Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2013

Cambiar o morir

Gonzalo Bizama
Rebelin


En su Estudio de la Historia, el viejo y querido Toynbee comentaba que las sociedades cuando colapsan, ms que ser asesinadas mueren por suicidio.

Cambiar es una prestacin del galico (Kamb) al latn, que lo adopt como cambium, y se relaciona principalmente con el trueque, la transaccin, por lo que implica siempre un riesgo a perder temporalmente el equilibrio (gamba, cambalache,etc.) La voz propiamente latina, es ms suave y corresponde a alternar, distribuir sucesivamente o por turnos, o tambin la posibilidad de elegir entre opciones diferentes (Alternativa).

Pero como indica el mismo Toynbee, la sociedad ms que un estado fijo es un proceso, y ms que un puerto es un viaje. Es compleja como la vida misma y su desarrollo no es una lnea continua y sosegada, sino que posee una dinmica propia y no exenta de quiebres y riesgos. Un cambio no es simplemente un logro acumulativo, una adquisicin permanente; implica una modificacin que puede tambin entrar en contradiccin con otros logros y cambios, de lo contrario, no existiran los avances y retrocesos, las involuciones, los saltos cuantitativos y cualitativos, el impulsarse para saltar mejor, el pousser pour mieux sauter etc. Normalmente son los hechos desestructurantes, aparentemente violentos, los que obligan a una persona (o sociedad) a cuestionarse su presente y su futuro y a obtener un cambio.

Se puede entender la tendencia humana a evitar el riesgo y el sufrimiento, ambas experiencias fuertes y ansigenas, pero lo que no es aceptable, es que una sociedad, al igual que las personas frvolas e inmaduras jams desee enfrentarse con la experiencia del cambio. Lo que tenemos en Chile- como producto del modelaje de la oligarqua y su clase poltica- es una sociedad antojadiza, voluble, de poco carcter, incapaz de confrontarse con sus propios miedos y fantasmas. Pero lo peor de todo es que esa feroz resistencia al cambio, esas alarmas que continuamente estn saltando frente a todo lo que representa de innovador y desconocido, significan no slo una vergonzosa falta de coraje poltico, tambin estn indicando poderosos sntomas de colapso interno. Una sociedad colapsada inevitablemente entra en desintegracin y este cisma del cuerpo social no es ms que la fiebre que demuestra en el fondo la prdida definitiva de su cohesin y de su proyecto vital. Siguiendo esta figura, en Chile es palpable que la minora dominante ha pasado a controlar la sociedad sin ningn viso de poder creador si es que alguna vez lo tuvo, y una vez perdida la fascinacin creativa, sus capacidades dirigentes se han reducido dramticamente a meras tcnicas policiales y militares de control y obediencia. El colapso est a la vista y una neblina inmovilista, rancia y casposa penetra hasta en el ltimo poro del cuerpo social.

En una sociedad en esa situacin, los cambios son percibidos como ataques a la estabilidad, como imposiciones externas, como cuestionamientos a las verdades intrnsecas (como si existieran verdades absolutas en el desarrollo social), como ofensas a la identidad, aunque lo bueno y saludable para ella sea justamente lo que haya de nuevo en el horizonte. Sustituir, por ejemplo, la vieja constitucin de generacin ilegtima e ilegal, teniendo la oportunidad de votar una nueva para el presente periodo democrtico, sera una muestra clara de madurez y coherente transparencia.

Chile se parece mucho a Dorian Gray, aquella novela de Oscar Wilde. Cuando Basil Hallward pint a Dorian en su juventud atrado por su belleza y lozana, jams pens que el modelo en persona llegara a ser tan horrible y aberrante. Sus actos perversos, su vanidad, su locura y sus muchos pecados hicieron de Dorian un adefesio humano que en nada se pareca a su propio retrato de juventud. Como Dorian, Chile tambin ha envejecido penosamente, a pesar de querer mantener un aparente tinte de jovialidad. El modelo social, con sus pecados de codicia, lucro, injusticias y egosmo, se volvi caba esperarse- en un viejo horrible y desfigurado a pesar de sus anhelos de inmutabilidad y eterna juventud. Las canas mortecinas, las arrugas, la joroba, el desgaste, y la fealdad interna, hicieron imposible que conservara su figura y terminaron por minar a un ser oscuro y egosta que jams fue capaz de hacer un gesto de reconocimiento o alguna forma de toma de conciencia.

Este ao, con las elecciones presidenciales y el prximo gobierno entrante, Chile tendr la oportunidad de hacer un cambio real o tropezar con la misma piedra, de ser un animal de costumbres o un adulto sensible y creativo, de poner displicentemente el piloto automtico o comprender que un cambio verdadero, con riesgos incluidos, conlleva siempre la oportunidad de asumir posiciones o actitudes ticas superiores frente a la experiencia humana. La posibilidad de elevar la nave a lo ms sublime y ampliar las percepciones o hundirse definitivamente en la marea de conductas ciegas, eglatras y autodestructivas. Dicho todo esto, por si las futuras candidaturas a la presidencia estuvieran realmente interesadas en colaborar con el fenmeno transformador de las aejas estructuras sociales e institucionales de la era post- pinochetista y no conformarse con ser la alternativa menos mala o un milmetro mejor que la derecha. De lo contrario, ser el propio poder del pueblo, su auto- organizacin y la autonoma proletaria, las que completen su proceso de cambio y transformacin. Al tiempo.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter