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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2013

Son los votos, no los indocumentados

Arturo Balderas
La Jornada


Ya no es noticia que la comunidad de origen latino jug un importante papel en la releccin del presidente Obama; tampoco es noticia que los millones de indocumentados son necesarios para la economa estadunidense, por no decir indispensables. Por ello se esperaba que entre las prioridades del presidente estuviera la de reformar el sistema migratorio. En un discurso de la semana pasada, conmin al Congreso a establecer las bases con ese fin. Lo inesperado es la premura con la que un grupo de senadores republicanos manifest su adhesin al llamado del presidente.

Esa misma semana, a iniciativa de varios senadores demcratas, algunos de sus colegas republicanos anunciaron la formacin de una comisin para estudiar los tiempos de la reforma. Sin embargo, fue desconcertante la falta de sensibilidad con la que algunos de estos ltimos se refirieron a las razones de la reforma. La nica justificacin, dijeron, es ganar votos de quienes simpatizan con los indocumentados. No hubo rubor alguno en esa declaracin. Ninguno mencion la reforma como una necesidad de hacer justicia a quienes han puesto lo mejor de su esfuerzo en beneficio de la economa de Estados Unidos. Tampoco que los indocumentados han sido el principal factor para engrosar las arcas de prominentes empresarios en toda una gama de actividades.

Para estos congresistas, la reforma no busca acabar con el trato indigno que se da a indocumentados en las mazmorras del siniestro sheriff Arpaio, en Arizona, o las condiciones de cuasi-esclavitud en los campos agrcolas en los que trabajan, o la disrupcin familiar cuando se deporta a los padres, dejando en orfandad a cientos de nios. La reforma, simple y llanamente, es til como medio para arrebatar los votos a sus opositores. Habr quienes digan que as es el sistema. Cierto, y en este caso en particular, la poltica tiene su expresin ms acabada, no en la justicia, sino en el momento en que se cuenten los votos y por extensin el poder econmico que acompaa la mayora de esos votos.

Con todo, el camino de la reforma est llena de obstculos y, con mucha razn, se ha dicho que en los detalles est el diablo. El pragmatismo, que ha distinguido a la poltica estadunidense, debiera ser la clave para superar esos obstculos. Son muchos los que entienden que en un futuro prximo la mayora en el pas dejar de ser monocolor y que no es posible retroceder en la historia.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/04/opinion/015o1pol



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