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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2013

Segn Vctor Pey
La apasionante vida del dueo de Clarn

Paul Walder
Punto Final


Tras un proceso de quince aos, el caso Clarn , ventilado en el tribunal internacional del Ciadi entre Vctor Pey y la fundacin espaola Presidente Allende contra el Estado de Chile, est llegando a su fin. En diciembre el tribunal que dirime las diferencias entre inversionistas extranjeros y Estados receptores, fall a favor de Pey como legtimo dueo del legendario rotativo, a quien los gobiernos pasados denegaron justicia y lo discriminaron en cuanto inversionista extranjero. El Ciadi orden al Estado pagar de inmediato las costas del juicio a Vctor Pey, suma que asciende a unos 3,8 millones de dlares, y a conformar a la brevedad un nuevo tribunal con el nico fin de determinar el monto de la indemnizacin que Vctor Pey debe recibir por Clarn .

El dueo de Clarn no es un inversionista cualquiera. Es un protagonista del siglo XX, combatiente antifascista en la Espaa republicana, libertario hasta el da de hoy y un cercano colaborador y amigo del presidente Salvador Allende. Ingeniero, constructor de puentes y puertos, es tambin testigo directo de la poltica chilena de los ltimos cincuenta aos. Su cercana con los lderes de los procesos sociales que desembocaron en el triunfo de Allende en 1970 lo convierte en un testimonio de primera lnea de nuestra historia reciente.

Vctor Pey (96) naci en Madrid a comienzos del siglo XX, combati en la guerra civil en el bando republicano en el frente de Huesca (el mismo donde estuvo George Orwell, relatado en Homenaje a Catalua ) en la columna del legendario Buenaventura Durruti, el sindicalista anarquista. Particip en el gobierno republicano y tras la cada de Barcelona, huy a travs de los Pirineos a Francia, donde fue detenido y encerrado en un campo de concentracin. En 1939 lleg a Chile en el Winnipeg hasta ingresar, poco a poco, en el corazn de la poltica chilena. De estos mltiples eventos descata su amistad con Daro Sainte Marie, fundador del diario Clarn , y la posterior compra del peridico. Esta conversacin es slo un trazo tenue de una vida llena de actividades y compromiso tico y poltico, que le hizo enfrentarse con el fascismo dos veces en su vida. Hoy, con una lucidez a toda prueba, recuerda hasta mnimos detalles.

Tras el final del juicio, qu se abre ahora?

La sentencia final es el laudo de 2008, que fue objetado sin xito por el gobierno chileno de entonces. El laudo, para cualquier persona que lo lea, es una derrota completa de la posicin del gobierno, al que orden pagar una cantidad determinada en un plazo determinado, con un castigo de un cinco por ciento anual. Ese laudo es el objetado por el gobierno chileno, que interpuso un recurso de nulidad, la prueba ms palpable de que no le era satisfactorio. Ese juicio de nulidad ha derivado en la decisin, que se ha difundido en diciembre, que no anula el laudo y slo toma en cuenta el monto de la indemnizacin. Esta decisin remite a un tribunal del Ciadi, que podr ser convocado por cualquiera de las partes para que establezca el justiprecio de lo que tiene que ser la indemnizacin. En este sentido, no hay duda de que se trata de una indemnizacin que el gobierno le debe pagar a Clarn , a m. Y est implcito el hecho que tanto el laudo como la decisin son resoluciones tomadas que nos dan la razn.

LAGOS PAGO A FALSOS PROPIETARIOS

Sin embargo, para cualquier lector del duopolio hay una realidad: que Clarn perdi. Cmo interpreta usted el inters de los gobiernos por tergiversar la realidad?

