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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2013

Creciente descrdito de la clase poltica dirigente en Grecia

Antonio Cuesta
Prensa Latina


Tres encuestas de opinin publicadas en Grecia durante esta semana fueron tomadas por los principales medios de comunicacin para legitimar el camino impuesto por las medidas de austeridad que lleva a cabo el gobierno del primer ministro Antonis Samars.

Los rganos de prensa afines a las polticas neoliberales defendieron la actuacin del dirigente y celebraron que su partido, el conservador Nueva Democracia (ND), encabezara los sondeos de intencin de voto, pues era un reconocimiento por parte de la ciudadana de que los recortes son un mal necesario. Tales afirmaciones se aprovechan para sus fines de un dato emprico, las preferencias de una exigua mayora entrevistada, pero no dudan en ocultar otros muchos que sin duda contradicen la lectura realizada por los medios corporativos.

ND se presenta como la primera fuerza poltica del pas con un apoyo aproximado de entre el 29 y el 25 por ciento de los votantes, seguida muy de cerca por el principal partido opositor, la Coalicin de Izquierda Radical (Syriza), con una intencin de voto de 28-24 por ciento. Sin embargo, las encuestas tambin presentan a una mayora de descontentos y opuestos a las medidas de austeridad del 60-65 por ciento, mientras que la coalicin de gobierno proclive a estas cae en intencin de voto con respecto a las elecciones de junio entre 8 y 13 puntos porcentuales. Es claro que mientras el Movimiento Socialista Panhelnico (Pasok) contina su imparable cada, ND va aglutinando el voto de quienes apuestan por los recortes pero sin que esto le reporte un aumento de votantes, pues en los ltimos comicios rozaron el 30 por ciento. En cualquier caso la falta de confianza en estos dos partidos, tradicionalmente mayoritarios, resulta evidente si se tiene en cuenta que antes del inicio de la crisis recababan el 80 por ciento de los sufragios, mientras en la actualidad cada vez les resulta ms difcil conseguir siquiera la mitad.

La principal razn para este descrdito proviene de su apoyo incondicional y acrtico a unas polticas neoliberales impuestas desde Bruselas, las cuales a lo largo de tres aos han dejado bien claro que son agresivas, perjudiciales e injustas para el conjunto de los ciudadanos y para la economa en general. Otro motivo de indignacin popular son los continuos casos de corrupcin que peridicamente salen a la luz pblica pero que rara vez llegan a los tribunales y jams alcanzan a los altos responsables polticos.

Segn el estudio realizado por el canal televisivo Alfa, una mayora ciudadana considera que ni los jueces ni el ejecutivo hacen nada para acabar con la corrupcin, con un 93,7 por ciento de los consultados convencidos de que ni en el pasado se proces a los responsables de este tipo de delitos ni en la actualidad existe voluntad poltica de hacerlo. Sirva de ejemplo el escndalo relativo a la denominada "lista Lagarde", una relacin de ms de dos mil presuntos defraudadores griegos con cuentas bancarias abiertas en Suiza y en la que figuran los nombres de diputados y exministros, pero que el gobierno trata sofocar con una cercenada comisin parlamentaria de investigacin. La decisin es inapropiada para el 93,5 por ciento de los encuestados, quienes con toda razn consideraron que el caso debera estar en manos de la justicia, pues de otro modo no se llegar a depurar responsabilidades, como as lo expres el 75,9 por ciento de los participantes en la muestra.

Una tercera cuestin que alimenta el distanciamiento de la clase poltica se debe a los descarados privilegios econmicos en una poca de crisis, en la que dos de cada tres familias no pueden pagar ni sus prstamos ni sus impuestos. Los diputados de la Asamblea Nacional ganan entre 10 y 15 veces el salario mnimo aplicado a todos los empleados pblicos, pero a la hora de tributar dos tercios de su sueldo est libre de impuestos y para el resto cuentan con el mismo gravamen que un funcionario de nivel medio.

As las cosas no es de extraar que cuando el primer ministro insiste y asegura que no impondr ms recortes salariales, un 83 por ciento de los griegos se echen a temblar y muestren su convencimiento de que en 2013 se endurezcan las medidas de austeridad.

Antonio Cuesta es corresponsal de la agencia Prensa Latina en Grecia.

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=1070491&Itemid=1

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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