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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2013

Cmo interpretar la crisis y la realidad actual del capitalismo?

Alberto Rabilotta
ALAI AMLATINA


Lo peor de la crisis ha pasado, nos dicen banqueros, funcionarios y polticos nacionales y supranacionales que nunca perdieron un empleo porque jams trabajaron en una fbrica o una oficina por un salario que apenas alcanza para vivir. Con esto, como vimos en el Foro del gran capital en Davos, nos estn diciendo que los planes de austeridad han funcionado, que el creciente desempleo es parte de la solucin y no el problema, que hay que seguir despidiendo trabajadores y empleados, hacer que el empleo sea ms precario para poder seguir bajando los salarios, acortando las vacaciones, aplastando la resistencia sindical donde an existe, cortando las pensiones y programas sociales, etctera.

Lo peor ha pasado, nos dicen los directivos de las empresas monopolistas que en Estados Unidos (EE.UU.) estn sentados en un billn 700 mil millones de dlares, porque no hay donde invertirlos de manera rentable. Y vaya uno a saber cun grande es la pila de euros sobre la cual estn sentadas las grandes empresas de la Unin Europea. La crisis ha pasado, pero los problemas concretos de los pueblos siguen ah, y se agravan cada vez ms.

Esta no es la primera crisis del capitalismo industrial en los pases avanzados, en lo que va del siglo 21, en que la recuperacin de la economa real la produccin de bienes y servicios, o sea la riqueza producida socialmente- no logra restablecer los anteriores niveles de empleo, de seguridad laboral y de salarios, pero es la primera en la cual el desempleo se acrecent de manera brutal y se ha vuelto crnico para millones de trabajadores, provocando una pauperizacin de amplios sectores de la sociedad.

Una crisis en la cual la desigualdad de ingresos alcanz niveles nunca vistos, y por la cual una gran parte de la nueva generacin no tendr empleos estables, que vivir en un mundo de empleos precarios, de salarios miserables y bajo la amenaza constante del desempleo crnico. La primera generacin del capitalismo industrial que tendr un nivel de vida y de seguridad social muy inferior a la de sus padres.

Lo nuevo, si podemos decirlo as, es que en ese mundo de economistas que han contribuido a formular el oxmoron de la estabilidad financiera en el contexto de los mercados autorregulados, se manifiestan signos de un reconocimiento de que el problema central de esta crisis que an perdura es quizs estructural, que concierne a la fundamental relacin del capital con el trabajo asalariado, a la reproduccin del capital, y que este problema estructural se agrava con la voracidad de los grandes monopolios y de un sistema financiero que quieren vivir de la extraccin de una renta sobre todas las actividades econmicas y sociales de la humanidad, como veremos.

Primero una parada en Davos

Bajo el titulo Negacin, pnico y dudas en Davos el editor econmico del diario The Guardian, Larry Elliott, escriba el 23 de enero pasado que en los ltimos cinco aos el Foro de Davos tuvo algunos violentos balanceos de humor; primero fue la negacin, luego el pnico, ms tarde la esperanza de que lo peor haba pasado, y ahora es la persistente preocupacin de que este bajn simplemente no tiene fin.

Lo que crece es el desempleo y la acumulacin de riquezas en pocas manos, lo que baja es el consumo de las masas y las oportunidades de hacer negocios para los industriales, lo que explica que las empresas estn sentadas en billones de dlares, porque no perciben un crecimiento de la demanda para sus productos y servicios. El problema, segn Elliott, es que los grandes empresarios y financieros reunidos en Davos estn viendo los resultados de las polticas que promovieron en el pasado: austeridad fiscal, debilitamiento de los sindicatos, agresivos cortes de personal. En el pasado, agrega, el gasto de las familias poda apoyarse en un aumento del endeudamiento familiar, pero ahora los bancos no quieren prestar y los consumidores no quieren endeudarse. Esta es la receta para continuar en el letargo econmico.

Letargo econmico o implantacin de una economa rentista a escala planetaria? Desde hace tiempo el economista estadounidense Michael Hudson viene alertando que la dominacin del capital financiero y de los monopolios ha sustituido el capitalismo industrial por un neofeudalismo que lleva directo a un rgimen de servidumbre (1).

Esto se confirma por lo que el periodista Ryan McCarthy de la agencia Reuters, en su crnica A handy guide to Davos-speak (25 de enero 2013), escribe sobre esas frases tpicas de Davos (La impaciencia por el crecimiento realmente necesitar de paciencia; No crecimiento, dinero fcil la nueva normalidad?), sealando que cuando constantemente la elite de Davos habla de un plan de crecimiento o de restaurar el crecimiento, lo que estn diciendo es que ninguno de ellos ve una industria en particular que aumentar el ritmo de crecimiento para hacerse ms ricos. Y que, como resultado, habr menos trabajos para el resto de nosotros.

Y reproduce lo que dijo Ray Dalio, que dirige Bridgewater, el ms importante fondo de cobertura de riesgo (hedge fund): en una economa global que ha pasado la crisis y est muy endeudada, el crecimiento econmico no puede sustentarse en deuda, como lo fue durante las pasadas dcadas. Las economas estn en proceso de desendeudarse, la deuda no aumentar ms rpido que los ingresos, y la manera primaria mediante la cual las grandes econmicas pueden crecer es aumentando la productividad.

McCarthy nos dice que Dalio ampli un poquito lo que quera decir: la gran conversacin en poltica y economa ser sobre cmo extraer ms de los trabajadores en otras palabras, el crecimiento no vendr de la prxima Internet, del prximo auge en el mercado inmobiliario o de cualquier nuevo activo. Esto significa, dijo Dalio, duras decisiones a tomar sobre cuestiones como Cun larga deben ser las vacaciones?, o Qu es una buena vida?. Traducido este lenguaje de Davos al lenguaje comn, segn McCarthy, lo que Dalio est diciendo es particularmente terrible para el resto de nosotros. Cuando los ms exitosos inversores del mundo nos dicen que el crecimiento econmico depender de si tomamos o no nuestras vacaciones, es tiempo de preocuparse.

Entre capitalismo y neofeudalismo

En las conclusiones del citado trabajo de Hudson, el economista estadounidense explica la dinmica de este proceso: Mientras las economas se contraen, el sector financiero se enriquece convirtiendo sus ttulos o certificados de deuda lo que los economistas del siglo 19 llamaban el capital ficticio y que ms tarde pas a llamarse capital financiero-, en apropiacin de la propiedad. Esto hace que una deuda que alcanz niveles irrealistas, porque no hay manera de que pueda ser pagada bajo las existentes relaciones de propiedad y de distribucin de los ingresos, se haya convertido en una pesadilla viviente. Es esto lo que est sucediendo en Europa y es tambin el objetivo de la Administracin Obama () Esto har que EE.UU. se parezca a una Europa arruinada por el creciente desempleo, los declinantes mercados y el consiguiente sndrome de las adversas consecuencias sociales y polticas provocado por la guerra de los financieros contra el conjunto que constituye el trabajo asalariado, la industria y el gobierno.

Poniendo esta tendencia en el contexto de las polticas de los bancos centrales, que han servido para inflar los mercados burstiles y recapitalizar los bancos para que sigan especulando, Hudson apunta que la economa es cada vez menos y menos la esfera de la produccin, del consumo y el empleo, y de ms en ms la esfera de creacin de crdito para comprar activos, convertir las ganancias e ingresos en pagos de intereses hasta que la totalidad del supervit econmico y del repertorio de propiedades quede prendado para pagar el servicio de la deuda. Y ms adelante concluye en que la actual tarea de los economistas es revivir la clsica distincin entre la riqueza y los elevados ingresos, ganados o inmerecidos, entre ingresos por ganancia o por renta, y ltimamente entre capitalismo y feudalismo.

El economista Michael Hudson explica, en el citado trabajo, que la guerra econmica actual no es como la librada hace un siglo entre los trabajadores y sus empleadores industriales. La finanza se movi para capturar la economa en toda su amplitud, industria y minera, infraestructura pblica (va la privatizacin) y ahora hasta el sistema de educacin (la deuda de los estudiantes por un billn de dlares excede la deuda de tarjetas de crdito en 2012). De lo que se trata es de endeudar a los gobiernos, lo que da a los acreedores una palanca para apropiarse de tierras, infraestructuras pblicas y otras propiedades del dominio pblico. Endeudar las empresas permite que los acreedores se apropien de los ahorros para la pensin de los empleados. Y endeudar a los trabajadores significa que ya no ser necesario emplear a rompehuelgas para atacar a los organizadores de sindicatos y a los huelguistas.

De los braceros al empleo permanentemente temporal

Por las necesidades de la Segunda Guerra Mundial y las polticas del New Deal, a partir de los aos 40 del siglo pasado la fuerte expansin econmica estadounidense incorpor a millones de trabajadores en empleos estables en las industrias, mientras que en ciertas ramas de la agricultura se adopt por la estacionalidad que marca la divisin del trabajo- el programa de braceros para traer a las granjas estadounidenses a decenas de miles de campesinos mexicanos. Estos trabajadores migrantes mexicanos fueron contratados para efectuar trabajos temporales en ramas de la agricultura cuya existencia y rentabilidad dependan de la disposicin de una mano de obra barata, que aceptara ser desplazada territorialmente a merced de las necesidades de los productores, y quedar excluida de la proteccin social, compensaciones por enfermedades, antigedad, etctera.

En la misma poca, segn la sociloga estadounidense Erin Hatton (2) fueron creadas en EE.UU. empresas dedicadas al alquiler temporal de fuerza laboral local, en particular femenina. En el blog de opiniones del New York Times y como parte de una serie sobre la desigualdad, Hatton analiza el tema del aumento de la permanente economa temporal, o sea del subempleo o trabajo temporal, sealando que si los polticos de gobierno se hacen heraldos de la creacin de empleos, pocos de ellos hablan del tipo de trabajos que estn siendo creados en EE.UU., pas donde segn las cifras del censo un tercio de los adultos que trabajan viven en la pobreza porque no ganan lo suficiente como para vivir decentemente ellos y sus familias.

Las cifras citadas por Hatton muestran que los salarios de una cuarta parte de los empleos en EE.UU. son inferiores a la lnea de pobreza trazada por el gobierno federal -23 mil 50 dlares anuales- para una familia de cuatro personas, y agrega que adems de ser mal pagados esos empleos son temporales e inseguros, y que es esta categora de empleos temporales la que ms empleos proporcion a la economa estadounidense en los ltimos tres aos, segn los datos de la American Staffing Association, que representa las diversas agencias de reclutamiento de mano de obra para trabajos temporales.

Es tan amplio el uso del empleo temporal, mal pago e inestable, segn la sociloga, que amenaza con convertirse en la norma. En este anlisis Hatton aborda los orgenes de este tipo de empleo y destaca que en lugar de elevar los estndares de produccin y de calidad de los productos, las empresas estadounidenses adoptaron la estrategia de bajar los salarios y cortar los beneficios marginales, de convertir los empleos permanentes en temporales y contingentes, aplastando a los sindicatos y maquilando o mudando los trabajos. Todo esto, apunta Hatton, no es motivo de ningn escndalo.

En la segunda parte (Qu piensan algunos economistas sobre la crisis y la realidad actual del capitalismo?), veremos cmo esta realidad se refleja en el pensamiento y anlisis de un creciente nmero de economistas, y el nacimiento de una discusin en la cual est presente el pensamiento de Karl Marx.

La Vrdiere, Francia

Notas

1.- Michael Hudson, The Financial War against the Economy at Large, 31 diciembre 2012, NakedCapitalism.com

2.- Erin Hatton, http://opinionator.blogs.nytimes.com/2013/01/26/the-rise-of-the-permanent-temp-economy/?partner=rss&emc=rss


- Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense.

http://alainet.org/active/61294



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