Portada :: Mundo :: China
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2013

China es el pueblo chino, no su PIB

Xulio Ros
Rebelin


Los antiguos acostumbraban a hablar poco por miedo a que sus actos no fueran coherentes con sus palabras, viene a decir una mxima china. Los nuevos tiempos parecen apuntar en otra direccin. Se habla mucho y la realidad acostumbra a desmentir las palabras.

China lleva una dcada inmersa en un discurso muy generoso con el reconocimiento de la necesidad, se dira que imperiosa, de corregir las desigualdades sociales, pero estas no hacen ms que agravarse. Un artculo reciente en Renmin Ribao apuntaba los misterios que rodean la elaboracin del coeficiente Gini en China. Quizs por ello, el anuncio del coeficiente Gini de Beijing se aplaz sine die. En el artculo citado, su autor, Li Xiang, daba cuenta de una horquilla que oscila entre el 0,474 oficial (2012) y el 0,61 de la Universidad de Finanzas de Chengdu (2010). La conclusin es que resulta difcil aventurar un valor exacto y reconocido, aunque s parece claro que, sea cual sea el ndice, China es uno de los pases ms desiguales del mundo y, por lo tanto, tambin ms injustos. En paralelo, mientras las fuentes oficiales dejan entrever cierta ligera mejora, las acadmicas apuntan a un agravamiento.

A esta situacin llegamos despus de una dcada convirtiendo al ser humano en el epicentro del desarrollo, de reivindicacin de la justicia social como dimensin indispensable del desarrollo cientfico, etctera, etctera. Dichas aseveraciones marcaron un punto y atrs formal con el tiempo de Jiang Zemin, fiel reflejo de la obsesin con los dgitos del crecimiento, con el aumento del PIB por bandera y el menosprecio de los efectos nocivos de la reforma como peana. Pero dichos datos revelan tambin el mayor fracaso del mandato de Hu Jintao. Pareciera que las estancias en las universidades, consultoras y agencias especializadas en marketing de Occidente estuvieran dando frutos maravillosos en el proceder semntico de lderes, autoridades y portavoces, convirtiendo el discurso poltico en otro producto de consumo carente de autenticidad.

De poco vale que China sea ms rica cada da si la inmensa mayora de su pueblo sigue siendo pobre. De nada valdr que China se convierta en la primera potencia econmica del planeta si la injusticia ms abyecta emerge como expresin de su milagro, equiparado a un desarrollo inhumano a la vista de la posicin que ocupa en el ndice del PNUD (101). No se preocupen tanto por el poder blando. No hay mejor marca ante el mundo que el compromiso verdadero con la justicia y la igualdad.

El objetivo de la modernizacin se est quedando en la recuperacin de la grandeza del pasado pero tambin con las miserias de entonces. Sin el bienestar de la poblacin, esa grandeza no ser ms que un bien privado al alcance de unos pocos. Y para colmo, estos solo piensan en abandonar su gran pas. El Global Times explicaba recientemente que el 74% de los chinos que disponen de una fortuna de 100 millones de yuanes o han emigrado o se disponen a hacerlo.

Las nuevas elites polticas chinas, en la prctica, solo parecen prestar odos al saldo de las grandes magnitudes econmicas y a las reformas de mercado obsesionndose con mantener un crecimiento que, en la prctica (otra vez), amenaza con desatender el factor social, todo lo ms contemplado como un imperativo para generar ese incremento del consumo que empuje al alza un nuevo tirn del PIB. Pero atender el factor social es mucho ms que todo eso. Y si no se ataja este problema, autntico taln de Aquiles junto a la corrupcin, no habr segunda oportunidad En 2012 se registraron conflictos sociales en el 43% de los poblados chinos. Y habr ms.

Cabe reconocer que no es una empresa fcil, ms en un pas de las dimensiones de China, pero tambin que cuando las autoridades se empean obtienen resultados palpables en muchos dominios. Ha habido avances, cierto, pero totalmente insuficientes a la vista de los datos. Un informe de la OIT sobre el estado de las remuneraciones en el mundo, publicado en diciembre pasado, seala que a pesar de haberse triplicado los salarios en China en los ltimos diez aos, su parte en el PNB contina a la baja. Dicha tendencia se ha venido acelerando desde 2003 y hoy no alcanzara el 40 por ciento.

La abrumadora maquinaria burocrtica china puede tener grandes inconvenientes pero igualmente dispone de la contundencia necesaria para transformar de forma mucho ms operativa el signo de un segmento estructural de esta importancia si existe una voluntad poltica autnticamente comprometida con los derechos e intereses de las capas sociales menos favorecidas por el auge econmico del pas, es decir, la inmensa mayora de la sociedad china.

Xi Jinping ha viajado a Shenzhen, el smbolo de la apertura, para prometer ms reformas y ms decididas. Tambin se desplaz a Luotowan, una aldea pobre a 300 km de Beijing, en Hebei, donde sus habitantes sobreviven con rentas que no superan los 100 euros anuales. Nadie puede alegar ignorancia. Una vez ms se apelar a la sociedad como coartada para lograr su complicidad y apoyo. Pero difcilmente bastar con decir lo que la gente quiere or. El tiempo de las palabras huecas se agota.

Xulio Ros es director del Observatorio de la Poltica China y autor de China pide paso. De Hu Jintao a Xi Jinping (Icaria, 2012).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter