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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2013

Odio fabricado
La poltica de la islamofobia

Andrew Levine
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Los pueblos occidentales han visto desde hace tiempo el mundo musulmn a travs de un filtro orientalista, imaginando al "otro" atrasado, extico y vagamente siniestro. Pero, hasta hace poco, rara vez se preocupaban de lo que imaginaban.

Haba un inters acadmico, por supuesto; y artistas y animadores empleaban a veces temas musulmanes. Pero, con la excepcin parcial del Imperio Otomano, los pueblos, las culturas y la religin del mundo musulmn eran, en su mayor parte, invisibles para el ojo occidental.

Por cierto, recin en el siglo XIX, cuando los imperios francs y britnico se expandieron hacia regiones musulmanas y cuando los progresos en el transporte y las comunicaciones acercaron partes distantes del mundo, los occidentales llegaron a ser conscientes del Oriente Musulmn.

La percepcin aument durante todo el Siglo XX, a medida que losfactores econmicos, estratgicos y geopolticos hicieron que el mundo musulmn llegara a ser cada vez ms importante para las elites occidentales. De todas maneras, el otro musulmn permaneci en gran parte fuera de su campo de visin.

Esto comenz a cambiar a medida que cantidades significativas de musulmanes llegaron a vivir en pases occidentales. Igual que otros inmigrantes, los musulmanes llegaron sobre todo por razones econmicas y para escapar de la represin poltica. Y como otros inmigrantes, sufrieron discriminacin.

Pero a los musulmanes no les iba peor que a otros inmigrantes de partes del mundo de las cuales los pueblos occidentales saban y les importaban an menos; y pocas veces su religin caus mucha animosidad. Haba sido diferente, sin duda, cuando el cristianismo y el Islam seguan compitiendo por adhesiones y territorios, y fue ciertamente diferente en la poca de las Cruzadas. Pero eso fue hace mucho tiempo.

A diferencia de entonces, el movimiento de pueblos histricamente musulmanes hacia Europa, Norteamrica y Australasia que tiene lugar ahora ocurre en tiempo de decreciente religiosidad, especialmente por el lado cristiano. No cabe duda de que la mayora de las poblaciones de los pases occidentales no se han mostrado especialmente acogedoras; con los inmigrantes (a diferencia de los expatriados), pocas veces lo son.

Pero, hasta hace poco, el Islam no constitua un problema. Sus diferencias con el cristianismo palidecan en importancia en comparacin con quejas familiares, nacionalistas y contrarias a los inmigrantes: que los musulmanes se apoderan de puestos de trabajo y hacen bajar los salarios, cometen crmenes, no se asimilan, convierten los vecindarios en barrios bajos.

Esto cambi, sin embargo, a medida que Occidente se obsesion con el terrorismo islmico y con prevalecer en un choque de civilizaciones.

Con sorprendente rapidez ha llegado, ahora, al punto en el cual esa islamofobia odio de todo lo musulmn se ha convertido en un factor de la poltica de las naciones occidentales.

Incluso la palabra es nueva. Sin embargo, es tentador suponer que el fenmeno que designa es tristemente familiar; que islamofobia es solo antisemitismo, en el cual los musulmanes sustituyen a los judos.

El hecho de que los islamfobos repitan tantos tropos del antisemitismo clsico -mutatis mutandis, con todos los cambios necesarios hace que sea difcil resistir esa suposicin. Pero la analoga es engaosa.

La palabra combina Islam y fobia. La referencia al Islam, la religin de los pueblos musulmanes, puede ser confusa. La referencia a fobias es an menos til.

Sugiere un tipo de ansiedad, como por ejemplo la claustrofobia. Pero no se puede decir que este uso (o abuso) de un trmino clnicamente significativo sea nico. El lenguaje ingls actual est repleto de fobias y de las correspondientes filias, que tienen poca o ninguna conexin con fenmenos de inters clnico.

Algunos de ellos homofobia, por ejemplo tambin tienen una dimensin genuinamente fbica; en la mayora de los casos, los homfobos temen sus propias inclinaciones sexuales reprimidas. Otros, como anglofobia, tienen que ver con la simple aversin.

La islamofobia no se ajusta enteramente a una de esas categoras: los islamfobos no tienen miedo, reconocido o no, del musulmn reprimido en su interior. Pero sus animosidades, como las del homfobo, expresan un nivel de irracionalidad que trasciende el gusto o el juicio.

Antisemitismo es un trmino an ms desafortunado. La palabra denota odio a judos y a todo lo que sea judo. Hablando estrictamente, sin embargo, semtico se refiere a una familia de lenguas que comparten caractersticas histricas y estructurales. La hebrea es una de esas lenguas semticas. La rabe otra.

En la poca en que se invent la palabra, el hebreo no era el idioma hablado por los judos de ningn sitio. As haba sido desde tiempos bblicos. Antes de que los "protonacionalistas" y luego los sionistas emprendieran la tarea de revivirlo y modernizarlo, el hebreo solo era un idioma litrgico.

El hebreo moderno se basa en el hebreo de la Biblia, y el antisemitismo tambin se basa en races antiguas. Los dos, sin embargo, son suficientemente diferentes de lo que lleg a considerarse autnticamente nuevo.

Desde los das, varios siglos despus de Cristo, en los que el cristianismo emergi como una tradicin religiosa distinguible, la oposicin al judasmo ha sido endmica en las filas cristianas. No poda ser de otra forma; la legitimidad del cristianismo no solo dependa de sus diferencias conla creencia anterior, sino tambin de su supuesta superioridad teolgica.

Naturalmente, el antijudasmo cristiano dio origen al odio a los judos y a todo lo judo. En principio, sin embargo, lo que provoc las animosidades de los pueblos cristianos fueron las creencias y prcticas judas, no los propios judos.

En principio, por ello, el odio que manifestaban y que a menudo motivaba sus actos deba desaparecer cuando los judos abandonaran el judasmo por el cristianismo. La evidencia al respecto es escasa porque la mayora de las comunidades judas se aferraron a su fe a pesar de la persecucin. Y donde existe evidencia, la narrativa es equvoca. A pesar de todo, los judos fueron odiados y perseguidos por toda la cristiandad no por su judasmo esencial, una condicin metafsica conocida solo por los antisemitas y los nacionalistas judos, sino por su negativa a aceptar a Cristo.

Sin embargo, a medida que la fe declinaba y se imponan atrocidades tan monumentales como el exterminio de los pueblos del Nuevo Mundo y el trfico de esclavos, fueron cada vez ms necesarias teoras justificadoras ms potentes de las que el cristianismo poda suministrar.

Y as, en el Siglo XIX, los informes seudocientficos sobre la superioridad de la raza blanca y la inferioridad de los pueblos colonizados y esclavizados se invocaron para justificar las depredaciones que tenan lugar y para sustentar la continua subyugacin de los pueblos de color.

De acuerdo con el espritu de los tiempos, los antisemitas tambin propusieron justificaciones seudocientficas.

Pero los antisemitas no se basaban tanto en la inferioridad racial como en la "otredad" esencial de los judos. Para los antisemitas, los judos eran un pueblo oriental recalcitrante refugiado en el redil occidental, un cuerpo extraodel que haba que protegerse y que, al lmite, deba ser eliminado completamente.

Esta sensibilidad se impuso con diferentes grados de intensidad en toda Europa y sus extensiones en el Nuevo Mundo, en parte porque el antijudasmo haba preparado el camino, en parte porque las clases gobernantes utilizaron a los judos como chivos expiatorios convenientes, y en parte gracias a otra doctrina cristiana, especialmente catlica, abandonada pero no olvidada: la prohibicin de la usura.

Desde la Edad Media hasta el comienzo de la era moderna, se prohiba que los cristianos fueran banqueros y financieros porque la Iglesia prohiba el cobro de intereses por los prstamos. Los judos no estaban sometidos a esa limitacin. Unas pocas y conspicuas familias de banqueros aprovecharon las oportunidades que se les presentaban.

Sin embargo, al poco tiempo los cristianos tambin se convirtieron en banqueros, sucumbiendo al llamado del emergente capitalismo. Pero la idea de que en algn sitio detrs del teln, en los Tenebrosos Templos de las Finanzas, los judos de alguna manera tomaban las decisiones permaneci fija en la conciencia popular, en gran parte gracias a la connivencia de autoridades eclesisticas y de elites econmicas y polticas.

La idea estaba tan arraigada que fue natural, especialmente en sectores retrasados, que los nacientes sentimientos anticapitalistas adoptaran una coloracin antisemita. Eso llev a que, hace poco ms de cien aos, el gran socialdemcrata alemn August Bebel llamara al antisemitismo el socialismo de los imbciles.

Por stas y otras razones, el antisemitismo prosper en toda Europa y dondequiera que se estableci la cultura europea. Reemplaz al antijudasmo.

Cuesta exagerar su importancia en la historia moderna de Occidente. Entre otras cosas, el antisemitismo se convirti en un componente crucial de la mayor parte de las cepas de poltica derechista, y la oposicin al antisemitismo jug un papel crucial en la formacin del pensamiento liberal, radical y socialista.

En pocas palabras, donde los musulmanes estaban ausentes de la conciencia popular y elitista, los judos estaban muy presentes. Es seguro que quien ignore esa trascendental diferencia no comprender el problema de la islamofobia.

Pero la diferencia se pasa por alto fcilmente debido a la prominencia, tanto en la islamofobia como en el antisemitismo de la otredad percibida de las poblaciones hacia las cuales la poblacin mayoritaria dirige su hostilidad.

Sin embargo no toda"otredad" se crea de la misma forma. A los que Occidente ha subyugado desde los das de la conquista del Nuevo Mundo y de la esclavitud, a su manera, tambin los percibimos como "otros". Pero las historias de sus interacciones con las poblaciones dominantes de los pases occidentales difieren profundamente de las de musulmanes y judos, y lo mismo sucede con las animosidades de las que son objeto. Sin duda, la palabra racista se aplica a todos estos casos, pero a menudo es demasiado burda para ser esclarecedora.

Con el desprestigio de las teoras racistas y al perder fuerza el antijudasmo cristiano, y con bastante triunfo del liberalismo en todo Occidente que declara que por doquier (fuera de Israel, el puesto avanzado occidental en Medio Oriente) los Estados son de sus ciudadanos, no de comunidades religiosas o tnicas, no queda nada que alimente la antigua percepcin del judo como"otro".

No es sorprendente, por lo tanto, que el antisemitismo haya disminuido en el ltimo medio siglo; por cierto, casi ha desaparecido en la mayora de los sectores. La revulsin ante el judeocidio nazi aceler el proceso, pero era inevitable que la modernidad terminara por deshacer lo que la modernidad inici cuando el antisemitismo reemplaz al antiguo antijudasmo.

Los sionistas actuales tienen diferentes planes que sus predecesores, y por lo tanto sacan a relucir las antiguas justificaciones del sionismo solo cuando conviene evocar la idea de la eterna victimizacin. Pero es importante recordar que la idea sionista original era que se necesitaba un Estado judo para proveer un refugio contra el azote del antisemitismo. Irnicamente, el Estado que fraguaron los sionistas es ahora el principal factor que mantiene vivo el antisemitismo.

Esto se debe a que la crtica del proyecto sionista, o por lo menos de las polticas del Estado israel, se ha hecho casi moralmente obligatoria, mientras el establishment sionista y sus aliados en todo el mundo han trabajado asiduamente a fin de establecer el argumento claramente insostenible de que toda crtica a Israel, incluso la ms anodina, es por lo menos implcitamente antisemita.

Piensan que esta acusacin domina cualquier otra consideracin y la utilizan para aplastar a la oposicin. Pero suena cada vez ms hueca, especialmente a los jvenes, para los que el judeocidio y las menores, pero mortferas, manifestaciones de antisemitismo que lo precedieron sucedieron hace mucho tiempo, en otra poca.

Al lanzar por doquier acusaciones de antisemitismo como lo hacen, los sionistas se arriesgan a otorgar respetabilidad al antisemitismo; por cierto, lo hacen irresistible.

A pesar de todo, ha resistido bien y es poco probable que eso cambie. Pero eso tiene muy poco que ver con la pocin milagrosa que pregonan el establishment sionista y sus lobbies de todo el mundo. El antisemitismo sigue disminuyendo porque, con los progresos de la ciencia y la tica poltica y con la decadencia de la religiosidad cristiana, se ha hecho imposible mantener la percepcin de "otredad".

Sin duda las actitudes con respecto a los judos en zonas del mundo musulmn y entre los musulmanes de los pases occidentales no son tan benignas. Pero se trata de un fenmeno diferente, Por cierto, se parece ms a la islamofobia que sufren los musulmanes que al antisemitismo con el que se confuenden tan fcilmente.

Forma parte de nuestra naturaleza, parece, el hecho de odiar, degradar y deshumanizar a nuestros enemigos.

Durante la Primera y la Segunda guerras mundiales, los alemanes (los hunos) eran objeto de animosidad en los pases Aliados, incluso en EE.UU. donde una gran parte de la poblacin es de origen alemn o parcialmente alemn. No tena nada que ver con una antigua hostilidad religiosa o tnica, pero a pesar de todola animosidad era virulenta.

Italia fue una potencia del Eje en la Segunda Guerra Mundial, pero a los italianos les fue mejor que a los alemanes, por lo menos en EE.UU., porque se consideraba que su pas era ms bien un socio renuente de Alemania que un perpetrador por s mismo.

En EE.UU., los japoneses lo pasaron mucho peor y no cabe duda de que el racismo jug un papel. Por ejemplo, nadie pens en internar a personas con antepasados alemanes o en confiscar sus propiedades. A pesar de ello, cuando lleg la paz, las actitudes antijaponesas tambin disminuyeron.

Lo que a menudo se describe como antisemitismo musulmn es un fenmeno similar agravado por los incansables esfuerzos de los polticos para identificar la oposicin a Israel con la oposicin a los judos.

Esto tiene poco que ver con la historia de las relaciones judeo-musulmanas. Sin duda los judos vivan como comunidades subalternas en los Estados musulmanes. Pero, antes del Siglo XX, las relaciones judeo-musulmanas eran mejores que las relaciones judeocristianas casi sin excepcin, en gran parte porque el Islam, a diferencia del cristianismo, reconoce la legitimidad del judasmo y ordena la proteccin de las comunidades judas. Los musulmanes trataron de convertir a los judos (as como a todos los dems), pero el antijudasmo endmico en toda la cristiandad no tuvo ningn paralelo en el mundo musulmn.

Ahora, cuando las elites de Occidente colaboran efectivamente, por sus propios motivos, con islamistas militantes para mantener una guerra perpetua, oficialmente contra el terror, pero en realidad por el control de regiones ricas en petrleo oestratgicamente importantes en Asia y frica, los musulmanes se han convertido en el nuevo enemigo y por ello en el nuevo objetivo de la animosidad occidental. La islamofobia es el resultado.

Es notable con qu rapidez cambian las actitudes. Antes de la implosin del comunismo, eran los comunistas, o las agencias de inteligencia de los pases comunistas, los que estaban detrs de las redes terroristas del mundo. Casi de un da para otro, los musulmanes ocuparon su lugar.

Los comunistas hicieron muy poco para justificar el papel que les asignaron. Cmo podan haberlo hecho cuando la oposicin al terrorismo es tan definitiva en la teora y prctica marxista, y sobre todo leninista?

Los islamistas han sido ms serviciales. Es una buena noticia para cualquiera que est interesado en mantener el funcionamiento del monstruo militar-industrial. Para ellos, si Osama Bin Laden no hubiera existido, habra sido necesario inventarlo.

Despus de que Obama hizo que liquidaran al archienemigo de Occidente deleitando a sus animadores liberales, partidarios del mantenimiento del orden ni siquiera tuvo que inventar nuevas maneras de engaar a (casi) toda la gente todo el tiempo. Para entonces la opinin pblica en los pases occidentales ya no necesitaba un nombre o una cara para mantener el miedo perpetuo que hace que la guerra perpetua sea polticamente factible.

Y mientras los aviones teledirigidos [drones] sigan volando, los equipos de fuerzas especiales sigan realizando asesinatos selectivos y los intervencionistas humanitarios se salgan con la suya, habr ms que suficiente realidad tras ese miedo para que la maquinaria blica siga funcionando.

La conexin espontnea entre las exigencias polticas y el aumento de las animosidades de grupo es especialmente evidente en el pensamiento del pequeo grupo de republicanos (y tambin demcratas) judos la mayor parte personas meyores cuya poltica derechista dura israel es, como lo ha sido, ms papista que el papa, y quienes, sobra decir, no estn interesados en vivir ellos mismos en la Tierra Prometida. De repente, como cado del cielo, su chovinismo israel adopt un ngulo islamofbico.

Es fcil discernir a grandes rasgos la historia tras esta extraa transformacin.

Una vez que qued claro para la poblacin indgena de Palestina que los sionistas no se proponan vivir con ellos sino apoderarse de su pas, los rabes palestinos comenzaron a defenderse. Y as, desde mediados de los aos veinte los sionistas, que como a la mayorade los colonos les haba resultado indiferentes la poblacin nativa, comenzaron a verla como hostil.

Los palestinos se convirtieron en enemigos, y poco despus los rabes en general. Cuando no pudieron ser ignorados, fueron marginados y despreciados, y nunca ms que cuando se defendan. Los sionistas estadounidenses hicieron lo mismo en tndem.

Pero incluso a medida que se desarrollaba esa historia, qued en claro para la mayora de los israeles, y por ello para la mayor parte de los sionistas de la dispora, que aunque los palestinos y los rabes en general podran ser objetivos adecuados de animosidad, los musulmanes en general no lo eran, y ciertamente no el Islam.

No era solo la memoria histrica de las (comparativamente) buenas relaciones musulmanas-judas la que respaldaba esas convicciones; tambin haba un imperativo estratgico.

Desde el punto de vista sionista, las buenas relaciones con los pases musulmanes no rabes en la periferia de los pases rabes con Irn, especialmente, pero tambin con Turqua y en menor grado con Estados de mayora musulmana en el este de frica se haban considerado durante mucho tiempo casi tan importantes como las buenas relaciones con EE.UU.

Incluso la Revolucin Iran de 1979 no cambi esa percepcin, aunque instal un rgimen teocrtico en el Irn que trat de expandir su influencia por toda la regin proyectando una imagen pblica antisionista. El actual gobierno iran tiene un talento especial para decir cosas que pueden aprovechar lospromotores de la amenaza existencial en el campo sionista, pero palabras peores eran lugar comn en los aos ochenta, cuando Israel e Irn mantenan en secreto relaciones cordiales.

Esto cambi con la implosin de la Unin Sovitica, que convirti a EE.UU. en la nica superpotencia de la regin, y cuando la Guerra del Golfo elimin efectivamente a Irak comoamenaza a Israel. El Estado hebreo ya no necesitaba a Irn para contener a Irak.

Sin embargo necesitaba a Irn como sustituto de Irak y a otros pases rabes como amenaza existencial. Israel ya no se puede justificar sobre la base de que brinda al judasmo de todo el mundo un refugio contra el antisemitismo. Pero las amenazas existenciales no son menos tiles desde ese punto de vista. Cmo mantener mejor bajo control a la poblacin interior y el flujo de dinero estadounidense?

El clero iran e importantes sectores de la clase poltica iran tambin consideraron til que se vea a Irn como una amenaza existencialpara elEstado judo.

Esto ayuda a explicar por qu, hace dos dcadas, los sentimientos antipalestinos y antirabes comenzaron a tomar un tono islamofbico, no tanto en el propio Israel, ya que en cualquier futuro concebible Israel seguir siendo una isla en un vasto mar musulmn, sino tambin en crculos derechistas judos en EE.UU., donde la islamofobia constitua una postura que se poda asumir casi sin coste alguno.

Fue especialmente el caso despus del 11-S, cuando la islamofobia se convirti crecientemente en una obsesin estadounidense.

La islamofobia tambin corresponde al cortejo de Israel de los protestantes evanglicos. Se supondra que el abismo que separa a los sionistas, seculares y religiosos de los predicadores angloprotestantes de la teologa de la dispensa sera irreconciliable, especialmente ya que los sionistas judos saben perfectamente que sus aliados cristianos quieren que los judos se renan en la Tierra Santa para acelerar el fin de todos los tiempos, cuando los judos que no acepten a Cristo irn al infierno para toda la eternidad. Pero los sionistas de nuestros das no tienen vergenza; no hay nada que no hagan para mantener su control sobre EE.UU.

Y as, los islamfobos judos complacen a los que posiblemente sean los nicos cristianosque siguen promoviendo el antijudasmo pregonando valores judeocristianos en oposicin a los valores de los yihadistas, terroristas, anticristos que odian a los judos, en cuyos pases las comunidades judas haban vivido en paz durante casi un milenio y medio.

Esta demencia no histrica tambin pasar. Cuando la islamofobia ya no sirva a ningn propsito israel, la islamofobia juda desaparecer. Las normas histricas tienen una manera de reafirmarse.

En EE.UU. esto podra ocurrir antes de lo que pensamos, no porque la islamofobia en general est a punto de desaparecer no si la guerra contra el terror contina indefinidamente sino porque la mayora de los judos islamfobos son mayores y su influencia en la comunidad juda se acaba. Su influencia en la cultura poltica en general sigue siendo un problema porque sus lobbies esclavizan al Congreso. Antes de que pase mucho tiempo, sin embargo, la realidad tambin terminar con esa ilusin.

Esta perspectiva no presagia nada bueno para los que se benefician de la guerra perpetua que dirige nuestro presidente con su Premio Nobel de la Paz. Es tal vez la nica perspectiva esperanzadora de toda esta lamentable situacin; eso y la comprensin de que las irracionalidades histricamente anmalas que irrumpen en la escena con una rapidez sorprendente pueden desaparecer con la misma rapidez y usualmente lo hacen.

Andrew Levine es Senior Scholar en el Institute for Policy Studies. Autor de The American Ideology (Routledge) y Political Key Words (Blackwell), as como de muchos otros libros de filosofa poltica. Su libro ms reciente es In Bad Faith: Whats Wrong With the Opium of the People. Fue profesor de filosofa en la University of Wisconsin-Madison y profesor investigador de filosofa en la Universidad de Maryland-College Park. Colabor en Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion (AK Press).

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/01/29/the-politics-of-islamophobia/

rCR



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