Usted comprender que uno no puede interpretar las intenciones de los dems, pero puede especular sobre causas. Primero, negar una noticia que perjudica polticamente al gobierno de turno. Eso es fundamental. Vemos las encuestas, que mantienen en niveles muy bajos la aprobacin del gobierno. Segundo, el hecho que internacionalmente Chile est en una situacin dbil, crtica, con un juicio en La Haya y con la amenaza de Bolivia de entablar una reclamacin similar. No cabe duda que para el prestigio del gobierno es una cosa inconveniente que en un tribunal internacional haya sido condenado, lo que es una realidad clarsima. El hecho que la decisin anule la parte dispositiva del laudo que se refiere a la indemnizacin es muy lgico, porque ese monto no fue calculado por ningn experto sino es el regalo que en el ao 2000 el gobierno de Ricardo Lagos hizo a unos propietarios falsos de Clarn . La decisin dice que el justiprecio lo har un nuevo tribunal, y no me cabe la menor duda que ser mayor a diez millones de dlares. Slo el valor actual de una rotativa Goss, como la que estaba all, asciende a casi diez millones de dlares.

Despus de quince aos de proceso judicial, es notable su tenacidad. Usted piensa que todos estos obstculos legales e ilegales que pusieron los gobiernos pasados fueron econmicos o polticos? Es decir, para no pagar la indemnizacin o para evitar que regresara Clarn a los quioscos?

Nosotros intentamos llegar a un acuerdo con el gobierno antes de iniciar el juicio, tal como lo establece el reglamento del Ciadi. Mandamos una carta al gobierno, al presidente de la Repblica. La primera carta fue contestada por el ministro de Bienes Nacionales, dicindonos que estaba en tramitacin una ley y que nos acogiramos a ella. Sin embargo, ese proyecto de ley fue rechazado en el Congreso, por lo que le comunicamos, a travs de una segunda carta, que queramos negociaciones directas para evitar un proceso. Como no se podan recuperar los bienes, la rotativa estaba desaparecida y el edificio de calle Zenteno con Alonso Ovalle en manos de la Fiscala Militar, pedimos una indemnizacin. Pero esa carta no tuvo respuesta. Antes habamos reclamado a la Contralora, a la Corte Suprema. Solo despus fuimos al Ciadi.

Y ms tarde vino el decreto 43 que indemniz a esos falsos propietarios...

Estbamos en una sesin del Ciadi en Washington y sbitamente pide la palabra la parte chilena, representada por el abogado Juan Banderas, fiscal del Comit de Inversiones Extranjeras, quien dice que esto no tiene sentido alguno porque el seor Pey no tiene ninguna accin de Clarn , que la Fundacin Presidente Allende no tena ningn ttulo y tercero, dice, porque le hemos comprado a los verdaderos propietarios la totalidad de las acciones de Clarn . Para el gobierno, los verdaderos dueos eran Jorge Venegas, Emilio Gonzlez, Ramn Carrasco, todos ntimos amigos mos, y sumamente allendistas.

RELACION CON VOLPONE

Cundo se inicia su relacin con Clarn?

Clarn se fund en 1954. Yo conoc a Daro Sainte Marie (Volpone) en Arica, en 1955 56. Usted sabe que l era director del diario La Nacin en el gobierno de Carlos Ibez. Ah cre la sociedad que dio origen a Clarn . Ibez, Merino y Compaa Ltda. Ibez se sali de la sociedad, ms tarde tambin Merino y se qued l solo. Sac el diario Clarn como un vespertino que se imprima en la imprenta de La Nacin . Pero nadie saba que l era el dueo. El nombre, simplemente lo copi de El Clarn de Buenos Aires, que no estaba registrado aqu.

Despus de ese encuentro en Arica con Volpone, aos ms tarde me llam. Tena problemas con una prensa plana que haba comprado. Me pidi que le ayudara porque estaba adquiriendo una rotativa en la Alemania oriental. El hizo los contactos y los alemanes anunciaron que vendra una comisin de tres personas para hacer la operacin. Estaban muy interesados porque aqu no se haba comprado nunca una rotativa alemana oriental, de manera que dieron una gran importancia a esa operacin.

Sainte Marie era un hombre muy atrabiliario. Haban llegado los alemanes y la conversacin con Sainte Marie era como si uno hablara en chino y el otro en griego. Con lo destemplado que era Sainte Marie y lo rgido de los alemanes, no haba cmo entenderse. Por eso me pidi que le echara una mano. All entro yo a colaborar con Sainte Marie. Resulta que l llevaba como una semana en esas conversaciones sin cerrar el negocio. Cuando entr a la primera reunin, yo era como un asesor de Sainte Marie en la negociacin. Las intervenciones de Volpone eran disparatadas. Le ped que me dijese cules eran las condiciones que l quera, pero que me dejase solo. En un par de das, cerramos el contrato.

El confi totalmente en usted? Pero en qu tipo de relacin?

Me dijo: yo lo nombro subgerente. Pero nada, por ningn motivo. Entre los defectos que Volpone tena, estaba que cuando pagaba a alguien, le trataba de forma despectiva, lo que era muy notorio. As que cuando lleg la rotativa, yo slo le ayud a montarla. Las rotativas tienen unos movimientos vibratorios, por lo que requieren de apoyos precisos que estn al mismo nivel. Entre las cosas que yo saba hacer muy bien era el trabajo topogrfico, por lo que le ayud en eso y ms adelante segu ayudndole.

Cundo hace la compra de Clarn?

Yo iba continuamente al diario. Lleg un momento, en los aos 70, en que me dijo: me tengo que ir. Muy compungido me dice: me tengo que ir. Cundo? Ahora, lo antes posible. Le vendo el diario a usted. Qu haba pasado? Esto lo tuve que contar en una sesin del Ciadi. El presidente del tribunal me pidi que contara esta historia que es clave y me pregunta: Por qu se tuvo que ir Sainte Marie de Chile? Ese fue un motivo muy personal, ntimo. Resultaba que yo haba comprado Clarn por una cantidad excesivamente baja, por lo que pensaban que haba una trampa. Pero, efectivamente, l me dijo, cunto me puede pagar y en cunto tiempo. En esa poca, yo tena muchos recursos, varias empresas de construccin de viviendas econmicas, otra de obras pblicas con mi hermano. Total, que le compr Clarn en un milln 280 mil dlares pagados con un pie de 30 mil dlares y el resto, en un pago de 500 mil dlares que le hice desde aqu y despus otro pago a travs de un banco cubano, lo que dio origen a que la contraparte en el Ciadi dijera que la compra la haban hecho los cubanos. Mire: el gobierno de Cuba dueo de Clarn , qu estpido! Por slo haber utilizado a Cuba para hacer el giro a una cuenta corriente del banco Hispanoamericano en Madrid.

Sainte Marie era un hombre de dinero?

Desde luego. El haba hecho mucho dinero con Clarn y adems, no pagaba impuestos. Tena la teora que ningn diario en el mundo pagaba impuestos. Haca la declaracin de impuestos pero no los pagaba. Y le aguantaban porque era temible. A la hora que un director de Impuestos Internos le pona una multa, poda destrozarlo a travs del diario. Pero yo pagu impuestos. Y no cambi a ninguna persona, mantuve la misma lnea del diario.

SU AMISTAD CON ALLENDE

Es conocida su amistad con Salvador Allende, cundo lo conoci?

A poco de llegar a Valparaso. Un comit de ayuda a los refugiados espaoles organiz la llegada, en la que participaba el Frente Popular. Allende era uno de los miembros de ese comit, que busc pensiones en Valparaso para alojar a los que venan. Unos se quedaron en Valparaso y el resto, la mayora, nos vinimos a Santiago en un tren especial. Ese tren que sali de Valparaso hizo todo el recorrido prcticamente sin parar, pero en los pueblos haba gente que nos saludaba con banderas comunistas. De manera que fue una gran impresin. La estacin Mapocho estaba llena de gente. Pero Allende no estaba all.

Al da siguiente y subsiguiente, se hicieron actos en homenaje a los refugiados espaoles. Organizados en su mayora por el Partido Comunista. En uno de esos actos, creo que en el hoy Teatro Cariola, lo conoc a Allende personalmente. Eso fue el 39. Pero dos o tres aos ms tarde, conoc a una muchacha, con la cual al poco tiempo empec a pololear y despus me cas con ella. Era sobrina de Anbal Jara Letelier, el creador del diario La Hora , que despus pas a ser La Ultima Hora . Era un hombre de Izquierda que fund ese diario en 1937, con motivo de las elecciones que dieron el triunfo a Pedro Aguirre Cerda.

