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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2013

Afganistn, un modelo de neocolonialismo del siglo XXI

Peter Symonds
Mondialisation

Traducido para Rebelin por Susana Merino


Cuando la fecha tope de 2014 para la finalizacin de las operaciones de la OTAN en Afganistn se aproxima, el gobierno de Obama se est preparando para instalar la continuacin de la presencia militar estadounidense por tiempo indeterminado. Los proyectos que ha descrito el New York Times destacan el carcter predador y neocolonial de la ocupacin dirigida por los EE.UU.

Segn el Times, el general John Allen, comandante en jefe de las fuerzas estadounidenses en Afganistn, ha puesto a consideracin del Pentgono tres opciones para el perodo posterior a la "retirada" de las tropas combatientes a finales de 2014. Una de las opciones es mantener 6.000 soldados estadounidenses, la otra plantea 10.000 y la tercera se basa en una fuerza de 20.000 personas.

Como han explicado personas annimas responsables de la defensa el objetivo central de las tres propuestas es mantener la presencia de comandos de fuerzas especiales de rastreo de insurgentes. Para reforzar las fuerzas de seguridad afganas se utilizaran otras fuerzas estadounidenses complementarias con apoyo areo, logstico y de formacin.

Todo esto se sigue justificando bajo el falso pretexto de la guerra contra el terrorismo. En realidad durante 12 aos Afganistn ha servido de base de operaciones del ejrcito estadounidense para establecer su influencia en la regin en una guerra sangrienta e implacable.

El presidente Obama ya ha transformadoel conflicto en guerra AfPak mediante la intensificacin de los ataques de drones en el vecino Pakistn. Afganistn es sin duda un elemento clave en los proyectos que lleva adelante el Pentgono para entablar una guerra contra Irn como un cmodo puesto de avanzada de las maquinaciones y las intrigas de los EE.UU. en las repblicas del Asia Central.

Mantener Afganistn como una semicolonia estadounidense significa apoyar el rgimen venal del presidente afgano Hamid Karza. EL verdadero objetivo de mantener una importante cantidad de soldados de las fuerzas especiales estadounidenses, conocidas por sus ataques nocturnos y sus asesinatos masivos, es intimidar y aterrorizar a la poblacin fuertemente hostil a la ocupacin extranjera. La creciente cantidad de incidentes denominados verdes contra azules de los soldados y policas afganos que dirigen sus fusiles contra las tropas extranjeras- muestran una clera y una hostilidad muy grandes a la contina presencia de los EE.UU.

Las propuestas de Allen son un anticipo de las reuniones que debern tener lugar esta semana en Washington entre Obama y Karza sobre el tema de la presencia estadounidense despus de 2014. Tal como se han presentado en los medios, las conversaciones implican a los dirigentes de dos Estados soberanos, lo que implica una grosera y absurda deformacin de la realidad.

Karza y su gobierno son enteramente dependientes de Washington. La economa del pas depende de la ayuda internacional. Las fuerzas de seguridad afganas estn compradas y pagadas por los EE.UU. y sus aliados y cuentan con ayuda militar extranjera. Segn el ltimo anlisis del Pentgono solo una de las 23 brigadas afganas se halla en condiciones de operar independientemente.

El gobierno de Obama insiste en decir que luego de 2014 las tropas y el personal estadounidense mantendrn su inmunidad judicial segn la ley afgana. Los EE.UU. han declarado que no tienen intenciones de mantener bases militares permanentes en Afganistn. Pero las instalaciones conjuntas en las que el personal estadounidense gozar de absoluta libertad de accin, respondern desde luego a las necesidades del Pentgono.

Los EE.UU. y sus aliados estn dispuestos a pagar un ejrcito afgano que sirva a sus intereses y no para fortalecer la posicin de un rgimen fantoche.

Afganistn ha sido un territorio experimental del neocolonialismo del siglo XXI. La ocupacin sirvi de modelo a las operaciones encaradas por los EE.UU. en Irak, en Libia y actualmente en Siria mientras Washington busca ampliar su hegemona econmica y estratgica en las regiones ricas en fuentes energticas de Medio Oriente y Asia Central.

El ejrcito estadounidense y las agencias de espionaje se han convertido en maestras en el arte de intimidar, aterrorizar yde asesinar a las gentes que les son hostiles, de sobornar a los mercenarios y a los funcionarios locales, de manipular las rivalidades tribales y tnicas y de instalar y mantener gobiernos dciles a su deseos. La tecnologa puede ser muy moderna pero las tcnicas se parecen curiosamente a las del colonialismo europeo del siglo XIX.

Las intervenciones de Washington en Libia y en Siria han puesto en evidencia el falso carcter de la guerra contra el terrorismo que fue el pretexto inicial de la invasin estadounidense de Afganistn. Para poder derrocar a los gobiernos libio y sirio, el Pentgono yla CIA se apoyan fundamentalmente en las milicias islamistas sunes, incluidas las vinculadas a Al Qaeda. En su mayor parte el financiamiento y las armas son provistos por los aliados de los EE.UU. del golfo Prsico: los despticos regmenes de Arabia Saud y de los Estados del Golfo.

Afganistn contradice las afirmaciones que afirman que los EE.UU. llevan la democracia a Medio Oriente. Se estnamaadas. El parlamento afgano es una jaula de gatos de facciones rivales pro Estados Unidos que incluye a los seores de la guerra y a jefes militares tristemente clebres. Si se pudiera realizar libremente un referndum sobre el tema de la ocupacin militar, la mayora contraria sera aplastante. Todo eso sirve de modelo a lo que los EE.UU. intentan instalar en Tripoli y en Damasco.

La oposicin contra la ocupacin afgana no se limita a Pakistn. Los sondeos de opinin realizados en los EEUU. y entre sus aliados han demostrado reiteradamente que la gente se opone a la guerra. Sin embargo esta oposicin no se ve reflejada ni en el establishmen poltico ni en el meditico.

Los llamados liberales y los anteriormente de izquierda que haban apoyado las masivas protestas contra la guerra de Irak detuvieron rpidamente el movimiento de protesta una vez que Obama lleg al poder. Estas mismas organizaciones se han convertido en animadores de las nuevas guerras lanzadas en Libia y en Siria en nombre de la democracia por el gobierno de Obama.

La fuerza motriz que se encuentra detrs de esta erupcin de neocolonialismo y militarismo es el agravamiento de la crisis mundial del capitalismo. Mientras lleva una ofensiva contra la clase obrera a nivel interno, el gobierno de Obama se halla comprometido en un intento desesperado de consolidacin de la hegemona estadounidense contra los rivales europeos y asiticos de Washington, especialmente la China, en todo el mundo. La consecuencia es el agravamiento de las tensiones entre las principales potencias y el creciente temor de un catastrfico conflicto mundial

Fuente: http://www.mondialisation.ca/afghanistan-un-modele-de-neocolonialisme-pour-le-21eme-siecle/5318059

rCR



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