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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2013

Paradoja de la protesta social israel

Mercedes Lpez San Miguel
Pgina 12


El veterano poltico ultranacionalista Benjamin Netanyahu est queriendo formar gobierno en Israel despus de que su partido, Likud, recibiera un revs en los comicios que lo ha obligado a sellar nuevas alianzas. Es probable que sume al novato y ex conductor de televisin Yair Lapid y su partido de centro Yesh Atid (Hay Futuro) a su bloque de derecha. El socilogo y economista Lev Grinberg afirma que estas elecciones representan una paradoja: El xito del movimiento de protesta de 2011, pero tambin su fracaso. Como una rplica de los indignados de Espaa, centenares de miles de israeles salieron a las calles en septiembre de 2011 para condenar el elevado costo de la vida en Tel Aviv, Haifa y otras ciudades. En dilogo con Pgina/12, el fundador del departamento de Sociologa y Antropologa de la Universidad de Ben Gurion seala los lmites de este movimiento. Es incapaz de combinar el discurso de la igualdad y justicia social con la necesidad de tomar acciones a favor de grupos oprimidos como los mizrahim en la periferia, los rabes, los ultraortodoxos, los etopes y, sobre todo, los palestinos en los territorios ocupados.

El profesor Grinberg naci en Argentina y se fue a vivir a Israel en 1971, con 18 aos. Tres aos despus fund el movimiento de estudiantes judeo-rabe Campus y en 1982 fue uno de los fundadores del movimiento de soldados objetores de conciencia Yesh Gvul (Hay un Lmite). Estuvo en nuestro pas presentando su ltimo libro, Poltica y violencia en Israel/Palestina. Democracia versus rgimen militar (editorial Prometeo), en el que afirma como idea medular que los partidos cierran el espacio poltico cuando se ven amenazados, es decir, que no incorporan nuevas agendas. Y que sta sera la reaccin de los partidos frente a la protesta social, que no es ms que la expresin del desencanto de lo poltico. Quienes integran el movimiento quieren cambiar el discurso y estn demarcando las fronteras de Israel: desean vivir bien dentro de Israel y no en los territorios ocupados. Se quejan de que se recort el Estado de Bienestar, pero se mantuvieron los subsidios a los colonos. Grinberg afirma que participan de la protesta los grupos sociales que no tienen representacin en la poltica y que critican las decisiones econmicas del premier Netanyahu. Las polticas neoliberales perjudican a las clases medias y bajas de Israel. Pero es slo un movimiento, no se tradujo en una formacin poltica.

Y que frente a este que se vayan todos, como compara Grinberg el espritu de la protesta con el 2001 argentino, los partidos polticos manipularon a la opinin pblica. El candidato a la reeleccin Netanyahu llev adelante una campaa del miedo miedo a Irn, a los palestinos para tapar el tema de la crisis y los efectos de sus polticas de corte neoliberal. Para el profesor, se mantuvo el discurso de la polarizacin que silencia el debate de otros asuntos. Desde 1977 que el Likud y el Laborismo han impuesto la dicotoma derecha-izquierda a fin de preservar su poder y evitar que otros rivales entren en la arena poltica.

Ante la pregunta de qu representa este nuevo rival en la arena poltica, que es Lapid su partido qued como segunda fuerza en el Parlamento con 19 escaos, Grinberg subraya que el lder de Yesh Atid maneja un mensaje moderno y que sa es su sofisticada manipulacin. Lapid apareci con algo nuevo, que atraa a los jvenes y las clases medias que lo votaron, porque stas quieren mantener su situacin econmica, no les importa ningn otro tema. Lapid dio un mensaje econmico: dijo que Netanyahu baj el nivel de vida y que el precio de la vivienda aument un 40 por ciento.

Lapid no deja de ser un emergente, un nuevo fenmeno en la poltica israel. Su partido consigui captar a la clase media secular que siente que no tiene representacin. Entre los grupos rabes (palestinos, 10 por ciento en el Parlamento) que estn relegados tambin hay clase media no representada. Pero Lapid no los tiene en cuenta. Grinberg insiste en la idea de la manipulacin. Lapid manipul que la protesta estaba centrada en la clase media, porque l no representa a las clases bajas (tradicionalmente stas votan al Likud). El atrajo a gente de capas medias, que antes votaban a la izquierda.

Lapid tiene un problema con los judos ortodoxos, seala el profesor. Cuando habl de igualdad de derechos sum la igualdad de obligaciones, es decir, que los judos ortodoxos vayan tambin al ejrcito. Este tema tap los otros asuntos.

El movimiento de indignados logr movilizar a las clases medias y bajas. Los medios de comunicacin decan que eran las clases medias las que salieron a las calles, pero tambin se movilizaron grupos perifricos. La sensacin que dejaron estos comicios es de que nadie habl de lo que a la sociedad le interesa. La gente fue a votar en Israel no es obligatorio como acto de protesta contra Netanyahu, todos los que estaban en contra fueron y parte de los que lo apoyan se quedaron en su casa. Eso explica por qu el pasado 22 de enero la coalicin Likud-Beitenu obtuviera 31 escaos (de un total de 120), once menos que las anteriores elecciones.

El experto explica por qu no se debati el conflicto con los palestinos. No hubo propuestas que llevaran a la gente a votar por la paz, no hubo discurso ni legitimidad para tratar el tema. Meretz (pacifista de izquierda) y Hatna (partido que cre la ex canciller Tzipi Livni) lo plantearon y cada uno recibi seis escaos. El movimiento, en su afn de lograr que se movilicen las bases de la derecha, no dijo nada sobre el conflicto y la ocupacin.

Pero asoma una luz al otro lado del tnel. Grinberg piensa que pronto los indignados israeles volvern a las calles y que podrn transformar la protesta en lenguaje poltico. En ese caso habr que esperar a las nuevas elecciones.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-213180-2013-02-04.html



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