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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2013

El va crucis de los islmicos

Bernard Guetta
Libration

Traducido para Rebelin por Susana Merino


Estaba cantado ciertamente, se repeta anticipadamente, se lo digo yo y solo los idiotas tiles podan no verlo. El invierno islmico suceder a la primavera rabe, se deca luego de las victorias electorales del Enhadha en Tnez y de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Los barbudos no entregarn jams el poder, explicaba mucha gente de derecha y de izquierda e instalarn teocracias al estilo iran.

Dos aos despus, en la avenida Burguiba y en la plaza Tahrir, se evidencia que los idiotas no eran tantos. Tanto en Egipto como en Tnez estn en un impasse, incapaces de hacer frente a la degradacin de la economa, a la profundidad del descontento social y a la decepcin que han generado los que estn buscando abrir sus gobiernos a la oposicin laica. Pero tanto en Egipto como en Tnez, la oposicin, a la que los islamistas necesitan desesperadamente, impone determinadas condiciones. No se puede dar marcha atrs y ellos no podrn gobernar solos por mucho tiempo y menos an organizar un golpe de estado. Se est muy lejos del precedente iran. Se han producido un bloqueo poltico y una confusin revolucionaria que ya no est en sus comienzos pero cmo tanta buena gente ha podido equivocarse tan burdamente?

Se trata simplemente de que estaban retrasados con relacin a la guerra ideolgica que se estaba produciendo. Como otros, veinte aos antes balbuceaban que el comunismo no poda reformarse en lugar de analizar las relaciones de fuerza de la contempornea URSS, sus evoluciones sociolgicas y sus realidades econmicas, los que crean en la inevitabilidad iran no haban visto los cambios en los mundos rabes y musulmanes luego de la cada del Sha.

Fascismo verde, iban repitiendo como si esta expresin, que tiene cierta exactitud, poda dispensar una verdadera reflexin sobre la diversidad, las metamorfosis y el destino del islamismo. De modo que se olvidaba que el chismo dispone de un poderoso aparato clerical con el que la teocracia iran haba podido luchar mientras que la clereca sun no tiene punto de comparacin. Lo que fue posible en Irn no lo era tan fcilmente posible ni en Egipto ni en Tnez, y eso no es todo. No es solo que ese modelo teocrtico que haba fascinado a mucha gente de los mundos rabes haba terminado por perder todo su prestigio luego que el rgimen iran haba aplastado la revolucin verde de 2009, la que en toda su amplitud haba preanunciado las reivindicaciones de la juventud y la modernidad de las revoluciones rabes.

Sucede tambin que el creciente antagonismo entre las dos religiones del Islam impeda a los islamistas sunes de Egipto y de Tnez parece que se inspiraban en el Irn chi y que haban, sobre todo, transcurrido tres decenios desde el regreso del ayatol Jomeini a Tehern. Pues bien, en treinta aos, una nueva generacin, la que hiciera las revoluciones, ha llegado a la edad adulta en los pases musulmanes. Comprende ms de la mitad de la poblacin, est abierta al mundo, conectada por Internet y aspira a la libertad. La demografa y la sociologa de los pases rabes no tienen nada que ver con las del Irn de 1979 y los islamistas, tanto en Tnez como en El Cairo, no deberan ignorar que sus propios electores son de todo menos yihadistas.

Los comerciantes, los empleados y los agricultores que votaron a Enhadha y a los Hermanos no quieren ninguna confrontacin con Occidente. Esta pequea burguesa, lo nico que quiere es el respeto al orden y a las convenciones sociales, un clima propicio a las buenas costumbres y a la prosperidad de los negocios y los islamistas an admitiendo que sus propias aspiraciones son fundamentalmente otras- estn obligados a tenerlas en cuenta por dos razones.

La primera es que tienen necesidad de que vuelvan los inversores y los turistas antes de que su economa colapse. La otra es que sera imposible imponer a Egipto y a Tnez la rigidez de un cors puritano que les es ajeno y que se est derrumbando hasta en Arabia Saud. Lo que no quiere decir ciertamente que todo vaya mejor en estos pases. Los laicos, tanto de derecha como de izquierda, deben luchar cotidianamente con fuerzas por lo menos tan reaccionarias como lo eran las derechas religiosas europeas hasta mediados del siglo pasado. Dbiles en Egipto pero reales en Tnez, los derechos de las mujeres se hallan amenazados. Social y jurdicamente la presin contra la libertad de las personas, de la prensa y de las opiniones se vuelve sofocante. Entre el oscurantismo y los iluminados, entre el partido del orden y el del movimiento, la batalla contina siendo incierta y permanente, pero dos aos despus de la "Primavera", al menos por ahora, son los islamistas los que estn a la defensiva y ya no los modernistas.

Fuente: http://www.liberation.fr/monde/2013/01/29/le-chemin-de-croix-des-islamistes_877700

rCR



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