Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Israel
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2013

Israel
El giro al centro y el callejn sin salida de la cuestin palestina

Alba Alserawan
Aish


Los movimientos polticos se multiplican estos das en Israel, as como las apuestas de los analistas y los medios de comunicacin. Tras las elecciones del pasado 22 de enero , en las que venci la coalicin de Benjamin Netanyahu (si bien el primer ministro sali debilitado), los lderes de los principales partidos juegan sus cartas para conformar un Gobierno que abordar aspectos claves para el futuro del pas y de la regin; entre ellos, el conflicto palestino, las relaciones con las incipientes democracias rabes como Egipto o la respuesta israel a la amenaza iran. Aunque la campaa electoral se ha centrado en las dificultades econmicas y otros problemas internos, la poltica exterior tendr peso en la legislatura que comienza. Asimismo, el aterrizaje en Tel Aviv del centrista Yair Lapid o el ultraderechista Naftali Bennett conducir al futuro Gobierno, que estar liderado presumiblemente por Netanyahu, a escenarios muy distintos.

Yair Lapid es, sin duda, el nombre de estas elecciones, la sorpresa; el hombre al que le ha dedicado artculos toda la prensa israel y parte de la internacional. Con 49 aos y ninguna experiencia en poltica ha conseguido que su partido, Yesh Atid en hebreo, Hay Futuro, sea la segunda fuerza ms votada, justo por detrs de la coalicin del actual primer ministro Netanyahu con Yisrael Beitenu. El triunfo de Lapid ha desconcertado a la mayora de los analistas pero tiene su razn de ser: ha sido presentador durante aos del informativo del Canal 2, es ms conocido para los israeles que cualquier otro miembro de la Knesset, alguien cercano que se ha erigido como lder de centro y ha llenado un hueco en un pas en el que predomina la lgica de bloques derecha-ultraortodoxos y centroizquierda (adems de los nunca relevantes partidos rabes). Lapid ha escrito durante casi una dcada en el peridico conservador Yedioth Aharonoth y ha sabido sintonizar con los israeles a travs de su defensa de las clases medias. Yesh Atid emergi como la voz de la clase media israel y es algo que no haba pasado antes () Haba sed de un lder as, explica el analista Mark Mellman al Jerusalem Post.

Una de las claves de la victoria ha sido su defensa de la integracin de los estudiantes de la Tor en el Ejrcito, que hasta este verano estaban exentos del servicio militar que obliga a hombres y mujeres a instruirse durante tres y dos aos, respectivamente; estos estudiantes an no han sido reclutados pese a que la ley Tal que los mantena al margen expir hace seis meses. Su mirada ms puesta en los asuntos internos que en cuestiones exteriores y de seguridad tambin ha contribuido a su triunfo. El conflicto con los palestinos ha sido una cuestin menor en estas elecciones y Lapid ha intentado soslayarlo, para lo que se ha atenido a la defensa casi unnime en Israel de un Jerusaln unido como capital del Estado judo y a denunciar la falta de un interlocutor fiable del lado palestino.

Por otro lado, la victoria aunque con amargo sabor a derrota del primer ministro Netanyahu ha sido otro de los titulares que han dejado estas elecciones. La gestin del rey Bibi, como ya es conocido gracias a la revista Time, recibi un varapalo y la coalicin que encabeza (formada por su partido, el Likud, y Yisrael Beiteinu, del ultraderechista y exministro de Exteriores Avidor Liebermann) perdi once escaos. En cualquier caso, Simon Peres lo llamar a formar Gobierno y la incgnita es si lo har con Yair Lapid y si contar con el otro triunfador de estas elecciones: Naftali Bennett, el lder del partido de extrema derecha Habayit Hayehudi, La Casa Juda. Esta tambin es una nueva cara que se ha colado en primera fila poltica y consigui convertir a su partido en la cuarta fuerza ms votada, con 12 escaos. Bennett es un millonario ultraderechista y excomandante de una unidad de lite del Ejrcito que pretende anexionar gran parte de Cisjordania y afirma con total seguridad que no va a haber un Estado palestino dentro de la pequea tierra de Israel . Bennett no quiere soluciones consensuadas con los palestinos, sino impuestas: Har todo lo posible para asegurarme de que nunca consigan un Estado. No ms ilusiones.

Cabe la posibilidad de que Netanyahu integre a ambos Lapid y Bennet en el Gobierno, que estara encabezado por un triunvirato con discrepancias internas, si bien esto permitira dejar fuera a los partidos ultraortodoxos. Un Gobierno en el que el Likud tenga que lidiar con Yesh Atid ser ms moderado que el que gobern los ltimos casi cuatro aos. Lapid contrarrestar la visin extremista de muchos miembros de la coalicin de Netanyahu acerca de cmo abordar la cuestin palestina y la gestin de la economa (Lapid aboga por trabajar para que los israeles recuperen su nivel adquisitivo, frente a la poltica de recortes por la que se inclina Netanyahu). Bennett, por el contrario, empujar a Bibi an ms a la derecha, lo que repercutir en que el pas intensifique su poltica de mano dura frente a los palestinos o, en el mejor de los casos, lo mantendr en el inmovilismo y su consiguiente aislamiento internacional.

