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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2013

Toda una orga de desinformacin
Festival de odio contra Venezuela

Mark Weisbrot
Counterpunch/Al Jazeera

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


La semana pasada se produjo un autntico festival meditico de odio contra la Venezuela de Hugo Chvez, en el que compitieron por ver quin detestaba ms al presidente algunas de las ms influyentes publicaciones de ambos lados del Atlntico. Incluso para las pautas de animadversin a las que estamos acostumbrados, resultaba impresionante.

Resulta interesante, porque Venezuela es uno de los pocos pases del mundo cuyas noticias reciben un tratamiento similar en los medios de comunicacin ms liberales (como la Radio Nacional Pblica, NPR, o el New Yorker) y en Fox News o cualquier informativo de derechas (como veremos ms adelante).

El episodio ms divertido procede de El Pas, que el jueves publicaba en primera pgina una fotografa de un hombre, supuestamente Chvez, acostado en una cama de hospital y con la boca llena de tubos. Pronto se descubri que la foto era absolutamente falsa. Vaya! El peridico, que es la publicacin espaola ms influyente (y con mucho peso tambin en Amrica Latina), tuvo que retirar sus diarios de los kioscos y emitir una disculpa pblica. Pero, como denuncian los venezolanos, no se disculparon ante el presidente ni ante su familia. Tampoco resulta sorprendente, pues El Pas odia a Chvez profundamente.

El New York Times, por su parte public otra perla de odio en la seccin de Colaboraciones. Perro muerde a hombre; no hay nada de especial, han estado hacindolo durante casi 14 aos, sin ir ms lejos hace tres meses. En este caso era bastante poco original, ya que comparaba al gobierno de Chvez con cierta novela de realismo mgico latinoamericano. El artculo contena bastante poca informacin, pero al no tener que aportar datos, los autores podan permitirse afirmar que "la productividad del pas estaba cayendo" y que soportaba una "enorme carga de deuda externa". Pero la productividad no se ha reducido con Chvez; de hecho, el PIB real per cpita, muy influido por el crecimiento de la productividad, ha crecido un 24 por ciento desde 2004. Por el contrario el PIB per cpita disminuy durante los veinte aos anteriores a la llegada de Chvez. En cuanto a la "enorme carga de deuda externa", la de Venezuela equivale al 28 por ciento del PIB, con un inters equivalente a alrededor del 2 por ciento del PIB. Si esta cifra les parece enorme, digamos que estos chicos carecen del sentido de la cantidad.

Probablemente los autores se limitaron a seguir una regla de uso general: puedes decir prcticamente todo lo que quieras de Venezuela, mientras sea negativo, y normalmente nadie se lo cuestiona. Las estadsticas y los datos cuentan poco cuando los medios de comunicacin se dedican a presentar una imagen fea.

Esto es especialmente cierto en el caso del artculo de Jon Lee Anderson publicado en el nmero del 28 de enero del New Yorker, "Slumlord: What has Hugo Chavez wrought in Venezuela?" (Seor de los suburbios: lo que Hugo Chvez ha sembrado en Venezuela). En l menciona de pasada que "los venezolanos ms pobres estn ligeramente mejor hoy en da". Ligeramente? De 2004 a 2011, la pobreza extrema se redujo dos terceras partes y la pobreza general a la mitad. Y estos indicadores solo hablan de acceso al dinero, sin tener en cuenta el acceso a la sanidad con que cuentan ahora millones de personas, o que se ha duplicado el nmero de matrculas universitarias, gratuitas para muchos. Los beneficiarios de pensiones pblicas se han triplicado y el desempleo se ha reducido a la mitad del que exista cuando Chvez lleg al poder.

No debera ser necesario hacer hincapi en que la reduccin de la pobreza venezolana, el crecimiento de la renta real (ajustada a la inflacin) y otros datos bsicos no son cuestionados por los expertos, ni siquiera los de instituciones internacionales como el Banco Mundial o la ONU. Incluso los economistas de la oposicin utilizan los mismos datos cuando se oponen al gobierno. Solo periodistas como Anderson evitan que cifras y hechos comnmente aceptados interfieran en su historia.

Anderson ha dedicado muchos miles de palabras, en una de las principales revistas literarias del pas, a retratar el lado oscuro de la vida en Venezuela: ex policas, okupas y prisiones horribles. "Una espesa lnea oscura de excrementos humanos corra por un muro exterior y el patio de dentro era una pantano de aguas residuales y basura de varios pies de profundidad". Hace uso de ms de diez aos de visitas a Venezuela para colmar al lector de sus recuerdos ms repugnantes de la sociedad y del gobierno. El artculo est acompaado de una serie de fotografas sombras y deprimentes en blanco y negro, de personas con aspecto desgraciado en entornos desagradables. Yo no poda evitar pensar en todos esos sondeos internacionales que siguen encontrando a los venezolanos entre las personas ms felices de Amrica Latina y de todo el mundo. Cmo puede ser que Anderson no encontrara ni uno solo de esos venezolanos?

Estoy a favor del periodismo que muestra los peores aspectos de cualquier sociedad. Pero lo que convierte a esta pieza en una nueva chapuza barata de un periodista de pacotilla es la conclusin que el autor extrae de su estrecha parcela intencionadamente parcial de la realidad venezolana. Por ejemplo: "Los venezolanos son vctimas de su afecto por un hombre carismtico... Despus de casi una generacin, Chvez deja a sus compatriotas con muchas preguntas sin contestar y una sola certeza: la revolucin que intent llevar adelante nunca lleg a realizarse. Comenz con Chvez y con l, probablemente, terminar".

De verdad lo cree? Lo cierto es que no parece que vaya a ser as. Hasta el adversario de Chvez en la eleccin presidencial de octubre, Henrique Capriles, tuvo que prometer a los votantes que mantendra e incluso ampliara los programas sociales de la era Chvez que han mejorado el acceso a la sanidad y a la educacin de los venezolanos. Pero Chvez le derrot por el amplio margen de 11 puntos porcentuales. En las elecciones celebradas dos meses despus, en diciembre, el partido de Chvez increment el nmero de gobernadores, de 15 a 20, de los 23 estados venezolanos. Durante la mayor parte de la campaa preparatoria para esas elecciones Chvez ni siquiera estuvo en el pas.

Pero lo ms apabullante de todo es la parcialidad de las informaciones del New Yorker. Imagnese, por ejemplo, escribir una artculo sobre los Estados Unidos y el fin de la presidencia de ocho aos de Clinton entrevistando a los sin techo y los desposedos, a los torturados en nuestras prisiones, los desempleados y las pobres madres solteras que luchan por sacar adelante a sus hijos. Cree que podra decir impunemente que esto es "lo que Clinton ha sembrado en Amrica"? Sin mencionar que el desempleo estaba en mnimos que no se vean desde la dcada de los sesenta, que la pobreza se redujo drsticamente, y que fue el ciclo empresarial expansivo ms prolongado de la historia de Estados Unidos?

Esta es una comparacin imperfecta, pues muchas personas fuera de Estados Unidos conocen cosas del pas y no se tragaran una historia tan parcial. Y tambin porque las mejoras de la era Clinton duraron poco: explot la burbuja del mercado de valores creando una recesin en 2001; las ganancias que produjo la recuperacin posterior fueron principalmente al bolsillo del 1 por ciento ms rico de la poblacin y luego estall la burbuja inmobiliaria, causando la mayor recesin desde la Gran Depresin, de la que aun nos estamos recuperando.

En la actualidad, las cifras de desempleo estn considerablemente por encima del nivel que tenan el primer ao de mandato de Clinton y la pobreza ha vuelto a crecer espectacularmente; podras llevarnos otros diez aos recuperar el pleno empleo. Por el contrario, en Venezuela el progreso no se ha detenido: ahora que la mayora de la poblacin se ha acostumbrado a compartir la riqueza petrolera del pas, no solo mediante programas del gobierno, sino principalmente gracias a un mayor nivel de empleo y de renta en el sector privado, no existe vuelta atrs. Tal vez esto no sea suficientemente "revolucionario" para Anderson, pero es suficiente para que los venezolanos sigan reeligiendo a su presidente y a su partido.

En cuanto a los medios de comunicacin, resulta realmente notable el derroche de animadversin hacia Chvez y su gobierno de toda la gama de medios occidentales. Cmo es posible que un presidente elegido democrticamente que no ha matado a nadie ni invadido ningn pas tenga peor prensa de la que tena Saddam Hussein, salvo los meses anteriores a la invasin de Iraq? Incluso cuando ese presidente est luchando por salvar su propia vida?

La informacin propagada por los medios de comunicacin occidentales ha sido eficaz. Ha convencido a la mayor parte de la gente de fuera de Venezuela de que el pas est gobernado por una especie de dictador que lo ha arruinado. Afortunadamente, los venezolanos tienen acceso a ms informacin sobre su pas que los extranjeros, que se basan en unos medios de comunicacin sesgados y a menudo inexactos. As que siguen reeligiendo al presidente y al partido que ha mejorado sus vidas, para mayor disgusto de los principales medios de comunicacin y sus aclitos.

Mark Weisbrot es economista y codirector del Center for the Economic and Policy Research. Es autor, junto con Dean Baker, de Social Security: the Phony Crisis.

Este artculo apareci originalmente en Al Jazeera

1. Respuesta humorstica al El Pas: http://www.facebook.com/photo.php?fbid=480793311976780&set=a.293712560684857.70625.277116679011112&type=1&theater

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/01/31/venezuela-hate-fest/



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