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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2013

El compadre Pitas Pajas

Jess Lozada Guevara
Rebelin


a los Gonzlez Beltrn, a Elx

 

Los personajes de cuentos son esquivos, caprichosos. Nunca se debera esperar nada de ellos. En ocasiones uno se convierte en su perseguidor, sin lograr otra cosa que no sea agotamiento y malos humores. Les pedimos que se nos rindan, que tengan piedad y misericordia de nosotros, pobres diablos, y que acaben de tomarnos. Le prometemos casa ordenada, bolsa henchida, rica pitanza y abundante vino. Ms ellos prefieren los tugurios y los seres de mala reputacin, o, sencillamente, por su destino andariego, rechazan la braza de los hogares, las camas de paja suave y los almohadones de pluma de ganso. Sern tontos? A mi me duelen. No se me dan. Sin embargo, tengo un amigo que no los procura, que no hace ningn esfuerzo por congracirseles, y a l si se le entregan.

Tirante el Blanco, y su caterva de seres que nunca llegan a dar en la diana, o los pobres e infelices personajillos del teatro de mala muerte, de la representacin callejera, juglares, comedieros, bulules, arlequines, colombinas, frailes, mozas del partido, pcaros, estudiantes, embaucadores, descocados, malolientes, chocarreros y los Pitas Pajas. A l si se le entreg el Pitas. Como una lapa, como sanguijuela de charco.

De seguro el personaje se ajunt con un barbero -dentista y sangrador- para tomar por asalto la abundante y plcida economa de mi amigo. Eso, eso mismo. El condenado Pajas us malas artes. Brujeras, ensalmos, encantamientos, pcimas. Abracadabra. Pitas Pajas abord a Antonio Gonzlez Beltrn. Y el Antoico, muy galante, muy gatico de Mara Ramos, pareca no molestarle. Se paseaba orondo con su compaa infiel. Verde de envidia los miraba. Tomabanse las manitas como cuando Bragueta y l se quisieron ligar a idntica doncella- y se balanceaban sobre la tela de una araa. Dos elefantes, o eran tres?

Al Gonzlez Beltrn lo conoc en las alturas de Mxico, el 13 de septiembre de 1989. Poco despus tuve noticias del Pajas. Vivamos en el Hotel Monte Real, en la calle Revillagigedo, muy cerca de la Alameda. Vena junto a su tropa, con un miembro de ms, de polizn, que por ahora me reservo. No vaya a ser que le echen por la borda. Cristina Maca, Jos Manuel Garzn y Maite, con sus miedos y aquel terror en valenciano, hicieron entrada en el largo y estrecho saln del establecimiento, que, como corresponde a un sitio frecuentado por artistas y poetas, terminaba en barra bien surtida.

Nadie nos present. El promotor de aquellos jolgorios era un pobre ser, retorcido y hambriento, al que no se le daba la fidelidad y la permanencia, sino la intriga y el atentado. Como siempre sucede en estas historias, los malacabeza, los revoltosos, se buscan como moscas a la miel.

Pronto estbamos en la conversada. Despus del acto de instalacin de la Muestra Internacional de Narracin Oral Escnica en el Teatro Legaria terminamos en uno de esos antros que le son propicios a los de baja estofa. Llegados al hotel descubrimos que estaba cerrado el restaurante. As que, menos Teresita Fernndez y yo, los contadores de historias se fueron a un negocio que estaba enfrente. Cuando nos retirbamos, pues los cubanos sabemos ser pobres con discrecin, un matrimonio canario sonri. No fueron necesarias las ingratas palabras. Ellos iban a pagar, estaba claro. Adelante, que apetito haba.

Teresita Fernndez, la hija del asturiano y la valenciana, hizo tantas de las suyas, que termin encantando al grupo; y como yo era el ayudante del hada madrina, de rebote, me llegaron los beneficios. An no era mi hora. Pero pronto el destino se me tornara propicio.

Estbamos tan llenos de inocencia y de ganas de descubrir el mundo de los cuentos que podamos soportar largusimas jornadas donde haba de todo como en botica. Seoras del bolso, maestros de escuela, caza fortunas, litigantes, menopusicos, trotamundos. Aquello ms pareca una corte de los milagros. Artistas, seres tocados por la gracia, tambin encontramos.

