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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2013

Escuela pblica y laica

M. Enrique Ruiz del Rosal
Rebelin


Tras el ataque frontal del PP a todos los servicios pblicos, especialmente sanidad, educacin y servicios sociales, han comenzado a surgir en el mbito de la enseanza todo tipo de plataformas y manifiestos en defensa de la Escuela Pblica (EP, en adelante), en los que se percibe una clamorosa e inexplicable ausencia: no se reivindica la condicin de laica que debe presidir las instituciones educativas pblicas.

Es ilusorio, a la par que engaoso, pretender que es posible una EP, bajo condiciones sociales y polticas formalmente democrticas, sin un respeto escrupuloso a las condiciones de la laicidad. Acaso los firmantes de estos manifiestos y plataformas creen compatible la Escuela Pblica con la presencia de la religin en las aulas y con el consiguiente adoctrinamiento religioso? Acaso creen compatible la EP con esta situacin de prcticas confesionales, impuesta por un acuerdo internacional (un Concordato, de hecho) que violenta nuestras leyes civiles? Acaso creen los firmantes aludidos que es posible una EP que mantenga miles de catequistas financiados por el erario pblico, nombrados por los obispos y forzando los programas y horarios de todos los centros pblicos?

No nos engaemos: no se puede reivindicar la EP sin hacer mencin a la necesidad de que sea laica. Los que as lo hacen estn consintiendo la existencia, de hecho, de una escuela cripto-confesional, como la que actualmente tenemos.

En segundo lugar, las entidades que declaran defender la EP en esta hora, deben tener meridianamente claro que en las actuales circunstancias la enseanza pblica y la concertada (catlica) son vasos comunicantes. No es posible potenciar la primera sin denunciar y debilitar la segunda. El poder poltico (primero el PSOE, despus el PP, alternativamente) ha apostado en los tres ltimos lustros por la escuela concertada como alternativa a la pblica, de manera que ha permitido la proliferacin de los centros privados a costa de los pblicos. Y ya, ltimamente desde los gobiernos del PP (y con la excusa de la crisis) se ha frenado la implantacin de centros pblicos, para crear una demanda social que justifique el establecimiento de centros privados (catlicos, preferentemente). La actual propuesta del Gobierno del PP no hara ms que institucionalizar y legalizar dichas prcticas.

El corolario de esta situacin es que Espaa tiene la enseanza privada (catlica, especialmente) ms subvencionada por el Estado de toda la Unin Europea y, por el contrario, el gasto pblico por alumno ms bajo. No menciono los cinco mil millones de euros que se desvan a la Iglesia catlica por estos conceptos, por sobradamente conocido. En todo caso, el mensaje obvio para todas estas plataformas y manifiestos es claro: una apuesta por la Escuela Pblica debe apostar por la creacin de centros pblicos all donde lo requieran las necesidades generales de l@s ciudadan@s, lo que implica oponerse frontalmente a la creacin de centros concertados all donde no est cubierta la demanda por plazas pblicas.

As pues, la defensa de estos dos postulados (escuela pblica laica y centros pblicos vs. concertada) obliga a todos los agentes sociales (partidos, asociaciones, sindicatos) a ser consecuentes: es un autntico despropsito pretender la defensa de la Escuela Pblica sin erradicar la asignatura de religin de nuestro sistema educativo, con todas las secuelas que ello conlleva (econmicas, de conciencia, de organizacin de la actividad escolar,...). Llamemos a cada cosa por su nombre (enseanza o adoctrinamiento) y pongamos cada cosa en su sitio (la escuela o el templo).

M. Enrique Ruiz del Rosal. Asociacin Laica de Rivas Vaciamadrid y Europa Laica

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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