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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2013

El caso de Venezuela
Las sustancias txicas de las corporaciones mediticas

ngeles Diez
Rebelin


El da 24 de enero el peridico El Pas public una fotografa falsa del presidente venezolano entubado, retir al poco la noticia de la pgina web pero no pudo, segn dicen, cambiar la edicin en papel de algunos pases como Argentina o Mxico. El presunto error del peridico insignia del Grupo Prisa est sirviendo para que amigos y enemigos hablen como nunca antes de la falta de controles ticos del periodismo, de la precarizacin de la profesin, de las consecuencias lgicas de una determinada forma de proceder de este peridico, y tambin de la guerra psicolgica que llevan a cabo los medios contra determinados pases, en este caso, Venezuela. Desde mi punto de vista, siendo todas estas reflexiones pertinentes lo que resultara ms relevante para disear cualquier estrategia de defensa ante los medios sera partir del siguiente supuesto: que la fotografa falsa no fue un error, o dicho de otra forma, que fuera un error intencionado.

Mi argumentacin se apoya en los siguientes hechos contrastados. En primer lugar, la tarea que desempean hoy las corporaciones mediticas como parte sustantiva del poder. En concreto, un peridico como El pas, hace aos que no supone un beneficio econmico especfico para la corporacin que es su propietaria, de modo que las mercancas que vende que adoptan la forma de informacin y opinin- no reportan unos ingresos directos rentables para su supervivencia. El beneficio que el grupo empresarial obtiene manteniendo a este medio de comunicacin hay que buscarlo en otro lado.

El segundo hecho a tener en cuenta es que en la estructura mundial de la informacin no hay ms de seis grandes conglomerados que controlan todos los flujos de comunicacin y que colaboran entre ellos ms que competir. Tres son de capital estadounidense y en otros dos tiene EEUU una participacin importante. Slo Bertelsmann es de capital alemn sin participacin estodounidense1. El grupo Prisa, del que depende El Pas, lleg a una quiebra tcnica derivada de una deuda de alrededor de 5.000 millones de euros, de la que se salv con capital italiano (Mediaset, de Berlusconi) y especialmente norteamericano entrando en el fondo de inversiones Liberty. A su vez, la presencia del Grupo Prisa en Amrica Latina es muy importante, pero no a travs de la difusin de su diario sino por la elaboracin de productos informativos para otros medios latinoamericanos y el control de ms de 1200 emisoras de radio (Unin Radio). Dejando de lado cualquier teora de la conspiracin, lo cierto es que la concentracin meditica y la hegemona estadounidense han estrechado los mrgenes y disipado la posibilidad de cierta autonoma local.

El tercer argumento tiene que ver con la llamada guerra meditica. Si el terico de la guerra Chausewicht deca que la guerra era la continuacin de la poltica por otros medios, hoy podramos darle la vuelta a la afirmacin sosteniendo que la poltica continua la guerra por otros medios, concretamente, los medios de comunicacin de masas. En la guerra, en todas las guerras modernas, la mxima que prevalece es todo vale porque de lo que se trata es de aniquilar al enemigo como sujeto poltico. As, no hay convencin ni acuerdo internacional que se imponga al uso de la tortura, los campos de concentracin, los ataques a la poblacin civil etc. y menos an principio tico que subordine a la libertad de expresin que camufla la libertad empresarial. El enemigo no son los ejrcitos sino los pueblos, incluido el propio. Y no por casualidad convencer tiene el significado originario de vencer completamente. Siendo la poltica internacional una continuacin de la guerra, los lmites ticos desaparecen ante la priorizacin del objetivo de destruccin del otro. Los cdigos ticos de los medios sin que exista ningn organismo con capacidad coactiva para hacerlos cumplir, ni estatal ni supraestatal, no pasan de ser manuales de buenas intenciones.

Desde la guerra hispano-cubana, pero especialmente desde la primera guerra mundial en la que EEUU disea una campaa propagandstica sin precedentes para cambiar la opinin pblica norteamericana a favor de la intervencin en Europa, la utilizacin de las armas mediticas se ha generalizado y sistematizado. No es posible ya una intervencin sin el apoyo de la poblacin o por lo menos sin su consentimiento lo que hace de las armas mediticas un elemento imprescindible.

Los primeros bombardeos sobre la poblacin civil, propia y ajena, corren a cargo de las corporaciones mediticas y suelen seguir un protocolo estandar: aislar, personalizar, demonizar e intervenir; y se utilizan tcnicas de manipulacin tambin tipificadas: omisin, simplificacin, mentira, adjetivacin, inversin causa-efecto, etc. De todas ellas la mentira es la menos eficaz pero depende del contexto y de si los objetivos a conseguir son a corto o largo plazo. Un ejemplo paradigmtico de uso de la mentira fue la famosa historia de las incubadoras en la guerra contra Iraq en 1991. Estaba en marcha ya una campaa de propaganda para cambiar la opinin de los norteamericanos respecto a la intervencin en Iraq pero se necesitaba algo que tuviera un efecto inmediato para forzar una resolucin urgente del Congreso por lo que hubo que inventar una historia como el asesinato de nios kuwaites por el ejrcito iraqu al destruir las incubadoras. Dee Alsop, del Grupo Wirthlin, contratado por la empresa de relaciones pblicas Hill and Nnowlton para la campaa que vendi la guerra al pblico estadounidense, cuando se le pregunt por la mentira de las incubadoras respondi con el paso del tiempo vern ustedes que las cosas que se quedan grabadas en la memoria son esas fotos, esas imgenes, esas historias. Al final el conflicto tuvo el desenlace que nosotros queramos.2

Una fotografa como la del presidente venezolano entubado tiene, aun siendo falsa, una potencia extraordinaria porque no es una imagen aislada, se inserta en el imaginario de los receptores sobre una interpretacin del mundo que ya tienen hecha. La imagen tiene una potencia superior a las palabras porque funciona como sntesis de los discursos previamente construidos. Aun causando el rechazo hacia el medio que la difunde, contribuyendo a su desprestigio, se transforma en un producto txico que se pone en circulacin. Valorando las probabilidades de ser descubierta la mentira en tan corto plazo es posible que hubiera un error de clculo del peridico. Sin embargo, el desprecio con el que el jefe de redaccin ha rechazado disculparse ante el pueblo y el gobierno venezolano, y lo inverosmil que resulta que un medio de la trayectoria de El Pas caiga en una trampa tan burda permiten suponer que se descubri la mentira con mayor antelacin de la prevista pero sin duda cierto efecto contaminante ya tuvo pues la falsa noticia se convirti en portada de muchos otros medios en todo el espectro ideolgico y en las redes sociales.

Las toxinas mediticas, como las de los alimentos, no tienen un efecto inmediato. Incluso si las dosis son altas y acabamos por vomitar el producto no es fcil estar seguro de que no se haya quedado algo dentro, especialmente en pblicos menos sensibles a noticias en mal estado. No es probable que El Pas pierda ms lectores progresistas de los que ya ha ido dejando en el camino, tampoco es previsible que pierda influencia poltica, ni siquiera ser arrojado al campo del amarillismo ya que un error lo tiene cualquiera y el tiempo unido a los intereses corporativos saben perdonar, lo que opinen los intelectuales de los medios alternativos poco importa a la ideologa mainstream, y sin embargo, es ms que probable que el peridico reciba alguna que otra felicitacin por el revuelo organizado.

En este sentido, resulta tambin relevante que en el Informe de la Comunidad de Inteligencia que se presenta cada ao al Comit de Inteligencia del Senado de EEUU, en enero del 2012, se sealaba nuevamente la amenaza que representa Venezuela y se apuntaban dos debilidades: la enfermedad del presidente Chvez y la inexistencia de otro lder que pueda igualar su carisma, la fuerza de su personalidad, o la capacidad para manejar la poltica. Tras la nueva victoria del presidente venezolano y el relevo temporal de Nicols Maduro se ha iniciado en Venezuela un proceso de institucionalizacin y consolidacin del proceso bolivariano que pone en entredicho estas dos debilidades de la revolucin bolivariana. Cabe suponer pues que la poltica estadounidense y sus medios afines tengan prisa por contener lo que ya parece un proceso irreversible: la recuperacin de la soberana del pueblo venezolano, con o sin la presencia del presidente Chvez.

Notas:

1 Datos del 2010 obtenidos del texto de Ramn Reig los dueos del periodismo.

2 El documental que desvela la campaa contra Iraq en 1991 se titula vender la guerra y puede verse en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=40007

ngeles Diez es Dra. en Cc. Sociales y Profesora de la UCM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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