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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2013

Ama Llulla

Idn Moiss Chivi Vargas
Rebelin



Hay pases que saben defenderse [del capitalismo]. Son pocos. Por eso son ricos
(E. Galeano)

La mentira tiene una larga tradicin en la historia de moralejas y refranes populares.
De hecho la mentira se ve, en todas las culturas del mundo, como una actitud humana reprochable, como algo que no debe hacerse.
En el mundo euro-anglo-cntrico, Pinocho es el cuento ms emblemtico de este ingrato asunto, aunque su final feliz, nos confunde la mayora de las veces, Carlos Collodi, su creador tuvo que matarlo y luego resucitarlo, todo en 1881. Aqu la mentira es algo inherente al ser humano que puede ser corregido con la educacin y el buen ejemplo. La honradez y la sinceridad es por tanto, un asunto idealista.
Para el mundo indio, campesino originario -aquel que proviene de las viejas matrices polticas-, la mentira es algo desagradable, profundamente reprochable, inaceptable por donde se lo quiera ver, por ello en la triloga de mandamientos se halla: Ama llulla (no seas mentiroso).
Los cronistas vean en el mentiroso, al traidor, aquel que no puede ser de confianza.
Para un revolucionario, la mentira, es el camino de retorno ms seguro hacia el antiguo rgimen. Por eso es que, en nuestra revolucin, la mentira es el camino para volver al pasado.
Toda revolucin tiene que vencerle a la mentira, como tiene que vencerle a la corrupcin.
Si la corrupcin es capitalismo difuso, la mentira es el tubo por el cual la corrupcin se dinamiza, se hace latente, se hace camino y se reproduce.
Por ello la mentira no puede ser vista desde un punto de vista ingenuo, sino desde una profunda crtica estructural al capitalismo y el colonialismo.
Solo as podremos ver, entre la arboleda, el camino socialista que emerge desde la comunidad, o lo que desde la teora se denomina como Socialismo Comunitario.
Dicho de otra forma, la construccin revolucionaria del proceso, no pasa solo por la economa, ni solo por el desarrollo, no se acaba en medidas sociales, sino tiene que ver con una profunda reflexin sobre la construccin de la subjetividad, aquello que el Ch y con l, la revolucin cubana denominaron como el Hombre Nuevo. Es decir la descolonizacin del Ser como lo sugiere Anbal Quijano.
Es decir no puede haber revolucin si esta no trabaja en la ideologa y la conciencia, no puede haber revolucin si -por el proceso-, nos mentimos a nosotros mismos.
Por ello es importante separar su moral (burguesa, oligrquica, colonial, capitalista y machista) de la nuestra (revolucionaria anticolonial, anticapitalista y antimachista).
Esta separacin entre la mentira que vive y se reproduce dentro del capitalismo y la mentira en un proceso de cambio, es motivo de una reflexin tica de la revolucin, nuestra revolucin
Y nuestra revolucin es anticolonial, y todos sabemos que el colonialismo puso sus cimientos sobre una mentira enorme: la inferioridad del indio.
El capitalismo se erigi sobre otra mentira enorme: el capital es el ncleo del trabajo. Y hubo otra mayor, se dio luego de la cada del muro de Berln: El socialismo ha muerto, lo dijeron todos los idelogos del capitalismo global.
El socialismo no ha muerto, los funerales se equivocaron de difunto, lo dijo Galeano por el mismo tiempo, cuanta verdad dijo
Hoy, como lo reconocen los mayores profesionales de la comunicacin, la mentira viene en envase de calumnia, bueno vena siempre de esa forma, pero no se mostraba como tal. Hoy la mentira es descarada y cnica a la vez.
Por ello, es deber de un revolucionario, estudiar la mentira en la estructura ideolgica del capitalismo y el colonialismo. Mentira, capitalismo y colonialismo son asuntos que una revolucin tiene que ver con cautela, tiene que estudiarlas en su ncleo poltico e ideolgico, en su dinmica y reproduccin social.
Separar la paja del trigo
Valga esta introduccin para analizar dos campos polticos: el meditico y el subjetivo.
Que los medios de comunicacin autodenominados independientes (empresariales y eclesisticos), se nutren de la mentira como los pulmones del aire, nadie lo duda. Si vemos la extensa lista de medios chilenfilos luego de Evo en la CELAC, uno puede descubrir, con pavorosa vergenza ajena, el rol histrico de la mentira.
Que la diputada Norma Pirola, es una delirante de la mentira, no es ninguna novedad, de hecho si la diputada no mintiera el cielo se caera.
Pero no podemos explicarnos la mentira en su forma sino en su fondo capitalista,
Veamos un mensaje de Fidel:
los imperialistas intentan ridculamente presentar a nuestro pas como un rgimen de fuerza. Efectivamente hay fuerza, pero la fuerza no est en las armas, ni en las leyes, ni en las instituciones del Estado; est en el pueblo, en las masas, en las convicciones revolucionarias y en la cultura poltica de cada ciudadano. La fuerza no est en la mentira ni en la demagogia, sino en la sinceridad, la verdad y la conciencia. Las armas adems las tiene el pueblo y con ellas defiende la Revolucin, sin torturas, sin crmenes, sin batallones de la muerte, sin desaparecidos, sin ilegalidades ni arbitrariedades, como ocurre a diario en los pases doblegados al imperialismo para mantener regmenes reaccionarios de injusticia y opresin. Esto lo empiezan a reconocer hoy hasta nuestros ms enconados enemigos. Ello se debe a las semillas de principios y tica revolucionaria que sembramos desde el mismo Moncada y que fructificaron en la guerra de liberacin y en el ulterior desarrollo de la Revolucin. Por encima de las montaas de calumnias imperialistas se yergue firme e invencible la realidad histrica
Este mensaje es suficientemente claro sobre el sentido histrico de la revolucin y las formas de agresin imperialistas.
La revolucin se sustenta en la verdad como tica extrema y no como cors de adorno carnavalero.
Lo dijo Galeano:
Octavo mandamiento: No Mentirs
Una mentira
Hasta hace un rato noms, los grandes medios nos regalaban, cada da, cifras alegres sobre la lucha internacional contra la pobreza. La pobreza se estaba batiendo en retirada, aunque los pobres, mal informados, no se enteraban de la buena noticia. Los burcratas mejor pagados del planeta estn confesando, ahora, que los mal informados eran ellos.
El Banco Mundial ha dado a conocer la actualizacin de su International Comparison Program. En el trabajo participaron, junto al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico y otras instituciones filantrpicas.
Ah los expertos corrigen algunos errorcitos de los informes anteriores.
Entre otras cosas, nos enteramos ahora de que los pobres ms pobres del mundo, los llamados indigentes, suman quinientos millones ms que los que aparecan en las estadsticas.
Adems, nos desayunamos de que, los pases pobres son bastante ms pobres de lo que los numeritos decan, y que su desgracia ha empeorado mientras el Banco Mundial les venda la pldora de la felicidad del mercado libre.
Y por si todo eso fuera poco, resulta que la desigualdad universal entre pobres y ricos haba sido mal medida, y en escala planetaria el abismo es todava ms hondo que el de Brasil, pas injusto si los hay.
Otra mentira
Al mismo tiempo, un ex vicepresidente del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, en un trabajo conjunto con Linda Bilmes, investig los costos de la guerra de Irak.
El presidente George W. Bush haba anunciado que la guerra podra costar, como mucho, 50 mil millones de dlares, lo que a primera vista no pareca demasiado caro tratndose de la conquista de un pas tan rico en petrleo. Eran nmeros redondos, o ms bien cuadrados. La carnicera de Irak lleva ms de cinco aos, y en este perodo los Estados Unidos han gastado un milln de millones de dlares matando civiles inocentes. Desde las nubes, las bombas matan sin saber a quin. Bajo la mortaja de humo, los muertos mueren sin saber por qu. Aquella cifra de Bush alcanza para financiar apenas un trimestre de crmenes y discursos. La cifra menta, al servicio de esta guerra, nacida de una mentira, que mintiendo sigue.
Sin embargo, es Mxico, otro pas americano, el que mejor ilustra sus acertados conceptos. Desde que firm el tratado de libre comercio con Estados Unidos, Mxico no cultiva alimentos suficientes para las necesidades de su poblacin, es una nacin expuesta a presiones internacionales y es una nacin vulnerable, cuya seguridad nacional corre grave peligro:
- actualmente, Mxico compra a los Estados Unidos 10 mil millones de dlares de alimentos que podra producir;
- los subsidios proteccionistas hacen imposible la competencia;
- al paso que vamos, de aqu a poco las tortillas mexicanas seguirn siguen siendo mexicanas por las bocas que las comen, pero no por el maz que las hace, importado, subsidiado y transgnico;
- el tratado haba prometido prosperidad comercial, pero la carne humana, campesinos arruinados que emigran, es el principal producto mexicano de exportacin.
Hay pases que saben defenderse. Son pocos. Por eso son ricos. Hay otros pases entrenados para trabajar por su propia perdicin. Son casi todos los dems.

Si vemos entonces la mentira tanto como practica meditica y como habitus subjetivo, tenemos como conclusin que la mentira no es parte de la revolucin, de hecho toda revolucin tiene como ncleo ideolgico y poltico, la verdad
Si falta la verdad, la revolucin est en retroceso, si la verdad es la regla de accin subjetiva la revolucin est avanzando raudamente.
Por ello es que el ejemplo del presidente Evo Morales, es el modelo. Ni un milmetro de mentira, solo la verdad.
Como dedicatoria a los resentidos, una reflexin de Trostky para los pequeoburgueses y su falsa moral:
En pocas de reaccin [], los seores demcratas, social-demcratas, anarquistas y otros [] se ponen a desprender, en doble cantidad, emanaciones de moral, del mismo modo que transpiran doblemente las gentes cuando tienen miedo. Al repetir, a su manera, los Diez Mandamientos o el Sermn de la Montaa, esos moralistas se dirigen, no tanto a la reaccin [], cuanto a los revolucionarios perseguidos por ella [] y le proporcionan una justificacin moral. Hay, sin embargo, un medio tan sencillo y seguro de evitar la reaccin: el esfuerzo interior, la regeneracin moral. En todas las redacciones interesadas se distribuyen gratuitamente muestras de perfeccin tica. La base de esta prdica falsa y ampulosa la constituye la pequea burguesa intelectual.
Hoy, los medios mentirosos y los polticos y polticas que mienten, ya tienen asegurado su lugar en el banquillo de los acusados.
La mentira, es parte de la historia del capitalismo, por tanto mentir es una accin tpica del capitalista, alguna vez Jean Paul Feldis lo sugiri: el ladrn es un capitalista, porque hace lo mismo que el capitalista: le roba el trabajo a la gente.
Para que esto funcione ideolgicamente, la mentira tiene que ser vista como un asunto individual y de educacin, as la mentira se convierte en un dulce cuento de Pinocho.
Pero si vemos este fenmeno desde la lente de la revolucin anticapitalista y anticolonialista, la mentira es una accin inaceptable, reprochable e indignante. Y solo es posible su erradicacin desde una accin colectiva consciente, desde la misma masa revolucionaria.
Por tanto la verdad es revolucionaria, es descolonizadora.
Lo dice nuestra Constitucin Poltica:
Ama Llulla

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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