Yo conoca a Anibal Jara, director del diario La Hora , a travs de su sobrina. Escrib varios artculos para el diario. Me pidi esas colaboraciones, por las que me pag, ms que nada para ayudarme. Escrib sobre la guerra civil espaola. En la casa de Anbal Jara se hacan tertulias, a las que uno llegaba libremente. Y en esas reuniones me encontr con Salvador Allende y nos hicimos muy amigos. Despus l me invit a su casa y as continuamos con la amistad.

 

Combati en la guerra civil

Tras la cada de Catalua, recuerda Vctor Pey, atravesamos junto a mi hermano los Pirineos a pie, en invierno, solo con una brjula y unos terrones de azcar como alimento. Estuvimos caminando tres noches hasta que desde una cspide, al anochecer, vimos luces abajo. En territorio espaol estaban todas las luces apagadas para evitar bombardeos. As supimos que estbamos en territorio francs. Bajamos la montaa hasta una carretera y a los veinte minutos apareci una patrulla de la policia rural. Nos tomaron prisioneros y nos llevaron a un campo de concentracin en el sur de Francia. Estuvimos en un lugar donde haban sacos de corcho en polvo, que dificultaban mucho la respiracin. All estuvimos con mi hermano unos dos meses. Nos bamos a morir, as que optamos por fugarnos. Haba dos alambradas de pas y entre cada alambrada guardias senegaleses, pero pudimos fugarnos.

Mi hermano y yo ramos funcionarios de la Generalitat de Catalua. Estuvimos en la Comisin de Industrias de Guerra, que se dedic a la adaptacin de la industria siderrgica catalana a la industria de guerra. Usted conoce el celo que los catalanes tienen con su nacionalidad. Eso, que siempre se ha sabido por los gobiernos centrales, hizo que nunca en Catalua hubiera ni una fbrica de balas. Todo estaba en Toledo, Asturias, material de guerra que los espaoles fabricaban bien. Pero nada en Catalua, por las razones que digo. Entonces nosotros, con poderes omnmodos, cuando cuento esta historia me extrao yo mismo de haberla vivido, incautamos todas las industrias siderrgicas de Catalua. En cada lugar se formaron comits con los obreros. Hay una parte naturalmente negra en todo esto, que signific matanzas y asesinatos.

Lo primero que hicimos, en la fbrica de automviles Hispano-Suiza, fueron unos tanques, que eran camiones a los que ponamos unas planchas y protegamos las ruedas con una cadena. Esto fue en los primeros das de la sublevacin fascista. Lo hicimos de una manera espontnea. La Hispano-Suiza la haba tomado un comit de tendencia libertaria, de la CNT (Confederacin Nacional del Trabajo), afiliada a la FAI (Federacin Anarquista Ibrica). Nosotros estbamos en la CNT y el comit de la Hispano-Suiza era anarquista. Sacamos una serie de camiones. En ese momento se estaba luchando de manera muy precaria, pero ese fue el germen que dio lugar a que en pocos das se oficializara la incautacin y se crease una comisin de industrias de guerra por el gobierno de la Generalitat de Catalua. Josep Tarradellas, el conseller de Hacienda, que ms tarde fue presidente de la Generalitat, fue quien ide este programa. Era un visionario.

La Hispano-Suiza era un lugar muy importante. El que fue cabeza del comit de milicias antifascistas que se tom la fbrica era un metalrgico anarquista que se llamaba Eugenio Vallejo Isla. Entre l y Tarradellas crearon un organismo para que esto tuviera existencia en el resto de la industria metalrgica. Entonces Tarradellas dict una disposicin para crear la Comisin de Industrias de Guerra de Catalua. Ah regreso yo, que me haba ido al frente con Durruti. Llegu con la columna de Durruti hasta las afueras de Huesca. Durruti, era un hombre de una honestidad y rigor a prueba de bombas.

Publicado en Punto Final, edicin N 775, 25 de enero, 2013


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