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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2013

De la tregua unilateral a la plenitud del conflicto

Horacio Duque Giraldo
Rebelin


Las Farc dispusieron desde el 20 de noviembre del ao 2012, una tregua unilateral por 60 das en las hostilidades y enfrentamientos militares con las tropas del seor Santos.

La misma, segn observadores profesionales imparciales, funcion a la perfeccin. Los incidentes que se presentaron resultaron por las acciones ofensivas de los militares gubernamentales que no pararon sus acciones de guerra.

El pas vivi unas fiestas navideas y de ao nuevo con tranquilidad y paz.

Desde el 20 de enero regresamos a la plenitud de los escenarios del conflicto social y armado que las conversaciones adelantadas en La Habana quiere superar mediante acuerdos y eventos como una Asamblea Constituyente para fundar un nuevo orden poltico de democracia posneoliberal.

No obstante, la crudeza de la cruenta guerra civil es un factor perturbador que amenaza la Mesa de La Habana. Razn por la cual se ha propuesto una cese bilateral del fuego y hostilidades que debe fortalecer y legitimar la estrategia para alcanzar una paz estable y duradera.

El gobierno del seor Santos se niega a considerar dicha iniciativa pues parte de la falsa premisa del vencimiento y claudicacin de la insurgencia revolucionaria. Segn sus clculos las guerrillas campesinas prcticamente han sido doblegadas en su potencia militar y lo que sigue es su rendicin incondicional al poder de la oligarqua dominante, aceptando su hegemona y polticas retardatarias que afectan a la gran mayora de la sociedad.

Determinacin que es un absurdo desconocimiento de las correlaciones de fuerza realmente existentes, que son las mismas que dieron pie al Acuerdo Especial y a la Mesa de La Habana.

Son las correlaciones de fuerza a la que concurren los potenciales de lado y lado, con todas sus connotaciones polticas e internacionales. Es lo que nitidamente refleja el episodio de los policas prisioneros de guerra de Pradera (Valle).
Como quiera que la decisin del Presidente Santos y el mando militar uribista es proseguir la guerra y acciones de tierra arrasada, los problemas y daos sobre los dilogos sern inexorables y fatales.

La plenitud de la guerra a la que ingresamos de nuevo hace ms compleja la bsqueda de los acuerdos y la paz.
De all la necesidad de implementar los acuerdos humanitarios y las medidas de regularizacin de la guerra que se han planteado por las Farc y otras voces de la sociedad civil.

Por supuesto, el texto del Acuerdo especial tambien tiene prevista una frmula para el cese bilateral del fuego y hostilidades, que no necesariamente debe darse al final de las conversaciones como torpemente lo afirman los delegados oficialistas.

El Acuerdo de La Habana dispone que el segundo tema a tratar, luego de ser evacuado el punto del desarrollo agrario, se acordar entre las partes. Bien puede ser que ese aspecto sea el tercero establecido en la Agenda que es el del Fin del conflicto (que no es el fin real del conflicto), una de cuyas lneas es el Cese bilateral del fuego y hostilidades, que se debera implementarse inmediatamente como lo est requiriendo la opinin pblica nacional e internacional.
Que se deje de ventajismos militares el seor Santos y los generales que vienen de pasado y colonizados por la ideologa paramilitar de Uribe Velez.

Si lo que de verdad quiere es su reeleccin por otros cuatro aos que meta en cintura el dueo de Uberrimo, real enemigo de la paz de Colombia. La complacencia con este personaje es lo que impide sentar las bases verdaderas de la democracia en Colombia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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