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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2013

De palabras ardientes y sueos rebeldes: la insurreccin indgena

Luis Martnez Andrade
Rebelin


El 1 de enero de 1994, en el sureste mexicano, un grupo de indgenas de rostro cubierto con pasamontaas y fusiles rsticos en mano desafiaba al gobierno y al ejrcito de Mxico. Sus demandas eran: tierra, trabajo, techo, alimentacin, salud, educacin, libertad, independencia, democracia y justicia paras las 56 etnias de la repblica. La noticia de un levantamiento popular en el rincn ms pobre del pas caa como un balde de agua fra tanto en la clase poltica como en las lites empresariales, pues por aquellos das, la nota que acaparaba los titulares de los principales medios era la tan mentada entrada de Mxico en la modernidad a travs de la firma del Tratado de Libre Comercio. Adems de expresar una relacin asimtrica entre dos de los pases que forman parte del G-8 y su homlogo mexicano, dicho tratado tena como objetivo la consolidacin del modelo neoliberal. Por ello, el movimiento neo-zapatista irrumpa en la escena poltica para denunciar el nefasto y abyecto teatro preparado por el entonces presidente: Carlos Salinas (Partido Revolucionario Institucional).

Durante una larga entrevista, posteriormente publicada con el ttulo Marcos: El seor de los espejos, el sub-comandante insurgente Marcos explicaba que: Nosotros (los zapatistas), lo que queramos demostrar era que el ingreso de Mxico en el primer mundo se estaba construyendo sobre una mentira. No slo una mentira para los indgenas, como lo demostr la crisis de 1994-1995, tambin para las clases medias y para las clases trabajadores como se les deca antes. Incluso, para una porcin importante del sector empresarial. Nuestro planteamiento tiene la fortuna de coincidir con la ruptura de la simulacin, nosotros decimos que esa escenografa que haba montado, empez tambin a operar, o est operando ya en otros pases que estn sacrificando parte importante de su historia y de un sector social [2].

En un principio, el gobierno intent desvirtuar no slo el contenido del levantamiento indgena sino, adems, con un lacerante desprecio por el mundo indgena no repar en sostener que el alzamiento era manipulado por grupos extranjeros. Incluso el Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz como la gran mayora de los miembros del establishment cultural de pas, acostumbrados a las prebendas, canonjas y reconocimientos con los que suelen ser maiceados [3] por los que mandan mandando sugera que el levantamiento responda a intereses externos que queran sumergir al pas en una espiral de violencia.

Desde sus primeros comunicados el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN) retuvo la atencin no slo por ser un grupo que planteaba la revolucin en una poca de democratizacin liberal y de la desintegracin de la Unin Sovitica sino por los recursos retricos que incorporaba en su discurso [4] . Este grupo de trasnochados pareca que haba llegado tarde al debate poltico nacional y, por consecuencia, no comprenda el espritu de los nuevos tiempos.

Irona de la historia, esta guerrilla brotaba en un momento donde se pregonaba el fin de la lucha armada en Amrica Latina [5] , como lo haba diagnostico Jorge Castaeda, socilogo mexicano quien colabor como Secretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Vicente Fox (del Partido Accin Nacional).

Irrupcin proftica y esperanzas intergalcticas

La Iglesia de los pobres, como expresin de un Cristianismo de Liberacin, ha acompaado a los movimientos de resistencia en Amrica Latina. El papel de algunos miembros del clero, desde la lucha contra el poder colonial Espaol hasta la heroica rebelda contra el neoliberalismo colonial del siglo XXI, pasando por las luchas por la Independencia en el siglo XIX y por las de la liberacin durante el siglo XX, forma parte de la memoria de los movimientos emancipatorios latinoamericanos. Con el antecedente de Vaticano II, el ncleo proftico y subversivo del Cristianismo de Liberacin recobr fuerza. Las secuelas del trabajo realizado por las Comunidades Eclesiales de Base y de las redes de base tuvieron un fuerte impacto en la formacin y conformacin del movimiento zapatista. Con ayuda de sus representaciones, mitos mesinicos, estrategias utpicas y tradicionales, los movimientos sociales tienen la posibilidad de crear y proponer proyectos alternativos al poder.

Desde su irrupcin, el movimiento neo-zapatista mostr originalidad y globalidad. Una fecha significativa que da cuenta de ello es el 27 de julio de 1996, donde la indgena mayor Ana Mara, en su discurso inaugural para el Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, identificaba dos globalizaciones. Por un lado, la del capitalismo neoliberal (de cuo colonialista) que mercantiliza todos los aspectos de la sociedad, que homogeniza a las personas y que cosifica a la naturaleza y, por el otro lado, una mundializacin de la resistencia, de la lucha y de la rebelda protagonizada por pueblos, organizaciones e individuos que intentan construir puentes para un dilogo simtrico e incluyente. En igualdad enunciativa pero respetando las diferencias. En ese sentido, Marcos mencionaba que: el movimiento indgena zapatista es un smbolo que se resiste a ser sacrificado dentro de un mundo de estndares. Todas las diferencias o se incorporan dejando de ser diferencias o se eliminan. En este caso, el movimiento indgena se resiste a esto y plantea ese reto. De ah que provoque simpata en sectores inicialmente tan lejanos al mundo indgena como los jvenes, los anarquistas, los emigrantes, los desplazados de la Tierra, en Europa, en Estados Unidos y en Mxico () Estamos planteando una sociedad donde nosotros tengamos un lugar sin que eso signifique que vamos a homogeneizar esa sociedad. No estamos planteando que todos deben ser indgenas y que todo el que no sea indgena tenga que desaparecer [6] .

La carta con la que la Comandancia daba la bienvenida a los participantes del Encuentro Intercontinental de 1996 cerraba con la siguiente leyenda: Planeta-Tierra. No es fortuito que, incluso, Naomi Klein reconozca la importancia de este Meeting como antecedente fundamental para la constitucin del movimiento alter-mundialista y la puesta en marcha del Foro Social Mundial en 2001 [7] .

Por otra parte, el discurso tico-poltico neozapatista es innovador en el registro lingstico de la jerga poltica pues destierra los lugares comunes. La importancia de la palabra en la lucha nos remite a la recuperacin de la memoria y, adems, la carga simblica de la no-contemporaneidad de lo contemporneo. Por ejemplo, el mandar obedeciendo no es slo una prctica de resistencia, alimentada de la tradicin de las comunidades indgenas, que remite a una mezcla de contenidos temporales, de futuro y pasado, de aurora y ocaso o de ocaso y aurora sociales sino que adems es una fusin entre poltica y tica que confronta a la filosofa poltica burguesa. En otra entrevista, concedida al socilogo francs Yvon Le Bot, Marcos refrenda que: para los zapatistas, los valores ticos son una referencia fundamental que cuenta ms que la realpolitik. Las decisiones de los zapatistas suelen soslayar la realpolitik, porque los zapatistas otorgan ms valor a las implicaciones morales [8] .

El elemento tico es axial en el discurso y en la prctica zapatista. Vale la pena recordar, el famoso episodio cuando el EZLN captur al general Absaln Castellanos Domnguez (militar y gobernador del estado de Chiapas de 1982 a 1988 por el PRI) en su finca El Momn y, despus de un juicio popular con tribunal militar zapatista, no fue condenado al patbulo sino a vivir hasta el ltimo de sus das con la pena y la vergenza de haber recibido el perdn y la bondad de aquellos a quienes tanto tiempo humill, secuestr, despoj, rob y asesin [9] . Esta manera de concebir la justicia muestra la probidad y la estatura moral del movimiento zapatista y lo distingue de otro tipo de movimientos sociales [10] . La violencia divina en trminos de Walter Benjamin del movimiento zapatista es an ms violenta y ms radical que la de muchos grupos terroristas o fundamentalistas. Es la violencia divina que confronta a la violencia estructural.

La guerra de baja intensidad: la matanza de Acteal

Walter Benjamin escribi en la sexta de sus Tesis sobre la filosofa de la Historia que: Articular histricamente el pasado no significa conocerlo como verdaderamente ha sido. Significa aduearse de un recuerdo tal como ste relampaguea en un instante de peligroSlo tiene derecho a encender en el pasado la chispa de la esperanza aquel historiador traspasado por la idea de que ni siquiera los muertos estarn a salvo del enemigo, si ste vence. Y este enemigo no ha dejado de vencer.

Despus de una importante movilizacin nacional, el gobierno y los zapatistas aceptan un alto al fuego y entablan las Conversaciones de Paz, tambin conocidas como El dilogo de la Catedral, pues se celebr en la catedral de San Cristbal de las Casas teniendo como mediador al Obispo Samuel Ruiz [11] . En una carta con fecha del 16 de febrero de 1994, el Comit Clandestino Revolucionario Indgena-Comandancia General del EZLN sostena que: La palabra de verdad que viene desde lo ms hondo de nuestra historia, de nuestro dolor, de los muertos que con nosotros viven, luchar con dignidad en los labios de nuestros jefes. La boca de nuestros fusiles callar para que nuestra verdad hable con palabras para todos, los que con honor pelean, no habr mentira en el corazn de nosotros los hombres verdaderos. En nuestra voz ir la voz de los ms, de los que nada tienen, de los condenados al silencio y la ignorancia, de los arrojados de su tierra y su historia para la soberana de los poderosos, de todos los hombres y mujeres buenos que caminan estos mundos de dolor y rabia, de los nios y los ancianos muertos de soledad y abandono, de las mujeres humilladas, de los hombres pequeos. Por nuestra voz hablarn los muertos, tan solos y olvidados, tan muertos y sin embargo tan vivos en nuestra voz y en nuestros pasos.

En junio de 1994, el EZLN lanza la Segunda Declaracin de la Selva Lacandona para exhortar a la sociedad civil a formar una Convencin Nacional Democrtica y donde se lee que: son necesarias todas las formas de lucha para lograr el trnsito a la democracia en Mxico. Paralelamente a los dilogos de Paz, el gobierno mexicano en sus tres niveles despleg una estrategia de contra-insurgencia en todo el estado de Chiapas, enviando al ejrcito a hostigar a las comunidades en rebelda. A finales de 1994, se publica la Tercera Declaracin de la Selva Lacandona donde el EZLN apela a la lucha por la justicia, la democracia, y la libertad; por todos los medios, en todos los niveles y en todas partes. Esta Tercera Declaracin tiene como contexto la crisis econmica que conden a millones de mexicanos a la pobreza y oblig a una gran mayora a emigrar a los Estados Unidos. Adems, en diciembre, los zapatistas logran romper el cerco militar en 38 municipios del estado de Chiapas.

El 1 de enero de 1996, se publica la Cuarta Declaracin de la Selva Lacandona donde se anuncia la creacin de un Frente Zapatista de Liberacin Nacional (FZLN). En palabras del Sub-comandante Marcos: La democracia en un pas democrtico no se limita a tener elecciones democrticas. Tiene que ver con algo ms profundo que es la relacin entre gobernantes y gobernados El desafo ms grande del zapatismo es proclamar que es posible hacer poltica sin plantearse la toma de poder. Nosotros decimos que s. Y apostamos: qu tipo de poltica se va a producir sino est el referente de la toma del poder, qu es el referente electoral, el referente de los partidos polticos. Nosotros podemos construir una formacin poltica sin plantearnos la toma del poder. S, decimos. Esta fue la propuesta de la Cuarta Declaracin de la selva Lacandona y dice queremos una nueva forma de hacer poltica, creemos una nueva organizacin poltica. Para que se concrete es preciso seguir un proceso [12].

Advertimos que en el lapso de un ao se publican cuatro Declaraciones de la selva Lacandona. Durante 12 meses los zapatistas no slo tienen que replantearse sus estrategias y su posicionamiento en el ajedrez poltico sino que adems deben hacer frente a la guerra de baja intensidad planteada por el gobierno mexicano. Uno de los episodios ms ominosos de esta guerra de baja intensidad fue la matanza en la comunidad de Acteal, donde el 22 de diciembre de 1997, fueron asesinados 45 indgenas tzotziles entre los que se encontraban nios y mujeres embarazadas. El gobierno de Felipe Caldern (2006-2012) y la mayor parte de la clase poltica en Mxico no slo mantuvo en la impunidad a los autores intelectuales que orquestaron dicha accin como al entonces mandatario Ernesto Zedillo actual asesor de diferentes empresas privadas norteamericanas sino que, adems, el pasado 12 de agosto de 2009 la Suprema Corte de Justicia de la Nacin, bajo el argumento de que la Procuradura General de la Repblica haba fabricado las evidencias, orden la liberacin de alrededor de 20 indgenas que haban sido detenidos y culpados por dicha matanza. Posteriormente, el 4 de noviembre, fueron liberados 9 paramilitares ms.

