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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2013

Reflexiones sobre Gramsci y la anatoma del kirchnerismo

Fernando Rosso
Rebelin


En un extenso artculo denominado "Anatoma del kirchnerismo", Claudio Katz hace un anlisis y un diagnstico que contiene innumerables elementos para la discusin. Aqu slo queremos aclarar/aportar en torno a la cuestin del "bonapartismo" o "cesarismo", las potencialidades y los lmites explicativos del concepto y su aplicacin concreta al "hecho kirchnerista".

Katz hace una amalgama para "refutar" las caracterizaciones de la izquierda trotskysta, empezando con una simplificacin/ridiculizacin, cuando afirma que "Las visiones trotskistas denuncian el carcter capitalista del gobierno", y luego nos explica con tono pedaggico: "Pero como todas las administraciones nacionales precedentes y del grueso del planeta comparten ese perfil, esa constatacin no esclarece las singularidades del kirchnerismo". Efectivamente, la definicin del carcter capitalista de los gobiernos kirchneristas no explica todas sus peculiaridades, aunque frente a tanta zoncera sobre el carcter "revolucionario nacional-popular" del kirchnerismo y tanto "como s" que anda dando vueltas, aclarar lo esencial no es un mal punto de partida.

Pero el mtodo de caricaturizar las posiciones del adversario e inventarse un contrincante "a la carta" le hace un flaco favor a la polmica.

Sin embargo, ms adelante Katz "reconoce" que la izquierda rescat el concepto de "bonapartismo" para caracterizar al kirchnerismo-cristinismo y explica "En cierta medida esa mirada se asemeja a la caracterizacin de un rgimen populista". Para terminar refutando la utilizacin de la categora porque "El bonapartismo era un concepto muy utilizado en el pasado para describir cierto manejo militar del estado, en situaciones de continuada catstrofe econmica, empate social o disgregacin poltica. Estos contextos que desbordaban el marco clsico de gestin de la democracia burguesa- estn ausentes de la actualidad argentina, luego de la marginacin del ejrcito de la vida poltica. Una nocin que permita entender los contextos extra-parlamentarios perdi gravitacin en el escenario constitucional." Es decir, sin la posibilidad de la actuacin del partido militar y de las FFAA en poltica interna, un rgimen bonapartista es prcticamente imposible.

Esto tiene sus elementos de verdad, la relacin de fuerzas ms general que se remite a la cada de la dictadura militar pone un lmite (que mantiene vigencia) a la actuacin interna de las FFAA en la vida poltica nacional. Este elemento explica a un nivel la persistencia del "escenario constitucional" en la Argentina contempornea. Aunque esta "estabilidad democrtica" tiene su otro fundamento en la derrota de la insurgencia obrera de los 70s.. Derrota de la que el 2001 y la recomposicin (objetiva, pero tambin subjetiva) de los ltimos aos comenz a ser una reversin. Basndonos en esta apreciacin hemos definido en en este artculo (junto a Christian Castillo), que en el marco de un rgimen democrtico burgus, el bonapartismo es til para describir los mecanismos de gobierno (y no del rgimen), que intentan "resolver" mediante el arbitraje las contradicciones econmicas, sociales y polticas. El "bonapartismo fiscal", por ejemplo, no es muy..."parlamentario" que digamos y es un mecanismo de coaccin y disciplinamiento de gobernadores e intendentes mediante la caja, as como de cooptacin (con premios y castigos) de empresarios que se benefician de los subsidios.

Pero la clave de la discusin y el "principal problema", segn Katz, "radica en el sentido signado al bonapartismo kirchnerista". Y lo interesante viene cuando interroga: "Tradicionalmente se estableca una categrica distincin entre variantes progresistas y regresivas del arbitraje bonapartista. Los lderes que introducan reformas sociales en choque en el imperialismo (Pern, Crdenas, Vargas) eran ubicados en el polo opuesto de los dictadores que emulaban a Luis Bonaparte. En cul de los campos se ubicara al kirchnerismo?. Y exige a la izquierda trotskysta una definicin "categrica" sobre el carcter del kirchnerismo ya que "Al hablar de bonapartismo a secas, los utilizadores del concepto no aclaran si esa modalidad es actualmente utilizada para promover polticas nacionalistas, reformistas, contrarrevolucionarias o conservadoras".

Por nuestra parte ac y ac hemos definido categricamente el carcter histricamente restaurador (y en este sentido, totalmente reaccionario) del kirchnerismo.

Dicho esto, sin embargo, hay que precisar que la oposicin/comparacin histrica, si queremos que tenga algn sentido, no es entre el "dictador" Luis Bonaparte por un lado y Pern, Crdenas o Vargas; sino entre ste y los Napolen o los Cromwell, los "Cesar" de la revolucin burguesa.

Por algo Trotsky calific de "sui generis" a los bonapartismos que pueden surgir en las semi-colonias y que se pueden oponer parcialmente al imperialismo (definicin sta de "bonapartismos sui generis", que Katz no tiene en cuenta para nada). Son, digamos, "bonapartismos de provincias", de otra poca y marco histrico, bajo el dominio del imperialismo, la etapa superior decadente del capitalismo. Su grandeza (o miseria) y su "progresismo" (o reaccionarismo) tienen, como todo, los condicionantes de su poca. No se pueden comparar estos fenmenos con los momentos bonapartistas de ascenso de la burguesa, su progresismo y hasta su restauracionismo son directamente proporcionales y estn determinados por las fuerzas histricas que les servan de motor. Por eso, como dice Martnez Estrada, "Napolen fue un captulo entero de la historia de Francia y Ayohuma un mal da en la vida de Belgrano".

Pero dejando de lado la definicin de Trotsky, que nos leg la valiosa elaboracin conceptual sobre los "bonapartismos sui generis", ya en Gramsci mismo encontramos que la distincin entre "progresistas" y "regresivos" de los bonapartismos no era tan "categrica", sino un poco ms dialcticamente relativa.

Afirma Gramsci "En el caso de Csar o de Napolen I, puede decirse que aun siendo A y B distintas y contradictorias, no eran sin embargo tales como para que no pudiesen en "absoluto" llegar a una fusin y una asimilacin recproca, luego de un proceso molecular, lo que efectivamente ocurri al menos en cierta medida (...)". A y B son en el modelo/canon abstracto explicativo de Gramsci, las fuerzas progresistas y reaccionarias en una determinada etapa histrica. Y ms adelante aclara "En el mundo moderno los fenmenos de cesarismo son totalmente diferentes, tanto los de tipo progresista Csar-Napolen I cmo tambin de aquellos del tipo Napolen III, si bien se aproximan a estos ltimos" (el destacado nuestro). Esto quiere decir que para Gramsci, en el mundo moderno, en general los "cesarismos" se aproximan ms a Napolen III que a Cesar-Napolen I. Quiere diferenciar, segn entendemos nosotros, que en lo que llama "mundo moderno", el mundo capitalista desarrollado existe un lmite estructural para el "progresismo" de los bonapartismos, lo que los emparenta regularmente ms con el "dictador" Luis Bonaparte, que con sus predecesores.

Y ms adelante define claramente la diferencia especfica: "En el mundo moderno el equilibrio de perspectivas catastrficas no se verifica entre fuerzas que en ltima instancia pudiesen fundirse y unificarse, aunque fuera luego de un proceso fatigoso y sangriento, sino entre fuerzas cuyo contraste es incurable desde un punto de vista histrico (...)" . Esto quiere decir que el carcter irreconciliable ("incurable") de la lucha de clases entre el proletariado y la burguesa determina los bonapartismos modernos, no hay posibilidad de "fusin" burguesa-proletaria de carcter "progresista" en el sentido histrico. Aunque ms adelante aclara que siempre hay "cierto margen" y posibilidades "marginales" de desarrollo del "cesarismo", basado ms en la debilidad de la "fuerza antagnica" que en en su propia fuerza inmanente.

En este sentido Gramsci hace una interesante serie de digresiones en torno a las posibles emergencias de los cesarismos: "Sera un error de mtodo (un aspecto del mecanicismo sociolgico) considerar que en los fenmenos de cesarismo, tanto progresista como regresivo o de carcter intermedio episdico, todo el nuevo fenmeno histrico sea debido al equilibrio de las fuerzas "fundamentales": es necesario ver tambin las relaciones existentes entre los grupos principales (de distintos gneros; social-econmico y tcnico-econmico) de las clases fundamentales y las fuerzas auxiliares guiadas o sometidas a la influencia hegemnica". Esta conceptualizacin ms concreta es til para la experiencia kirchnerista, ya que su "peculiar" abritraje se bas en las diferentes fracciones de la burguesa y se sectores de masas, con el objetivo de salir del momento catastrfico y no fue slo un equilibrio entre fuerzas "fundamentales".

Finalmente, Gramsci explica que "Del tipo Dreyfus encontramos otros movimientos histrico-polticos modernos, que no son por cierto revolucionarios, pero que tampoco son por completo reaccionarios, al menos en el sentido de que destruyen en el campo dominante las cristalizaciones estatales sofocantes e imponen en la vida del estado y en las actividades sociales un personal diferente y ms numeroso que el precedente. Estos movimientos pueden tener tambin un contenido relativamente "progresista" en cuanto indican que en la vieja sociedad existan en forma latente fuerzas activas que no haban sido explotadas por los viejos dirigentes; "fuerzas marginales", quizs, pero no absolutamente progresivas en cuanto no pueden "hacer poca". Lo que las torna histricamente eficientes es la debilidad constructiva de la fuerza antagnica y no una fuerza ntima propia" (todos los destacados son nuestros).

Conclusin: como hemos definido, en el sentido de "hacer poca", el kirchnerismo, que es efectivamente una versin degradada de peronismo de los orgenes, es absolutamente reaccionario. En relacin a otros proyectos como el "sojero" que emergi en el 2008, puede ubicarse en el "campo del progresismo". Este especfico carcter "progresista", en el sentido-no-histrico, permite entender que haya una combinacin de polticas reformistas (mnimas), con polticas conservadoras y contrarrevolucionarias y prcticamente ninguna medida nacionalista en el sentido "categrico" del trmino.

Las definiciones "categricas" de Katz tienen el evidente objetivo de imponernos la poltica de "apoyar lo bueno y criticar lo malo". Esto lo confiesa en el apartado en el que elogia a la Izquierda Independiente que levanta exactamente esta lnea, presentndola como "la principal novedad del ltimo perodo", una rara novedad que no jug ningn rol en el hecho ms novedoso de la lucha de clases del ao pasado, el 20N y luego se dividi por el ms viejo de todos los motivos que dividieron tradicionalmente a la izquierda electoralista, es decir por las elecciones. Como lo demuestra toda la experiencia histrica la lnea de "apoyar lo bueno y criticar lo malo", es una variante elegante de la poltica que se orienta de acuerdo al principio del "mal menor", que como todos sabemos es el camino ms rpido y seguro al "mal mayor". Y mientras se cree estar dando la "definicin" exacta, solo se describen las apariencias y sobre todo se rehuye de la responsabilidad del necesario combate poltico.

Slo "el anlisis concreto de la situacin concreta", permite entender el carcter poltico del kirchnerismo, que se define no con un imperativo categrico, sino en relacin al conjunto de los elementos histricos, epocales, sociales, polticos y de relaciones de fuerza.

Blog del autor: http://elviolentooficio.blogspot.com.ar/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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