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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2013

La importancia de entender

Diego Taboada
Rebelin


Entender, entender, tenemos que esforzanos por entender!

A Hannah Arendt, in memoriam.


Civilizacin : occidente y el resto. Es el ttulo del nuevo juguete que recin ha emocionado a Mario Vargas Llosa; un nuevo engendro de pornografa intelectual escrito por Niall Ferguson que trata de intelectualizar las razones por las que el enorme falo de Mr.Occidente aventaj y hegemoniz durante 500 aos al resto de civilizaciones transmitindoles, adems, sus usos, costumbres, instituciones y mtodos para producir riqueza pongmonos a temblar -, que viene a ser lo mismo que decir su cultura, su cdigo civil y su sistema poltico, econmico y educativo. Casi nada. Mr Niall va sobrado.

Seis son, en concreto, las razones que el porngrafo Niall expone en su engendro para tratar de explicar los motivos de la hegemona de occidente en 500 aos, a saber :

1 La competencia en pases europeos independientes :

En realidad, lo que Niall Ferguson llama la competencia intra y extra muros de los estados modernos, puesta en valor originalmente por los propios estados y mercados nacionales, no deja de ser la competitividad cosa bien diferente a la competencia econmica y militar entre los mismos, tanto en el endo como en el exo-espacio geogrfico de influencia. El resultado de esta competitividad ya la conocemos todos : las dos guerras mal llamadas mundiales y un rosario de guerras civiles y coloniales.

2- La revolucin cientfica del siglo XVII en adelante :

Niall expone, adems, que los descubrimientos y avances de la fsica, qumica, biologa, etc, todos Europeos slo menciona a las ciencias llamadas duras, como si las ciencias sociales y humanas tuviesen algo que envidiarle a las primeras, y viceversa -, fueron razn suficiente para explicar la hegemona de occidente. El hecho de que muchas de esas ciencias tuviesen que fermentar durante milenios filosficamente su madurez como tales, incluso antes de la Antigedad clsica y el renacimiento, y el hecho de que sus mtodos e interrogantes existiesen ms all del espacio geogrfico de influencia de la civilizacin griega y la civilizacin mediterrnea, entrando en contacto recproco con los cientficos y filsofos que se expresaban desde lenguas y culturas no occidentales, no interesa demasiado, al parecer, a Niall Ferguson. Y menos le interesa, como era de suponer, que an hoy no existan criterios y/o consensos claros para denominar con el trmino civilizacin determinadas formaciones humanas, y que no haya, adems, forma posible de defender la existencia de compartimentos estancos o fronteras acadmicas impermeables en su estudio comparado.

La ilusin de la diferencia total entre eso que llamamos civilizaciones, as como entre lenguas y culturas, es tan banal como la ilusin de la superioridad de unas sobre otras, pues, al fin y al cabo, en muchsimas ocasiones y contextos, esa diferencia total que construmos entre nosotros y los otros no es ms que la radicalizacin extrema y reactiva ante la voluntad de asimilacin cultural por parte de los grandes estados modernos o pre-modernos y de la discursividad lingstica y cultural de la que hacen uso sus castas dominantes para fortalecer y oficializar simblicamente el consentimiento en el ejercicio del poder. La totalizacin del discurso diferencialista sirve, s, como retrica y prctica de resistencia, pero no como proyecto social alternativo, pro-activo y propositivo.

3 El imperio de la Ley y del gobierno representativo basado en el derecho de propiedad surgido en el mundo anglosajn

Ahora le toca el turno a la Law del imperio moderno. Otras veces le toca a la lex del imperio clsico, es decir, al estado de derecho de la Roma Imperial. Cmico. En un reciente artculo firmado no s si escrito por Felipe Gonzlez y Valery Giscard, titulado Por una conciencia Europea, ambos escogan, entre otros elementos, los instrumentos necesarios para construirla. Entre estos instrumentos estaba, como no, el susodicho derecho Romano que, textualmente, Europa cmico anacronismo semntico e histrico : al parecer esa cosa llamada Europa ya estaba en gestacin antes de la cada del Imperio Romano presenci durante el nacimiento e instauracin del imperio de la Ley, basado en el derecho romano. Sobran comentarios : el que aqu escribe se sinti obligado a responder recientemente en este medio a a este pueril ejercicio de reivindicacin de un Europesmo sin fundamento slido alguno y rotundamente excluyente.