Cabe hacer mencin de que el 21 de abril de 2009, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolom de Las Casas y la organizacin civil Las Abejas haban advertido sobre la posibilidad de liberar algunos paramilitares que habran participado en el crimen. Sin embargo tanto para la Suprema Corte de Justicia como para los paladines del sistema, es decir, para los abogados del Centro de Investigacin y Docencia Econmica (C.I.D.E.), la inconsistencia de pruebas era motivo para promover un amparo de juicio que implicara, a la postre, la liberacin de 20 detenidos. En ese sentido, debemos sumar a la lista de los mercenarios de la justicia [13] los nombres de Hugo Eric Flores Cervantes evanglico y profesor del CIDE y a Hctor Aguilar Camn director de la revista Nexos quienes fueron participes de esa artimaa [14].

En el marco de una guerra de baja intensidad perpetuada por el Ejrcito Mexicano contra las comunidades autnomas zapatistas, el 22 de diciembre de 1997, alrededor de 90 paramilitares de filiacin priista irrumpieron en la capilla donde se encontraban rezando los habitantes de la comunidad autnoma Las Abejas para masacrarlos. Es importante hacer mencin de que el grupo de Las Abejas eran simpatizantes de la causa zapatista ms no eran zapatistas in strictu sensu. Por tanto, la masacre en Acteal respondi ms a una poltica de contra-insurgencia que a un conflicto entre indios como sola sostener el entonces secretario de Gobernacin y, posteriormente, candidato a la presidencia por el PRI, Francisco Labastida Ochoa. Incluso, en un artculo publicado el 20 de diciembre de 2007 en el diario mexicano La Jornada, Carlos Montemayor sostena que se trataba del marco de una estrategia de guerra y, por consiguiente, la lgica de una administracin de la guerra se impona sobre la posibilidad de una solucin poltica.

En un clima de amnesia deliberada, de represin sistemtica y de criminalizacin de los movimientos sociales en Mxico, debemos tomar en serio la sugerencia benjaminiana respecto a que los muertos no estn a salvo. La masacre de Acteal es otro captulo de la historia que nos advierte sobre el estado de excepcin como regla en la que vivimos. La matanza en Acteal no debe ser olvidada sino recordada como un evidente crimen de Estado y, por tanto, se debe actuar en consecuencia exigiendo castigo para los culpables. De momento es la memoria de la dignidad quien ya los juzga y repudia.

La docena trgica del Partido Accin Nacional [15]  

El 19 de julio de 1998 se publica la Quinta Declaracin de la selva Lacandona donde son refrendadas las demandas de tierra, techo, trabajo, pan, medicina, educacin, democracia, justicia, libertad, independencia nacional y paz digna. Adems de exhortar a la sociedad civil a una consulta nacional por el reconocimiento indgena y contra la guerra de extermino, el EZLN subrayaba la imperiosa necesidad de una Reforma constitucional en materia de derechos y cultura indgena y, por supuesto, la incorporacin de los Acuerdos de San Andrs [16] .

Despus de casi setenta aos de hegemona priista, el Partido Accin Nacional (partido conservador y de corte liberal) obtuvo la presidencia de la Repblica mexicana en la elecciones de 2000, a travs de su candidato, Vicente Fox [17] . La mentada transicin a la democracia en Mxico se tradujo en una agudizacin y profundizacin de la agenda neoliberal. Durante la administracin foxista hubo una cada real en los salarios, la migracin hacia Estados Unidos se increment (ya para 2004, haban ms de 48 millones de mexicanos del otro lado del Ro Bravo), la flexibilidad laboral y la precarizacin del trabajo acompaaban la criminalizacin de los movimientos sociales.

Entre los meses de febrero y marzo de 2001, el EZLN emprendera la Marcha del color de la Tierra, recorriendo durante un lapso de 37 das una distancia de 6 mil kilmetros y cerrando su larga caminata el 28 de marzo en el Congreso con la finalidad de exponer las causas de su lucha, las demandas y las exigencias de los pueblos indgenas [18]. Cabe hacer mencin, que los miembros del Partido Accin Nacional no estuvieron presentes mientras la comandancia del EZLN hablaba en el Congreso pues Cundo el ncleo criollo, formado por la gente bien, ha sido un interlocutor simtrico de los indios? Cmo era posible? Esto indios de Chiapas estaban subvirtiendo el sistema de castas!

El 25 de abril de 2001 es una fecha significativa para el reposicionamiento poltico del EZLN puesto que ese da el Senado aprob, por la va de los tres partidos ms importantes (PRI, PAN, PRD), una reforma constitucional en materia de derechos indgenas. Sin embargo dicha reforma era radicalmente distinta de la que haba propuesto el EZLN e incluso traicionaba el espritu de los Acuerdos de San Andrs. La izquierda institucional, es decir, el Partido de la Revolucin Democrtica mostraba finalmente por quines estaba conformado: una runfla de vividores del erario pblico. Qu mejor que un retrato hablado del PRD hecho por el Subcomandante Marcos:

El PRD, el partido de los errores tcticos. El error tctico de, con sus pactos electorales, fomentar los negocios de familias disfrazadas de partidos. El error tctico de aliarse al PAN en algunos estados y al PRI en otros. El error tctico de la contrarreforma indgena y los paramilitares de Zinacantn. El error tctico de Rosario Robles [19] y los videos escndalos. El error tctico de hostigar y reprimir el movimiento estudiantil de la UNAM en 1999 [20]. El error tctico de la ley Ebrard [21] y la ley Monsato. El error tctico de la importada tolerancia cero [22] y de perseguir a jvenes, homosexuales y lesbianas por el delito de ser diferentes. El error tctico de traicionar la memoria de sus muertos, hacer candidatos a sus asesinos y reciclar a los desaforados de las candidaturas priistas. El error tctico de convertir movimientos populares en burocracias partidistas y gubernamentales. El error tctico de la indefinicin frente a los movimientos de resistencia y liberacin en otros pases, de bajar la cabeza frente al poder norteamericano y de tratar de congraciarse con los poderosos. El error tctico de la alianza con el narcotrfico en el Distrito Federal. El error tctico de pedirle dinero a la gente mintindole al decir que es para ayudar, bajo el agua, a los zapatistas. El error tctico del cortejo vergonzante a los sectores ms reaccionarios del clero. El error tctico de usar a los muertos en la lucha como carta de impunidad para robar, despojar, corromper, reprimir. El error tctico de correr, loco de contento con su cargamento de errores tcticos, al centro [23].

Con la contrarreforma indgena, el Partido de la Revolucin Democrtica mostr que era un partido ms sin divergencias ideolgicas de fondo con el PRI o el PAN en la lucha por el presupuesto y por los cargos pblicos. Un partido que se haba adaptado a la lgica de la democracia liberal y procedimental, un partido que no escatimaba en recibir trnsfugas del PRI para reciclarlos en sus listas electorales. El PRD se converta en el partido de la desmemoria y de la ignominia.

Posterior a la traicin de la clase poltica de Mxico, el EZLN cae en la cuenta que esta clase poltica no es la solucin sino precisamente parte del problema estructural que padece el pas. De tal modo, en agosto de 2003 los zapatistas crean las Juntas de Buen Gobierno traduciendo toda una herencia de prcticas de autonoma y de autogestin inspirada de las formas comunitarias del mundo indgena y campesino. Esta manera de relacionar la autonoma con las formas de resistencia tendr un fuerte impacto en la configuracin de los movimientos sociales anti-sistmicos de Amrica Latina [24]. Resulta interesante advertir esta desconfianza a la vieja y tradicional clase poltica por parte de los movimientos sociales en diferentes partes de Latinoamrica.

En otro orden de ideas, no debemos desligar la lucha contra el narcotrfico de las estrategias de contra-insurgencia que se aplic y se sigue aplicando en Mxico durante el gobierno de Felipe Caldern (2006-2012). Por ejemplo, en noviembre de 2010 nos inform la periodista Laura Castellanos fue ejecutado el comandante Ramiro, miembro del Ejrcito Popular Revolucionario Insurgente (ERPI), en un operativo contra el narcotrfico. La Secretaria de la Defensa sostuvo que el comandante Ramiro estaba vinculado con el narcotrfico, sin embargo, nunca se sustent dicho sealamiento. En el mismo orden de ideas, la propia Castellanos coment que: Recientemente, a un lder indgena del sureste de Chiapas se le intent ligar con otro grupo del narcotrfico, se aplic su detencin y se le tomaron fotos con arsenal blico y la informacin en los noticieros fue divulgada, sin embargo, posteriormente fue puesto en libertad pues no existan pruebas fehacientes. El pas est pasando un momento muy delicado, porque la nica estrategia que ha aplicado Felipe Caldern es sacar al ejrcito a las calles y a las zonas rurales. Evidentemente esta estrategia ha sido un rotundo fracaso y ha habido denuncias por la muerte y tortura de civiles que han sido ignorados. En este escenario, quedan ms vulnerables comunidades indgenas que han asumido su autonoma, como sucedi con la de Santa Mara Ostula, en Michoacn, que no solamente se enfrenta a una situacin socio-econmica marginal, sino que enfrenta la violencia de grupos paramilitares que han sido vinculados con el narcotrfico. En los ltimos meses han sido secuestrados y desparecidos tres integrantes de Bienes Comunales del pueblo, entre ellos el presidente, Francisco de Ass Verda Manuel, sin que se tengan noticias de ellos [25] .

La llegada del Partido Accin Nacional a la presidencia de la Repblica condicion la nueva distribucin geogrfica y, por consiguiente, desencaden una lucha intestina entre los diversos grupos delictivos del pas. La fuga, en 2001, de Joaqun Guzmn Loera, mejor conocido como El Chapo Guzmn, lder de El Crtel de Sinaloa, evidenci que el gobierno federal se haba decantado por un especfico grupo delictivo [26]. La clase poltica PRI, PAN, PRD forma parte del crimen organizado y viceversa.

Durante el rgimen del Caldern, el EZLN continu practicando su poltica del mandar obedeciendo en las comunidades autnomas. Sin renunciar a entablar un dilogo tanto prctico como terico no slo con los principales movimientos sociales en Amrica Latina sino tambin con pensadores como Pablo Gonzlez Casanova, Sylvia Marcos, Walter Mignolo, Enrique Dussel, Naomi Klein, Jean Robert, Immanuel Wallerstein, Ral Zibechi, John Berger, Gilberto Valdez, entre otros, durante el mes de diciembre de 2007, en el marco del Primer Coloquio Internacional In memoriam Andrs Aubry y, un par de aos ms tarde, en el Primer Festival Mundial de la Digna rabia celebrado en la ciudad de Mxico, en el Caracol de Oventik y en la ciudad de San Cristbal de las Casas. El EZLN sigui combatiendo, dentro de los lmites de sus posibilidades, al sistema capitalista y a la pesada carga ideolgica de la democracia representativa. La crtica de las armas y las armas de la crtica como le gustaba decir a Marx sigue siendo fundamental en la prctica zapatista.

La otra Poltica

En vsperas de los comicios presidenciales de 2006, el EZLN public su Sexta Declaracin de la Selva Lacandona. Estaba estructurada enfatizando seis puntos fundamentales: 1) De lo que somos, 2) De dnde estamos ahora, 3) De cmo vemos el mundo, 4) De cmo vemos nuestro pas que es Mxico, 5) De lo que queremos hacer, 6) De cmo lo vamos a hacer. En el documento, el EZLN dejaba en claro su posicin ante los partidos polticos que aprobaron una ley que no sirve, pues lo mataron de una vez al dilogo que no importa lo que acuerden o firmen porque no tiene palabra [27] . Sin embargo, esta ruptura con la clase poltica no implic la mirada pasiva tan recurrente en acadmicos y en columnistas de oropel sino la resistencia activa y cotidiana en los municipios rebeldes. La crtica al sistema capitalista y a su lgica destructiva es central en esta declaracin. Aqu radica una diferencia importante, pues si antes el EZLN refera a la globalizacin neoliberal, ahora denunciara abiertamente al capitalismo y, por supuesto, a su expresin poltica: la democracia liberal burguesa.

