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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2013

La soledad europea de Cameron

Antonio Rondn Garca
Prensa Latina


Las tormentosas relaciones del Reino Unido con la Unin Europea (UE) llegan con el primer ministro conservador David Cameron a un punto lgido superior al de hace casi tres dcadas con Margaret Thatcher, tras las amenazas de un referendo separatista. Cameron pretende repatriar derechos para Londres mediante una nueva negociacin con la UE y la posibilidad de realizar una referendo despus de los comicios generales de 2015, en caso de una victoria conservadora, probablemente a mediados de 2017.

Pero el jefe de Gobierno sigue apenas la lnea conservadora de confrontacin con las instituciones europeas, que tuvieron su origen en la disputa de Thatcher, la dama de hierro britnica que gobern desde 1979 hasta 1990.

El Reino Unido ingres en la entonces Comunidad Econmica Europea (CEE) en 1973, paradjicamente en tiempos del primer ministro conservador Edward Heath, un europesta convencido, despus de dos intentos fallidos en 1963 y 1967, a causa de los vetos de Francia y Alemania.

Cambi mucho en la historia britnica, luego del referendo de 1975, cuando la permanencia en la CEE fue ratificada en un referendo por el 67 por ciento de la poblacin. Casi cuatro dcadas despus los sondeos son contradictorios, pero demuestran un avance de los euroescpticos.

Un reciente sondeo mostr que el 40 por ciento es favorable a la salida de la UE, mientras los contrarios a ese paso sumaron 37 puntos.

Las coincidencias poseen en parte algo de bases reales y ello parece ser el caso de Thatcher y Cameron. Ambos hablaron de recuperar atribuciones de la CEE en un caso y de la UE en otro, cuando las cosas andaban mal en casa.

A la dama de hierro le toc vivir los peores momentos del enfrentamiento social, ante la imposicin de medidas que pudieran considerarse el germen del neoliberalismo a ultranza y de las de ajuste de ahora.

De acuerdo con medios de prensa britnicos, Thatcher, quien se recupera de una fuerte enfermedad y apenas sale al pblico, en su momento intent eliminar el Servicio Nacional de Salud (NHS), al menos como lo conocen ahora los britnicos, con su carcter pblico.

Cameron trata de concluir aquella tarea iniciada por la dama de hierro, quien enfrent una fuerte crisis econmica y un salto vertiginoso del desempleo a mediados de la dcada de 1980.

El actual jefe de Gobierno enfrenta una contraccin econmica en 2012, con malos augurios para el comercio en sus destinos principales, pues la zona del euro se encuentra lejos de presentar signos de recuperacin y la economa norteamericana an est por despertar.

De ah que la opcin empleada por el gabinete conservador de apelar a una proyeccin exterior con el plebiscito sobre la membresa en la UE, podra buscar alejar las preocupaciones internas en Reino Unido, donde el nmero de euroescpticos crece en picada.

Las relaciones econmicas con la UE representan unos tres millones de empleos vinculados a la economa ms fuerte del orbe, que mueve un promedio de casi 13 billones de euros en su Producto Interno Bruto conjunto, de los que el Reino Unido representa ms de dos billones.

Tal situacin recuerda afirmaciones de analistas de que el mayor socio comercial de los europeos es la propia Europa. Fuera de ella puede haber relacin con China, Estados Unidos, Japn o Amrica Latina, pero nunca llegar al intercambio interno regional.

De ah que cuando la UE se convierte en el rea ms endeudada del mundo y la crisis en su zona euro parece una epidemia sin cura conocida, Londres busca negociar otras relaciones con el bloque, tal y como ya lo hizo en ocasiones anteriores.

As, en tiempos del primer ministro conservador John Major, quien ocup la jefatura de Downing Street, luego de la renuncia de Thatcher, en 1990, se lograron avances en las negociaciones sobre el Tratado del Maastricht, que dio paso a la creacin de la UE en 1992.

De esa forma, Major logr una clusula de excepcin conocida como opt-out, en la cual el Reino Unido qued excluido de los compromisos de cumplir el tercer nivel de integracin del bloque regional, al quedar fuera de la zona euro y del Acuerdo de Schengen.

Sin embargo, luego de 18 aos de gobierno conservador, el laborista Anthony Blair logr algunos avances en las relaciones con la UE y acept mejor las legislaciones europeas.

Pero Blair debi dejar Downing Street, en parte por la mala reputacin ganada por su prctica de mentir repetidamente ante el Parlamento sobre las verdaderas razones para invadir a Irak, junto a Estados Unidos, en marzo de 2003.

En 2007, el ex ministro de Economa de Blair, Gordon Brown, asumi la direccin del ejecutivo, en una decisin interna del Partido Laborista que permiti a Londres unirse al Tratado de Lisboa en ese mismo ao, antes de llegar Cameron a Downing Street, en mayo de 2010.

La recesin, las medidas de austeridad y lo que se considera un inicio prematuro de la campaa electoral para los comicios de 2015 condicionaron la propuesta del primer ministro conservador, quien gobierna junto al Partido Liberal-Demcrata, de tendencia europesta.

Pero tras enfrentar una rebelin de diputados conservadores en la discusin del presupuesto de la UE para el periodo 2014-2020, Cameron cedi a las presiones y amenazas de agrupaciones como el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) para pronunciar su discurso.

Empero ante el anuncio de Cameron, la necesidad de negociar un nuevo acuerdo con el bloque regional y de realizar el mencionado referendo, la reaccin parece estar muy lejos de lo esperado.

As, el dirigente del UKIP, Nigel Farage, se burl del discurso de

Cameron, segn The Guardian, pues consider que aunque el jefe de

Gobierno se ufane por responder a expectativas euroescpticas, la idea

nunca ser original, pues tiene el sello de su partido, opin.

El semanario alemn The Spiegel considera que Cameron quizs apel con sus propuestas al apoyo de otros dirigentes liberales de la regin que desean flexibilizar los estatutos de la UE.

Sin embargo, el discurso ms bien dej en solitario al primer ministro britnico.

Ningn pronunciamiento de los estadistas o instituciones europeas

fue de respaldo ni a la idea de renegociar condiciones especiales para

el Reino Unido, ni mucho menos a fin de reverenciar un referendo sobre la salida de la UE.

Para la revista The Economist, cualquier renegociacin de los trminos de las relaciones con la UE ser un proceso embarazoso, tras el cual solo se lograran tmidas concesiones, con un marcado costo poltico para Londres.

La publicacin considera que para hablar de variaciones en aspectos como los de integracin econmica y social, sern necesarios al menos cinco cambios en el Tratado de Lisboa.

En ese sentido, aunque Cameron no especific tales puntos en su discurso sobre las nuevas relaciones con la UE, la cadena de radio y televisin pblica BBC considera que se trata de la Directiva de tiempo de trabajo y los puntos sobre polica y justicia criminal.

La referida directiva laboral exige a los 27 miembros del bloque comunitario garantizar la limitacin de la jornada de trabajo y la obligacin de otorgar un nmero mnimo de das festivos a los empleados.

Claro est, en tiempos de recesin econmica, a los elementos en la cpula de poder britnica les molestan las ataduras, como lo fueron en su momento para la dama de hierro, para aplicar polticas de ajuste.

Las medidas de austeridad fueron tan lejos en el Reino Unido que el propio Fondo Monetario Internacional, conocido por su imposicin de esquemas neoliberales, debi aconsejar a Londres suavizarlas para lograr un mayor crecimiento econmico.

Pero los detalles de los puntos que quiere negociar el gobierno de Cameron con la UE quedaron de la parte publicitada en el discurso y el principal mensaje que result implcito fue el de la consulta popular.

Algunos medios de prensa como The Times consideran que Cameron ms bien apela a captar el apoyo a su partido de los euroescpticos, ante el empuje del UKIP, que amenaza con convertirse en una tercera fuerza poltica, por encima de los liberal-demcratas.

En cinco aos pueden cambiar muchas cosas en suelo britnico, desde la salida o profundizacin de la crisis econmica actual, hasta la situacin internacional en que debe moverse el gobierno de Cameron.

Adems, en caso de acaparar la atencin, despus de registrar los peores niveles de apoyo en los sondeos de los ltimos dos aos, el Partido Conservador podra cambiar de opinin respecto al plebiscito.

Pero desde ya el precio poltico a pagar frente a sus socios europeos parece de cuidado. De poco vale la afirmacin de Cameron de que est por la permanencia del Reino Unido sobre una UE de poltica

flexible, efectiva y transparente, pues las crticas son claras.

El propio viceprimer ministro britnico, Nick Clegg, advirti que no

estaba seguro que lo planteado por su socio en el gabinete ayude al inters de la nacin. "Aos de conjeturas e incertidumbre no es bueno" para la frgil economa britnica, acot.

Nince Cable, ministro de Empresa, tambin del Partido Liberal-demcrata, llam a Cameron a no hacer una apuesta peligrosa para la economa del Reino Unido.

El mximo dirigente del opositor Partido Laborista, Edward Miliband, acus a Cameron de conducir al pas a la salida de la UE y de causarle daos a la economa nacional, pues el mercado nico es uno de los principales destinos de los productos britnicos.

Desde afuera, las crticas fueron generales. El primer ministro holands, el liberal Mark Rutte, record a Cameron en boca de su vocero Michiel Servaes que la UE no es un juego de construccin en el que puede retirar algunos ladrillos, en dependencia de sus deseos.

El gobierno conservador apenas tuvo halagos de sectores euroescpticos dentro del pas como el diputado Mark Pritchard que, de acuerdo con el diario Daily Telegraph, calific de triunfo el discurso de Cameron.

Pritchard pareca aludir al xito obtenido por Thatcher, al ser reelegida para su tercer mandato en 1987, luego del duro enfrentamiento que protagoniz en el seno de la entonces CEE en 1984 para aumentar el dinero reembolsado a Londres, tras su ayuda a Europa.

Adems, dentro de las filas laboristas, tradicionalmente europestas, la decisin de Cameron parece crear diferencias.

The Economist estima, no obstante, que el xito es relativo y efmero, incluso dentro del Reino Unido, pues el primer ministro deber enfrentar crticas de quienes exigirn la aplicacin concreta de sus promesas respecto a los nexos con la UE.

La soledad parece acompaar al primer ministro britnico en sus propsitos de recalcar el carcter exclusivo de los nexos de su pas con el bloque regional, en el cual muchos llaman a Londres a trabajar por la integracin, en lugar de intentar el desmontaje del ente regional.

Antonio Rondn Garca es Jefe de la redaccin Europa de Prensa Latina.

arb/To

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=1074011&Itemid=1


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