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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2013

Las buenas intenciones que pavimentan el camino a la guerra

Diana Johnstone
Counterpunch

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


Oponerse al genocidio se ha convertido en una especie de industria casera en los Estados Unidos. En todas partes surgen "Estudios sobre el Genocidio" en las universidades. Hace cinco aos se estableci una poco creble "fuerza para la prevencin del genocidio" encabezada por la exsecretaria de Estado Madeleine Albright y el exsecretario de Defensa William Cohen, ambos veteranos de la administracin Clinton.

La Biblia de la campaa es el libro de Samantha Power A Problem from Hell. La tesis de Power es que el Gobierno de EE.UU., aunque bien intencionado, as como todos nosotros, es demasiado lento para intervenir con la intencin de "detener el genocidio. Se trata de una sugerencia que el gobierno de los EE.UU. adopta, incluso hasta nombrar a la Power asesora de la Casa Blanca.

Por qu el gobierno de los EE.UU. apoy con tanto entusiasmo la cruzada contra el "genocidio"?

La razn est clara. Dado que el Holocausto se ha convertido en la referencia histrica ms omnipresente en las sociedades occidentales, el concepto de "genocidio" es amplia y fcilmente aceptado como el mayor de los males que afligen al planeta. Se considera que es peor que la guerra.

En eso reside su inmenso valor para la industria militar de los Estados Unidos, y tambin para una lite que maneja la poltica exterior y se pasa buscando un pretexto aceptable para la intervencin militar donde elijan.

La obsesin por el "genocidio" como principal problema humanitario en el mundo de hoy relativiza la guerra. Se revoca la sentencia definitiva de los juicios de Nremberg, donde se establece que:

La guerra es esencialmente una cosa mala. Sus consecuencias no se limitan a los estados beligerantes, sino que afectan a todo el mundo. Iniciar una guerra de agresin, por lo tanto, no es slo un crimen internacional, es el crimen internacional supremo, que slo difiere de otros crmenes de guerra en que contiene en s el mal acumulado del conjunto.

En cambio la guerra se transforma en una accin humanitaria para rescatar a toda la poblacin del "genocidio".

Al mismo tiempo el concepto de soberana nacional, erigido como la barrera para impedir la invasin de las naciones fuertes a las ms dbiles, es decir, para evitar la agresin y "el flagelo de la guerra", se ridiculiza sealndolo como que es nicamente una proteccin de los gobernantes malvados (dictadores) cuya nica ambicin es "masacrar a su propia gente".

Esta construccin ideolgica que se patrocina es la base de la doctrina occidental que oblig a unas Naciones Unidas ms o menos reticentes, de "R2P", la abreviatura ambigua, tanto para el "derecho" y la "responsabilidad" de proteger a los pueblos de sus propios gobiernos.

En la prctica esto puede dar a los poderes dominantes carta blanca para intervenir militarmente en los pases ms dbiles con el fin de apoyar cualquier rebelin armada que sirva a sus intereses. Una vez que esta doctrina parece aceptarse puede incluso servir de incitacin a grupos de la oposicin para provocar la represin del gobierno con el fin de que se ponga en marcha la denominada "proteccin".

Uno de los muchos ejemplos de esta industria casera es un programa llamado "Un mundo sin genocidio" de la Escuela de Derecho William Mitchell en mi ciudad natal, Saint Paul, Minnesota, cuya directora ejecutiva, Ellen J. Kennedy, escribi recientemente un artculo para Minneapolis Star Tribune donde expresa todos los clichs habituales de dicha campaa aparentemente bienintencionada pero equivocada.

Equivocada y sobre todo desinformativa. Se dirige a la atencin de las personas bienintencionadas lejos de la causa esencial de nuestro tiempo que es revertir la tendencia hacia la guerra en todo el mundo.

Ellen J. Kennedy culpa del "genocidio" a la barrera legal establecida la soberana nacional- para tratar de evitar la guerra de agresin. Su cura para el genocidio parece que es abolir la soberana nacional.

Desde hace ms de 350 aos, el concepto de "soberana nacional", prevaleca sobre la idea de "soberana individual. Bsicamente, los gobiernos tenan inmunidad frente a la intervencin externa a pesar de las violaciones de derechos humanos que se perpetraban dentro de sus fronteras. El resultado ha sido un fenmeno de genocidio "una y otra vez" desde el Holocausto, con millones de vidas inocentes perdidas en Camboya, Bosnia, Ruanda, Congo, Guatemala, Argentina, Timor Oriental la lista es larga.

De hecho, Hitler inici la Segunda Guerra Mundial, precisamente, violando la soberana nacional de Checoslovaquia y Polonia, en parte para, segn l, para detener las violaciones de los derechos humanos que presuntamente perpetraban los gobiernos contra los habitantes de origen alemn que vivan all. Fue para invalidar este pretexto y "preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra", que se fund la Organizacin de las Naciones Unidas sobre la base del respeto a la soberana nacional.

Por supuesto no hay ninguna posibilidad de que Estados Unidos pierda su soberana nacional. Al contrario, todos los dems pases estn llamados a perder su soberana nacional en beneficio de los Estados Unidos.

Ellen J. Kennedy alarga su lista agrupando arbitrariamente eventos dispares bajo la misma etiqueta de "genocidio", sobre todo en funcin de su lugar en la narrativa oficial de EE.UU. de los conflictos contemporneos.

Pero el hecho importante es que lo peor de estas matanzas -Camboya, Ruanda y el propio Holocausto- se produjeron en tiempos de guerra y como resultado de las guerras

La cacera sistemtica, la deportacin y el asesinato de los judos europeos tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Los judos fueron denunciados como "el enemigo interno" de Alemania. La guerra es el escenario perfecto para la paranoia racista. Despus de todo, incluso en los Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, las familias estadounidenses de origen japons fueron despojadas de sus bienes, detenidas y arrestadas en campamentos. El resultado no es comparable, pero el pretexto fue similar.

En Ruanda, la horrible masacre fue una respuesta a la invasin de Uganda por parte de las fuerzas tutsis y el asesinato del presidente del pas. El contexto fueron la invasin y la guerra civil.

La masacre camboyana no era la culpa de la "soberana nacional". De hecho, fue precisamente el resultado directo de la violacin de EE.UU. de la soberana nacional de Camboya. Aos de bombardeo secreto de EE.UU. sobre la campia camboyana, seguido de un derrocamiento de ingeniera del gobierno camboyano, abri el camino a la toma de control de ese pas por amargados combatientes Jemeres Rojos que utilizaron el resentimiento de las poblaciones urbanas para la devastacin de las desventuradas poblaciones de las zonas rurales, consideradas cmplices de sus enemigos. Las matanzas de los Jemeres Rojos se produjeron despus de que los Estados Unidos fueron derrotados en Indochina por los vietnamitas. Despus de haber sido provocado por las incursiones armadas, los vietnamitas intervinieron para derrocar a los Jemeres Rojos y fueron condenados en las Naciones Unidas por los Estados Unidos.

Algunos de los ms sangrientos acontecimientos no figuran en la lista de "genocidio" de Ellen J. Kennedy. Falta el asesinato de ms de medio milln de miembros del Partido Comunista de Indonesia en 1965 y 1966. Pero el responsable, el dictador Suharto, era "amigo de Estados Unidos" y las vctimas eran comunistas.

Sin tener en cuenta a ms de medio milln de indonesios asesinados, Ellen J. Kennedy incluye a Bosnia en su lista. En ese caso, la estimacin ms alta de vctimas fue de 8.000 asesinados, todos hombres en edad militar. De hecho, el do OTAN-Tribunal Penal Internacional (TPI) dictamin que la masacre de Srebrenica en 1995 fue "genocidio". Para llegar a este veredicto, a pesar de que los presuntos autores no incluyeron a las mujeres y los nios, el TPI encontr un socilogo que afirmaba que dado que la comunidad musulmana de Srebrenica era un patriarcado, el asesinato de los hombres alcanz la denominacin de "genocidio" en una sola ciudad, ya que las mujeres no regresaran sin los hombres. Este juicio descabellado era necesario para preservar "Bosnia", como Anexo A, en el caso de una intervencin militar de la OTAN.

En general se pasa por alto que Srebrenica era una ciudad guarnicin, donde en 1995, no todos los hombres musulmanes eran nativos de esta ciudad originalmente multitnica y haban estado llevando a cabo ataques contra los pueblos vecinos serbios. Tampoco los medios de comunicacin occidentales prestaron mucha atencin a los testimonios de los lderes musulmanes de Srebrenica que haban escuchado al lder del partido islamista, Alija Izetbegovic, decir en secreto que el presidente Clinton haba dicho que la masacre de al menos 5.000 musulmanes era necesaria para poner a la "comunidad internacional" en la guerra civil de bosnia del lado de los musulmanes. Los lderes musulmanes creen que Izetbegovic deliberadamente dej a Srebrenica sin defensa a fin de que ocurriera una masacre perpetrada por los vengativos serbios.

Ya sea verdadera o no, la historia apunta a un grave peligro que es el de adoptar el principio del R2P. Izetbegovic fue el lder de un partido que quera derrotar a sus enemigos con la ayuda militar exterior. El mundo est lleno de esos lderes de facciones tnicas, religiosas o polticas. Si ellos saben que "la nica superpotencia del mundo" puede venir en su ayuda una vez que se puede acusar al gobierno existente de "matar a su propio pueblo", estn muy motivados para provocar que el gobierno cometa la masacre requerida para la intervencin.

Algunos ex Cascos Azules de las Naciones Unidas han declarado que las fuerzas musulmanas de Bosnia llevaron a cabo los infames atentados en los "mercados" contra de poblacin civil de Sarajevo con el fin de culpar a sus enemigos serbios y obtener apoyo internacional.

Cmo pudieron hacer tal cosa horrible? Bueno, si el lder de un pas puede estar dispuesto a "masacrar a su propio pueblo", por qu no podra el lder de un grupo rebelde permitir que algunos de "los suyos" sean masacrados, con el fin de tomar el poder? Sobre todo, por cierto, si la paga generosa por parte de un poder exterior por ejemplo Catar- es para provocar un levantamiento.

El peligro principal de la doctrina R2P es que alienta a las facciones rebeldes a provocar la represin o reclamar la persecucin slo para traer tropas extranjeras que acudan para su objetivo. Lo cierto es que los militantes contrarios a Gadafi exageraron groseramente la amenaza de Gadafi en Bengasi para provocar la guerra contra l en 2011, con la OTAN encabezada por Francia contra Libia. La guerra de Mal es un resultado directo de la cada brutal de Gadafi, que fue una fuerza importante para la estabilidad de frica.

R2P (La traduccin sera responsabilidad de proteger, N.de T.) sirve principalmente para crear una opinin pblica dispuesta a aceptar la intervencin de EE.UU. y la OTAN en otros pases. No es la intencin de permitir a los rusos o los chinos a intervenir, por ejemplo, para proteger a las empleadas domsticas de Arabia Saud de que las decapiten, y mucho menos para permitir que las fuerzas cubanas puedan cerrar Guantnamo y as poner fin a las violaciones de los derechos humanos de los Estados Unidos en territorio cubano.

Las intervenciones de los EE.UU. no tienen como premisa "proteger" al pueblo. En diciembre de 1992, un batalln de marines desembarc en Somalia para la "Operacin Restore Hope (Restaurar la esperanza). La esperanza no se restableci, los marines fueron masacrados por los locales y expulsados en un plazo de cuatro meses. Es ms fcil imaginar una intervencin eficaz donde nada se ha intentado -por ejemplo, en Ruanda- que llevarla a cabo en el mundo real.

A pesar de su podero militar, los Estados Unidos no son capaces de hacer el mundo a su gusto. Han fracasado en Irak y en Afganistn. En 1999, la "guerra de Kosovo" se reivindic como un xito -slo por ignorar deliberadamente lo que ha estado sucediendo en la provincia desde que fue arrebatada a Serbia por la OTAN y entregada a los clientes albaneses tnicos de Washington. El "xito" en Libia es de pblico conocimiento y en un lapso de tiempo mucho menor.

Igual que todos los defensores de R2P, Ellen J. Kennedy nos exhorta a no permitir "nunca ms" un Holocausto. En realidad "nunca ms" hubo otro Holocausto. La historia produce eventos nicos que desafan todas nuestras expectativas.

Pero lo que la gente me pregunta es, si algo terrible sucede el mundo solo debe ser espectador?

Qu se quiere decir con "el mundo"? La construccin ideolgica occidental supone que el mundo debera preocuparse de los derechos humanos, pero que slo Occidente debe hacerlo. Este supuesto est creando una creciente brecha entre Occidente y el resto del mundo, que no ve las cosas de esa manera. Para la mayor parte del mundo real, Occidente se ve como una de las causas de los desastres humanitarios, no la solucin.

Libia marc un punto de inflexin, cuando las potencias de la OTAN utilizaron la doctrina R2P no para proteger a la gente de que la bombardeara su propia fuerza area (la idea subyacente de la "zona de exclusin area", resolucin de la ONU), sino para que ellos mismos bombardeasen el pas con el fin de que los rebeldes mataran al lder y destruyeran el rgimen. Eso convenci a los rusos y a los chinos, si es que tenan alguna duda, de que "R2P" es una falsificacin que sirve para avanzar en un proyecto de dominacin mundial.

Y ellos no estn solos ni aislados. Occidente se est aislando en su propia burbuja de poderosa propaganda. Muchas personas, tal vez la mayor parte del mundo, ven la intervencin occidental motivada por intereses econmicos o por los intereses de Israel. La sensacin de estar amenazados por el poder de los EE.UU. incita a otros pases a construir sus propias defensas militares y a la represin de militantes de la oposicin que pudieran servir como excusa de la intervencin exterior.

Al grito de "genocidio" cuando no hay genocidio, los EE.UU. estn haciendo aspavientos sin razn y perdiendo credibilidad. Se estn destruyendo la confianza y la unidad que se necesitan para movilizar la accin humanitaria internacional en caso de verdadera necesidad.

Diana Johnstone es autora de Fools Crusade: Yugoslavia, NATO and Western Delusions . Contacto: diana.josto @ yahoo.fr

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/02/01/the-good-intentions-that-pave-the-road-to-war/

 



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