Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2013

Con amigos as

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


Con la electorizacin del proceso de La Habana hecha por el presidente JM Santos, es decir, no la politizacin deseada, sino la utilizacin electoral del mismo para su posible reelecin, y a medida que crece la campaa de odio de los agropecuarios, Uribeos y Militaristas en contra de la paz, todos los caciques electorales de la llamada democracia colombiana, empeados ya en la llamada Operacin Avispa, con la que pretenden colocar sus listas de senadores y parlamentarios que les prolonguen la vigencia poltica, han abierto el abanico de propuestas electorales, todas obviamente referenciadas a la conveniencia de continuar con dicho proceso en La Habana.

Hay una verdadera eclosin de propuestas electorales anti-dilogo de La Habana, que muestran la confusin poltica inducida desde el palacio presidencial, donde se asegur estaba guardada con llave la llave de la paz: las hay desde la ms cerril, biliosa y excremental representada por las acciones (de hecho y de derecho) del entorno de Uribe Vlez, denunciadas por el sacerdote jesuita Jess Franco, director de la Comisin Intereclesial Justicia y Paz (CMI 29.01. 2013), pasando por la del Liberal Csar Gaviria, quien debido a que se dialoga en medio de la guerra impuesto por JM Santos, pide el levantamiento de la mesa de la Habana, o la del partido conservador que sigue exigiendo, como hace un siglo, libertad y orden sin necesidad del proceso de La Habana; hasta la ms piadosa y bien intencionada de la Sra Clara Lpez, actual directora del Polo Democrtico, quien preocupada por alcanzar el umbral electoral y puede ser que, asesorada alegremente por alguien quien confunde tcnicamente Tercero con Mediador en un proceso de dilogos y gestin poltica de conflictos, ha planteado en su columna del diario el Tiempo (27.01.2013) que Lleg la hora de la mediacin.

El proceso de La Habana no ha llegado a un impasse real que impida su continuidad y reclame la gestin de un mediador. Est, s, sometido peligrosamente a las presiones politiqueras y militares de los tradicionales enemigos de la paz y dems pelechadores de la guerra en Colombia, opuestos visceralmente a cualquier modificacin en la estructura agraria vigente en el pas, sostenedores de la ideologa dominante que alimenta el aparato de Propaganda y Terror con el que se ha sometido por dcadas a la explotacin y despojo al pueblo trabajador colombiano, y que sistemticamente, desde las alturas del poder dominante ha desconocido el clamor popular y la movilizacin social por la paz y la justicia social.

Pero lo que llama la atencin en el planteamiento de la Sra Clara Lpez, viniendo de donde viene, es su afirmacin para pedir la mediacin: ..Bajo este parmetro (nada est acordado hasta que todo est acordado. Nota de APS), los sectores de la coalicin de gobierno han mostrado, con algunas aristas, que quieren que la paz se logre sobre la base de una rendicin de la guerrilla, mientras que sta aspira a conquistar considerables reformas sociales a travs de la negociacin. Tanto la idea de la rendicin como la de hacer reformas estructurales por medio de la negociacin son objetivos descartables.

..Dos partes enfrentadas que persiguen fines opuestos con restricciones temporales como las ya anunciadas corren enormes riesgos de perder la oportunidad de llegar a acuerdos. A ello se suma la ausencia de una informacin certera sobre el real estado de las conversaciones que facilita la manipulacin meditica y poltica de lo que all sucede o llegue a suceder

Afirmacin que extraamente regresa al origen del conflicto (rendicin de la guerrilla o reformas estructurales) y desconoce que ya se ha llegado a un acuerdo (firmado) de 5 puntos para la finalizacin del conflicto, que est en la base del proceso sobre la cual se dialoga y se avanza . Otra cosa es que se pretenda manipular e instrumentalizar con el miedo a lo que han dado en llamar el fracaso de la Habana , con fines electorales inmediatistas.

El llamado Tercero ya existe en la Habana desde el inicio del proceso, representado por los gobiernos de Cuba, Noruega, Venezuela y Chile, cada uno con sus respectivos papeles tcnicos asignados en el acuerdo firmado y, ninguno de ellos ha planteado que se est en un impasse insoluble que demande la intromisin de un Mediador como lo propone la Sra Lpez. As que antes de dramatizar en abstracto sobre un inminente fracaso en la Habana ( que es lo que desean tanto Uribe como la mayora de electoreros de la llamada Unidad Nacional) y agotar un recurso de la gestin tcnica del conflicto como es el Mediador; sera mejor rodear de verdad la mesa de paz de la Habana y defender el proceso que all se desarrolla con hechos concretos, por ejemplo, contribuyendo a la movilizacin popular en favor de la paz, en lugar de seguir batiendo banderitas con declaraciones retricas, que en el fondo le dan una ayudita a Santos en su campaa electoral.


(*) Alberto Pinzn Snchez es mdico y antroplogo colombiano

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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