciativa. Todos sabemos hacer cosas y todos somos tiles. No existen los maestros imprescindibles.

Y a continuacin?

En funcin de los conocimientos de la gente que se organiza, y de las necesidades, hay que observar lo que ocurre en el entorno. Por ejemplo, en un municipio con huerta abandonada alrededor, y donde los productos alimenticios son habitualmente de poca calidad, ste sera un campo de actuacin. Luego hay que buscar los medios de financiacin. Tambin hay otro punto decisivo. Hemos de apostar por la produccin artesanal y de calidad. Por iniciativas que perduren en el tiempo. Se ha de aspirar a un salario justo y ofrecer un buen servicio, no a maximizar el beneficio, como ocurre en el capitalismo.

Hablas de proyectos a largo plazo, pero Cmo garantizar la financiacin?

Resulta esencial la financiacin pblica de las iniciativas. Por mi experiencia, para que los ayuntamientos aporten recursos, hay que luchar mucho. Las asambleas de parados de Montcada y Paterna han obtenido financiacin tras encierros en los consistorios. Hay que considerar, adems, que la Administracin se gasta mucho dinero en cursos de formacin que no sirven para nada. Ni siquiera han cambiado los temarios a raz de la crisis. Por el contrario, las asambleas de parados piden muy poca financiacin. Y, en sus proyectos, la gente trabaja mientras se forma. Directamente se genera empleo. Pero tambin hemos de explorar otras vas como el micromecenazgo.

Han de ser rentables las iniciativas de economa social?

Rentables y sostenibles a largo plazo, pero alejadas de la obsesin capitalista por maximizar el beneficio. Cuando se le pide dinero a la Administracin, ha de ser presentando proyectos serios y viables. Ahora bien, ayuntamientos y gobiernos autonmicos funcionan con las inercias de dar el dinero a sus clientelas. Por eso, siempre vern con recelo las iniciativas de economa social. Y, por eso, hemos de considerar siempre los mecanismos de presin.

Cmo funcionan las dos experiencias concretas en las que participas?

Se trata de dos cooperativas, en Paterna y Montcada, de agricultura ecolgica y bioconstruccin en caa, que impulsan las asambleas de parados de estos municipios. Consisten, bsicamente, en cursos de formacin que duran dos o tres aos. Pero mientras los trabajadores aprenden, trabajan. Se trata de cursos tiles y prcticos. Dedicamos tiempo a la produccin y comercializacin de productos ecolgicos, pero tambin a la divulgacin (por ejemplo, con pequeos huertos escolares en colegios). El primer paso consiste en aprender el oficio. Y preparar las tierras, poner en marcha los campos para empezar a hacer algunas ventas. Se adquieren conocimientos de todas las fases del cultivo y a trabajar con todos los productos, tambin a hacer abono orgnico. Y se contacta con granjas y puntos de distribucin. Tambin hemos propuesto al Ayuntamiento que disponga un banco de tierras, con el fin de poner en cultivo mediante acuerdos con los propietarios- tierras abandonadas. Finalizada la fase formativa, la cooperativa ya debe dar dinero para que la gente pueda vivir.

Tiene viabilidad la agricultura ecolgica?

Su potencial es cada vez mayor. Entre otras razones, porque los cultivos no ecolgicos resultan cada vez menos rentables. De hecho, es imposible competir con las grandes explotaciones de frica y Latinoamrica, que venden a precios muy bajos (por el uso de mano de obra muy barata) y sin reparar en la calidad de los productos. Por lo dems, la viabilidad de la agricultura ecolgica responde a que la gente se inclina cada vez ms por la alimentacin saludable y de calidad. Pero, ojo, hay que pagar estos productos por lo que valen.

Qu valores han de impregnar estas iniciativas?

Valores antagnicos a los del capitalismo, que nicamente nos propone agresividad, competitividad y descontrol cultural, social y ambiental. La alternativa ha de partir de una economa solidaria y que reparta los beneficios. Tambin, que la gente se empodere de su destino y no, como ocurre hoy, que una elite tenga el control de la economa y de la sociedad. En definitiva, se trata de fomentar una economa democrtica y participativa, que respete la autonoma del individuo y asimismo piense en la comunidad.

Por ltimo, Qu hara falta para arrancar con un proyecto?

Que se junte un grupo de gente. A partir de ah, seguro que surgen ideas. Todo el mundo tiene algo que aportar y, en el entorno, siempre hay cosas que hacen falta. O cosas que se rechazan y podran reciclarse. Y sumar conocimientos, por ejemplo, mediante sinergias con la universidad, porque la formacin y la investigacin resultan decisivas. La gran conclusin es que no hemos de esperar a la revolucin para empezar con pequeas iniciativas de economa social. Hay mucho que podemos hacer ya.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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