La cuestin es que ahora le toca el turno a la law del imperio moderno de tradicin anglosajona, ese que se expandi globalmente junto con las maravillas del gobierno representativo y el derecho de propiedad. El mismo, exactamente el mismo que, a da de hoy, justifica la represin violenta a travs del monopolio de la violencia legtima (Max Weber) del Estado, as como de la apropiacin privada de los medios de comunicacin pblicos y de los recursos naturales y humanos, justificndola con el clich retrico de la voluntad de hacer prevalecer el imperio de la ley y destinando cantidades irracionales de financiamiento pblico-privado para engrosar los contingentes militares del ejrcito y de los comicamente llamados cuerpos antidisturbios. Incluso en el actual contexto de profundsimo desarraigo y polarizacin social, con ndices de pobreza absoluta creciendo progresivamente y con un altsimo porcentaje de la sociedad civil exigiendo una transicin de la representatividad formal y protocolaria a la representatividad real y proactiva, parece menos urgente dar de comer a los hambrientos que financiar y fortalecer el silencio impuesto legalmente que no, legtimamente por la fuerza.

En esencia, el deseo colectivo que subyace a estas reivindicaciones no es otro que el deseo de autogobierno civil y democrtico ante un capitalismo feudal militarizado y ecolgicamente insostenible que se acompaa, adems, de un estado penitencia y de crceles penitencia que persigue y estigmatiza el activismo social y la resistencia civil, y que deviene, necesariamente, si no se cambia el marco axiolgico de valores dominantes, hacia un colapso indudable, convirtiendo progresivamente en dominium privado y exclusivo de castas y linajes familiares, no solamente todas las instituciones formales de autogobierno, sino tambin los espacios urbanos, mediticos y acadmicos. La exclusin socio-econmica, cultural, educativa y sanitaria es cada vez ms evidente, al mismo tiempo que los viejos estados-nacin estn siendo literalmente comprados y fagocitados por el supra-estado corporativo de los grandes mercados y de las transnational institutions que educan a aquello que Marx llamaba el cognitariado, o dicho de un modo sencillo : la red de tcnicos y profesionales liberales que elaboran ideas para justificar la preeminencia de la lgica monetarista que debe guiar a la poltica econmica de la gobernanza planetaria.

4 La medicina moderna y su prodigioso avance en la UE y en los Estados Unidos de Amrica.

Nada dice, Niall Ferguson, como era de suponer, del papel de la industria qumico-farmaceutica en este prodigioso avance, ni de la exclusin socio-sanitaria real, a pesar de su universalizacin formal, desde que ha cristalizado en occidente el moderno sistema de salud. Nada dice, tampoco, de la existencia de concepciones y prcticas sanitarias diferentes de la concepcin y prcticas sanitarias de la medicina en sociedades no-occidentales, como tampoco dice nada del hecho de que la universalizacin real del sistema de salud ser rotundamente imposible que cristalice en contextos geogrficos y culturales histricamente desposedos de los conocimientos mdicos y tcnicos para poder escoger, a su modo y desde la toma de conciencia de sus propias necesidades colectivas, su propio modelo de desarrollo econmico, socio-sanitario y educativo.

5 La sociedad de consumo y la irresistible demanda de bienes que aceler, de manera vertiginosa, el desarrollo industrial.

El hecho de que fuese el mismo desarrollo industrial hiper-urbanizado el principal causante de los primeros xodos campesinos y el abandono forzado de la misma propiedad que, supuestamente, garantiza el susodicho derecho de propiedad anglosajn, as como el hecho de que buena parte de ese contingente migratorio acabase mendigando en las calles y trabajando en condiciones de verdadera esclavitud en las primeras formas industriales-fabriles de produccin, no importa para Niall Ferguson. Precisamente fue la violenta y traumtica imposicin de ese modelo de desarrollo la que fue normalizando progresivamente en occidente la antropologa cotidiana del consumo banal, suntuoso y sin medida a escala planetaria. Un consumo que, a da de hoy, es objetivamente imposible re-estimular con polticas keynesianas sin volver a reproducir el impacto eco-sistmico y humano que tiene como coste.

6- La tica protestante del trabajo que cre normas severas, estables y eficientes.

Niall Ferguson parece no reflexionar sobre el hecho de que la tica protestante y su severidad normativa y contable, llevada al extremo, es radicalmente incompatible con la consecucin de los principios constitucionales de libertad e igualdad ante la ley, pues es el principio activo que estimul a las clases dominantes de la Inglaterra Victoriana a impulsar un modelo de industrializacin inhumano y ecocida en el que la maquinizacin del proceso productivo, con una mano de obra hiper-especializada, as como el ahorro interno de las grandes familias industriales, era prioritario a la consecucin de unas condiciones socio-econmicas e higinico-sanitarias dignas para la la miseria que llegaba a la ciudad impulsada por el abandono y la despreocupacin creciente de las lites calvinistas por la economa rural.

Estas son, en rigor, las 6 pornogrficas razones que Niall Ferguson desarrolla para defender la hegemona de occidente durante 5 siglos, llegando a defender este modelo sin ningn tipo de complejo y an siendo consciente de lo que Mario Vargas Llosa llama su siniestro legado : La inquisicin, el nazi-fascismo, el comunismo as, en abstracto, para qu entrar en matices? y el anti-semitismo.

Llegados a este punto, creo que sera oportuno decir que una cosa es hacer de abogado del diablo, mana con la que tengo cierta espontnea simpata si estoy seguro de que el demonio de turno no representa al mal en estado puro, y otra cosa, bien diferente, es pretender erigirse en defensor de productos intelectuales que se podran calificar, como mnimo, de basura radiactiva para el cuerpo y la mente. El caso Vargas Llosa, como el caso Niall Ferguson y semejantes, es digno de estudio psiquitrico, a saber :

Qu tipo de lgica afectiva lleva a un intelectual a defender con acrtico fervor las ideas y los mtodos del mal en estado puro, mxime a da de hoy, cuando podemos revisar crtica y mesuradamente cualquier cachivache intelectual que ha pretendido imponerse como una visin o solucin total a los problemas de la humanidad?. Porque una cosa es la coherencia formal de una teora, que puede ser buena o mala. Otra, muy diferente, es el grado de verificabilidad emprica contrastndola con la realidad, que puede ser mucho/as-as/poco o nada, pero nunca totalmente absoluto o totalmente relativo. Otra, bien diferente, son las intenciones y los motivos por los que nos adherimos emocional y pragmticamente a esas teoras. Y otra, s, tambin diferente, son los efectos colaterales de su aplicacin y su xito/fracaso en lo que se refiere a los resultados esperados o a las intenciones buscadas.

Pregunto esto porque, despus de ler Apogeo y decadencia de Occidente, el artculo firmado por Vargas Llosa en el diario El pas, a 13 de Enero de 2013, uno ya no sabe qu pensar de Mario. Qu es lo que lleva al super-intelectual Vargas Llosa a meter, en el mismo saco, sin establecer relaciones causales, contextuales y diferencias filosficas o semnticas, los conceptos que utiliza y las realidades que pretende describir?. El es un premio Nobel de literatura, tiene la obligacin moral de tomarse en serio las palabras, aunque slo sea de modo irnico y desenfadado!.

