Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2013

La precariedad en la atencin sanitaria obedece al desmantelamiento del antiguo hospital La Fe
340.000 vecinos de la zona norte de Valencia tienen las urgencias mdicas a ms de 7 kilmetros

Enric Llopis
Rebelin


El cierre de las urgencias sanitarias nocturnas en pequeos municipios con el foco ubicado en Castilla-La Mancha- ha soliviantado a buena parte de la opinin pblica. Pero en los distritos del norte de Valencia capital y algunos municipios y pedanas del rea metropolitana, cerca de 340.000 vecinos llevan dos aos con las urgencias mdicas a ms de 7 kilmetros (en algunos casos, incluso a 10 y 12). Esto ocurre desde que se produjo el desmantelamiento del antiguo Hospital Universitario La Fe, en febrero de 2011, al que estaban adscritos.

La Comisin Cvica para el Retorno del Hospital La Fe a Campanar, que agrupa a vecinos afectados y comerciantes de la zona, surgi como respuesta a la decisin de desmontar el centro hospitalario y reducir sus prestaciones a las urgencias ms bsicas. Su lucha apunta a un objetivo elemental: que el hospital contine operativo. Consideran un despilfarro que el edificio se abandone y deje degradar, mientras se desatienden las necesidades de una poblacin muy numerosa.

Inaugurado en 1968, el antiguo Hospital Universitario La Fe ha sido, durante dcadas, el buque insignia de la sanidad pblica valenciana. Para los barrios limtrofes de la zona norte, incluso supuso en su da un catalizador para que floreciera el pequeo comercio. No resulta extrao, por lo dems, que personas con enfermedades crnicas adquirieran viviendas en su da cerca del hospital. Muy cerca este macrocomplejo, al que se puede llegar mediante diez lneas de autobs urbano o metro, tambin se emplaza la gran superficie comercial de Nuevo Centro y la estacin de autobuses de Valencia.

Por qu a los vecinos se les ha arrebatado este servicio esencial? A juicio de Matas Alonso, miembro de la plataforma vecinal y persona directamente afectada, el abandono del hospital de La Fe obedece a una estrategia premeditada; la Conselleria de Sanidad ha permitido que las instalaciones se ensucien y deterioren, y as tener la coartada perfecta para desmantelarlas; pero el edificio se halla en condiciones para continuar funcionando, si existiera voluntad poltica para ello.

Pero como no la ha habido, unos 340.000 vecinos han de desplazarse, al quedarse sin urgencias mdicas y atencin hospitalaria, al otro extremo de la ciudad, a La Nueva Fe, centro hospitalario que se les ha asignado. Para llegar a este hospital, ubicado en la zona sur y de complicado acceso, los vecinos slo disponen de dos lneas de autobs urbano (ambas con una frecuencia de paso de ms de 45 minutos); pagar por un taxi o en el aparcamiento del hospital si se usa el vehculo privado.

Aun as, la interrogante contina en el aire: Por qu? La respuesta, segn Alonso, apunta a un objetivo de gran calado: el Gobierno Valenciano tiene en la mente, en todo momento, la privatizacin de la sanidad pblica; no es casualidad que en el entorno de la antigua Fe se localicen hasta tres hospitales privados, en funcionamiento o en proyecto; y que en el antiguo hospital haya muchas menos camas que en el nuevo; as se persigue un fin muy claro: que la gente tenga que recurrir a la sanidad privada.

Mientras, el que fuera durante 40 aos mascarn de proa de la sanidad pblica valenciana, se ha convertido en un hospital fantasma. Est al alcance de cualquiera recorrer las plantas del pabelln central (el nico que permanece abierto) de la vieja Fe, donde pueden verse por los pasillos camillas abandonadas, cajas apiladas repletas de libros, fragmentos de vidrio o sillas arrancadas; algunas fotografas atestiguan la existencia de quirfanos despojados de parte de su instrumental. Esto, en las plantas abandonadas. La parte operativa del hospital se ha visto reducida, prcticamente, a la atencin de enfermos de larga estancia, crnicos o terminales; urgencias muy bsicas y anlisis de sangre, a lo que se aade la precariedad de medios materiales y humanos.

Esta merma de la atencin sanitaria se traduce en dramas de carne y hueso. A Consuelo Lendrez, de 42 aos, se le tuvo que trasladar al nuevo hospital de La Fe una noche, tras sufrir un ataque de epilepsia, cuando reside a slo dos minutos del antiguo hospital. Su caso se agrava por el hecho de padecer asimismo una bronquitis crnica, retraso en el desarrollo de la musculatura y una minusvala reconocida. La Comisin Cvica denuncia casos delirantes. Por ejemplo, el de un vecino que viva a 100 metros del antiguo centro hospitalario y que, aquejado de un infarto, se le desplaz al nuevo hospital. Falleci en la ambulancia.

Tambin se ha dado el caso de ciudadanas que han parido en la ambulancia mientras se las trasladaba al nuevo hospital, cuando residan a pocos minutos del antiguo, aseguran fuentes de la plataforma. Critican, asimismo, que en el hospital que se les ha asignado (el nuevo macrocomplejo de La Fe), suelen desorientarse fcilmente para acceder a las urgencias, ya que se hallan muy lejos de la entrada. Esta circunstancia, aaden, ha provocado numerosas quejas.

Visto el panorama, hace dos aos que las personas afectadas, organizadas en la asamblea por el retorno de La Fe, comenzaron a movilizarse. Desde mayo de 2011 han organizado una veintena de manifestaciones por los barrios afectados, con una asistencia media de entre 300 y 500 personas, pero con unos picos (en las convocatorias ms relevantes) de 3.000. Las movilizaciones han contado con el apoyo de las asociaciones de vecinos, colectivos de usuarios de la sanidad pblica, 15-M y partidos de izquierda. En las reivindicaciones se han significado dos colectivos especialmente perjudicados: comerciantes y personas mayores. Pero, si en un primer momento, la Conselleria de Sanidad responda con promesas vagas, ahora ni nos reciben, afirman portavoces de la plataforma. Para el da 20 de febrero, fecha en que se conmemora el segundo aniversario del traslado del ltimo paciente de la antigua Fe a la nueva, est prevista una amplia movilizacin.


Situacin actual del antiguo Hospital La Fe
Con el boato y la fanfarria habitual de las ltimas dos dcadas en el Pas Valenciano, en abril de 2011 se inaugur el Hospital Universitario y Politcnico La Fe de Valencia. Un mes despus se celebraran las elecciones municipales y autonmicas. Segn la pgina web del nuevo hospital, el presupuesto para la construccin de estas instalaciones ascendi a 383 millones de euros. Con toda la prosopopeya de edificio inteligente y vanguardista, se anunciaron 1.000 camas con todas las habituaciones individuales y 120 millones de euros destinados a equipamiento tecnolgico de ltima generacin, 195 locales de consultas y 116 de exploraciones especiales.

Igual de meditico result el traslado de los pacientes del viejo al antiguo hospital (250 pacientes en 40 ambulancias durante dos fines de semana). No se vendi, sin embargo, que los facultativos se pasaron antes de la inauguracin de la nueva Fe- varios meses a caballo entre ambos centros. Atendan a los pacientes hospitalizados en el antiguo hospital y, en el nuevo, las consultas externas. No dbamos abasto con el trasiego, asegura uno de los mdicos. Actualmente, los anlisis de sangre se llevan diariamente en taxi, del nuevo centro hospitalario al antiguo, con riesgo de que se produzcan alteraciones en las muestras.

Hoy se han corregido muchas de las deficiencias del Hospital Universitario y Politcnico La Fe pero, cuando se inaugur, los medios informativos dieron cuenta de la precipitacin y las prisas en el estreno. De hecho, las camas no caban por las puertas de las Unidades de Cuidados Intensivos y los techos de los quirfanos se caan. A esto se agrega la poltica de recortes, comn al conjunto de la sanidad pblica. En el nuevo centro hospitalario se han suprimido programas (por ejemplo, el de tabaquismo en los centros de especialidades), y eliminado la atencin de tarde en quirfanos, lo que ha disparado las listas de espera en el ltimo ao (una prtesis de rodilla o cadera puede demorarse dos aos, aseguran facultativos consultados). Tampoco se sustituye al personal mdico que se jubila ni se contrata a los trabajadores de enfermera necesarios (una enfermera y un auxiliar cubren seis consultas especializadas en este hospital de referencia). Por lo dems, tras realizar el MIR en el centro, a los pocos mdicos que continan trabajando se les firman contratos de 20 horas semanales o nicamente se les pagan las guardias, con lo que laboran en condiciones precarias.

Tambin se ha reducido notablemente el nmero de camas respecto al antiguo centro hospitalario (en el rea de neumologa, la vieja Fe contaba con 60 camas, frente a las 45 del nuevo hospital). Los facultativos se quejan, asimismo, del programa informtico de este hospital inteligente, pues, aseguran, adems de ser muy lento, no concuerda con el del centro de especialidades, lo que dificulta en buena medida el trabajo. En este centro vanguardista y de excelencia tampoco se invierte en investigacin que, si experimenta algn avance, es por el empeo de los profesionales. Unos mdicos a los que se les ha suprimido, aseguran, la carrera profesional (complementos en la nmina por la actividad o aos de ejercicio).

Como en cualquier descripcin sobre los recortes y las deficiencias en los servicios pblicos, sobre la sanidad gravita la afilada sombra de la privatizacin. En el hospital de la Fe se han privatizado los servicios de limpieza, restauracin, lavandera, comida y pruebas diagnsticas. Se despieza el hospital en pequeos nichos de negocio para las empresas privadas. Y se presiona a los mdicos (con plantillas ya menguadas) para que la prioridad absoluta sea el ahorro: que las estancias medias de los pacientes se dilaten lo menos posible. Sin embargo, afirman mdicos consultados, estos criterios no son incompatibles con el hecho de que se haya creado una superestructura de cargos intermedios afines al Partido Popular, con responsabilidades creadas ms o menos ex profeso para el cargo.

Segn la doctora Dolores Nauffal, neumloga de La Fe (desde 1978 en el antiguo hospital y desde hace dos aos en el nuevo), todo apunta a la privatizacin. De hecho, el caso valenciano se utiliza como laboratorio de pruebas, con ejemplos como el Hospital de la Ribera, en Alzira, pionero en el modelo de hospital pblico con gestin privada. Pero a diferencia de Madrid, en el Pas Valenciano la privatizacin de realiza de manera gradual, con el fin de que se note menos. Respecto a la clausura de la atencin hospitalaria y las urgencias en la antigua Fe, considera que debera haberse remodelado este centro hospitalario en lugar de construir uno nuevo, muy incmodo para personal y pacientes, mal ubicado y de difcil acceso. Una tendencia que se repite por doquier: abandonar y degradar, desmantelar y privatizar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter