Portada :: Cultura :: Leer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2013

Resea de Viviendo el final de los tiempos, de Slavoj Zizek
Pensad, malditos, pensad

Luis Roca Jusmet
Rebelin

Viviendo el final de los tiempos, de Slavoj Zizek, Traduccin de Jos Mara Amoroso Salido, Madrid : Akal, 2012


iek es un filsofo esloveno que escribe sobre cine, sobre cultura contempornea y sobre poltica, entre otros mltiples temas. Polmico y provocativo en sus textos y en sus entrevistas y conferencias, siempre da lugar a mltiples controversias. Las reacciones que provoca van desde la fascinacin hasta el desprecio. Su discurso es claramente interdisciplinario, pero yo lo definira como filosfico, sobre todo en el sentido que defini Foucault: alguien capaz de hacer una ontologa del presente. Su obra abre realmente horizontes tericos renovados para entender lo que somos en la actualidad. iek es muy prolfico : constantemente est publicando y lo hace con pasin e inteligencia, aunque a veces se repita. Nunca es neutral, siempre se posiciona con un criterio firme, arriesgado pero consistente. Sus maestros son Hegel, Marx y sobre todo Lacan. Aunque padeci la opresin del sistema burocrtico de los pases del Este, iek no es un converso al liberalismo ni al capitalismo. Por el contrario, ha mantenido siempre un combate terico por renovar la izquierda real y nunca he transigido con el capitalismo en ninguna de sus formas.

El libro que nos ocupa es una de sus ltimas y ms interesantes publicaciones. Muy densa y relativamente dispersa, aunque siempre encontramos un hilo conductor. Su contenido es bsicamente poltico, aunque siempre reivindica, en el sentido de Marx, la economa poltica. iek considera que el capitalismo es hoy un parsito y que no puede ir ms all de sus lmites porque no tiene lmites. Pero paralelamente a afirmaciones tan generales baja tambin a la arena de lo concreto y analiza, por ejemplo, lo que ocurre en China, en el Congo y en Hait par entender la lgica del sistema. que es el anlisis crtica del capitalismo y sus ideologas y la defensa de una alternativa emancipatoria. iek no es un reformista, considera que el capitalismo est llegando a un estado apocalptico y que es necesaria una revolucin. Lenin sigue siendo para l una referencia de que hay que apostar por lo imposible para hacerla. El sistema toca fondo y hay que aprovechar esta situacin como una oportunidad para arriesgarnos en la defensa de unos principios, que siempre es mejor que contentarse con seguir siendo este ltimo hombre dominado por un nihilismo hedonista que acabar destruyndose a s mismo. La lucha es necesaria y la lucha de clases existe aunque no la percibamos. Aqu es althuseriano sin decirlo : la existencia de clases implica una violencia de la clase dominada y un antagonismo entre sus intereses. El Estado es un instrumento de esta clase y solo la violencia contra ella es una alternativa. La farsa liberal nos encadena a la ilusin democrtica y nos impide actuar. El relativismo postmoderno nos oculta la verdad, que existe al margen de la opinin mayoritaria, que es la verdad de las vctimas y de los principios. La misma que defendi Robespierre contra las vacilaciones de los conciliadores. La tica d ella verdad no permite negociaciones, en esto hay que ser intransigente: considera la tolerancia no como una virtud sino como un defecto de nuestra poca.

Pero el capitalismo no tiene hoy en los liberales sus mejores gestores. Hay que mirar a China para entender lo que se est cociendo. Es el capitalismo del futuro, gestionado desde la sombra por un poder oculto. China es lo anterior y lo posterior del capitalismo europeo, su pasado y su futuro. China nos da tambin un ejemplo de como supo transformar el paso al capitalismo sin los fracasos y el trauma de lo que ocurri en la URSS. La URSS rompi con su pasado al condenar a Stalin mientras que en China nunca se conden a Mao. Hay aqu tambin anlisis muy precisos sobre el papel de Lenin y de Stalin en la construccin de la URSS. Estado tiene una importancia radical y bsica: no es una superestructura del capitalismo, Es una realidad que se sostiene por s misma, aunque interaccione con la lgica del capitalismo no es su instrumento sino que tiene una lgica propia. El Estado es hoy necesario para el capitalismo como no lo ha sido nunca, por mucho que nos quiera engaar la ideologa postmoderna neoliberal. La ideologa liberal multiculturalista es hoy la utopa, un supuesto marco legal neutro que en realidad oculta la lucha de clases ( otra vez Althusser). iek reivindica lo que l llama lo teolgico-poltico frente a lo tico-legal. Reivindica la tradicin judeocristiana ( con su mejor representante, Kierkeegard) como lo traumtico, lo violento y el salto al vaco frente al indiferentismo oriental. No es la tolerancia sino la ira lo que necesitamos. La correccin poltica nos paraliza. El universalismo del capitalismo ya no se opone hay a las culturas particulares : sabe integrarlas. Al capitalismo global hay que oponerle un poder global. Hay anlisis tambin anlisis puntuales que no tienen desperdicio, como la crtica de iek a la propuesta de renta bsica, mantra que, aunque como dice el filsofo esloveno es una de las pocas ideas originales de la izquierda contempornea, tiene una carcter muy problemtico. Pero no slo lo tiene por su carcter utpico, porque es pedirle al capitalismo lo que no puede dar, sino porque puede conducir, al contrario de su objetivo de una ciudadana con bases materiales, a una sociedad dividida entre ricos y productivos consumidores y una mayora resentida que vive en la austeridad.