El histrin Peruano de sonrisa bravucona y autosuficiente soberbia neoliberal menciona el siniestro legado de la Inquisicin, el nazi-fascismo, el comunismo permtanme ser parcial y sonreir burlonamente cada vez que se menciona esta palabra y el anti-semitismo sin someterlos a un anlisis historiogrfico y filosfico-semntico, como ya hizo, en su tiempo, aunque siendo criticada desde crculos polticos y culturales di sinistra por su insistencia en condenar moralmente los totalitarismos nazi-fascistas y sovitico sin entrar en matices, no tanto para justificar ninguno de ellos, sino, simplemente, por amor a la precisin, o sea : a la verdad. Porque la condena moral, siendo necesaria, simplifica el cuento, y la precisin historiogrfica y semntica, siendo tambin necesaria, lo complica. En cualquier caso, ambas, la condena moral y la precisin semntica e historiogrfica, pueden servir tanto al maniquesmo interesado como a la bsqueda de la verdad.

All cada sujeto y su conciencia a la hora de hacer ciencia.

Vargas Llosa, como Fernando Savater, pueden ser de hecho, son personas con ms lecturas y ms cultas que yo, pero su deshonestidad, que en su tiempo me irritaba, ahora las observo con cmica e indolente indiferencia. El segundo, Fernando Savater, hace nada, viene de escribir en su seccin Despierta y Lee, tambin en el diario El pas, las siguientes lneas, en las que alerta apocalpticamente del vaco de sentido que est dejando lo que l llama el avance imparable de la tecnologa, en detrimento de las humanidades y la filosofa.

El vaco de sentido dejado por la filosofa lo llenaran a paletadas clericales las iglesias y los nacionalismos. Su enemigo comn () es el laicismo (!), que defiende a los pensantes frente a los creyentes (). La enseanza volver a su cauce teolgico e identitario () apoyndose unas veces en unos partidos y otras en los opuestos. Nos forzarn a abjurar de la democracia laica tanto las derechas hechizadas por la iglesia como la izquierda idiotizada por los nacionalismo ().

Las personas que me conocen un poco en lo que se refiere a cosas intelectuales, no en cosas ntimas y privadas -, saben de m que no soy, de ningn modo, un nacionalista gallego a priori, como tambin saben que no tengo ningn tipo de problema en hacerme nacionalista gallego a posteriori cuando las estructuras cognitivas y afectivas del nacionalismo espaol, bien sea desde la socialdemocracia cosmtica de Ferraz, bien sea desde el franquismo sociolgico de Gnova, comienza a componer e interpretar de nuevo su macabra meloda. Saben, tambin, de mi escepticismo y de mi precaucin con las polticas de la identidad cuando no son ms que instrumentos de cosificacin y enfrentamiento entre alteridades lingstico-culturales para sacar rdito electoral. Saben, tambin, el profundo y sincero respeto que me inspiran los creyentes que no tratan de adoctrinar a los dems, ni desde la iglesia, ni desde la administracin pblica. Y saben, tambin, lo profundamente necesario que me parece el divorcio Iglesia/Estado para darle a los Csares lo que es de los Csares aunque sean unos cabrones borrachos de poder y a los Dioses lo que es de los Dioses, para que se apaen con sus creyentes en los templos construdos y pagados por sus fieles, por sus fieles y nada ms que por sus fieles.

Precisamente por esto, porque soy una persona de orden, tener que leer de boca de Fernando Savater que el enemigo comn de los paletos clericales y de los nacionalismos as, en abstracto, sin matices es el laicismo, me hace algo de daito en la crnea, viniendo estas palabras como vienen de un philosopher como l, por muy meditico que sea. Aclaremos las cosas : el nacionalismo gallego ha sido siempre, ideolgicamente, laico y anticlerical, tanto el realmente existente ahora en las instituciones autonmicas, materializado histricamente con el acrnimo BNG, como el realmente emergente, materializado recientemente en el acrnimo ANOVA, formando parte de una plural coalicin de circunstancias entre la izquierda nacionalista y la izquierda no-nacionalista, materializada en el acrnimo AGE Alternativa gallega de izquierda -, y que recin ha conseguido representacin electoral llevando a cabo un traumtico divorcio dentro del BNG por supuestas diferencias ideolgicas y/o organizativas, as como de sensibilidad cultural.

Se puede decir, eso s, que dentro del seno del nacionalismo gallego conviven tanto gente religiosa como arreligiosa o atea, y se puede adems, se debe decir que la democracia interna y el feminismo siguen siendo las asignaturas pendientes, no slo del nacionalismo gallego, el realmente existente y el recientemente emergente, sino tambin de la historia poltica e institucional de la mayor parte de los partidos polticos que han existido desde el mitificado, desmemoriado y silencioso espritu de la transicin que tanto pregona la casta poltica de este loco pedacito de piedra llamado Pennsula Ibrica.

A da de hoy, la meloda del espritu de la transicin sigue sonando da tras da. La casta poltica la interpreta constantemente, con una naturalidad y desparpajo que asusta : ni el flautista de Hamelin tena tanta habilidad para llevar a su ejrcito de ratones a un suicidio colectivo desde un acantilado.

Fernando Savater puede estar tranquilo, no hace falta que nos represente futuros escenarios apocalpticos debido a la ausencia de filosofa, pues cada vez crece con ms fuerza un ms que probable escenario distpico en el horizonte debido a la presencia del capitalismo. Savater nunca caer no quiere o no puede, su soberbia no se lo permite en la cuenta de que el lugar que ocupa ya hace mucho tiempo la filosofa, no slo meditica y acadmicamente, sino incluso en la cultura cotidiana, es la de fbrica de divulgacin de ideas desprovistas de cualquier referencia real a problemas y acontecimientos contemporneos, cuando no a la de saber folklrico que vende recetas fciles para que los ciudadanos lleven una vida correcta.

Tiempo al tiempo, porque este osificado y elitista clasicismo en las academias y en los cenculos de los big philosophers, tarde o temprano, tendr que mezclarse con la contemporaneidad de los mltiples problemas y retos concretos que la persistencia de la civilizatio neoliberal nos va regalando da a da en cadena.

Savater, puede estar tranquilo, s, tranquilsimo, porque el mismo vaco de sentido provocado, no por la futura obsolescencia de la filosofa en las escuelas que tambin sino, sobre todo, por la presente persistencia estructural del capitalismo, seguir llenndose con los consuelos de la filosofa del mismo modo que se llenan las angustias existenciales en las capillas de las iglesias parroquiales. Quien sabe si desde ah, desde las capillas de las iglesias parroquiales, comiencen a emerger los futuros Thomas Muntzer de la pennsula Ibrica: ! Campesinos, arriba las armas y al parlamento !.

Bromas aparte, de seguir as, puede que hasta la psiquiatra llegue a situarse como la reina de las humanidades, pues slo desde la lgica de lo irracional se puede entender la brutal indiferencia e inhumanidad que no pocos tcnicos y philosophers mediticos, reclutados por este sistema de produccin de basura cultural a gran escala, llegan a mostrar ante la cantidad de dolor que ha causado, causa y seguir causando la civilizatio neoliberal. Aunque no sepamos todava, con claridad, qu elementos tendra que tener esa cosa llamada civilizacin para ser considerada como tal, lo que s podemos saber, porque lo sentimos en nuestro cuerpo y en nuestra conciencia colectiva, es que la cantidad de dolor y miseria que provoca la expansin global de un modelo econmico gestionado para proteger militarmente el espacio vital que los mercados disean para crear a su nuevo hombre el homo consumer y defender su derecho a tener renunciando a su derecho a ser, es demasiado.

No llega, lamentablemente, con los consuelos de la filosofa para anestesiar y curar este dolor colectivo porque, creo, el reto de las ciencias sociales y huamanas, a da de hoy, sigue siendo el de siempre . ayudar a entender la complejidad de nuestro tiempo. Un sujeto y una sociedad que consiente que le administren la vida de este modo necesita, no hai duda, toneladas de basura cultural para auto-engaarse. La suficiente como para vivir ajeno contemplanto impasiblemente el dolor de los dems. La suficiente para que nosotros, desde nuestra disciplina, aportemos un grano de arena para recordarles a las nuevas generaciones que, si no quieren que su futuro y sus propias vidas sea prematuramente clausurada tendrn que entender, entender : deben esforzarse por entender el tiempo que les toc vivir.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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