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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2013

Rajoy: El bueno, el feo y el malo

Diego Duque Zumajo
Rebelin


Que Mariano Rajoy est protagonizando un chorizo western no debera sorprendernos. Presidentes del mismo corte realizaron sus pinitos en esa industria del cine que, lejos de llevarse a las pantallas convencionales, retransmite da s y da tambin con ayuda de nuestras televisiones. A lo Ronald Reagan en Camino de Santa Fe, Rajoy persigue a los abolicionistas, esos seres tildados de antisistema que rechazan las medidas esclavistas del presidente de todos los espaoles, aunque slo tres de cada diez acepten ese subttulo.

Mariano Rajoy pretende pasar por el bueno de la pelcula mientras acepta unas medidas que sus superiores lanzan desde Fort Merkel, donde la troika se rene con un buen whisky para distribuir a sus batallones bajo la mxima: Detengamos a los abolicionistas! Arriba los mercados! Y Rajoy, que no llega ni a personaje secundario en el western de Merkel, recibe una llamada con el siguiente paquete de medidas neoliberales. No es una crisis, es una estafa, gritan de norte a sur y de este a oeste, pero Rajoy insiste en que las medidas son duras pero necesarias al tiempo que agradece el silencio a su minora votante. Despus se aleja en su caballo dejando tras de s un reguero de heces y orines que el resto tenemos que soportar.

Para algunos, Mariano Rajoy slo es el feo de la pelcula, un actor que le ha tocado interpretar un papel que no es el suyo y que, por tanto, no merece ser diana de flechas ni balas. Sin embargo, stos que le perciben como el feo ven con buenos ojos que de vez en cuando alguna protesta se escenifique frente a la caravana del presidente, no vaya a ser que cabalgue sin freno y se lleve tambin por delante el dinero de los que ms tienen, aunque ese acto rozara la ciencia ficcin. Los que piensan as son los dueos de las cantinas, los que no dudan en ponerse delante de su comercio para defender a los pobres que son aplastados por los caballos del batalln. Tambin son los que creen que Rajoy les ha traicionado porque en su programa electoral no anticip nada de lo que est haciendo. Son los espectadores pasivos, los que esperan sentados a que la funcin acabe con un aplauso del pblico, con un final feliz, con un Rajoy convertido en sheriff, con una soga sin cuellos, con una fiesta en Fort GnovaSon los que pondran la mano en el yunque del herrero para demostrar una confianza ciega en el presidente, los que dentro de lo malo creen haber escogido lo menos malo. En definitiva, los que no saben distinguir entre una buena y mala pelcula.

Para la mayora, Mariano Rajoy es el malo del western. Su actuacin es tan psima que no alcanza el cinco en ninguna encuesta. Ha destrozado al pueblo apoyndose en la herencia del anterior gobernante. Ha reprimido a los abolicionistas al ms puro estilo franquista, con balas de goma, porras y un incontable nmero de batallones. Mariano Rajoy est siendo malo por encima de sus posibilidades. Entra en la casa de los ms dbiles para robarles lo poco que tienen. Se lleva su dinero bajo la excusa de que ese pequeo esfuerzo servir para sacarles del atolladero; y ellos se preguntan: saquendonos conseguir que nuestras vidas vayan a mejor? Ni el tonto del pueblo se lo creera. Pero Mariano Rajoy sigue a lo suyo, recortando a diestro y siniestro, mandando a sus matones a reprimir a los abolicionistas, ordenando a sus ministros que den la cara por l porque es tan mal actor que cuando miente los ojos se le salen de las rbitas y la lengua le juega una mala pasada. Debera aprender de Soraya Senz de Santamara (aspirante al scar a mejor actriz secundaria por su sublime interpretacin en Desahuciados, lloro por vosotros) o de Cristbal Montoro (magnfico monlogo en Lo tiene claro, Sr. Saura?). Lo que est claro es que pretende interpretar tres papeles y slo borda uno, el de malo.

Mariano Rajoy lleva toda una vida luchando por interpretar a un personaje protagonista y ahora que lo consigue, en vez de escenificar un papel dentro de sus limitadas posibilidades, decide ser movido por unos hilos que sobrepasan fronteras. Parece ser que se ha tomado demasiado en serio aquella frase de Fort Apache, debes aprender a vivir como si no existieras, porque si no no se entiende. Pobre Rajoy, condenado a ser un mediocre villano en un mundo de tiranos, a ser un secundario en el gran film europeo mientras alardea en la industria nacional. Tendremos que soportar este aburrido western hasta el final?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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