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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2013

La doncella y la muerte

Jos Pablo Feinmann
Pgina 12

Esta semana se estrena La noche ms oscura, la nueva pelcula de Kathryn Bigelow, la primera cineasta mujer en ganar un Oscar en 2010, por Vidas al lmite. Bigelow vuelve a elegir la guerra como tema, pero esta vez en versin casi documental: filma la bsqueda y captura de Osama bin Laden. La decisin de mostrar una larga escena de tortura a un prisionero durante la primera mitad de la pelcula caus un debate que no cesa, desde el regreso de la teora de la defensa nacional que los franceses inventaron para Argelia e Indochina hasta su justificacin como tarea de inteligencia en series como 24, pasando por quienes creen que la directora est suscribiendo el uso de la tortura o apenas mostrndolo como un hecho insoslayable. Radar repasa cmo ese debate tom forma y furia en los medios norteamericanos. Adems, una contundente toma de posicin de Jos Pablo Feinmann en contra de la pelcula de Bigelow y del retrato heroico que hace de los agentes de inteligencia mostrndolos como guerreros de la democracia.


Cuando los militares bolivianos cometieron la para ellos hazaa de matar a Ernesto Che Guevara, se sintieron orgullosos. Tanto, que lo mostraron al entero mundo en el piletn de Vallegrande. Ah estaba el invencible Che, muerto. Ah estaban ellos, vivos y vencedores. Que el Che, con su milagrosa sonrisa, con sus ojos, aun muerto, abiertos, les arruinara la fiesta, al punto de que el mundo vio al ms bello muerto de la historia rodeado de sus asesinos y burlndose de ellos con su sonrisa, con sus ojos pcaros, tal como los tena cuando andaba de un lado a otro por el planeta, es otra cuestin. Los militares reprodujeron el famoso cuadro de Rembrandt sobre la leccin de anatoma: sealaban que los balazos haban entrado por aqu y por ah y por all. Ahora viene la pregunta que todos (menos los norteamericanos) se han hecho: alguien vio muerto a Osama bin Laden? Nadie. Y si esperan verlo en la pelcula de Bigelow, olvdense. Van a ver un poco de cierta barba blanca y los orificios de una nariz con algn toque de sangre. Alguien vio cuando lo tiraron al mar? Tomaron fotos de algo sus sacrificadores? Nada. Y cuando lleg la noticia del eterno ocultamiento en el mar todos en la Argentina y en muchos pases del mundo dijeron: mentira, nos toman por idiotas. O no lo mataron o lo mataron hace tres o cinco aos y recin ahora (vaya uno a saber por qu) la CIA nos lo hace saber.

Tomarnos por idiotas es lo que se proponen, pero en concepciones conspirativas de la historia los argentinos somos maestros. Por qu nos escamotearon a Osama? Por qu lo tiraron al mar? A quin tiraron al mar? No tienen una foto para mostrarnos? En la palabra de quin tenemos que creer que semejante archivillano ha sido abatido y el vencedor es parco en exhibir y probar exhaustivamente su triunfo y hasta su gloria? Adems, alguien cree todava que el acontecimiento histrico universal de las Torres Gemelas no tuvo aliados internos? 1) Legitim el triunfo electoral de Bush, que haba sido todo menos transparente. A partir de ah se transforma en el lder de la nueva cruzada: The President takes charge, dicen entusiastas varios magazines; 2) Se legaliza la guerra contra Saddam Hussein y la invasin a Irak. Guerra que todava contina y que ya ha tenido un costo de vidas altsimo. Y que ha recurrido a la tortura (tarea de inteligencia) y ha instalado innmeros campos de concentracin, no detectables por los satlites pues slo los tienen EE.UU. o sus buenos aliados del Occidente capitalista y cristiano. La guerra de Irak est sostenida por el ataque a las Torres. Y la tortura sigue siendo (y seguir siendo) la ms efectiva de las tareas de inteligencia. Por si hiciera falta: la pelcula de Bigelow lo demuestra. Ya lo haba demostrado la casi intolerable Unthinkhable y el fantico agente Jack Bauer en 24 de la cadena Fox, propiedad del derechista Rupert Murdoch, zar de los medios. Ah se entroncan los medios con los guerreros de la democracia, tortura mediante.

LAS LAGRIMAS DE LA COMANDANTE

Los norteamericanos no inventaron esto. Fue obra de los franceses. En Indochina y en Argelia impusieron la teora de la Defensa Nacional. Su herramienta principal de inteligencia: la tortura. La legalidad es incmoda, coronel, heroicamente le dice un periodista francs (que, sin duda, haba ledo a Sartre) al coronel Mathieu. Su respuesta (notable) ya es bastante conocida: La cuestin no es la tortura. La cuestin es si Francia se queda o no en Argelia. Si se queda, no me pregunten por los mtodos que utilizo para lograrlo. La valiente, obstinada agente de la CIA Maya (la actriz Jessica Chastain, que ganar su Oscar pese a su voz poco atrayente, aguda hasta un poco ms all del registro de una gran actriz) podra decir a quienes la denuesten: La cuestin no es la tortura. Es si ustedes quieren o no que atrapemos a Osama. Si lo quieren, no me pregunten por los medios que utilizo para conseguirlo. Porque en el film de Bigelow los medios por los que se atrapa de Osama son: 1) La terquedad de la agente Maya. Su obstinacin casi enfermiza. Los de Washington dicen que es una asesina, le comenta un hombre del Departamento de Estado a otro. As noms, al pasar. Maya, la heroica y terca protagonista, es una asesina segn las altas fuentes de Washington. Luego Maya presencia las torturas y aunque algn mohn de disgusto expresa su linda cara, de ningn modo intenta impedir ninguna atrocidad. Las atrocidades de las torturas mienten. La principal y casi nica es la que aqu conocemos como el submarino. Qu piadosos los de la CIA! No averiguaron los mtodos de inteligencia de los militares argentinos? El empalamiento, la picana, la tortura delante de los hijos, la violacin de las mujeres, el robo de los bebs, el asado de los prisioneros, vivos o muertos, los vuelos de la muerte, etc. O sea, Bigelow muestra una tortura light.

Sin embargo, su fiel torturador dice una frase decisiva ante el capo de la CIA (James Gandolfini): Todo esto se basa en informes de los presos. Hay un 60 por ciento de posibilidades de encontrar a Osama. Maya (que comparte la idea de que todo se basa en el testimonio de los presos) dice, contundente, Hay un ciento por ciento. O, para no asustar sus cojones, caballeros, digamos un 95 por ciento. Pero es un ciento por ciento!. Quin es Maya, personaje que se devora el film con su omnipresencia, de la que podra afirmarse sin dudar que atrapa a Bin Laden por su perseverancia casi inverosmil? Maya (y aqu va la bomba) es el alter ego de Bigelow. Si yo hago la pelcula, yo lo atrapo. Quin es Kathryn Bigelow? Film siempre pelculas de hombres. Estuvo casada con James Cameron, detalle que algo tendr que ver en la totalidad de nuestro anlisis. Su film anterior fue una glorificacin de los desactivadores de bombas, todos hroes, todos sacrificados, todos tipos que arriesgan sus vidas por salvar las de los otros. Bigelow es uno de los grandes personajes de Hollywood, es (segn creo) bellsima, y ya pas los sesenta. Tiene cara de inteligente, de mujer brillante, corajuda. Es patriota. Y atencin: uno de sus prximos proyectos es hacer un film sobre la Triple Frontera a la que llenar de narcotraficantes, fundamentalistas islmicos y drogones miserables, despojos de la vida que nada valen.

Volvamos a Maya. Todos estn en contra de su obstinacin por ir tras Bin Laden. Un personaje comenta: Es ella contra el mundo. Sin embargo, aparte de su patriotismo agobiante, nada parece justificar (internamente) esa perseverancia. Maya es sensible. Maya es dura. Se enfrenta al mundo masculino y hasta llega a reventar a gritos a un tipo que se le opone (gran escena de Jessica Chastain que proyectarn si le dan el Oscar, recurdenlo). La pelcula se centra ms en ella que en el misterio Osama, en el despliegue de inteligencia, o en la accin impresionante de las fuerzas de ataque. Por qu llora Maya al final del film? Por qu el film cierra con un plano medio de Maya derramando breves, pero dolorosas lgrimas? Tal vez, conjeturo, porque comprende que el sentido de su vida ha muerto con Osama. Tal vez porque sabe que minti. Alguien puede imaginar qu habra sucedido si Maya destapa la bolsa mortuoria de Osama, lo mira, mira a sus compaeros y niega con su cabeza en lugar de afirmar? Era posible una actitud as en una mujer que haba arrastrado al poder ms grande de la Tierra hacia una zona inhallable donde no estaba lo que deba estar, lo que ella haba dicho (con el ciento por ciento de su obstinacin) que estaba? Llora por eso. Porque minti. Porque ser imposible exhibir algo de Osama al mundo y probar la hazaa. Porque habr que sepultarlo en el mar, escamotearlo, esconderlo para la eternidad. Y si no que alguien diga por qu llora esa mujer tan dura, una asesina, una comandante de hombres, una convencida de los beneficios de la tortura.

