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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2013

Una injustificable injusticia

Lzaro Farias
Rebelin


Pasan los das, las semanas, los meses, los aos, y cuatro cubanos siguen tras las rejas, en distintas crceles norteamericanas, y un quinto se encuentra medio libre, con toda una serie de controles por parte de las autoridades de este pas. Es muy fcil escribir un artculo sobre ellos estando en libertad, en la calle. Pero, por otra parte, es muy difcil entender el por qu estos jvenes cubanos han tenido que pasar por el calvario que durante largos aos han y an estn pasando. Los cinco han demostrado una tremenda valenta y patriotismo. Si en vez de la gallarda que demostraron en el juicio llevado a cabo en Miami, hubieran tenido una posicin menos patritica, su suerte hubiera sido muy diferente. Lo ms probable es que las sentencias hubiesen sido otras ms benvolas y hace rato ya hubieran estado libres en sus casas.

El problema es que eso no ocurri y estos jvenes se portaron valientemente en el juicio y se han seguido portando de igual forma a travs de los aos en que han estado injustamente encerrados. Cuando tomaron la palabra en el juicio, lo hicieron con firmeza y en ningn momento se acobardaron, aceptando abiertamente que ellos haban venido a Miami a infiltrarse en los grupos terroristas de los anti cubanos de la Florida, buscando informaciones sobre posibles actos terroristas en contra de Cuba y que ellos, en ningn momento, espiaron en contra de los Estados Unidos. Estos jvenes no dudaron en aceptar su papel de antiterroristas infiltrados en organizaciones terroristas. Demostraron hasta la saciedad que esa era su verdadera misin en esta ciudad de Miami. Militares norteamericanos desmintieron, una y otra vez, que los cubanos los hubieran espiado a ellos, sin embargo, no le hicieron caso a sus declaraciones. El destino de los antiterroristas ya estaba trazado por un gobierno que quera ser implacable con ellos y un poder judicial complaciente que no tuvo escrpulos en condenarlos a largas penas de prisin para bochorno de este pas.

Una larga listas de terroristas comparecieron como testigos en el juicio. Los que deban estar siendo juzgados estaban siendo acusadores. Numerosos periodistas locales recibieron dinero para que escribieran artculos en los peridicos o para que hablaran en los programas de radio o de televisin para que influyeran sobre los jurados y estos hallaran culpables a los acusados. Se saba que en la ciudad de Miami era imposible realizar un juicio justo y sin embargo, se desestim ese argumento y aqu se celebr.

Los palabras finales de los jvenes cubanos fueron excelentes documentos llenos de patriotismo y firmeza revolucionaria. La defensa de los abogados fue excelente. Pero nada de eso tena valor, ya que lo que se estaba llevando a cabo era un juicio poltico y como tal, ya se saba cul iba a ser su resultado final. Los cubanos antiterroristas estaban condenados de antemano, ya que su principal problema era que eran cubanos que defendan a Cuba contra las agresiones que salan libremente desde Miami.

Los terroristas anticubanos estaban protegidos por la poltica agresiva que han mantenido los diferentes gobiernos de este pas contra la Repblica de Cuba desde el mismo da en que all se implant un gobierno revolucionario que levant la bandera olvidada de la independencia y la soberana de aquella nacin.

Esa fue la razn para que estos cubanos hayan sido condenados a tan largas penas de prisin. Su nica culpa ha sido la de tratar de defender a su pas de las agresiones del exterior, agresiones que han sido realizadas por otros cubanos que han vendido su alma al diablo y que en vez de buscar una solucin entre cubanos, lo que han hecho es convertirse en marionetas de gobiernos agresivos, enemigos de su antigua patria.

Con solo una firma, el Presidente Barack Obama puede liberar, no solo a esos cubanos que siguen padeciendo en las crceles de este pas, sino tambin a este pas de la tan inmensa infamia de mantener presos a cinco valientes cubanos, a sabiendas de que son inocentes. Aunque sea por rescatar un tanto el honor del pas que gobierna, firmar esa orden el Presidente? Estar dispuesto Obama a reparar la injustificable injusticia de mantener a esos hombres en las crceles de este pas? Voy a pecar de optimista, creo que ms temprano que tarde, la firmar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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