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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2013

A Santos se le hundi la reeleccin y la paz necesita una Asamblea Constituyente

Horacio Duque Giraldo
Rebelin


Reeleccin de Juan Manuel Santos y Constituyente para la paz son dos aspectos centrales de las tendencias polticas del corto y mediano plazo en Colombia.

Varias cuestiones saltan al aproximarse a dichos temas. Est asegurada la reeleccin de Santos por otros cuatro aos ms en la Casa de Nario? Impedir su estrategia electoral la cada en la aceptacin ciudadana tal como lo indican las encuestas con la consiguiente derrota en el 2014? Las contradicciones intraelite con la faccin dominante de Uribe Velez hundir las pretensiones del actual Presidente?vencer Uribe Velez con su oposicin de ultraderecha y la propuesta del Puro Centro Democrtico? Se configura una "estructura poltica de oportunidad" para que grupos alternativos convoquen una coalicin electoral con grandes posibilidades en las votaciones legislativas y de Presidente? Qu pasar con el proceso de paz que se adelanta en La Habana? Abandonar Santos las conversaciones destruyendo la Mesa como parte de su estrategia reeleccionista para recuperar espacios en el campo del uribismo? Es viable una Asamblea Constituyente como mecanismo extraordinario para poner fin a la guerra civil nacional y hacer un acuerdo institucional entre el Estado y la insurgencia guerrillera que siente las bases de la paz estable y duradera?

Son las preguntas que resulta conveniente plantearse al explorar el conjunto de los fenmenos polticos que caracterizan a Colombia en la actualidad y con especiales repercusiones en los prximos aos.

Un marco analtico pertinente para abordar los problemas indicados recoge diversas categoras Me refiero a conceptos como "democracia oligrquica" que sirve para identificar el rgimen poltico hegemonico ubicado en el lmite entre sistemas autoritarios modernos y una cuasidemocracia, porque sociolgicamente la estructura de poder que prevalece se parece ms a un rgimen autoritario burocrtico/clientelar de prebendas, aunque en su concepcin constitucional e ideolgica este cerca de una democracia liberal representativa y de competencia acotada, ajena a la participacin popular; tambin aludo al Estado abigarrado; a la cultura poltica; al sistema de partidos; a la sociedad civil; al neoliberalismo; a los bloques histricos populares; a los ciclos de movilizacin antineoliberal; a las estructuras polticas de oportunidad que se dan para los movimientos sociales como el de la paz; al subsuelo poltico; a la paz; al poder y al proceso constituyente.

El rgimen poltico colombiano es un tipo de "democracia liberal oligrquica" que se refleja cabalmente en la forma como la lite ejerce el poder, en cmo lo organiza, en el tipo de relaciones establecidas con la sociedad civil, en el sistema de creencias que lo sostiene y en el papel de los ciudadanos en el proceso poltico. Ese es el marco legal actual que se consolid con las reformas autoritarias realizadas durante los dos gobiernos de Alvaro Uribe Velez, las cuales eliminaron algunas instituciones adoptadas por la Constitucin de 1991, formalmente cercana al modelo de "democracia participativa", pero capturada de hecho por la ideologa neoliberal y la autonoma de los militares que conservaron un descomunal poder sobre el resto de las formas estatales con graves consecuencias sobre la vigencia efectiva de los derechos humanos como se ha visto con el caso de los "falsos positivos".

Uno de los cambios impuestos por Uribe Velez mediante su engranaje autoritario/clientelar fue la autorizacin de la reeleccin del Presidente por otro periodo igual de cuatro aos. Eso le permiti gobernar durante ocho aos, hasta el 2010.

La reforma constitucional en mencin es la que da sustento a los planes del actual Jefe de la Casa de Nario, quien con ms de 30 meses de gobierno, ha proyectado su permanencia hasta el 2018, mediante una estrategia reeleccionista ya perfilada y en curso no obstante que los plazos legales establecen el mes de noviembre como el inicio formal de una campaa presidencial.

Pero los vientos no parecen muy favorables para Santos. Varias encuestas de opinin en los ltimos 15 meses han indicado que su aceptacin no es la que satisface. Ha registrado severos retrocesos en la percepcin que los ciudadanos tienen sobre su gestin en diversos campos de la realidad social, pues los resultados de sus programas de gobierno no son los mejores para la solucin de los problemas sociales. La salud sigue en crisis por cuenta del neoliberalismo, igual la educacin pblica, los "nuevos" empleos son una basura que degrada, la corrupcin es una verdadera epidemia social con la denominada Prosperidad democrtica, sigue la violacin de los derechos humanos, la reforma tributaria aprobada se hizo para favorecer a la plutocracia financiera y golpear a la clase media y trabajadora, la Ley de vctimas y restitucin de tierras qued refundida en los archivos de la burocracia, despedazada por los caciques clientelares y la ineficiencia de los jueces, la perdida de San Andrs fue fatal, el simulacro de hacer una paz sin justicia social se desenmascar y el incremento del salario mnimo fue un ultraje a los trabajadores y familias asalariadas.

Con este cuadro la reeleccin del seor Santos no est segura. Esta bien embolatada y cada vez parece ms una quimera. Lo ms complicado es que el diseo de su campaa se basa en el uso intenso del clientelismo mediante el gasto publico en unas ultrajantes viviendas gratis, en subsidios a ciudadanos clientes del Estado (familias en accin, jvenes en accin, etc), en la compra de legisladores, en el cohecho electoral y la manipulacin con los medios de comunicacin de masas. Adicionalmente ha previsto planes de contingencia con su supuesto Ministro estrella que es investigado por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia por sus largos vnculos con los grupos paramilitares de Casanare y Arauca. As que los problemas saltarn por este flanco vulnerable.

Pero es en el terreno poltico donde est su taln de Aquiles. Su distanciamiento de Alvaro Uribe, que representa la faccin ms radical del bloque hegemnico dominante, le enajen el apoyo de los partidos y movimientos ultraderechistas que se aferran a la Seguridad Democrtica y al manejo de la guerra civil mediante la profundizacin del conflicto y el protagonismo de la mquina militar.

La activa y beligerante oposicin de Uribe Velez, especialmente en los temas de San Andrs y la Paz, para no mencionar otros, coloc a la defensiva al actual jefe de la Casa de Nario y le destruy todos sus potenciales para continuar como Presidente.

Lo cierto es que otro periodo de Santos, por cuatro aos ms, es cada vez ms una ilusin. Eso no existe. Hay que recuperar el sentido y el "principio de la realidad" para recomponer el horizonte poltico.

Todo este escenario permite recordar lo que fue el radicalismo de la obstruccin de Laureano Gmez a la Repblica liberal de 1936, que desconfigur los planes de la burguesa industrial favorecida por la Crisis de 1929. L. Gomez se sali con la suya y fue un protagonista central de la poltica en los aos 50 y en la guerra civil de esa etapa oscura de la historia.

Por supuesto, de este anlisis no se puede inferir una conjetura que avizore el regreso inmediato del expresidente al poder. Uribe est aislado en su jurisdiccin retrgrada. Lo que no quiere decir que sea dbil pues dispone de un enorme poder y una descomunal capacidad para incidir en el curso poltico del pas. Sin duda, alcanzar una amplia cuota en la representacin legislativa y presionar para que su cosmovisin neoliberal autoritaria prevalezca en las instituciones y los programas gubernamentales.

Los enfrentamientos de Santos con Uribe son reales y configuran lo que en el anlisis especializado se denomina una "estructura poltica de oportunidades" para los movimientos sociales. Hay una oportunidad de oro para que una amplia coalicin de fuerzas de izquierda, movimientos populares, movimientos por la paz, construyan un "bloque histrico" que abandere cambios profundos en la sociedad colombiana y nos saque de la violencia. Las posibilidades son enormes para elegir voceros populares en las corporaciones legislativas y disputar el cargo presidencial, tal como ha ocurrido en Bogot recientemente. En el subsuelo poltico, en la forma abigarrada del Estado en las regiones, en la insurgencia campesina revolucionaria y en las etnicidades protagonicas estan todos los elementos de una potente fuerza revolucionaria transformadora de la sociedad y la nacin.

Un "bloque histrico" emergente debe cumplir un papel estelar en el tema de la paz, pues es muy probable (bien probable) que en su desespero, el seor Santos, destruya sorpresivamente la Mesa de Conversaciones de La Habana para mejorar en las encuestas, como en su momento lo hizo con la apertura de los dilogos utilizada para bloquear el deterioro de opinin registrado a mediados del 2012.

En ese sentido la propuesta planteada de convocar una Asamblea Constituyente no es inoportuna ni suicida. La crisis de la dominacin oligrquica, de su rgimen y Estado, solo es posible solventarla con un mecanismo extraordinario que establezca un nuevo pacto poltico para sentar las bases institucionales y jurdicas de la paz con justicia social.
As que al seor Santos se le envolat su reeleccin. Uribe no regresar a la Presidencia, no obstante su inmenso poder. Hay posibilidades de construir y organizar un "bloque histrico popular" que dispone de una muy buena "estructura poltica de oportunidades" para que se consolide como un ncleo transformador de la sociedad mediante la defensa de la paz a travs de una Asamblea Constituyente que establezca un nuevo contrato social y poltico democrtico.

En este contexto, la gran movilizacin nacional prevista para la fecha histrica del 9 de abril en la Plaza de Bolvar de Bogot ser un hito histrico en los cambios que demandan las mayoras populares. Trabajemos en esa direccin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 




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