Pero al lado de los anlisis polticos hay tambin reflexiones ms directamente filosficas sobre la naturaleza de lo real. Me parece muy sugerente su idea de contingencia radical de lo natural, producto de mltiples interacciones que producen los acontecimientos. Aunque quiero sealar, y esto lo ignora iek, que decir que todo es contingente es lo mismo que decir que todo es necesario. Es decir, que las cosas pasan de una manera y solo pueden pasar de otra en nuestra imaginacin. Todo est ligado y todo va determinado por mltiples encadenamientos, cada uno d ellos cuales es resultado de lo mismo. Ahora bien, ciertamente una catstrofe puede dar lugar, a la corta o a la larga, a lago bueno. Y viceversa.

Otra de las cualidades de iek es que, a partir de los estimulantes comentarios que plantea nos introduce en nuevos pensadores, desconocidos en nuestro pas para casi todos nosotros. En este caso es Catherine Malabou, filsofa francesa muy interesante y desconocida en nuestro pas, que tambin es una gran conocedora de Hegel y en Freud ( aunque sobre todo lo sea en Heidegger). En su escrito sobre las nuevas heridas, reflexiona de una manera muy lcida sobre la violencia y el trauma, sobre el goce y el dolor. Hay aqu unas reflexiones muy ricas que nos permiten conocer tanto los anlisis de Malabou como las crticas que la hace iek, que siempre huye de la crtica fcil.

Ahora bien. Polticamente iek es contradictorio. Hay una cierta oscilacin entre el posibilismo y el maximalismo de una manera poco convincente. Por una parte reclama un poder poltica global contra el mercado global. Reivindica incluso a la Europa que se construy a partir de la Segunda Guerra Mundial frente al modelo de EEUU o de China. Por otra parte creo que cae en un maximalismo peligroso. Sobre todo cuando confunde la democracia con la farsa liberal y cuando propone la violencia contra la ilusin democrtica. Tiene la virtud de no criminalizar por s misma la violencia, palabra tab donde las haya. La violencia existe y a veces es necesaria pero acaba cayendo en una cierta apologa de ella. Est bien que veamos que no podemos ser una alma bella, que a veces hay que mancharse las manos pero me parece que va demasiado lejos en algunas afirmaciones. Ahora bien su gran lucidez se muestra cuando nos avisa que ahora estamos en la situacin contraria del siglo XX, donde la izquierda saba lo que haba que hacer y esperaba su oportunidad. Hoy no sabemos lo que tenemos que hacer pero sabemos que hay que hacer algo y hay que hacerlo pronto porque sabemos que esperar nos llevar a la catstrofe. El tiempo apremia. iek sigue reivindicando el comunismo, pero no como solucin sino como problema. Es el problema de lo comn, dice, en todas sus dimensiones. Es hoy lo comn no solo de los bienes materiales sino tambin, y sobre todo, de nuestra biogentica comn, de lo comn cultural y del espacio comn de a humanidad de la que nadie debera quedar excluido. Hay que permanecer fieles a la idea del comunismo, que es el espritu igualitario mantenido vivo durante aos en las rebeliones y los sueos de los movimientos radicales. Esto es lo que representa, dice iek, en nuestro imaginario ( lo que dice a nivel simblico y real siguiendo el triple registro lacaniano me parece confuso). Me parece que el comunismo ya no representa esta Idea en el imaginario colectivo, ni siquiera en el de la izquierda. En todo caso recoge un planteamiento de Alain Badiou que es sugerente : el comunismo como Idea reguladora puede recoger todo el movimiento y las luchas emancipatorias de todos aquellos que han cuestionado la jerarqua social. Es el movimiento del que habla Jacques Rancire, el de los-sin-parte. Aqu me parece muy pertinente la crtica al planteamiento troskista de entender el comunismo como un ideal que algn da se alcanzar, cuando la clase obrera adquiera la conciencia revolucionaria. Hay que partir del movimiento real, no del porvenir. iek reivindica la propia tradicin occidental, como movimiento crtico y antitradicional que se desarrolla en tres etapas. La primera es Grecia, la segunda es el cristianismo y la tercera la democracia moderna. El problema es como transformar estas ruptura en un orden nuevo que no reproduzca nuevas jerarquas.

En todo caso este es un libro valiente, inteligente y que da que pensar. Que no es poco.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter