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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2013

La lenta agona del periodismo

Juanlu Gonzlez
Bits Rojiverdes


En muy pocas palabras, podra definirse al periodismo como una actividad que persigue la obtencin de informacin sobre eventos de actualidad para su publicacin recurriendo a fuentes verificables o a los testimonios propios de los profesionales en el lugar donde se genera la noticia. La verificabilidad y la separacin difana entre informacin y opinin, son la base de la credibilidad de un medio, aunque en estos das habra que aadir tambin como condicin indispensable para la generacin de confianza la distincin entre noticia y la publicidad. No me refiero ya a los publirreportajes tradicionales, sino en lo que se denominara en otros mbitos como pura y simple propaganda. En el periodismo actual se mezclan indisolublemente estos cuatro conceptos informacin, opinin, publicidad y propaganda hasta el punto de que en la mayora de los media resulta casi imposible separarlos. El esfuerzo por estar informado con ciertas dosis de objetividad para poder forjarnos una cosmovisin personal se convierte as en una tarea titnica, laboriosa y no exenta de riesgos.

El problema surge cuando los medios de comunicacin comienzan a formar parte de conglomerados empresariales ajenos al mundo de la comunicacin o cuando la concentracin de medios en manos de un individuo o corporacin es tan grande que puede influir en la opinin pblica para poner o quitar gobiernos o para convertir la opinin publicada en opinin pblica. Por si fuera poco, la extrema dependencia de la publicidad en la subsistencia de prensa, radio y televisin los hace enormemente sumisos al poder financiero y empresarial y, cmo no, tambin de los gobiernos que, con la publicidad institucional, pueden elegir a quienes alimentan o desnutren en funcin de las empatas con las lneas editoriales. Cunta razn tena Chomsky cuando afirm que los medios de comunicacin se haban convertido en meras empresas que viven de vender espacios publicitarios a otras empresas y a gobiernos. La informacin en manos de las corporaciones mediticas no es un derecho, es una mercanca y, como tal, tiene el valor de quien est dispuesto a comprarla. Obviamente, informaciones molestas contra el poder de una multinacional o un estado no tienen ningn valor para los medios que vivan de ellos, por tanto, nunca alcanzarn portadas, cabeceras o lugares destacados.

Podra poner muchos ejemplos, hay multitud de libros publicados sobre manipulacin informativa, sobre todo con anlisis sobre hechos de la Guerra Fra. Personalmente podra citar algunos vividos en primera persona. Recuerdo cmo un peridico reconocido por su lucha en favor del medio ambiente cambi su lnea informativa en el momento en el que consigui jugosos contratos de publicidad anuales. Comenz con publirreportajes sealados como tal, pero luego incluso perdieron esa denominacin presentndolos como simples reportajes periodsticos y, finalmente, llegaron a contaminar las noticias relativas a movilizaciones sociales, informes ambientales o de salud pblica que, desde ese momento, se ocultaron, camuflaron o tergiversaron en pos del mantenimiento de unos contratos por los que se perciba mucho ms que por las ventas de los diarios en los kioscos. As fue cmo la propaganda invadi todas las secciones de un medio. Cest la vie, me dijo un alto directivo del mismo reconociendo el hecho no podemos hacer otra cosa si queremos subsistir.

Quienes hayan seguido de cerca los posts y los comentarios en los biTs RojiVerdes sobre el diario Pblico, sabrn la gran decepcin que ha causado entre la izquierda alternativa por sus posturas en poltica internacional, concretamente en lo relativo a Oriente Medio. Costaba mucho trabajo entender su postura neocons hasta que comenzaron a emerger las relaciones de accionistas del medio con Qatar y con al Jazeera, tambin secuestrada por EEUU como desvel oportunamente Wikileaks en su da. El uso de fuentes insolventes, la toma de partido por uno de los bandos, la participacin en montajes mediticos, la ocultacin de informaciones incmodas que podran hundir su argumentario preestablecido, la toma en consideracin de datos no contrastados, etc. han sido y siguen siendo la tnica habitual de este medio. Recientemente, a la vista de las evidencias, a veces se cuelan informaciones de analistas que se salen del discurso editorial, pero nunca alcanzan la zona donde supuestamente se publican las noticias, como mucho llegan a los blogs all anidados en su seccin de Opinin.

El caso de El Pas con Latinoamrica es mucho ms conocido y estudiado. En ocasiones, como estos das con la enfermedad de Chvez, su grado de manipulacin logra alcanzar tintes grotescos y puede hacer el ms espantoso de los ridculos. Pero el da a da, si cabe, an puede ser mucho peor. Entre otras cosas porque la manipulacin es ms efectiva cuanto ms desapercibida pasa y el da a da de autntica gota malaya de un medio de este tipo puede ser demoledor contra las causas emancipatorias en Amrica Latina. Este grupo es el principal responsable de la distorsionada imagen que se tiene en Espaa de lderes como Evo Morales, Daniel Ortega, Cristina Fernndez o el mismsimo Hugo Chvez. Las relaciones de la multinacional PRISA con el entramado empresarial y meditico del nuevo continente son secularmente conocidas por lo que no ahondar en ellas, pero son lo suficientemente fuertes para hacer que un medio supuestamente progresista y democrtico se ale con golpistas y con estados que violan sistemticamente los derechos humanos. Los golpes de Honduras o Venezuela, as como el apoyo a gobiernos como el de Uribe no se explican de otro modo. Para qu sirve su archiconocido Manual de Estilo?

