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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2013

La etapa ms peligrosa de la revolucin siria

Yassin al-Hajj Saleh
Al-Hayat


Antes de que terminara 2012, vimos una serie de seales en los discursos que apuntaban a una nueva etapa, quiz la ms peligrosa en el recorrido de la revolucin siria.

La primera de esas seales es el dar vueltas sobre el mismo punto en lo que se refiere a la confrontacin armada que encabeza las actividades de la revolucin desde mediados del verano pasado. Exceptuando la toma del aeropuerto de Taftanaz el 10 de este mes, la resistencia armada no ha logrado ningn avance importante, incluso se producen quejas preocupantes por la falta de municin entre los combatientes, y el rgimen es quien est en la posicin ofensiva en las zonas del gran Damasco (Al-Ghoutta occidental, Dariya y Muaddamiyya) y Homs.

La segunda seal es el aumento del papel de los grupos islamistas salafistas en la resistencia armada, que muestran una mayor organizacin y capacidad de lucha, pero que tienen objetivos distintos a lo que se supone que son las aspiraciones fundacionales de la revolucin. Si es cierto que no violan las propiedades en las zonas en las que estn activos, tambin lo es que tienen su propia forma de cometer violaciones: el intento de imponer su modelo doctrinal y social a los ciudadanos. El ms conocido entre estos grupos es Jabhat al-Nusra li-Ahali al-Sham (El Frente de la Victoria de la Gente de Siria). La denominacin sectaria de partida del grupo salafista provoca el rechazo de todos los no sunes y su mtodo coercitivo tambin el de la mayora de sunes.

La tercera seal es la expansin de situaciones y escenas de descontrol y falta de autoridad en las zonas que estn fuera del control del rgimen, donde hay robo y pillaje, y las armas siguen saldando antiguas cuentas personales o tribales. Esto es as en zonas de la Yazira siria especialmente, pero no se reducen a ese punto. No se aleja de esto el ataque por parte de grupos armados supuestamente pertenecientes al ESL a la aldea de Ras Al-Ayn de mayora kurda, donde se entremezclan las escenas de descontrol con la tensin rabe-kurda que viene de dcadas atrs en la provincia de Hassake. Esto lo facilita el hecho de que se hayan borrado las fronteras entre los grupos de la resistencia armada y los grupos de vndalos o atracadores a sabiendas de que el descontrol y el borrado de fronteras son la fuente principal de fuerza del Frente de Al-Nusra y sus semejantes.

En cuarto lugar parece que la influencia de las potencias internacionales activas, organizadas en el grupo de Amigos del Pueblo Sirio, est tambin en consonancia con el hecho de que se den vueltas sobre el mismo punto, dada su abstencin a apoyar a la resistencia armada aprovisionndola con aquello que le permita hacerse con la batalla, y su incapacidad de influir sobre el rgimen con otros medios. El rgimen, en la etapa anterior (que comenz a mediados del verano del ao pasado) se repleg a su ncleo duro en el interior del conglomerado poltico-securitario o el Estado en la sombra, y a su firme alianza regional con Irn y Hezbollah. Ahora ya no es tan proclive a verse influido por el rechazo internacional a su actuacin.

En quinto lugar viene la incesante debilidad del papel de lder de la oposicin organizada. La Coalicin Nacional para las Fuerzas de la Revolucin y la Oposicin no parece capaz ni preparada como debe para influir en los acontecimientos en el interior. Se encuentra ahora mismo entre las presiones de las distintas orientaciones del interior y las presiones del exterior que tambin parecen ser resultado de diversas orientaciones. Nadie ha odo de ellos si son incapaces de solucionar el problema, ni de ofrecer nada a nadie. Se puede aadir a lo anterior el apresurado deterioro del expediente humanitario de la guerra asadiana, dado que el nmero de refugiados en los pases vecinos supera los 600 mil, mientras que en el interior los desplazados son ms de dos millones y medio.

Esta nueva etapa registra una diferencia importante si se compara con cualquier otra etapa anterior a lo largo de los aproximadamente dos aos de variable desarrollo de la revolucin. En las anteriores etapas, la revolucin era una lucha entre dos polos, donde el rgimen se enfrentaba a la parte de dbil cohesin, pero que estaba unida por una causa comn: deshacerse del rgimen. Hoy, el rgimen se ha replegado a su ncleo duro y ha aumentado su lucha criminal, mientras que el lado revolucionario muestra una gran dispersin y algunos grupos que se adscriben a l suponen una pesada carga, ya sea por su extremismo religioso o, al contrario, por su disolucin y falta de organizacin. Al mismo tiempo, la internacionalizacin de la lucha siria, con la incapacidad de que se resuelva internamente, y ello a pesar de la renuencia de los Amigos del pueblo sirio a apoyar a los revolucionarios sirios, y con la generosidad y dadivosidad el apoyo que recibe el rgimen sirio de sus amigos.

Y parece que el rgimen es el ms beneficiado de que las cosas vayan as en la nueva etapa. El discurso de Bashar al-Asad en la pera el da 6 de este mes fue un indicio de eso mismo. El rgimen que se ha comportado con su pas como no lo hara una fuerza de ocupacin extranjera, y que est convencido ms que nunca de su inmunidad ante el castigo, a pesar de su empeo criminal, por qu no habra de seguir as? Le conviene mucho tambin que se expanda el fenmeno del Frente de Al-Nusra, porque ello es til para apartar a amplios sectores de los sirios de la revolucin y le facilita la venta de su historia de lucha contra el terrorismo a las potencias occidentales que quieren comprarla. Tambin le alegra incluso ms que se expandan las evidencias de falta de control en las zonas fuera de su influencia, porque los revolucionarios sern los amonestados y porque ello aade legitimidad al principio bsico de la filosofa de la dictadura: la gente son salvajes, y malos, no se les puede dejar de mano.

La deriva actual conviene al mismo Frente de Al-Nusra, pues, al igual que sus semejantes su situacin mejora cuanto ms empeora la situacin general. El rgimen se emplear ms a fondo en su salvajismo e impedir que cualquier fuerza nacional moderada, como sucede hoy, aumente su credibilidad.

No parece que tenga prisa en cerrar la pgina de esta etapa ninguna potencia occidental que se aproxima a la situacin siria desde la perspectiva de su lucha contra el terrorismo (no apoyarn a la oposicin), o la proteccin de las minoras (temen la base sun de la revolucin) o la seguridad de Israel (el rgimen es la mejor de las alternativas, si no, ser el caos), o que siguen la lucha siria a ritmos entrecortados con Irn y su expediente nuclear. Su ltima preocupacin es la libertad de los sirios y su vida.

Los mayores perjudicados por el nuevo horizonte son millones de sirios que han sufrido directamente y aspiran a volver a sus hogares y organizar su vida. Tambin estn los millones que aspiran a una nueva situacin poltica. Finalmente, resulta perjudicada toda fuerza poltica organizada, en tanto en cuanto intenta influir en la situacin siria hacia horizontes de mayor liberacin y justicia.

En resumen, cuando se van a cumplir dos aos de su estallido, la revolucin siria parece estar en su situacin ms crtica: ms de 100 sirios son asesinados cada da, el rgimen est muy seguro en sus crmenes, hemos visto y el mundo ha visto ms de una Hama y todos son testigos!

   


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