UNA BANDERA PARA LA GUERRA

Decir que el film est bien hecho es un pleonasmo. Bigelow dirige bien y tiene aqu a toda la CIA y a todo el gobierno de los EE.UU. de su parte. Aunque se inicia con un contraste burdo, indigno de cualquier artista, pero perfecto para justificar la tortura. Pantalla en negro y de a poco empezamos a escuchar los gritos de los que habitan las Torres cuando se produce el atentado. Es el horror, por supuesto. Pero ese horror est puesto exactamente ah para que la pelcula pueda abrir con una escena brutal de tortura. Ven? Aqu est la consecuencia inevitable del atentado. Fue porque nos agredieron que hacemos algo que no haramos. Nos forzaron. Nos obligaron a hacer cosas que John Wayne jams habra hecho, aunque las hara de estar en nuestro puesto, como vengadores de la injuria ms grande que Amrica ha recibido.

Confieso casi dando un salto en el desarrollo del film que el ataque final a la morada del Villano no me impresion como lo esperaba. Ocurre de noche. Las luces salen de los sper cascos de los sper soldados. Hay tiros a destajo, muertos, idas y venidas, hasta que parece que matan a alguien (al que casi no se ve) que es Osama. A partir de aqu, lo ponen en una bolsa, lo llevan a un helicptero y luego a un avin en que aguarda Maya, quien dice con apenas un leve movimiento de cabeza que s, que es l.

La pelcula ha generado furias de todo tipo. El progresismo norteamericano (que existe, y ya lo creo que existe; sobre todo, claro, en Nueva York) no le ha perdonado nada a Bigelow. Naomi Wolf le ha enviado una carta personal. La carta es dura y no se ahorra nada. Ni siquiera el smil Bigelow-Riefensthal que resulta evidente para muchos de los que ven la pelcula. Quin es Naomi Wolf? Tiene un peso, un, por decirlo as, predicamento entre los sectores progresistas norteamericanos que la autoriza a decirle a Bigelow lo que abundantemente le dice. Anda por los cincuenta aos, naci en San Francisco y su ltimo libro es un xito de ventas. Se llama The End of America. Postula que su pas est muriendo por incurrir en la negacin de sus valores tradicionales, los de la democracia. Que se est deslizando hacia el fascismo utilizando como pretexto el acontecimiento del nine eleven que ha llevado a primer plano a todas las fuerzas conservadoras y les ha dado una bandera de lucha, una bandera para la guerra con el argumento falaz e infundado de defenderse de un segundo ataque. (Ver: Antes de que nos ataquen de nuevo, de Bruce Ackerman, y Terrorismo y Contraterrorismo, un libro apoyado por la marina argentina. Tambin The Real America, ese horrible manifiesto de Glenn Beck. Y para vacunarse contra esta catarata autoritaria siempre est el notable La otra historia de los Estados Unidos de Howard Zinn.) Pero The End of America es un libro apocalptico. Al menos para eso que los norteamericanos piensan de s mismos y de aquello que quieren seguir siendo. Ya no seguirn siendo eso, dice Wolf. Si presenciamos el fin de America es porque su corrimiento hacia las leyes del fascismo parecen ser inexorables, ya que Obama, en el aspecto de la guerra contra el terror, no se ha diferenciado esencialmente de los republicanos. Le exige a Bigelow que presente las pruebas que la llevaron a filmar su apodctico film. Querida amiga le dice, presenta tus fuentes. Muestra tus pruebas de que la tortura produjo informacin que salv vidas o de cualquier otro tipo. Pero no puedes presentar pruebas de esta informacin. Porque no existen. Cinco dcadas de investigacin, citada en el documental de 2008 The End of America, confirma que la tortura no funciona. Robert Fisk suministra otro resumen de esa categrica conclusin. Y este informe de 2011 de Human Rights First refuta la principal premisa de Zero Dark Thirty. Y ste es el punto axial de la discusin. Aun cuando se acepte dejar de lado el aspecto moral, sirve la tortura para obtener informacin, como tarea de inteligencia? Recordemos: uno de los personajes ms cercanos a Maya, el que hemos visto torturar con mayor conviccin a los sospechosos, dice en la reunin con el jefe de la CIA: Todo esto se basa en informes de los presos. Y sin embargo, afirma que slo hay un 60 por ciento de posibilidades de atrapar a Osama en base a esos datos, en tanto que Maya, terminante, vocifera: Un ciento por ciento!. Los halcones no quieren abandonar la tortura porque, a travs de ella, dan cauce a su sadismo, a su odio racial. Y algo aunque puedan conseguirlo por otros medios ms civilizados, aunque hasta qu punto la tortura no le es hoy inescindible a la civilizacin como antes lo fueron las grandes masacres de los pueblos colonizados? conseguirn. Las palomas seguirn insistiendo en que la tortura no es eficaz, que quiebra no slo al enemigo sino al torturador, que, adems, hunde en la infamia al pas, que acostumbra a su pueblo a la brutalidad, al fin de la democracia y a la entronizacin de la violencia como regla para sobrevivir en la sociedad del dolor.

UNA SERVIDORA

En cuanto al paralelo con Leni Riefensthal, es complejo. Pero me atrevera a decir que perjudica a Bigelow. Leni filma en los albores del nazismo. Filma a comienzos de la dcada del 30. Heidegger, en la clebre correspondencia que sostuvo con Marcuse, le dice, justificndose: Auschwitz no era visible desde 1933, fecha en que asume el rectorado de la Universidad de Friburgo. Marcuse, desde luego, le dice que s, que era visible. Leni podra haber dicho lo mismo. Y el tema es materia de discusin. Pero nadie puede discutir que Bigelow filma cuando la Guerra contra el Terror lleva diez aos de vejaciones y horrores varios. Sabe bien la causa a cuyo servicio se pone. La carta de Wolf finaliza condenando sin retorno a Bigelow: El desagradable trabajo que realiz Riefensthal, con el paso del tiempo, no se ha podido ocultar. Los estadounidenses tambin despertarn y vern a travs de la apologa de La noche ms oscura las mentiras estandarizadas de un rgimen que pretende que esta brutalidad es necesaria de alguna manera. Cuando eso suceda, la misma comunidad que hoy te aplaude dar un salto atrs. Como Riefensthal, eres una gran artista. Pero ahora te recordarn eternamente como una servidora de la tortura.

Como no poda ser de otro modo, el limitado y pretendido politlogo Vargas Llosa se ha metido en esta cuestin. Dice que vio el film de Bigelow en Nueva York y que, al terminar, el pblico se puso de pie y aplaudi a rabiar. Algunos, se conmueven, lloraban. Viene, en su texto, de comentar un libro de Niall Ferguson que atesora una visin speramente pesimista sobre la cultura occidental. Escribe: Al terminar este film genial y atrozmente autocrtico, los centenares de neoyorquinos que repletaban la sala se pusieron de pie y aplaudieron a rabiar; a mi lado, haba algunos espectadores que lloraban. All mismo pens que Niall Ferguson se equivocaba, que la cultura occidental tiene todava fuelle para mucho rato. Por qu no? Cmo no habra de compartir Vargas Llosa el alivio de esos neoyorquinos paranoicos que aceptan cualquier cosa con tal de ser protegidos del feroz terrorismo, del fundamentalismo asesino que les derrumb esas torres en el mismsimo corazn financiero de Manhattan? Cmo no habra de creer que Occidente tiene larga vida en tanto servidoras de la tortura (Naomi Wolf dixit) como Bigelow hagan films financiados por la CIA y el Pentgono? Slo un hombre con una visin tan limitada de Occidente y del humanismo no advierte que la tortura no salvar esta contradictoria civilizacin que, entre atrocidades, ha dado tambin maravillas al mundo. Si se salva ser por entender de una vez por todas algunos de los principios centrales de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos declarada el 10 de diciembre de 1948. Que son: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Y tambin: Prohibicin de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes. Sin embargo, la esperanza se nos vela ante los acontecimientos. Desde 1948 hasta aqu se han acumulado incontables horrores. Cualquier guerrero del Pentgono o de la CIA o de muchos otros pases se reira de esos principios, dictados ante el cercano horror de la Segunda Guerra, con sus cincuenta millones de muertos. Walter Benjamin ya se horrorizaba al ver en la historia una cadena de ruinas. Propona la concepcin de la historia como catstrofe. Aunque, tambin l, dijo la ms hermosa frase que an puede dar vida a cierta forma de empecinada ilusin: Es por nuestro amor a los desesperados que an conservamos la esperanza.



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