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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2013

El pequeo pueblo alemn que se manifest solo contra un Hitler recin llegado al poder

20minutos.es / EFE


Un da despus de la llegada de Adolf Hitler al poder (hace ocho dcadas), el Partido Comunista Alemn (KPD), perseguido por el nacionalsocialismo, convoc una huelga general en todo el pas.

Slo un pueblo de 4.000 habitantes en el suroeste de Alemania, Mssingen, atendi la llamada de la organizacin y, segn los datos de que se disponen, entre 800 y 1.000 personas salieron a la calle y paralizaron dos fbricas que funcionaban en la localidad.

La polica, sin mayores problemas, termin reprimiendo la protesta, la nica que hubo en aquel da en toda Alemania.

Las autoridades de Mssingen, segn el historiador Bernd Jrgen Warneken que ha escrito un libro sobre el tema, han tenido a travs de la historia dificultades a la hora de confrontar los hechos del 31 de enero de 1933. Ya los nazis durante la dcada y media de su rgimen haban sentado las bases para que la huelga de Mssingen fuera vista como un episodio orquestado por el stalinismo y por los enemigos de Alemania.

Partidos polticos opuestos a conmemorarlo

El que los comunistas hubieran tenido un liderazgo en los movimientos de oposicin ilegales perjudic la reputacin de la resistencia Durante la postguerra, la visin que haban impuesto los nazis sobre la huelga de Mssingen sigui en buena parte vigente, a lo que ayud al dominio que han tenido durante mucho tiempo en esa regin fuerzas conservadoras. Slo hace 10 aos, cuando se cumpli el 70 aniversario, se puso una placa conmemorativa de aquella protesta, pese a que dentro del ayuntamiento hubo resistencias. Slo uno de los supervivientes de la huelga (Jakob Textor, que muri en 2010 con 102 aos) pudo estar presente en ese acto.

Textor mismo, sin embargo, que pint uno de los afiches de la huelga, nunca recibi un homenaje de la ciudad y el ayuntamiento rechaz una propuesta al respecto cuando l cumpli 100 aos.

Esta semana, con motivo del 80 aniversario de la huelga, diversos grupos impulsaron una serie de actos conmemorativos, ante los que se mostraron reacios los representantes de la Unin Cristianodemcrata (CDU) (el partido de la canciller Angela Merkel) en el ayuntamiento de Mssingen.

El alcalde de localidad, el independiente Michal Bulander, quiso aprovechar el aniversario para activar un dilogo entre quienes, como l, consideran la huelga contra Hitler como un acto de resistencia legtimo y aquellos que critican los disturbios que hubo en el marco de la misma.

El libro de Warneken, No pas nada en ninguna parte, salvo aqu (Das ist nicht nirgends gewesen, ausser hier) apareci originalmente en 1982, en Rotbuchverlag, y recientemente ha sido reeditado por Talheimer Verlag, con motivo del aniversario de la huelga. En el prlogo para la nueva edicin, Warneken se ocupa de las dificultades que ha tenido Mssingen con la memoria de la huelga y ve este problema dentro del marco de la tardanza que tuvo Alemania en abordar del pasado nazi y en rendir tributo a aquellos que trataron de resistirse al rgimen.

Warneken recuerda que la Repblica Federal de Alemania (RFA) se demor mucho en ver como algo legtimo la rebelin de los oficiales, encabezados por Stauffenberg, que trataron de dar muerte de Hitler el 20 de julio de 1944.

Si honrar a los rebeldes del 20 de julio (todos ellos de procedencia conservadora) no era fcil, ms difcil an era rendir tributo a la resistencia obrera, muchas veces liderada por el KPD, de la que, dice Warneken, casi no se habl en los medios, ni en los libros de historia durante aos, pese a ser la ms activa y la que ms vctimas puso.

"El que los comunistas hubieran tenido un liderazgo en los movimientos de oposicin ilegales no ayud a su reputacin, sino perjudic la reputacin de la resistencia", dice Warneken.

A ello se agregaba un factor local que era el que la que haba en Mssingen entre los antiguos nazis y los antiguos opositores al rgimen, que en muchos casos eran vecinos o trabajaban en el mismo sitio.

Esto haca temer, segn Warneken, que el recuerdo de la huelga pudiera envenenar la vida social de Mssingen con lo que "el llamado a no resucitar viejas heridas no slo estaba determinado ideolgicamente". Ahora la situacin ha cambiado, segn Warneken, y el fin de la guerra fra hace que aumente la conciencia de que el pasado rojo tambin forma parte de la identidad de Mssingen.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1717832/0/pueblo/resistencia/nazismo-hitler/



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