La otra poltica, desde abajo y por abajo, que promueven los zapatistas no es cration ex nihilo sino fruto de varios siglos de resistencia indgena y de la propia experiencia zapatista. Precisamente, este es uno de los principales rasgos de los movimientos de emancipacin latinoamericanos ya que, por un lado, subvierten la poltica burguesa ensayada desde el siglo XVI y, por el otro, minan, desde sus races, a la pesada losa de la colonialidad del poder. Por medio de la organizacin horizontal, la autogestin como modo de produccin, la descentralizacin de las decisiones (en el plano poltico y social), la democracia cara-a-cara y, por supuesto, otra manera de relacionarse con la naturaleza, los movimientos sociales latinoamericanos, en general, y los zapatistas, en particular, consolidan aportando nuevas experiencias la larga tradicin libertaria de los oprimidos.

La colonialidad del Poder pesada estructura de dominacin se fundamenta en la interaccin de la raza, el gnero y el trabajo. Sin embargo, dicha estructura al igual que el capitalismo es expresin de determinadas relaciones sociales histricas y, por tanto, puede ser transformada en tanto modifiquemos, a travs de la praxis, nuestra realidad. En las comunidades autnomas se intenta transformar esta estructura de dominacin. En ese sentido, las palabras de la Comandanta Hortensia revelan la decisin de desmontar la colonialidad del poder enraizada en el imaginario social. Para ella, por ejemplo, en la poltica, ha habido mujeres en la direccin de nuestra organizacin, como Comit Clandestino Revolucionario Indgena. Como responsables locales y regionales, y tambin se han nombrado compaeras para ser suplentes del CCRI. Las mujeres ya participan en las asambleas de los pueblos. Ya sea en los estudios polticos o asambleas generales, para elegir a sus autoridades, como por ejemplo: autoridades municipales, Juntas de Buen Gobierno, agentas municipales, comisarios ejidales y comits de educacin. Y tambin para elegir mandos polticos en la comunidad, como responsables locales () Por eso, nosotras las mujeres ya no debemos hacernos de un lado. Debemos prepararnos cada vez ms. Para poder seguir adelante y avanzar lo ms posible que se pueda en todos los nivel del trabajo. Porque si no lo hacemos, las que ya estamos en este mundo, que es un mundo donde todava las mujeres no tenemos rostros, nombre ni voz para los capitalistas y neoliberales. Por eso, es la hora de ejercer y hacer valer nuestros derechos. Pero, para poder hacer todo esto, slo se necesita tener voluntad, decisin, fuerza y rebelda. Y no necesitamos pedirle permiso a nadie. Pero todo lo que estamos haciendo y lo que estoy diciendo no es un invento, ni imaginacin. Sino que es una realidad. Alli lo demostramos en el Tercer Encuentro, que se llev a cabo en el Caracol de la Garrucha, hace un ao. Ah hablamos y explicamos nuestros trabajos como mujeres [28] .

Ante el asombro de algunos desinformados, la desidia de unos cuantos despistados y la decepcin de muchos arribistas, el EZLN decidi no sumarse al proyecto del entonces candidato de la diligente Izquierda institucional: Andrs Manuel Lpez Obrador. Dicha decisin le vali a los zapatistas sortear ya no slo el cerco militar sino adems un nuevo cerco informativo. No hay duda de que una parte de la clase poltica y empresarial del pas no se senta cmoda con la creciente popularidad, en algunos sectores, de Lpez Obrador. No obstante a las triquiuelas y argucias, por parte de Vicente Fox, para lograr el desafuero de Lpez Obrador ste supo capitalizar el descontento social. Pero ya en 2005 Cul era la percepcin que el EZLN tena de la figura de Lpez Obrador?

El Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO) proyectado a las alturas de la democracia moderna (o sea, las encuestas) por la absurda campaa de la pareja presidencial. El que convirti la movilizacin ciudadana contra el autoritarismo del desafuero, en un acto de promocin personal y de destape personal. El que no dijo, en la movilizacin contra el desafuero, la frase que realmente corresponda, a saber ningn dirigente tiene derecho a encabezar un movimiento en torno a una causa justa, para, a espaldas de la mayora, sujetarlo a su proyecto personal en su bsqueda de Poder y negociarlo para eso. El que convoca a una marcha del silencio y, en lugar de respetarlo, la usa para hablarle al Poder, imponindole a todos la palabra de uno () El que tiene, como uno de sus primeros comits de apoyo indgenas en Chiapas, a los caciques y paramilitares de Zinacantn, los mismos que agredieron la marcha zapatista el 10 de abril de 2004. El que ya se ve a s mismo cruzado por la banda presidencial () El que se compar a s mismo con Francisco I. Madero olvidando que el smil con Madero no termina con el demcrata encarcelado por Porfirio Daz, sino que contina con el Madero que form su equipo de gobierno con los mismos porfiristas (y que fue traicionado por uno de ellos). Con el Madero que, dando las espaldas a las demandas de los desposedos, se dio a la tarea de mantener la misma estructura econmica de explotacin, despojo y racismo construida en el rgimen porfirista. A AMLO y a los jilgueritos que revolotean a su lado se les olvidaron esos detalles. Y, sobre todo, se les olvid que, frente a Madero, los zapatistas enarbolaron el Plan de Ayala. Aquel plan sobre el que Madero dijo, palabras ms o menos, publquenlo, que todos sepan que ese Zapata est loco. Pero basta de historia pasada y de comparaciones. Estamos a principios del siglo XXI y no del siglo XX () La oferta central del programa presidencial de AMLO es estabilidad macroeconmica, es decir, ganancias crecientes para los ricos, miseria y despojos crecientes para los desposedos, y un orden que controle el descontento de estos ltimos. Cuando se critica el proyecto de AMLO no se trata de criticar un proyecto de izquierda porque no lo es, as lo ha declarado y prometido Lpez Obrador al Poder de ms arriba. l ha sido claro y slo no lo ven quienes no quieren verlo (o no les conviene verlo) y se siguen esforzando por verlo y presentarlo como un hombre de izquierda. El de AMLO es un proyecto, segn l mismo lo defini, de centro () Si Carlos Salinas de Gortari fue el gobernante ejemplar de operador de la destruccin neoliberal en Mxico, Lpez Obrador quiere ser el paradigma del operador del reordenamiento neoliberal. Ese es su proyecto [29] .

Como ya es harto conocido, despus del descalabro electoral y del evidente fraude electoral de 2006, la diligente Izquierda institucional (que para los zapatistas no es ms que una derecha vergonzante) en lugar de hacer un examen autocrtico de la manera cmo los tim la misma clase poltica con la que suele coincidir en negocios o proyectos transexenales prefiri dedicarse a vilipendiar al zapatismo [30] . El entonces presidente del PRD, Leonel Cota Montao y algunos columnistas a sueldo culparon al EZLN de la derrota de Lpez Obrador. Sin tomarse la mnima molestia de entender la reconfiguracin poltica e ideolgica de los movimientos sociales, de comprender sus objetivos (simblicos y materiales), ni de reflexionar en las consecuencias que el silencio cmplice (por ejemplo, el de Lpez Obrador frente al voto perredista en el Senado contra los Acuerdos de San Andrs o el de Cota Montao frente a las hostilidades del gobierno de Juan Sabines ex priista como el primero a las comunidades zapatistas, entre muchos ms) que esta diligente izquierda institucional ha mantenido frente a las ominosas decisiones y abyectas acciones del Poder.

Es innegable que durante la docena trgica se agudiz el descontento, la frustracin y el desmembramiento social debido a la siempre presente violencia estructural y a la nula justicia social, ausencia perpetua en las sociedades pos-coloniales. No hay duda que las secuelas de la actual forma social, y su produccin en serie de seres desechables [31] , pueden observarse en los terribles niveles de pobreza (31 millones de pobres) y de corrupcin (segn transparencia Internacional, en estos ltimos seis aos, Mxico descendi 33 lugares) que campean en el pas. Teniendo esta tela de fondo, algunos sectores de la sociedad mexicana decidieron apoyar por la va del Movimiento de Regeneracin Nacional (MORENA) la candidatura, nuevamente en 2012 de Andrs Manuel Lpez Obrador [32] . Por supuesto, la estridente cantaleta de los columnistas de oropel y de los intelectuales orgnicos de la diligente Izquierda institucional denost la posicin del EZLN y de otros movimientos sociales (como el del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad) que no se sumaron a la campaa de AMLO. Otra vez, los indgenas zapatistas no saban lo que hacan

Por qu si ya, desde 2005, el EZLN haba declarado su posicin ante la poltica de los de arriba la fetichizada poltica burguesa tena que replegarse a un proyecto que no implicaba una ruptura con el capital? Por qu, si ya desde el 2001, la diligente Izquierda institucional haba marcado su andar y su coqueteo con el poder, tena que ser el timn de los oprimidos?

La dbil fuerza mesinica desde la selva Lacandona

En su famoso libro Das Passagen-Werk, Walter Benjamin interpret a la modernidad como el tiempo del infierno [33] . Efectivamente, para Benjamin la poca moderna, mediada por una temporalidad vaca, se defina en relacin a la mercanca y a la lgica del capital. La razn instrumental fungi como arma para dominar pueblos y como herramienta para explotar a la naturaleza. Hoy, dicha razn instrumental ya no es slo un instrumento sino una dictadura. El capitalismo como religin quiz la ms feroz, implacable e irracional que no contempla redencin alguna est orillando a la destruccin de la Humanidad y del Planeta. Sin embargo, en la visin proftica de Benjamn existen posibilidades de lucha, momentos de resistencia, destellos de esperanza y de rebelda; es la dbil fuerza mesinica de las vctimas.

Los dioses de la muerte, aquellos que se nutren de la sangre y de los valores de uso, no reconocen otras divinidades que no sean las que contribuyan al proceso de valorizacin. Desde el siglo XVI, las culturas mesoamericanas o prehispnicas del otro Atlntico fueron testigos de las nuevas divinidades de la modernidad: el oro y la plata. Millones de indgenas moran extrayendo el oro y la plata de las minas, stas eran llamadas por ellos, la boca del infierno. Al igual que Moloch, la modernidad incipiente precisaba de vctimas. Aqu comienza la larga noche de los 500 aos de los pueblos originarios. Por consiguiente no es fortuito que la lucha de los pueblos originarios primeras vctimas de la modernidad no slo desborde, desde un ncleo tico-mtico distinto, a la temporalidad homognea y vaca sino que adems confronte a la racionalidad instrumental burguesa.

Durante la Media noche en la historia cuando el Anticristo se eriga ante la complacencia de las democracias burguesas un par de judos romnticos revolucionarios formularon la idea de que la tradicin de los oprimidos (W. Benjamin) y la no-contemporaneidad de lo contemporneo (E. Bloch) suelen desbordar en la lucha misma a la temporalidad vaca del capital. Dicha intuicin no pudo encontrar mejor expresin que en el levantamiento insurgente en el sureste mexicano [34] . Cabalgando en las frondosas montaas de Chiapas, recorriendo las llanuras y viviendo en la foresta, los hombres y las mujeres zapatistas cual relmpagos de la historia venan para interrumpir el continuum de la historia. El Ya Basta! era la prueba ms fehaciente de que slo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza [35].

Mientras que el Planeta entero se encontraba en incertidumbre por el presagio maya del fin del mundo, el 12/12 ms de 40 mil indgenas bases de apoyo zapatistas realizaban una marcha del silencio mostrndonos que all seguan: resistiendo en las montaas, luchando por la justicia, andando erguidos, soando por que otro mundo sea posible, dndonos esperanza, pero sobre todo, dndonos una gran leccin de dignidad.

Luis Martnez Andrade Socilogo mexicano. En 2009 recibi el Primer Premio del concurso Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente.

Notas del autor:

Agradezco los valiosos comentarios y las observaciones de Ren Rojas y de Al Caldern, indudablemente los errores y debilidades del texto son responsabilidad ma.

[2] Manuel Vzquez Montalbn, Marcos: el seor de los espejos, Aguilar, Mxico, 2000, p. 108.

[3] El trmino maizar proviene de la accin de tirar maz a las aves para criarlas. Adems, este dicho refiere a la cooptacin que el gobierno realiza con los intelectuales, periodistas o polticos de oposicin a cambio de dinero, puestos en el gobierno o reconocimientos. Se cuenta que cuando el General Porfirio Daz, quien gobern al pas durante nueve ocasiones sumando casi tres dcadas, se senta acosado por las crticas de alguno de sus opositores sola decir ese gallo quiere su miz con la finalidad de movilizar al aparato poltico para su posible cooptacin. Dentro del escaparate de tendencias que existan en la Revolucin Mexicana destacan sobre todo: el Magonismo (corriente anarquista protagonizada principalmente por los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magn y por Praxides Guerrero), el Villismo del Norte (representada por Francisco Villa) y el zapatismo del Sur (expresada en la figura de Emiliano Zapata y su Plan de Ayala). En ocasiones, el EZLN homologa el papel de la dictadura de Daz con la del Partido de la Revolucin Institucional (P.R.I.) y, por ello, recurre a imgenes y trminos propios del imaginario campesino.

[4] Para Enrique Dussel, telogo y filosofo de la liberacin, los comunicados del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional tienen base en la memoria colectiva porque otorgan un sentido al presente, a esa demanda de libertad, justicia y democracia con la que los indgenas incorporan su sentido tico a la llamada modernidad. El discurso zapatista es un lugar de memoria y encuentro entre diversas visiones de mundo que haban sido expulsadas del discurso poltico eurocentrado.

[5] Jorge Castaeda, La Utopa desarmada, J. Mortiz-Planeta, Mxico, 1993.

[6] Manuel Vzquez Montalbn, Marcos, op. cit. 107.

[7] Naomi Klein, Vallas y ventanas, Paidos, Barcelona, 2002.

[8] Sous-commandant Marcos/ Yvon Le Bot, Le rve zapatiste, Seuil, Paris, 1997, p. 214.

[9] Gloria Muoz Ramrez, EZLN: 20 y 10, el fuego y la palabra, Rebelda-La Jornada, Mxico, 2005.

[10] Ong Thong Hoeung, Jai cru aux Khmers rouges, Bouchet/Chastel, Paris, 2003.

[11] En 1959, Samuel Ruiz es nombrado Obispo de San Cristbal de las Casas. Con influencia de Vaticano II, Samuel Ruiz va virando gradualmente hacia posiciones ms progresistas, ligadas a la Teologa de la Liberacin. Incluso, en 1974 Samuel Ruiz organiza El Congreso Indgena, evento fundamental para la toma de consciencia de las comunidades. En agosto de 1995, el gobierno de Ernesto Zedillo (PRI) y Juan Pablo II logran separar a Samuel Ruiz de su dicesis y, en su lugar, traen a Ral Vera pensando que ste sera hostil al movimiento zapatista. Sin embargo, Ral Vera radicaliza su posicin y muestra simpata por las luchas indgenas. Posteriormente, en 1999, Vera es nombrado obispo de Saltillo y dentro de su labor destacan: la defensa de los Derechos Humanos, el apoyo a las reivindicaciones de la mejora laboral de los mineros, la ayuda a los inmigrantes, la lucha contra la discriminacin que padecen los homosexuales, entre otras.

[12] Manuel Vzquez Montalbn, Marcos, op. cit. 126.

[13] Para el Subcomandante Marcos, los mercenarios de la justicia son aquellos que piensan que la justicia es un fenmeno meditico como lo es la poltica. Entre ellos se encuentra el juez Baltasar Garzn quien luce mucho con que persigue a la ETA y en realidad lo nico que ha hecho es perseguir a la cultura vasca. Ha cerrado peridicos, encerrados periodistas, y l lo presenta como parte del combate al terrorismo. Laura Castellanos, Corte de Caja. Entrevista al subcomandante Marcos, Endira, Mxico, 2008, p. 105.

[14] Cfr. Luis Hernndez Navarro, Justicia a la Carta, La Jornada, martes 11 de agosto 2009: http://www.jornada.unam.mx/2009/08/11/opinion/017a1pol

[15] En Mxico se conoce como la Decena Trgica al movimiento armado que derroc al gobierno del presidente Francisco I. Madero y dur del 9 al 18 de febrero de 1913, es decir, diez das. Aqu, por docena trgica nos referimos a las dos administraciones de gobierno del PAN de Vicente Fox (2000-2006) y de Felipe Caldern (2006-2012) que no solo aumentaron la pobreza del pas sino que lo sumieron en una ola de violencia sin precedentes. Por ejemplo, la guerra contra el Narcotrfico declarada por Felipe Caldern en 2006 represent mas de 80 mil muertos. Sin mencionar, los terribles niveles de violacin contra los Derechos Humanos que representaron ambas administraciones.

[16] Los Acuerdos de San Andrs sobre Derechos y Cultura Indgena se firmaron el 16 de febrero de 1996 entre el EZLN y el gobierno de Mxico con la finalidad de modificar la Constitucin e incorporar la autonoma de los Pueblos Indgenas de Mxico. Pero en septiembre de ese mismo ao, el EZLN se retira de la mesa de negociaciones declarando que le gobierno no quera respetar dichos Acuerdos. En conformidad con el artculo 13.2 de la Convencin 169 de la OIT el gobierno se competi a efectuar un nuevo pacto social con los pueblos indgenas. Desgraciadamente, el gobierno nunca respet dichos Acuerdos.

[17] Durante su candidatura, Vicente Fox haba declar que resolvera el problema de Chiapas en 15 minutos. Huelga decir que no slo no lo resolvi sino que tampoco retir al ejrcito de Chiapas, ni cesaron las hostilidades contra las comunidades zapatistas: http://www.pagina12.com.ar/2001/01-01/01-01-10/pag17.htm

[18] Vase Gloria Muoz Ramrez A diez aos de la Marcha del color de la Tierra: http://www.jornada.unam.mx/2011/03/12/oja167-marcha.html

[19] Poltica mexicana quien adems de ser una de las fundadoras del PRD, fue su presidenta por algn tiempo. Mediante dicho partido fue jefa de gobierno del Distrito Federal (1999-2000). Actualmente forma parte del equipo de trabajo del presidente Enrique Pe a Nieto (PRI).

[20] Entre abril de 1999 y abril de 2000, el movimiento estudiantil de la UNAM se rebel contra la modificacin General de Pagos que implicaba un paso hacia la privatizacin de la Educacin Media Superior y Superior de la Mxima Casa de Estudios del pas. Despus de muchas asambleas, los estudiantes deciden crear el Consejo General de Huelga (CGH) como interlocutor con la Rectora. La huelga universitaria, una de las ms largas en la historia de los movimientos estudiantiles en Amrica Latina, fue vituperada por los principales medios de comunicacin del pas. Incluso, algunos intelectuales que les gusta presentarse arriba como progresistas y cercanos al PRD criticaron duramente al movimiento estudiantil. Cfr. Arturo Ramrez, Palabra de CGF. El testimonio de los huelguistas. Ediciones del milenio, Mxico, 2000. Para conocer la posicin del EZLN vase: http://palabra.ezln.org.mx/comunicados/1999/1999_10_08_a.htm

[21] Se conoce como Ley Ebrard a la propuesta hecha por Marcelo Ebrad para la modificacin al Cdigo de Procedimientos e Instituciones Electorales que tiene como objetivo poner nuevos candados para el registro de nuevos partidos Polticos. Marcelo Ebrard, como la gran mayora de los supuestos polticos progresistas como Andrs Manuel Lpez Obrador o Manuel Camacho Sols, empez su carrera poltica en el PRI y, gradualmente, se fue pasando a la Izquierda Institucional. Por supuesto, su deslizamiento hacia la Izquierda Institucional fue ms por motivos electorales que ideolgicos.

[22] El subcomandante Marcos siempre ha subrayado la funcin del aparato represivo impuesto en el Distrito Federal durante la gestin de Andrs Manuel Lpez Obrador, quien import de los Estados Unidos la doctrina de la tolerancia cero y que fue aplicada por el gobierno de Marcelo Ebrard (2006-2012). Cfr. Primer viento del Festival Mundial de la Digna Rabia, 2 de enero de 2009. Al igual que en Grecia, Espaa o Chile, los estudiantes son tachados de vndalos y bandidos. Un ejemplo fue el primer acto de gobierno, en el Distrito Federal, de Miguel ngel Mancera Espinosa (PRD) en la represin el 1 de diciembre de 2012 durante el acto de toma de gobierno de Enrique Pea Nieto. Es importante no olvidar la tripleta Lpez Obrador-Ebrard-Mancera pues ya se encuentra preparando su candidatura para el 2018 cuando habr nuevamente elecciones presidenciales. El calendario del poder y su temporalidad vaca expresan otra modalidad de la colonialidad del poder y de la ideologa liberal-burguesa.

[23] Subcomandante Insurgente Marcos, La (imposible) Geometra? del poder en Mxico, in Sergio Rodrguez Lascano, La crisis del poder y nosotr@s, Rebelda, Mxico, 2010, p. 147-148.

[24] Si bien, los zapatistas no son los primeros en llevar a cabo esta prctica de autogestin, pues ya desde los aos noventa el Movimiento de Trabajadores sin Tierra en Brasil (MST) viene practicando la autogestin en las tierras que ocupa; el movimiento indgena zapatista impregnan con sus mitos, leyendas y lneas de creencia la produccin de otras subjetividades con relacin a la tierra y a la naturaleza. Cfr. Ral Zibechi, Autonomas y emancipaciones: Amrica latina en movimiento, Bajo Tierra-Ssifo Ediciones, Mxico, 2008.

[25] Entrevista publicada en el diario El Columnista, Puebla, Mxico, 1 de junio 2010, p. 22. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=107229

[26] Sobre la relacin entre la administracin de Vicente Fox y el Crtel de Sinaloa consltese Anabel Hernndez, Los seores del Narco, Grijalbo, Mxico, 2010.

[27] http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2005/11/13/sexta-declaracion-de-la-selva-lacandona/

[28] Quinto viento: una digna y femenina rabia, 4 de enero 2009, Mxico. Disponible en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2009/01/05/la-brutalidad-sexual-del-poder-y-la-otra-sexualidad-quinto-viento/

[29] Subcomandante Insurgente Marcos, La (imposible) Geometra? del poder en Mxico, op cit. p, 148-152.

[30] No debe olvidarse que el 2 de julio de 2006, da de las elecciones, hubo una ausencia de casi el 30% de los representantes de casillas del candidato Lpez Obrador.

[31] Zygmunt Bauman, Wasted Lives. Modernity and its Outcasts, Polity, Cambridge, 2004.

[32] No est por dems mencionar los pactos de AMLO con la vieja clase poltica, por supuesto, no slo rodeado de Ren Bejarano y de Carlos Imaz, sino su apoyo a la candidatura por el Senado del Priista Manuel Bartlett Daz. En la vida poltica de Mxico se relaciona a Bartlett con el fraude electoral de 1988 (que llev a la presidencia a Carlos Salinas) y con la muerte de un agente de la DEA (Drug Enforcement Administration) http://articles.latimes.com/1997/oct/26/news/mn-46907/5 Tampoco se deben omitir la cercana de AMLO con Arturo Nez Jimnez (ex priista, para variar) a quien el comandante Marcos siempre lo ha identificado como uno de los responsables de la matanza de Acteal: http://www.jornada.unam.mx/2007/10/02/index.php?article=009n1polion=politica

[33] Walter Benjamin, Libro de los pasajes, Akal, Madrid, 2005, p. 838-839

[34] Para Stefan Gandler, filsofo alemn y alumno del recin finado Alfred Schmidt, Ser revolucionario implicara entonces la capacidad de recordar, de ver y aprender de las generaciones pasadas, sus experiencias y tradiciones. La simple fijacin en las supuestas modernizaciones nos cierra, por el contrario, el camino a este salto del tigre. Las recetas de la izquierda reformista y estalinista en las ex colonias para superar primero los restos de sociedades tradicionales, es decir, asemejarse a las sociedades del centro, como requisito previo para poder entrar al proyecto de una sociedad radicalmente menos repugnante, se basan en esta falsa concepcin del papel de las tradiciones. Los neozapatistas son tal vez el grupo que ve con ms claridad la necesidad de este salto del tigre hacia el pasado y no es casual que lo hacen desde el rincn ms retirado de Mxico, aparentemente desde el lugar ms alejado de esta otra sociedad menos represora. Stefan Gandler, Fragmentos de Frankfurt: ensayos sobre la Teora Crtica, Universidad Autnoma de Quertaro-Siglo XXI, p. 79.

[35] Nur um der Hoffnungslosen willen ist uns die Hoffnung gegeben escribi Benjamin durante el advenimiento de la poca fascista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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