La legislatura se presenta complicada para el que, tras el fundador del Estado judo David Ben Gurion, ms aos ha estado al frente del Ejecutivo en la corta historia de Israel. Lo previsible es que Netanyahu cuente con Lapid, pues antes de las elecciones ya afirm que le gustara formar Gobierno con l. Para muchos analistas, como el periodista de Haaretz, Chemi Shalev, ser una coalicin dbil desde su constitucin, ya que las diferencias en torno al conflicto con los palestinos son insalvables. Podrn entenderse en polticas domsticas (como recortes en el sueldo de los funcionarios o disminucin de las ayudas sanitarias para ajustar el dficit en el 3 %) y en lo referente a la amenaza iran, pero no est tan claro si lo harn en la cuestin palestina. Lapid defiende una solucin de dos Estados y trabajar por frenar la construccin de asentamientos y por reactivar el proceso de paz. Gracias a esto, muchos ciudadanos consideran que la llegada de Lapid supondr una bocanada de aire fresco y moderacin muy necesitada en Tel Aviv y, aunque an no es oficial, segn Haaretz, que cita fuentes cercanas a Netanyahu, el primer ministro est considerando la posibilidad de dejar fuera de la coalicin a Habayit Hayehudi y acceder a las presiones de los partidos de centro para reanudar las conversaciones con los palestinos. Con 50 asientos (31, Likud, y 19, Yesh Atid) sus dos formaciones solo necesitan incorporar grupos pequeos, como Kadima de Saul Mofaz (la formacin que fund Ariel Sharon y que ha cado en picado: ha pasado de ser la fuerza ms votada en 2009 a entrar en la Knesset por los pelos), que consigui 2 escaos, o el partido de Tzipi Livni, Hatnu, con 6 asientos.

Los laboristas (que consiguieron 15 escaos y se sitan como tercera fuerza de la Knesset) ya han asumido que Yesh Atid no va a evitar un Gobierno liderado por Netanyahu y han declarado que no van a formar parte de un Ejecutivo del Likud, con el que no solo difieren en la visin socioeconmica sino tambin en la mayora de cuestiones de seguridad. Su lder, Shelly Yacimovich, ha pedido a Netanyahu que reanude las conversaciones de paz con los palestinos. Del mismo modo, el partido de la izquierda sionista, Meretz (6 escaos), tambin ha dejado claro que no formar Gobierno con Netanyahu. Puede que incluso algunos partidos hasta ahora considerados aliados naturales del Likud, como los ultraortodoxos Shas o la Unin Juda por la Tor, se queden fuera del Ejecutivo debido a la influencia de Lapid. Sin embargo, los nicos partidos que con seguridad no participarn en el nuevo Gobierno son los rabes, que se han mantenido con 11 asientos, pero que nunca han formado parte de una coalicin de Gobierno, a pesar de que el apoyo que reciben es mayor que el de muchas otras formaciones. Sus lderes tenan el da 23 de enero una sensacin mezcla de triunfo y frustracin. Piden mayor participacin a su electorado, que este ao, a pesar de todo, ha sido del 56%, la ms alta desde el ao 2000. Para estos ciudadanos (el 20 % de la poblacin israel), acostumbrados a no tener los mismos derechos que los nacionales, no es muy til dar votos a unos representantes siempre excluidos de la toma de decisiones.

Netanyahu tiene que romper su aislamiento regional e internacional y Lapid es un excelente instrumento para ello. Gracias a su probable entrada en el Gobierno, Israel moderar sus posiciones frente a los palestinos y posiblemente lavar su imagen internacional, adems de suavizar la delicada relacin con Estados Unidos, desde donde ya han llegado dos exigencias inequvocas para retomar el proceso de paz. En su segundo mandato, Obama se ocupar del conflicto palestinoisrael y ante la imposibilidad de su reeleccin ya no tiene las manos atadas por grupos de presin como el todopoderoso AIPAC. El futuro Secretario de Estado, John Kerry, ya ha manifestado que preven una nueva iniciativa de paz a travs de un camino diferente al tomado en el ltimo par de aos. No hay duda de que son necesarios nuevos caminos, la cuestin es cules. El problema est en si Netanyahu har las concesiones necesarias para llegar a un punto de encuentro con sus vecinos. El lder de la ANP, Mahmud Abbas, ha expresado su disposicin a retomar esas negociaciones, pero el acuerdo no parece posible si los israeles no aceptan las fronteras de 1967 reconocidas por Naciones Unidas y la particin de Jerusaln; posibilidad que parece tan lejana como la renuncia de los palestinos a una tierra reconocida por la legalidad internacional como suya y por la que llevan luchando ms de medio siglo. La solucin de dos Estados no ha hecho ms que disiparse con los aos, entre otras cosas, debido a la poltica israel, amparada por Estados Unidos, de construccin de asentamientos en donde viven ya ms de 500 000 israeles y que invaden poco a poco el territorio palestino. Ya no solo se trata de la falta de voluntad israel para crear un Estado palestino sino tambin de la imposibilidad de evacuar a los colonos, lo que convierte la situacin en algo irreversible. No se puede repetir el fracaso de Oslo y la posibilidad de un solo Estado ser rechazada por el sionismo.

Se supone que Lapid constituir un freno a las continuas violaciones del derecho internacional y de los derechos de los palestinos pero no est claro si lograr, segn avance de la legislatura, desplazar a Netanyahu hacia posiciones ms transigentes con los palestinos con nimo de alcanzar un acuerdo o si ser Netanyahu el que arrastre al lder centrista a la inflexibilidad y al dictado de unas condiciones imposibles de asumir para el pueblo vecino. Veremos el papel que desempea la nueva administracin estadounidense en este asunto y, sobre todo, cul es el cometido del nuevo hombre de la poltica israel.

Fuente original: http://www.aish.es/index.php/es/component/content/article/367-articulos/4085-israel-29012013-el-giro-al-centro-y-el-callejon-sin-salida-de-la-cuestion-palestina



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter