Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2013

Rajoy o el nuevo Epimnides

John Brown
Iohannes Maurus


Comparecencia de Rajoy para explicar su posicin y la de su partido ante el caso Brcenas. Tremenda imagen: la tribuna vaca, nada de preguntas y la imagen de Rajoy, como una ridcula deformacin del Gran Hermano, a travs de una pantalla. Se habrn dicho los periodistas a s mismos: as, por lo menos, no escupir a nadie al hablar. Maravillosa la cmara -en el centro de la foto- que filma la imagen ya filmada como ltimo resto de una realidad que se ha escapado por el sumidero. Juego de espejos borgiano o realidad virtual del Morel de Bioy Casares, sociedad del espectculo, en versin casposa. El suplente de nuestros verdaderos tiranos, su msero criado que supuestamente acepta tristes propinas se esconde detrs de la pantalla. Tal vez, como sugiere la revista Mongolia, no exista ya y esas imgenes sean las de alguien que, como el padre del sueo de Freud ya est muerto y tal vez no lo sepa.

Los argumentos del personaje virtual no dejan de ser graciosos. En primer lugar por la forma: "todo es falso". Puede verse en esa afirmacin cuya referencia es indeterminada una posible autorreferencia involuntaria, o tal vez jesutica, como cuando se cruzan los dedos detrs de la espalda para mentir sin pecar. Ese "todo es falso" recuerda, sin embargo, la famosa referencia al cretense Epimnides que figura en la Epstola del apostol San Pablo a Tito: "Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: Los Cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos." En su versin ms breve este texto ha ilustrado la paradoja de Epimnides o paradoja del mentiroso cuya forma extensa es "Dijo Epimnides el cretense: todos los cretenses son mentirosos", siendo su forma breve, la simple frase "yo miento". "Todo es falso" (incluso lo que estoy diciendo) podra ser una novedosa forma de esta aeja paradoja, merced a la cual miente el sujeto que la enuncia cuando dice la verdad y dice la verdad cuando miente. Tal vez sea esta la mejor forma lgica del disparatado y corrupto rgimen espaol actual.

Aunque tal vez la otra fuente del presidente Rajoy en sus declaraciones de ayer sea Cantinflas, por ese escaso reparo en el absurdo de cuanto afirma. Por un lado sostiene la imagen virtual de Mariano Rajoy que "Nunca, repito, nunca he recibido, ni he repartido dinero negro ni en este partido ni en ninguna parte." La cosa parece clara, pero no lo es tanto. En primer lugar porque precisa acto seguido que "Lo digo con toda serenidad. Lo estoy leyendo porque no quiero pronunciar una palabra ms alta que otra." Parece el presidente espaol, al decir esto, un justo ofendido, un santo Job, que quiere moderar su indignacin leyendo un texto en lugar de improvisarlo. Sin embargo, el texto est perfectamente milimetrado y sus trminos en su imprecisin estn escogidos para evitar cualquier responsabilidad penal. "Dinero negro" es un trmino periodstico que puede interpretarse de muchas maneras. Lo que no ha dicho Rajoy, porque los asesores jurdicos que revisaron el texto de su intervencin se lo prohibieron con toda probabilidad es que no tuvo ningn ingreso que no declarara. Por ello mismo remite surrealistamente a sus declaraciones de hacienda y a las de sus colaboradores para demostrar que no declar ningn ingreso no declarado...

Hay que bromear: un rgimen as tiene que acabar envuelto en una inmensa carcajada. La comparecencia de Rajoy ha sido pattica. El silencio del PSOE en cuanto al fondo no lo es menos. Estn en esa situacin que describe Spinoza en el Tratado Poltico en que el gobernante se muestra en toda su indignidad: "corre borracho y desnudo por las calles rodeado de prostitutas, hace el payaso o desprecia las propias leyes que ha instituido", y, podramos aadir, precisando el texto del maestro de Amsterdam sin traicionarlo: "roba a los pobres y ejerce una arbitraria violencia". Lo que pasa es que esto puede tener dos efectos y no slo la indignacin prevista por Spinoza como su consecuencia ms evidente: es posible tambin que, en una sociedad sumida en la tristeza y la impoencia se contagie la indignidad como ocurri en Italia con Berlusconi o como ocurre en todos los ascensos del fascismo. En ese caso, la propia indignidad del gobernante se vuelve muestra de legitimidad, pues, la multitud corrompida ve al gobernante, no como fuente de la ley y factor del orden social, sino como excepcin. Acostumbrarse al estado de excepcin, a que el gobernante no respete las leyes ni la "common decency" (la decencia comn sobre la que reflexionara Orwell) es el resultado de una extrema corrupcin de la multitud y del Estado, de una degeneracin supersticiosa de la multitud y de una conversin del propio Estado en simple grupo de maleantes al margen de toda ley y de toda moral. Es preocupante esta posibilidad, aunque, afortunadamente, no es la nica. Existe tambin la posibilidad de restablecer una correlacin de fuerzas mas favorable a la liertad, recuperando esas nociones y prcticas comunes que empezaron a constituirse el 15M y se han ido desplegando como base de un proceso constituyente. No hay ninguna garanta de que vaya a ser as: de nosotros depende evitar que se mantenga con el orden actual el rumbo seguro hacia el desastre.

Fuente:
http://iohannesmaurus.blogspot.be/2013/02/rajoy-o-el-nuevo-epimenides.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter