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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2013

Mal/Azawad
El desierto en armas

Samuel
Quilombo



Inscripcin bilingue (alfabeto tifinagh y latino) en las cercanas de la ciudad de Kidal, en el Adrar de los Iforas (extremo norte de Mal). La carretera muestra el tipo de vas de comunicacin que hay en esta regin del norte de Mal. Fuente: Wikipedia Commons.


La guerra fue largamente anunciada. No as el desenlace. El pasado 10 de enero el gobierno francs inici una intervencin militar en el norte de Mali, despus de varios meses de discusiones en diversos foros, y tras una desesperada solicitud de ayuda realizada por el presidente interino Dioncounda Traor. El casus belli fue la toma de la ciudad de Konna por el grupo islamista tuareg Ansar Dine, en torno a la lnea de demarcacin entre el norte de Mal y el resto del pas. Ansar Dine haba anunciado el 4 de enero el fin del alto el fuego y de las negociaciones mantenidas con el gobierno de Mal con mediacin burkinabesa y apoyo de la Cedeao. Konna se encuentra camino de Sevar, localidad situada en el centro del pas, muy cerca de Mopti, que alberga un aeropuerto militar y constituye importante nudo de comunicaciones con las ciudades del norte: por carretera asfaltada se llega a Gao (hasta ahora bajo control del Movimiento para la Unicidad y la Yihad en frica Occidental -MUYAO- supuesta escisin de Al Qaeda del Magreb Islmico) y por otra ms tortuosa, sin asfaltar, a Tombuct (hasta hace poco bajo control de Ansar Dine y AQMI).

El gobierno francs de Franois Hollande pretendi evitar el colapso definitivo de lo que queda de Estado maliense, en manos de un triunvirato inestable e impopular: el formado por el presidente Traor (que debe el puesto a la Cedeao), el primer ministro tambin interino Cissoko, y el capitn Amad Sanogo (autor del golpe de estado de 22 de marzo de 2012). Los primeros objetivos declarados de la operacin militar francesa imprecisos y que ya estn evolucionando en funcin de los acontecimientos- no parece que coincidan del todo con los del propio gobierno maliense: si Francia se propone expulsar a los terroristas, el gobierno de Traor busca ante todo sobrevivir y recuperar la integridad territorial de Mal. El diferente nfasis puede apuntar a diferentes preferencias a la hora de establecer posibles negociaciones, especialmente entre las dos facciones tuareg, el Movimiento Nacional para la Liberacin del Azawad (MNLA) y Ansar Dine. Sin embargo, una importante coincidencia deja abierta las opciones a la hora de elegir futuros interlocutores: ninguno mencion la palabra islamista para descalificar al enemigo. Por otra parte, est claro que los movimientos del Estado francs siempre antepondrn los intereses (polticos, econmicos) de su establishment en la regin.

Sea como fuere, est claro que no es lo mismo expulsar a los milicianos armados (sobre todo los extranjeros como AQMI o MUYAO) de las principales ciudades del norte que asegurar un control efectivo sobre el territorio, algo que tampoco tienen los grupos armados -y muy mviles- de la zona (que parece que ya se estn retirando de dichas ciudades, salvo Kidal). Por razones de espacio, en este texto -que he credo necesario que sea extenso- intentar aportar solo algunos elementos que me parecen relevantes sobre lo que est sucediendo en la zona, como continuacin de lo ya escrito previamente en este blog.



Mapa que indica el control territorial y los enfrentamientos militares en Mal a fecha de 27 de enero de 2013. Autor: Evan Centanni, Political Geography Now

Norte de Mal/Azawad
: un poco de poltica local

Para evitar caer en el esencialismo, debemos tener presente en todo momento dos cosas en relacin con el norte de Mal (o Azawad): en primer lugar, la diversidad de Kel Tamasheq, del propio pueblo tuareg, fragmentado en clanes, tribus y posiciones poltico-religiosas (ver Azawad I); en segundo lugar, que los tuareg conviven en la regin con muchos otros grupos tnicos (songhai, rabes, etc.). Por esta razn ambos grupos armados tuareg trataron al principio de ser inclusivos a su manera: el MNLA poniendo nfasis en el aspecto territorial y Ansar Dine en una interpretacin de la comunidad islmica y transnacional- de los creyentes. No obstante, siguen pesando las fluctuantes relaciones tribales y estas resultan permeadas por un contexto econmico marcado por la desertificacin, el declive del pastoreo y el crecimiento de trficos ilegales de todo tipo (ver Azawad II). Y la escalada armada y represiva no ha tardado en resucitar tensiones comunitarias, especialmente con los songhai y peul (que en el pasado nutrieron las filas de movimientos contrainsurgentes Ganda Koy y Ganda Izo, estimulados por Bamako y ahora resucitados para la ocasin).

As pues, el MNLA se precipit al emitir una declaracin de independencia del Azawad el 5 de abril de 2012. A finales de junio el grupo guerrillero tuareg fue expulsado de Gao por el MUYAO, tras el estallido de protestas ciudadanas contra el pillaje de las milicias tuareg y contra la secesin (en Gao los songhai son mayoritarios), y de Timbuct por Ansar Dine. En septiembre perdieron la ltima ciudad que controlaban: Douentza. Otro grupo armado es el Movimiento rabe de Azawad, que defiende los intereses de los comerciantes rabes kunta y berabiche de Timbuct. Desde entonces la evolucin de la situacin poltica sobre el terreno resulta muy confusa. El MNLA parece ms fuerte en los medios de comunicacin (internet, televisiones francesas) que en el propio Azawad. A la guerra propagandstica se une la ausencia al menos hasta ahora- de periodistas extranjeros (o del sur de Mali) y los principales testimonios provienen de los desplazados del ltimo ao (142.900 refugiados en los pases limtrofes y 229.000 desplazados internos, segn OCHA) y de la comunicacin telefnica con residentes -en particular de comunidades distintas a la tuareg, consideradas ms "fiables"- y el muy poco caso prestado a los periodistas residentes.

A lo largo de 2012 Ansar Dine fue ganando peso poltico, a pesar de que al principio fuera numricamente inferior al MNLA. Su lder, Iyad Ag Ghali, es un tuareg ifora (tribu noble) que ha venido jugando un papel central en las rebeliones tuareg de los ltimos 20 aos, desde que en 1990 se levantara contra el Estado de Mal. Fue l uno de los principales negociadores que concluyeron los acuerdos de Tamanrasset (1991), el Pacto Nacional (1992) o los acuerdos de Argel (2006), todos ellos firmados con la mediacin de Argelia y que supusieron intentos fallidos de integrar a los movimientos tuareg en las estructuras civiles y militares de Mali. Tras los acuerdos Iyad Ag Ghali ocup puestos en la administracin maliense, como hicieron otros comandantes al integrarse en el ejrcito nacional o en las nuevas estructuras descentralizadas. Tambin mantiene estrechas relaciones con grupos que se reclaman de la nebulosa AQMI (incluyendo MUYAO y el grupo del argelino Mokhtar Belmokhtar; escisiones en forma de cambios oportunistas de marca por el lder de turno) por va familiar (Abdelkrim El Targui) y como mediador y posible comisionista- en diferentes secuestros. Su figura se encuentra por tanto en la interseccin de las dimensiones poltica, religiosa y econmica, al margen del Estado o en relacin patrimonial y oportunista con el mismo.

Mucho se ha escrito ltimamente sobre la religiosidad de Iyad Ag Ghali. En la dcada de los noventa adopt, al igual que el resto de las elites iforas, la doctrina islamista de origen indo-paquistan Tablighi Jamaat, que penetr en el norte de Mali a finales de 1998 y que pronto choc con las aspiraciones polticas de mujeres tuareg procedentes de otros clanes que s mantienen una estructura familiar matrilineal. Pero fue durante su estancia en Arabia Saud como cnsul tras los acuerdos de Argel donde parece que adopt posiciones cercanas a Al Qaeda, razn por la que fue expulsado. Sea como fuere, sera un error pensar en la islamizacin de ciertas comunidades tuareg y rabes como una mera importacin o imposicin fornea desligada de las tradiciones locales. Como ya mencion en este blog, los iforas constituyen el grupo tuareg ms islamizado y son songhai de Gao los que nutrieron la polica islmica montada por el MUYAO. Ag Ghali es un ejemplo de cmo se ha podido adaptar determinados postulados del islamismo poltico al contexto local. Concretamente, al ideario tuareg contemporneo de la tefoghessa, que expresa la idea de que los iforas constituyen un clan noble, con guerreros fuertes y sabios religiosos. La descendencia del profeta Mahoma (reclaman el estatus de shorfa); su adherencia pura al Islam; y su papel histrico como los lderes sabios de la federacin de Kel Adagh, les otorgara derecho a la supremaca poltica en el Adrar y ms all. Esta idea de tefoghessa idea fue desarrollada por ishumar [literalmente, sin empleo, exiliados en Argelia y Libia durante la dcada de los setenta y ochenta que desarrollaron una importante renovacin literaria y musical] e intelectuales de los iforas, incluyendo Iyad ag Ghali. Segn l, los jefes y autoridades tradicionales son indispensables en la sociedad Tamasheq. (Lefocq, 2009). En otras palabras, su religiosidad se plantea en trminos bien polticos.
Un joven ishumar Iyad Ag Ghali (derecha) fotografiado en Libia en la dcada de los 1970. Fuente: Disputed Desert (Baz Lecoq, 2009).
La lucha por la preeminencia poltica en el seno de la sociedad tuareg y ms all qued clara desde el principio de la rebelin, cuando Iyad Ag Ghali sufri dos humillaciones seguidas: el rechazo de su doble candidatura a la jefatura del MNLA y como amenokal (lder) del ettebel (federacin de clanes) del Adrar/Adagh. Entre los iforas, los clanes nobles Kel Effele (los del norte, dominantes) y los Irayakan, de donde proviene Ag Ghali, compiten desde hace dcadas por la hegemona en el Adrar. Pero el viejo amenokal (1962-) Intallah Ag Attaher prefiri nombrar sucesor a su hijo, Alghabass Ag Intallah. Ambos reveses motivaron la creacin de Ansar Dine y los acuerdos con los traficantes de AQMI, proveedores de hombres, dinero y armas. A lo largo de 2012 numerosos guerrilleros del MNLA se pasaron a las filas de Ansar Dine, unos por conviccin y otros a cambio de dinero.

La dinmica faccionalista es habitualmente muy fuerte en las rebeliones tuareg. Domina un pragmatismo que facilita las negociaciones y los cambios de bando ms insospechados, por lo que la frontera entre secularistas/islamistas es muy borrosa. Por ejemplo, el gobierno maliense de Tumani Tur arm en su da una milicia de tuareg imghad -tradicionalmente tributaria de los ifora- dirigida por Alhaji Ag Gamou para relizar operaciones de contrainsurgencia. Expulsado a Nger por los rebeldes el ao pasado, Gamou anunci este enero su regreso para curiosamente apoyar a los secesionistas del MNLA en "apoyo de la patria" (entendiendo por tal Mal). Su enfrentamiento con Ag Ghali puede explicar esta posicin. El citado Ag Intallah, que inicialmente apoy al MNLA, luego pas a ser portavoz poltico de Ansar Dine, aportando as el peso poltico del principal clan ifora. Sin embargo, en los ltimos meses la posicin de poder de Ag Ghali dentro de Ansar Dine y en relacin con AQMI y MUYAO parece haberse debilitado. El 24 de enero Ag Intallah anunci que se desmarcaba de Ag Ghali para formar un nuevo grupo, el Movimiento Islmico de Azawad (MIA).

Alghabass Ag Intallah, ex MNLA, ex Ansar Dine, siempre ifora. Fotografa:Yempabou Ahmed Ouoba/AFP/Getty Images

Por lo que respecta a la aplicacin de una interpretacin muy conservadora y restrictiva de la sharia, que comprende el control social de las mujeres, la prohibicin de manifestaciones culturales como la msica, amputaciones y acciones iconoclastas, ha sido obra de las policas islmicas creadas por Ansar Dine en Timbuct y del MUYAO en Gao (como mencion, integrada por poblacin local, empezando por el finado Aliou Tur). No parece que AQMI haya tenido una participacin relevante al respecto en cuanto tal. En cuanto a Ansar Dine, durante las negociaciones llevadas a cabo a finales de 2012 con el MNLA, estuvo a punto de ceder en esta cuestin. No obstante, no podemos ignorar que inicialmente muchos residentes valoraron que la polica islmica restableciera el orden y la seguridad, especialmente tras las exacciones cometidas por el MNLA. Segn un informe de Human Rights Watch, la dureza y arbitrariedad del control policial dependa del comandante de turno segn la ciudad: as, en Kidal se habran producido menos casos de abusos que por ejemplo en Gao, donde estallaron varias revueltas populares por este motivo. Y mientras la represin alien a muchos ciudadanos, otros residentes valoraron la prestacin de servicios "sociales" que el Estado maliense no provea y la inyeccin de divisas que trajeron consigo los grupos islamistas.

Choque de estereotipos

En el sur de Mali, los prejuicios y percepciones negativas sobre los tuareg y los rabes han aumentado desde la ofensiva de enero-marzo de 2012 y con la llegada de sucesivas oleadas de refugiados. Muchos malienses sostienen que los tuareg son unos racistas, belicosos, feudales y esclavistas que simplemente no aceptan ser gobernados por la mayora negra. Entre los tuareg no faltan justificaciones supremacistas que corroboran esta impresin, y muchos consideran a los negros como salvajes incivilizados, ignorantes e infieles. En la persistencia de estos estereotipos -en parte herencia colonial- influye mucho el peso histrico de la esclavitud (institucin social que en el Shara tiene caractersticas diferentes a los de la plantacin americana), que todava era una realidad importante en la zona hasta mediados del siglo XX.

Lo cierto es que los Kel Tamasheq no estuvieron dominados por ninguna entidad poltica exterior desde la invasin andalus-marroqu de 1591 y la subsiguiente cada del Imperio Songhai hasta la colonizacin francesa. En su cultura se encuentra muy arraigado el rechazo a ser gobernados por otros, ya sea por Bamako o por un protectorado internacional. Si la cuestin del Estado moderno, y de la lgica federal, ya es problemtica en frica (y la acelerada descomposicin del Estado en Mali es un buen ejemplo de ello), mucho ms en tierras de trnsito y clima extremo. Los medios de comunicacin muestran su indignacin por la prdida de dos tercios del territorio de Mal, sin preocuparse mucho por la desconexin fsica y mental entre el sur y el norte existente ms all de Gao (y simblicamente Timbuct), o la fragmentada realidad poltico-social del territorio. Al entendimiento no ayuda el desmoralizado ejrcito maliense, con la cadena de mando rota desde el golpe de estado, incapaz de hacer frente por s solo a los grupos armados del norte, que no tard en fomentar el enfrentamiento intercomunitario y atacar indiscriminadamente a civiles de aspecto ms arabo-amazigh.

El contexto regional

De los pases que rodean a Mal, Argelia es la potencia regional junto con Libia- que histricamente ha influenciado ms en el desarrollo de los acontecimientos en el norte de Mal. Argelia dispone de importantes recursos econmicos y militares y alberga una importante poblacin tuareg en el sur, especialmente en el Hoggar. La capital de esta regin, Tamanrasset, constituye un nodo importante en las redes comerciales del Shara y el Sahel. Va Tam llegan a Kidal petrleo subvencionado y productos alimenticios (muchos de contrabando) procedentes del norte. El "cierre" (mayor control, en realidad) de la frontera por los militares argelinos tras la intervencin militar francesa est perturbando seriamente la economa local y agravando la inseguridad alimentaria. Tamanrasset dio nombre al primero de los acuerdos entre la rebelin tuareg y el Estado de Mal; Argel, al ltimo de ellos. Uno de los hilos conductores de los mismos, el citado Iyad Ag Ghali, mantuvo por este motivo relaciones estrechas con los servicios secretos argelinos (Dpartement du Renseignement et de la Scurit, DRS). Esto no significa que sea un pen ni mucho menos. Tradicionalmente, Argelia ha competido con Libia a la hora de intentar cooptar a los lderes tuareg del norte de Mali, y este es uno de los factores que explican las fricciones diplomticas entre Argelia y Mali. El otro factor son los grupos islamistas.

En Argelia se sita el origen del Grupo Salafista para la Predicacin y el Combate (GSPC), posteriormente denominado AQMI, herencia de la guerra civil argelina de la dcada de los noventa, a caballo entre el maquis y el crimen organizado. Ms que una organizacin nos encontramos con varios grupos con cierta autonoma, no muy grandes, que operan en redes cambiantes y se cobijan bajo esa denominacin, algunos de los cuales pueden haber sido infiltrados en determinados momentos por el DRS o haber integrado ex agentes del DRS, previamente implicados en la guerra sucia (las puertas giratorias de los servicios secretos y fuerzas paramilitares suelen conducir a negocios ilegales). La infiltracin y manipulacin nunca se ha podido probar fehacientemente, como tampoco se ha podido verificar muchas de informaciones que llegan a la prensa, elaboradas por las opacas fuerzas de seguridad argelinas o de expertos que se citan entre ellos con un declarado enfoque ideolgico antiterrorista.

En cualquier caso, pese a la retrica desplegada, el radio de accin de estos grupos se limit hasta ahora al rea saheliana, en el caso del Mali de Amad Tumani Tur (20002- 2012) con ms colusin (contrabandos mediante) que enfrentamiento real con el Estado, aunque hubo tambin conchabamiento del lado argelino. Su presencia en el norte de Mali es el resultado de una implantacin progresiva en el tejido social de la zona durante toda una dcada. Con el paso del tiempo fueron incorporando hombres provenientes de otros pases de la regin: Mauritania, Senegal, Tnez, Libia, etc. La experiencia del ltimo ao en Azawad muestra cmo la vertiente traficante no es incompatible con la instauracin de un determinado orden poltico islamista a nivel local.

A lo largo de 2012 Argelia trat de evitar o retrasar una intervencin militar extranjera apoyando las negociaciones entre el MNLA y Ansar Dine. Por las pasadas relaciones con Ag Ghali, el gobierno argelino se encuentra ms cercano a su grupo y de hecho su adversario el MNLA siempre rechaz toda injerencia argelina. Paradjicamente, en todo este tiempo los generales argelinos nunca intervinieron militarmente en el norte de Mali para acabar con AQMI. Puede haber varias razones para ello. En primer lugar, el temor a una desestabilizacin regional que justificase la intromisin extranjera. En segundo lugar, el incierto impacto entre las propias poblaciones tuareg del sur argelino que tendra semejante escenario. Y, en tercer lugar, para el ejrcito argelino los grupos que se reclaman de AQMI no representaban una amenaza poltica seria para el rgimen, sobre todo mientras se concentren en el sur y limiten sus actividades al comercio, que siempre puede beneficiar a determinados funcionarios. Argelia ha querido reservarse una forma de gestin de los grupos armados presentes en su territorio que oscila entre la guerra de baja intensidad, la infiltracin y la cooptacin. En fin, no hay que descartar las disputas internas en el seno del ncleo de poder argelino con vistas a las presidenciales de 2014.

El primer motivo cedi ante la presin francesa. Miembros del gobierno francs reiteraron el ao pasado sus visitas a Argel, que culminaron con el indito mea culpa de diciembre de 2012 entonado por el presidente Franois Hollande en relacin con el colonialismo. Todo parece indicar que el gobierno francs arranc un acuerdo tcito por el que Argel no se opondra a una intervencin militar pero sin apoyarla abiertamente. Tras los primeros ataques areos en Mali, Argelia cedi su espacio areo a la aviacin francesa (y, durante la crisis de In Amenas, a drones estadounidenses).

Mauritania, en cambio, s intervino militarmente con apoyo francs- contra grupos de AQMI en el norte de Mali en sucesivas ocasiones durante el perodo 2010-2011. De Mauritania proviene adems el lder del MUYAO, Hamada Ould Muhammad Kheirou, y muchos mauritanos nutren los grupos islamistas presentes en Mal, de ah que los comunicados de los grupos islamistas del norte de Mali se emitan preferentemente por medios mauritanos. Al contrario que Argelia, el gobierno mantiene relaciones ms cercanas con el MNLA, y la oposicin mauritana sostiene que el presidente, el general Mohamed Ould Abdel Aziz, prest a sus integrantes apoyo encubierto o canaliz apoyo francs- frente al gobierno de ATT. La mayora de los mauritanos se opone a una intervencin mauritana en Mali, pero a pesar de todo el general Abdel Aziz no ha dudado en ofrecer su apoyo a Franois Hollande.

En cuanto a la estructura regional de la Cedeao (Ecowas en ingls), implicada desde el inicio en la transicin maliense y en la negociacin con los insurgentes tuareg, haba previsto un despliegue militar para septiembre de 2013. Los motivos: asegurarse financiacin, privilegiar un proceso poltico que dividiera la alianza Ansar Dine-MUYAO-AQMI, y contar con un gobierno en Bamako elegido en las urnas (que no es el caso en la actualidad). La intervencin francesa ha obligado a acelerar la participacin de tropas de Nigeria y Togo (ms acostumbrados al trpico que al desierto).

En busca de sentido

Cuando nos situamos frente a una grave crisis poltica -sobre todo si deriva en un conflicto armado- en un territorio que nos es ajeno, geogrfica o culturalmente, solemos suplir nuestra falta de referencias con las narrativas con las que nos sentimos cmodos. Y as nos encontramos con la interpretacin antiterrorista, para la que todo se reduce a una cuestin de orden pblico... en "Occidente"; o las diversas posiciones que abusan de la geopoltica -incluyendo la antiimperialista- para la que no hay ms que enfrentamiento en la cumbre entre potencias y corporaciones. No queremos dejar de ser subjetivos, y creo que lo ms correcto es intentar tener presente la materialidad in situ de las luchas, las voces de sus protagonistas, algo que las citadas perspectivas tienden a soslayar. Ellas mismas crean su propio sentido. Mi primera impresin es que ni la forma-Estado maliense, ni la alternativa nacionalista de Azawad, ni el orden islamista, han servido para promover la vida en comn de una sociedad diversa, mvil, extremadamente precaria y condicionada por un ambiente duro y por el lado informal, alegal, de la divisin internacional del trabajo. No habr soluciones imperiales. Esperemos que puedan construir las suyas las gentes de Bilad al Sudn, que hace siglos que son frontera: primero con la economa mundo de Dar al Islam y hoy del capitalismo global.

Algunas referencias

Disputed Desert: Decolonisation, Competing Nationalisms and Tuareg Rebellions in Northern Mali. Baz Lecocq, 2009.

Mali: Avoiding escalation. International Crisis Group, julio de 2012. Mali: The Need for Determined and Coordinated International Action. International Crisis Group, septiembre de 2012.

Trying to understand MUJWA. Andrew Lebovich, agosto de 2012. Mauritania's society on the Mali War: Niet! . Nasser Weddady. 17 de enero de 2013.

Prensa local: Maliweb (para una perspectiva del sur de Mali), Toumastpress (medio nacionalista tuareg).

Fuente: http://www.javierortiz.net/voz/samuel/mali-azawad-el-desierto-en-armas


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