La reciente batalla contra la Ley de Medios argentina es igualmente explicable en trminos extrainformativos. Si cualquier lector recibiera informacin precisa de qu significa la norma en trminos de democracia e independencia, probablemente recibira el aplauso de una inmensa mayora de la opinin pblica. Si El Pas contara cmo le afecta esa ley y por qu, con ms elementos de juicio, muchas personas entenderan el por qu de una postura tan visceral que, bajo el manto de la informacin, esconde pura opinin interesada.

De los medios de derecha de nuestro pas es mejor ni hablar, el marcado desprecio por la democracia, por la verdad y por la libertad las convierte en puros libelos al servicio de espurios intereses. Pero al menos no engaan a nadie, son justamente eso, instrumentos de los mercados, del sector financiero, de las lites para que el poder poltico, el poco que an reside formalmente en el pueblo, no se les vaya de las manos del todo. As las cosas, a cualquier espectador pasivo nicamente le queda escoger el medio que le proveer de propaganda en funcin de sus filias y sus fobias.

De unos aos a esta parte, se ha producido una eclosin de medios estatales de pases que estn de alguna manera al margen, e incluso en contra, de los mercados dominantes y que no pueden hacer llegar su visin de los hechos a la opinin pblica. As, han surgido televisiones internacionales que tratan de contrarrestar la propaganda negativa que se vierte sobre ellos por medios corporativos. Normalmente se trata de pases o regiones en abierto conflicto con el imperio, en el punto de mira de futuras intervenciones militares, acosados econmicamente, vctimas de procesos de desestabilizacin o antagnicos en la lucha permanente por espacios de influencia regional en un mundo de recursos finitos cada vez ms escasos. La bolivariana TeleSUR, Rusia Today y la iran HispanTV son algunas de las ms conocidas al emitir en castellano, pero hay muchos otros que lo hacen en ingls que pertenecen a esta misma categora. Su importancia debe ser analizada y valorada en funcin del contexto en el que se nacen y se desarrollan, pero tambin como espacios abiertos a la disidencia informativa en los pases en los que operan. De ah que resulten tan molestos al establishment y se estn produciendo episodios de censura poltica como los que ahora afronta HispanTV en nuestro pas y en media Europa, acrecentados por vetos empresariales que impiden visionar determinadas cadenas en funcin de los idearios de los responsables de las plataformas de cable o satlite.

Sin embargo, para pesar de los poderosos de todo signo y condicin, siempre queda la alternativa de internet donde, al menos por el momento, es prcticamente impensable la censura en la mayora de los pases. Lo complejo es seleccionar fuentes veraces, no contaminadas por intereses polticos o econmicos y acceder a contenidos ocultos o a interpretaciones ms certeras de lo habitual, tan frecuentemente sesgadas como los datos de los que parten. Es ah donde el poder juega con el descrdito de todo lo que se aleja del mainstream meditico. Todos habremos odo en alguna ocasin eso de las teoras conspirativas cuando se trata de enfrentar versiones incmodas de la realidad, cuando quiz la versin oficial puede ser mucho ms conspiranoica e inverosmil que la llammosle alternativa. Por ejemplo, quin en su sano juicio se atrevera a creer que unos pilotos inexpertos de avionetas fueron capaces de secuestrar grandes aviones y chocarlos con edificios concretos cuando su propio instructor de vuelo ha dicho que es algo del todo imposible? nicamente como acto de fe podemos tragarnos sin digerir una bola de semejante tamao, o quiz por la confianza que nos pueden inspirar nuestros prceres o porque una mentira mil veces repetida puede llegar a parecernos una verdad. Sin embargo, su teora conspirativa particular no aguanta ni el ms mnimo anlisis racional y, a pesar de ello, no se admite pensar siquiera en otra posibilidad diferente que, de inmediato, es tachada de lo mismo que ella adolece.

A falta de mass media independientes, con la crisis de credibilidad que atraviesan muchos medios tradicionales, el recurso a pginas personales, a sitios sin nimo de lucro, a proyectos profesionales cooperativos, a fuentes directas y a ONGs de las de verdad se hace cada da ms imprescindible. Lgicamente, es imposible abandonar del todo a los medios convencionales. Sea por su ubicuidad, por su capacidad, por su inmediatez, por sus recursos materiales y tcnicos, seguirn jugando un papel determinante. Pero despus de tantas y tantas conspiraciones en las que han participado contra la opinin pblica (incubadoras de Kuwait, aves petroleadas del Golfo, ADM de Irak, fosas comunes de Libia, matanzas de Siria, montajes de Yugoslavia, programa nuclear militar de Irn), deben ser tratados como frmacos potencialmente peligrosos, hay que consumirlos con precaucin y leyendo previamente el prospecto por la gran cantidad de contraindicaciones que contienen en su interior. En contraposicin, aqu va una relacin de webs alternativas generalistas en castellano que pueden prescribirse sin receta: Nodo50, Tercera Informacin, Rebelin, Kaos en la Red, laRepblica, Diario Octubre, Red Voltaire, Insurgente o La Haine. Deben tomarse a diario para prevenir episodios de desinformacin aguda.

Fuente original: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=8861



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