Sobre el escenario del Legaria vi a Antonio Gonzlez y a La Cartula relatar el Misteri dElx. Fue la primera vez, no la ltima, en la que alguien me hizo llorar con una historia. Viva la Madre de Dios! fue la fuente de donde manaron mis aguas. Haba tanta fuerza de gozo en la voz de aquel hombre que era capaz de desatar los diques, de romper brocales.

Presentimos lo que vendra. Ellos fueron teloneros de s mismos. Pero hay que tener paciencia, al igual que con la revelacin del nombre del pasajero innombrado.

Por aquellos das vivan bajo el mismo techo cuenteros de medio mundo o de un mundo y medio. Tanta era la chchara y la algaraba. No parbamos. En el fondo ramos concientes de que estaba naciendo algo que nos iba a trascender, pero tambin que las edades de oro duran poco. El inspirador de aquellos vientos se convertira en huracn. Es curioso, nunca puedo dejar de imaginar que se golpea, con sus zapatos de pura piel de cerdo, las asentaderas.

Por aquellos das conoc de Fiestas de San Antonio, de garrotes tocuyanos, sobre pueblos de la Venezuela profunda, pintadas caraqueas, de las mltiples maneras de amansar el caf y de que al pltano fruta se le poda llamar cambur, que es una palabreja sonoro. Todo en la voz de los de la Unin de Narradores orales de Venezuela (UNOES), Las Cuentacuentos de los Caobos (que antes fueron Los) y La Vaca Azul. Escuch de judos y de Puerto Limn a un enorme polaco-tico-chilango. Me deleit con las historias de las Damas de la Caricia que merodean por Tenochtitlan. Encantado goc la ternura que se esconda detrs de un dramaturgo que, sin embargo, insistimos en colocar entre los escritores de la violencia colombiana. Fascinado sent el cosquilleo de brujas urbanas. Voces, susurros, lamentos, gritos y desgarros de gente comn, que tiene historia y palabras para contar.

Podra ser que aquel estado de gracia nos marcara, distorsionando la verdad. Puede ser que yo est fabulando. Pero esos son mis recuerdos. Bruma, puro velo del templo de la memoria que me defiende. Tengan piedad.

El encuentro con los cartulos y su director pareci no tener frontera. Cuando creamos haber presenciado la difcil combinacin de fe y sentido de la verdad, maestra en el arte de contar y sabor popular, cuando estbamos seguros de que a nada ms deberamos aspirar; nos sorprendi un ingrediente que terminara transformando nuestro arte y la visin que tenamos de l. Aquel grupo ilicitano pareca entrar en el reino de las posibilidades infinitas al colocar a la Narracin oral contempornea en una dimensin de espectacularidad total que le permitira responder al nuevo contexto, a las nuevas situaciones de comunicacin con las que nos retaban los pblicos, partiendo de las herramientas de la fiesta y del teatro popular, de la juglara ibrica. La Narracin Oral Escnica (NOE), sintagma vaco, que si bien tiene el valor de ser la causa primera, el impulso inicial, pronto se nos mostr superada, cuando apareci Pavana de Amor y Muerte.

Los presupuestos estticos y la teora al uso no servan para explicar este acontecimiento, era como intentar estudiar lo infinitamente pequeo echando mano a Isaac Newton o a Albert Einstein. La obra de Antonio Gonzlez y su grupo fueron la puerta y el nuevo camino que nos oblig a pensar en los odres que necesitaba el vino de la Escritoralidad. Pronto fue evidente que la NOE era vasija inadecuada para cosa nueva alguna y de que iban a aparecer, de inmediato, sus agujeros y costurones.

Durante mucho tiempo hemos discutido sobre las causas econmicas o psiquitricas, sobre los problemas epistemolgicos o humanos, que hicieron que el flamante Movimiento Iberoamericano de NOE se fragmentara y desapareciera, justo en el momento de su irrupcin en el panorama cultural de nuestra lengua en los aos 90 del pasado siglo, perdiendo as la posibilidad de influir, sanamente, en los derroteros de la Cultura Popular; y es que no atendimos a las seales que, desde nuestro interior, se estaban dando. Pavana fue una clarinada. Msicos en vivo, vestuario que marcaba el carcter juglaresco, luces escnicas, sentido danzario de los desplazamientos y de la composicin; todo dentro del marco de la tradicin ibrica, refuncionalizada, puesta al alcance y a la sensibilidad de los receptores, influidos por el Teatro, el Cine, la Literatura y el orden de cosas o los imaginarios que nos forman y deforman.

Antonio Gonzlez Beltrn y La Cartula abrieron las puertas a una autntica transformacin creadora del acto de contar, pues al introducir o cambiar cdigos, respetaron los diseos de la palabra dicha de viva voz. Todava le debemos un anlisis ms pormenorizado de su impronta.

Otros de sus montajes presenciamos. Tirante el Blanco, unipersonal de Antonio, y un espectculo, que no recuerdo su ttulo, pero si su factura, protagonizado por l y por Jos Manuel Garzn, estrenado durante la Bienal de Oralidad de Santiago de Cuba en 1997. En ambos se mantena la esttica de la agrupacin, pionera del teatro independiente por ms de cuarenta aos y depsito del ideario republicano y antifranquista durante la dictadura e incluso despus de la transicin. Y no poda ser de otra manera. La Cartula es, ante todo, una empresa familiar, que tiene su origen en cmicos de la legua que mantuvieron en Argelia un arte y una cultura popular que el Caudillo, y sus secuaces, pretendieron prostituir. Desde el Magreb colocaron la cimiente de lo que luego sera una de las lecturas a la Oralidad y la Cultura Popular ms sobresalientes de los ltimos aos.

Gonzlez Beltrn y los suyos, junto a la UNOES de Venezuela, fueron los primeros en desligarse de la ortodoxia y los frenos de la NOE, creando un sistema de festivales que encontr vida independiente y ecos. A partir de ellos, los Narradores orales dejaron de verse fuera de los reinos del arte popular y aprendimos a justipreciar las tradiciones africanas, nuestro americanas y arabo musulmanas, que muestran una vitalidad sorprendente, o los valores que le son propios al actor y el performer. Por otro lado, asumimos maneras distintas y distantes de entender y facturar la Oralidad, como fueron los espectculos de Arnau Vilardeb, Jean Michel Hernndez y Luciano Federico, por citar alguna referencia conocida, cuya cercana al arte del cuentero va ms por el camino de lo que Ruth Finnegan conceptualiza como oralidad de la representacin. Viendo y viviendo las experiencias de estos eventos pudimos reconstruir la historia de la Narracin oral en Cuba, al encontrar las herramientas que nos permitieron entender, y valorar, la obra de Luis Mariano Carbonell, que hace parte de esa misma corriente.

Antonio y Segundo Ceballo, junto a la UNOES, supieron intuir, no solo lo que se avecinaba, sino lo que ramos. Por eso sus eventos fueron de Oralidad y no de Narracin oral nicamente, lo que constituye una ganancia terica y practica de primer orden. Si no entendemos a ese sistema simblico de expresin, de creacin del lenguaje, como un todo, corremos el riesgo de mutilarlo. La Oralidad ficcional es cuento oral, poesa oral, saber paremiolgico; relacionado con las otras oralidades. No podemos analizar las operaciones retricas lejos de la conversacin; o esta separada de las representaciones y fiestas populares; las normas de cortesa en las antpodas de los rituales cotidianos; y estos en oposicin a los ritos y las liturgias; o ellas alejadas de lo oral que se ejecuta en el desfile, las procesiones, el proselitismo y los actos masivos de la poltica. Cada parte es esencial al todo de la Oralidad; si cortamos uno de los hilos, de los vasos comunicantes, corremos el riesgo de no entender y, lo que es ms peligroso, de desnaturalizar una realidad simblica, una matriz, que est en el centro de lo humano. Entender la parte como si esta fuera el todo, desgajarla, distorsiona la realidad, y no permite que el reflejo sea fiel.

Si no fuera suficiente con el trabajo prctico y gerencial en el Teatro y Oralidad, Antonio Gonzlez, abri puertas para el ejercicio de la investigacin escnica y filolgica, para la crtica, dedicndose durante aos a la docencia universitaria y a la formacin de actores y narradores de cuentos, as como a la edicin de libros que van desde la dramaturgia de Francisco Nieva en la editorial Ctedra, pasando por los testimonios y la historia de su grupo, hasta la preciosa y cuidada traduccin de Cuentos y Leyendas populares de Marruecos de Francoise Lgey (Siruela, 2009). Esta ltima, quizs, la obra ms personal pues le permiti el regreso a frica, su tierra natal. Naci en Sidi Bel Abbes, Argelia. Pero, y he aqu un dato importante, su magisterio se ejerca ms desde la conversacin que desde la academia pura. Largas estaciones frente a una garrafa de vino, sazonado con quesos y embutidos, fueron extendiendo sus saberes a travs del intercambio y la discusin, en la escucha fraterna.

Quizs eso ocurri en los primeros tiempos de manera generalizada pero luego, algn sector, cansado de los temas recurrentes o por la docta ignorancia de algunos, hicieron que se llegara hasta el extremo de declarar pavoso, es decir, portador de mala suerte, el intentar encontrar fundamentos y argumentos para las artes de la Palabra. Solo un pequeo sector, entre ellos el argelino-ilicitano, mantuvo el inters por los estudios y propiciaron la bsqueda de bases slidas para el ejercicio de una prctica artstica milenaria, que debera asumir ya el reto de conocerse a s misma.

Los crculos de amor fueron el vnculo, la argamasa que nos uni. Otra cosa es la teora. Aunque, por momentos, apunte, seale, describa, ms que una especulacin o estudio, este es mi testimonio de un tiempo pasado, que fue el de la renovacin, actualizacin y concrecin de procesos culturales liberadores, que comenz en el Siglo XIX, y que, sin embargo, se extiende hasta hoy como obra colectiva. La Narracin oral contempornea es una respuesta civilizatoria multicultural, y no creacin de uno o varios iluminados. Por otro lado, la Oralidad es vnculo y compactador de imaginarios, medio para sostener y fortalecer lo colectivo en el contexto de una cultura dominante empeada en quebrarlos, y que tambin se construye desde actos primarios, mnimos, que entraan amistad y cara a cara.

Para la juntamenta y el intercambio, se deberan hacer los eventos artsticos y populares. Nuestra historia a partir de 1989 estuvo entrelazada. Tejimos. Cristina Maca, entonces compaera de Antonio Gonzlez, era la guardiana del polizn. En su vientre viajaba una nia que, por obra del cuento y de los encantos de la autora del Gatico Vinagrito, se llam Marina Teresa. La guitarra de la trovadora fue bautizada Isabel, como la abuela de la nia. Mi hijo Ernesto tuvo un to espaol bueno, mi mam venezolana es la hermana de Antoico, entonces l es mi to y a la vez hermano. Jos Manuel es Garzoncillo, y su vasca mi pandilla. La Virtu y su comparsa bailan al son de la conga de Cuba, y yo aprendo sobre Granada y Federico cual mi sangre. Venezuela es matria antes de que lo reconociera, por obra de los Ceballos y del Caimn de Sanare, que me abrieron los ojos y los odos. Pacho Centeno me llev a Colombia y fue esta la primera vez que sent que podamos hacer llegar lejos la voz, y supe del poder sanador y salvador de la belleza. Mi viaje a esa raz sudamericana se fragu por el Camino de la Alcachofa, junto al Mediterrneo. Cuando quisimos romper las cadenas y los lastres, cuando intentamos mostrar nuevos aires a la Narracin oral que se hacia en Cuba, nos fuimos a Santiago de Cuba, a fundar la Bienal Internacional de Oralidad, con los dineros y los carios de aquellos que se hicieron hermanos. Cuando estuve solo y acorralado, fueron llave y sostn.

Antonio Gonzlez Beltrn se ha ido a un reino donde le acompaar maana. El pobre personaje de los cuentos populares ibricos no pudo seguirlo. En otra poca le hubiera pedido que viniera, que encontrara cobija, pero ahora no. No tengo fuerzas. Quisiera poder encontrarle morada pronto. La bonhoma de mi amigo merece el homenaje de que l regrese, de que encuentre una lengua y un alma generosa como la suya.

Cuando, un da, en cualquier encrucijada crea ver el rostro barbado y los ojos chispeantes de un cuentero invocando el nombre de Pitas Pajas, sabr que, por obra del milagro de las palabras, mi hermano habr regresado para encantarnos. Mientras, nos hemos quedado tan solos, que damos grima. En harapos.

Un cuentero se ha muerto, y es como si todos hubiramos partido. Como si se hubiera roto la Palabra. Qu Sidi Bel Abbes, transformado en pjaro, lleve su alma hasta el lugar de los justos.

Resuciten, levntense!, as grita el Antoico mientras hace su largo viaje hacia la luz. Es hora de obedecer. Santa Palabra.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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