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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2013

Lograr Estados Unidos implantar la pena de muerte en Puerto Rico?

Liliana Garca Arroyo
Rebelin


La muerte, con su impecable funcin de artesana del sol/ que hace hroes, que hace historia/y nos cede un lugar para morir/en esta tierra, por el futuro De esa forma inicia la hermosa cancin Su nombre es pueblo del cubano Eduardo Ramos y que inmortalizara en su voz la tambin cubana, ya fallecida, Sara Gonzlez. Esas lneas le dan un giro necesario y sanador a la experiencia que de la muerte enfrenta el pueblo boricua casi de continuo. No hay duda que los asesinatos en Puerto Rico prcticamente nos asedian cotidianamente desde hace ya al menos tres dcadas. Las estadsticas espeluznantes de dos o tres asesinatos por da, en un pas de menos de cuatro millones de habitantes como el nuestro y donde no hay una guerra declarada, representan una incgnita difcil de descifrar. [i]

En el plano poltico los boricuas comenzaron a matar en masa a otros seres humanos desde hace mucho ms tiempo. Luego de aprobada el Acta Jones en 1917, Estados Unidos ha llevado a miles de puertorriqueos a sus muchas guerras y tan temprano como en la Segunda Guerra Mundial, esto arranc quejas expresadas en melodas que alcanzaron entonces gran popularidad, siendo una de las ms recordadas Despedida de Pedro Flores, en la voz de Daniel Santos. [ii] [iii] Pero la angustia era mayormente ante el peligro de sucumbir en el campo de batalla. No se cuestionaba entonces en esas expresiones de arte popular, el motivo de las guerras, todo lo contrario, haba aceptacin completa de los fines honrosos de las mismas, en particular, ante el avance del nazismo/fascismo. Buena forma de estimar la mentalidad del pueblo.

Luego de la Segunda Guerra Mundial y ya cercano el conflicto que conducira a la Guerra de Corea los reclamos de la justeza del trato a los reclutas dieron pie para iniciar el cuestionamiento tanto de las guerras como de los fines imperialistas de Estados Unidos. Pedro Albizu Campos fue uno de los primeros en articular la acusacin de los planes hegem nicos de Estados Unidos. [iv] El rechazo al Servicio Militar Obligatorio, el cual inici durante la Primera Guerra Mundial tom impulso durante la Segunda Guerra Mundial. [v] En la dcada del 1950 Estados Unidos logr hacer valer su charada en las Naciones Unidas sobre la autodeterminacin de Puerto Rico sin mencionar su imposicin al Servicio Militar Obligatorio y criminalizacin a los resistentes. [vi] Las respuestas valientes del Partido Nacionalista de Puerto Rico no lograron cambiar esa realidad entonces. Habremos pagado caro eso? Qu fue lo que se sembr? Volveremos a estas preguntas.

Las imputaciones y acusaciones que el Ejrcito de los Estados Unidos esgrimi contra soldados boricuas en la Guerra de Corea originaron otra cosecha de expresiones en el cancionero popular reclamando el honor en la batalla. Estas acusaciones se probaron todas falsas. [vii] Sin embargo es la experiencia boricua con la Guerra de Vietnam lo que logra aparejar las expresiones de arte popular con los planteamientos que diversas organizaciones polticas con madurez organizativa para entonces, impulsaron en la conciencia del pueblo. [viii] Es emblemtica la letra de Monn de Roy Brown. [ix] Los horrores de la Guerra de Vietnam trajeron a la conciencia de muchos jvenes la afinidad por las guerras y el desprecio a la vida de los detentores del poder en Estados Unidos y de su gobierno. Aun ms, puso a contraluz el problema de clases de la sociedad estadounidense e hizo tambalear malamente la propaganda de la pretendida democracia yanqui. La guerra y la muerte son para los pobres, los ricos se quedan en casa llenndose los bolsillos. De ah que el fuego surja como alerta terrible en Monn. Despus de la dcada del setenta se call el cancionero con respecto a ese tema. Solamente se escucharon canciones viejas y nuevas dedicadas a Vieques.

Los estudios estadsticos sobre los asesinatos y llamados delito tipo 1 tienden a coincidir que la tasa de los mismos se elev dramticamente en las dcadas del 70 y 80. Hubo bajas y subidas en las prximas dcadas pero no regres a las tasas de los aos previos al 1960. El empuje voraz del narcotrfico encontr una mentalidad idnea para el crimen con el asesinato como ajuste bancario de cuentas. Todas las guerras son econmicas se escuchaba entonces decir a muchas personas de la clase media luego del final de la Guerra de Vietnam. No nos sublevamos ante esa realidad. Al menos no en el nmero suficiente para contrarrestar esta mentalidad que fue muy til para los criminales del narcotrfico y para los criminales del negocio de la guerra en Estados Unidos. En el plano de poltica internacional mantuvo la vitrina del consumo complaciente tan necesaria para los planes de dominio de Estados Unidos en este hemisferio. [x] La economa subterrnea era una necesidad ante la insuficiencia de la economa formal para generar el estilo de vida de la llamada clase media. El enredo de espritu se completaba con tildar a los nacionalistas de locos y asesinos cuando bajo el Derecho Internacional esta lucha s conformaba los parmetros de la defensa propia.

No hay duda que las victorias finalmente alcanzadas con respecto al Servicio Militar Obligatorio y la salida del campus de la Universidad de Puerto Rico del ROTC implicaron una accin correctiva para la mentalidad que se iba consolidando en nuestro pueblo. No fue suficiente, sin embargo, para detenerla. Llegaron los cupones y otras transferencias masivas de parte de Estados Unidos con el acuerdo implcito de continuar con las bases militares, ver con indiferencia el martirio de Vieques, colaborar en las guerras de Estados Unidos y completar el crculo con el entretenimiento blico y de accin violenta como referente casi omnipresente a travs de todos los medios. Por eso aquellas gestas del 1950 al 1970 no fueron suficientes. [xi] Por eso la mentalidad se arraig. Por eso hemos llegado a la encerrona que nos ha tendido hbilmente el Departamento de Justicia de Estados Unidos y su corte en Puerto Rico: el regreso a la pena de muerte como supuesto detente a la criminalidad, en particular a los asesinatos. Esto sin cambiar nada de la estructura econ mica, pilar indispensable dentro de lo cual se mueve tanto el narcotrfico como las guerras de Estados Unidos.

La jefa de los fiscales federales reaccion con optimismo este pasado septiembre cuando un jurado reunido en la corte de Estados Unidos en Puerto Rico fall en ponerse de acuerdo para imponer pena de muerte al acusado, contra quien pesaba el asesinato de su compaera sentimental, quien a su vez era informante de una agencia federal. Vaya lo! Puerto Rico est listo para el caso adecuado. [xii] Imaginamos que se refiere a alguno que tenga todos los agravantes de las leyes de Estados Unidos y adems provoquen repugnancia profunda en el pueblo. La repugnancia por estos crmenes siempre la ha habido y mucha. Pero ella cuenta con la consabida gota que derrame el vaso. Las redes sociales se encargaron de bajarle unas pulgadas a la valla de contencin que el pueblo ha presentado hasta ahora contra la pena de muerte con el caso reciente del asesinato del joven publicista, Jos Enrique Gmez Saladn. Muchos pidieron la pena de muerte para los cuatro imputados quienes, segn lo indicado en partes de prensa, parecen haber desplegado extremos de crueldad inimaginables.

La saga de las reacciones al asesinato del joven publicista tom un giro interesante cuando expresaron rechazo contundente a un programa televisivo de psimo gusto dedicado a la chismografa. En el mismo uno de los dos comentaristas dijo que de ser cierto que la vctima haba ido a solicitar servicios de prostitucin a una calle supuestamente conocida por esta actividad, pues se haba buscado lo que le pas. Se lo busc. Dnde antes habamos ledo esa frase? Es un caso viejo, precisamente de la dcada del 70. En el 2002 Rosa Mari Pesquera depone ante el Senado de Puerto Rico sobre el asesinato de su hermano Santiago Mari Pesquera, hijos ambos del conocido lder independentista, Juan Mari Brs y de la militante Paquita Pesquera, ocurrido en el 1976. Su testimonio es demoledor para la conclusin del estado de que el nico imputado llevado a juicio actuara solo. [xiii] Este acusado y convicto, supuestamente le revel a la Revista Cr nica, publicacin de exilados cubanos que campeaban por su respeto, que lo haba matado y que l mismo se busc la muerte.

Probablemente la impunidad de ste y otros asesinatos polticos, a la luz del sol, contribuy a profundizar la mentalidad que prevalece hoy da sobre el valor de la vida y la indiferencia crasa cuando se trata del peligro que se cierne sobre los otros. De ah que por varias dcadas se escuch con frecuencia All que se maten entre ellos. cuando las estadsticas de las muertes por narcotrfico se dispararon. (Es el paralelo de Todas las guerras son econmicas que ya discutimos.) Como si no salieran de nuestros propios vecindarios y no fueran parte de nuestro pueblo. Cuando las balas zumban desde los carros entonces se devela la realidad de cuan conectados estamos todos en este pequeo espacio patrio. A los boricuas, Estados Unidos los mandaban a matar a sus guerras y los que se opusieran con otro proyecto poltico, los mataba el exilio cubano en su propio pas. [xiv] [xv] Ahora, cuatro dcadas ms tarde, Estados Unidos nos receta ms muerte, para dizque detener la hemorragia de asesinatos. Es la misma receta en su propio pas, en el Medio Oriente, y donde quiera.

La mentalidad prevaleciente no sali de debajo de una mata. Se gest durante las dcadas de la primera mitad del Siglo Veinte y se sembr en el plano poltico antes que se difundiera al plano social. An hoy contina profundizndose. El gobernador electo sali a hablar de seguridad hacia Estados Unidos cuando lo que debiera hacer es poner distancia. [xvi] Estados Unidos ignorar como es su costumbre, que la ltima ejecucin en Puerto Rico fue en la dcada del 20 cuando tambin se legisl contra ese castigo. Ignorar nuestra constitucin porque estamos bajo el poder de la suya que lo permite. Nuestro pueblo habr de buscar la forma para colocar a la muerte de cara al sol, como culminacin de la vida natural que nos corresponde a todos. Tendremos que abrir camino para que con la muerte no se sumen ms antihroes. Y que el fin de la vida anuncie futuro a nuestro pueblo. No a la pena de muerte. S a una revolucin profunda.

Liliana Garca Arroyo es sicloga.


Notas:


[i] Ver Gustavo Vlez, Puerto Rico cuenta sus muertos. Recuperado de www.economiapr.com el 10 de diciembre de 2012; Luis A. Berros Prez, Luis A. (2011, 13 de julio), Crimen en Puerto Rico y Estados Unidos, El Nuevo Da, versin digital, recuperado el 10 de diciembre de 2012; Criminalidad en Puerto Rico, Enciclopedia de Puerto Rico, Fundaci n de Humanidades. Recuperado de http://www.enciclopedia.pr.org/esp/article.cfm?ref en el 12 de diciembre de 2012. Berros hace su anlisis exclusivamente sobre los asesinatos por lo cual la tasa no regres nunca a los aos anteriores al 1920. Si se consideran los datos que ofrece la Enciclopedia de Puerto Rico sobre los delitos tipo 1 los cuales incluye otros delitos adems de asesinatos, la tasa no regres a los niveles del 1960. Los delitos tipo 1 han sufrido redefiniciones y las estadsticas oficiales del crimen se consideran poco confiables y susceptibles a manipulacin. Ver, por ejemplo, En turno otras dos comandancias (27 de agosto del 2012), El Nuevo Da, versin digital, recuperado el 10 de diciembre de 2012.

[ii] Ver Juan Antonio Corretjer, La sangre en huelga: Notas de la resistencia al Servicio Militar Obligatorio, Guaynabo, Puerto Rico, 1966; Ver Che Paralitici, No quiero mi cuerpo para tambor: El Servicio Militar Obligatorio en Puerto Rico, Ediciones Puerto, San Juan, 1998.

[iii] Ver Edelmiro J. Rodrguez Sosa, La guerra y la msica, Encuentro al sur. Recuperado de http://abeyno.wordpress.com/2009/07/16/la-guerra-y-la-musica-edelmiro-j-rodriguez-sosa/ en el 12 de diciembre del 2012 . Ver Che Paralitici, op cit., pg. 284-285.

[iv] Ver Marisa Rosado, Las llamas de la aurora: Acercamiento a una biografa de Pedro Albizu Campos, Editora Corripio, C. por A., Repblica Dominicana, 1992, pg. 183-184.

[v] Ver Che Paralitici, op cit., pg. 271

[vi] Ver Juan Antonio Corretjer, op cit., pg. 34.

[vii] Ver Juan Antonio Corretjer, op cit. pg. 26-30. El autor indica que el peso de la defensa de los boricuas acusados falsamente de cobarda en la famosa colina Kelly, la llev Gilberto Concepcin de Gracia y el Partido Independentista de Puerto Rico. Todos los boricuas acusados fueron reivindicados.

[viii] Ver Edelmiro J. Rodrguez Sosa, op cit, Rodrguez no incluye a Monn, cancin que nos atrevemos a asegurar era la ms que se escuchaba en las actividades antimilitaristas en Puerto Rico de los aos de la Guerra de Vietnam. Incluye la cancin de Davilita, Vietnam. Por otro lado, Rodrguez se refiere a Estados Unidos y asevera que La nacin qued sumida en un pesimismo notable que solo sera curado con un triunfo en otra accin blica. Esa recuperacin ocurri en la llamada Guerra de Kuwait. El autor no ofrece ninguna evidencia de la curacin de este sentimiento desde el arte popular el cual es el tema que desarrolla. Por otro lado se revela la concepcin de que las guerras traen optimismo. Estados Unidos no haba sufrido ataque alguno que provocara su intervencin.

[ix] Ver letra de Monn, la original de la dcada del 1970. Recuperado de http://letras.terra.com/roy-brown/1491403/ en diciembre 13, 2012.

[x] Ver Luis A. Lpez Rojas, La Mafia en Puerto Rico: Las caras ocultas del desarrollo, Isla Negra, San Juan, 2004.

[xi] Para un resumen excelente y desmitificador de las transferencias de Estados Unidos en forma de cupones y ayudas relacionadas ver Cndida Cotto (14 de abril del 2011) Linda Coln Reyes: Mitos sobre la pobreza y la asistencia social, Prensa comunitaria. Recuperado de http://www.prensacomunitaria.com/pobreza-y-desigualdad/solidaridad/670-linda-colon-reyes-mitos-sobre-la-pobreza-y-la-asistencia-social en el 12 de diciembre de 2012. La ideologa que se arraig de que todos somos vagos aunque no tiene base en la realidad se refuerza a travs de los medios de comunicacin de forma inmisericorde trayendo a colacin estadsticas mal entendidas y casos especficos, generalizando hacia toda nuestra sociedad. Creemos que urge un estudio sobre la participacin de los medios en ese sentido. Los inmensos tapones en Puerto Rico a las seis de la maana desdicen sobre la tal vagancia.

[xii] Ver Nindi Mndez Pagn (27 de septiembre de 2012) Rosa Emilia mantiene la esperanza en la pena de muerte, Noticel. Recuperado de http://www.noticel.com/noticia/130907/rosa-emilia-mantiene-la-esperanza-en-la-pena-de-muerte.html en el 12 de diciembre de 2012.

[xiii] Ver Rosa Mari Pesquera (23 de enero del 2002) Ponencia sobre el caso del asesinato de Santiago Mari Pesquera. Recuperado de www.viejo.verdadyjusticia.net en el 12 de diciembre de 2012.

[xiv] Ver Marta G. Sojo (Febrero, 2004) Ral lzaga Manresa, director de Viajes Varadero en la isla borinquea, habla para BOHEMIA. Recuperado en http://www.latinamericanstudies.org/dialogue/alzaga.htm en el 10 de diciembre de 2012.

[xv] Ver Luis Lpez Rojas, op cit,. pg. 68, y su resumen del Report of Tourism in Puerto Rico, 1967 realizado por el Stanford Research Institute, pg. 76-78. A raz del xodo del exilio cubano hacia Puerto Rico la actividad del narcotrfico se increment dramticamente y se potenci la prostitucin en nuestro pas.

[xvi] Ver Populares proponen pequeos aviones de control remoto para vigilar las costas (25 de julio del 2012) El Nuevo Da, versin digital. Recuperado en el 10 de diciembre de 2012. Ver Garca Padilla discute en Washington asuntos de seguridad pblica (13 de diciembre de 2012) Primera Hora. Recuperado de http://www.primerahora.com/garciapadilladiscuteenwashingtonasuntosdeseguridadpublica-739893.htm en el 13 de diciembre de 2012. Por otro lado, las estadsticas de Estados Unidos de su poblacin presidiaria, la pena de muerte como castigo y su frecuencia al compararse a otros pases que tambin la aplica y las matanzas, casi exclusivamente estadounidenses, en instituciones educativas y otros centros donde convergen grupos de personas, unidos al estrambtico presupuesto militar, sugieren que es poco juicioso emular a este pas en lo que respecta a buscar soluciones para la conducta violenta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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