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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2013

Sueos

David Brooks
La Jornada


Dos noticias que a primera vista no estn relacionadas brincaron a las pginas de los peridicos en estos das: la tasa de sindicalizacin de los trabajadores en Estados Unidos se desplom a su nivel ms bajo en casi un siglo y, en lo que algunos consideraron un gran paso en la equidad de los sexos, a las mujeres militares se les permite ahora participar en las primeras lneas de combate.

Las cifras sobre sindicalizacin son alarmantes para los gremios (y bien recibidas por empresarios y fuerzas antilaborales), ya que algunos sugieren que estn llegando a un punto de extincin como fuerza social en los mbitos poltico y econmico. La Oficina de Estadsticas Laborales de Estados Unidos report que la tasa de sindicalizacin total (sector privado y pblico) se redujo en 400 mil agremiados durante 2012, aun cuando la fuerza laboral empleada se increment en 2 millones 400 mil. Con ello, la tasa de sindicalizacin se redujo a slo 11.3 por ciento. Es el nivel ms bajo en 97 aos.

Peor an, la tasa de sindicalizacin en el sector privado se desplom a slo 6.6 por ciento el ao pasado (del ya muy bajo 6.9 por ciento en 2011). Vale recordar que hace medio siglo, 35 por ciento del sector privado estaba sindicalizado.

La ofensiva empresarial (apoyada en ocasiones por el gobierno) librada contra los sindicatos desde los tiempos de Ronald Reagan, junto con una ofensiva ms reciente contra los sindicatos pblicos impulsada por gobiernos republicanos y multimillonarios conservadores en varios estados (Wisconsin, Indiana, Ohio, Michigan, entre otros), ha brindado resultados.

El efecto de este debilitamiento sindical, sealan varios destacados analistas, ayuda a explicar no slo el estancamiento y hasta la reduccin de los ingresos para los trabajadores a lo largo de las ltimas dcadas, sino tal vez el fenmeno que ms define este pas (y gran parte del mundo) hoy da: la dramtica concentracin de riqueza por el 1 por ciento ms rico (el cual ahora acapara alrededor de 25 por ciento del ingreso nacional y controla casi la mitad de la riqueza nacional). El economista premio Nobel Joseph Stiglitz indica que esta desigualdad est destruyendo el sueo americano.

Mientras se esfuma este sueo, en un anuncio que fue presentado como un gran avance en la equidad, el gobierno de Barack Obama levant la prohibicin a la participacin de mujeres militares en las primeras lneas de combate en los campos de batalla. Desde ahora, las mujeres tambin tendrn la oportunidad de enfrentar al enemigo y defender la libertad en combate, incluso en operaciones clandestinas. Algunos festejaron esto como un gran avance de los derechos civiles de las mujeres. Otros decan que es un sueo hecho realidad.

Todo esto en unas filas armadas donde las mujeres han sufrido ataques sexuales cada vez ms extensos. El informe ms reciente del Pentgono sobre el tema registra que una de cada tres mujeres militares ha sido sexualmente asaltada dentro de las filas uniformadas: unas 52 mujeres al da (obviamente esto no es un fenmeno dentro de la vida militar. La periodista Rebecca Solnit reporta que en Estados Unidos, en promedio, hay una violacin sexual de una mujer reportada cada 6.2 minutos y que una de cada cinco mujeres sufrir una violacin durante su vida).

Estas dos noticias, que se abordaron como temas sin ninguna relacin, en verdad comparten un vnculo profundo. Las fuerzas armadas de Estados Unidos (hoy da con un milln 388 mil integrantes, segundas en nmero del mundo despus de las de China) fueron proclamadas como una fuerza totalmente voluntaria despus de la guerra de Vietnam. El servicio militar obligatorio fue anulado, y ahora los integrantes de las filas uniformadas son ciudadanos que decidieron sumarse o fueron reclutados de manera voluntaria. Estos ciudadanos son invitados al servicio militar a cambio de todo tipo de beneficios: primero, una chamba pagada, capacitacin y educacin especializada gratis, servicios de salud gratis, vivienda gratis, acceso a crditos y, para algunos inmigrantes, hasta ciudadana, o sea, casi todo lo que uno no tiene garantizado en la sociedad civil.

Los que se integran a las filas militares, hombres y mujeres, son mayoritariamente de esa clase media trabajadora que no slo es la mayor vctima de la crisis econmica actual, sino tambin de las polticas econmicas y sociales de las ltimas tres dcadas que han generado la mayor desigualdad desde antes de la gran depresin, lo cual fue acompaado con la prdida de empleos de alta renumeracin, permanencia de empleo, fondos de pensin, vacaciones pagadas y seguros de salud ahora sustituidos por empleos de salarios mnimos con casi nulos beneficios, o sea, sin todo lo que se conquist en gran parte por los sindicatos y que llev a la creacin de esta amplia clase media integrada por trabajadores en la era de la posguerra.

Lo cual lleva a la pregunta para estos reclutas, y ahora para las mujeres que tendrn el privilegio de estar en las trincheras: qu estn defendiendo? Los militares regresan de las guerras (o puestos en unas 150 naciones) a un pas donde los ms ricos acumulan cada vez ms, mientras los dems tienen menos, donde se han perdido millones de empleos y hogares por fraudes financieros. Y llegan a una guerra contra los trabajadores, los inmigrantes y las mujeres. Eso es lo que aqu llaman la libertad por la cual fueron a combatir?

Todo ante una retrica oficial de igualdad, libertad, paz, seguridad, derechos civiles y humanos. A veces todo esto se parece al gran escndalo del momento: que el himno nacional entonado por la famosa cantante Beyonce junto con la Banda de los Marines en la toma de posesin presidencial de la semana fue un simulacro ni cant, ni tocaron: se trasmiti una grabacin. Si ya ni eso es real, qu tanto lo es el resto del cuento oficial de ese sueo americano?

Tal vez es un intento de intercambiar un sueo por otro.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/01/28/opinion/025o1mun



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