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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2013

Los refugiados de la guerra de Libia protestan en Tnez

Marta Bellingreri
Rebelin

Traducido del italiano para Rebelin por Susana Merino. Fotografas de Alessandro Vecchi.


Cuatrocientas treinta y cuatro pginas. Othman escribi su libro en el campo de refugiados de Choucha, al sur de Tnez en la frontera con Libia, en donde vive desde hace dos aos. Hace uno que lo comenz. No es el lento transcurrir del tiempo en la tienda, en el desierto del sur, el que llen sus cuartillas, sino todos sus conocimientos sobre plantas medicinales. Todas las propiedades que tienen las plantas y cmo cada una de ellas puede curar tanto un resfro como un tumor. Cmo la granada o el apio pueden garantizar el bienestar, qu fruto posibilita llevar mejor un embarazo. Todo ello ilustrado con fotos y con nombres en latn, junto a los nombres en rabe. Viaj desde el Chad hasta Libia y luego a Tnez, ahora sin sus libros, que tuvo que dejar en Zuwara, cerca de Trpoli, cuando en febrero de 2011 se vio obligado a dejar casa, trabajo y familia a causa de la guerra. Pero continu manteniendo correspondencia con un mdico usamericano y otro de Irak que corrigen sus borradores. Todo el dinero que me qued lo gasto en Internet, en hablar con ellos y continuar mi trabajo.

Pero ninguna planta puede curar su actual malestar. Su estatus de solicitante de asilo sin resolver, su pedido fue rechazado por la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Clasificado como no refugiado, sin derecho a asistencia humanitaria. Primero la guerra, luego la espera y finalmente la negativa. Othman se ha quedado en el desierto con las trridas temperaturas estivales, las frecuentes tormentas de arena y el hielo nocturno e invernal. Son ya dos los inviernos que ha pasado en el desierto, en las tiendas que sern desmanteladas el prximo mes de junio. En efecto, se ha previsto clausurar el campo en junio del 2013. Y luego qu? Nos arrojarn al mar?

No es el nico. Un centenar de no refugiados est con l en la capital Tnez, otro centenar ha quedado en el campo. En la capital del pas vive desde hace dos aos, sin ningn derecho, en un campo de refugiados en el que no pueden acceder ni a la comida ni a ningn otro servicio desde hace cuatro meses. Eran un centenar en un sit in permanente en la capital frente a la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados. Othman con sus 46 aos, su larga barba y una sonrisa acogedora, pero con lgrimas en los ojos, silenciosas y amargas, dice que no quiere volver a Choucha.

Tampoco Meriem, una seora sudanesa con su nietito Mohamed y su prima Hannen, quiere irse de la capital. Llegaron a Tnez caminando desde la estacin de autobuses a la Plaza de los Derechos Humanos y de all al Lac, un barrio perifrico a siete kilmetros de la ciudad de Tnez, de donde no se han movido: mujeres, nios, ancianos y sobre todo muchsimos jvenes. De Sudn, Gambia, Nigeria, Chad, Liberia, Ghana, Costa de Marfil, Bangladesh: todos ellos habitaban primero en Libia y luego estos dos ltimos aos en tiendas. A ninguno se le ha otorgado el carcter de refugiado y no se rinden a la espera de una respuesta, de que resuelvan sus expedientes de solicitud de asilo, de que se les d una solucin. Buscando una esperanza que las pocas plantas del desierto no pueden darles.

Actualmente existen cinco categoras diferentes en los campos de refugiados de las Naciones Unidas: los refugiados reconocidos y que esperan ser reinstalados en alguno de los pases que han decidido acogerlos; los refugiados reconocidos como tales, admitidos para ser reinstalados en otros pases pero que exceden las cuotas previstas y que corren el riesgo de permanecer en Tnez luego de la clausura del campo; los que no tienen posibilidad de ser reinstalados porque han sido reconocidos como refugiados tras el cierre del programa que lo permita (el 1 de diciembre de 2011); los que estn a la espera de que se trate su solicitud y finalmente Meriem y sus compaeros, los que han venido a protestar a la capital, que al carecer del carcter de refugiados polticos no estn bajo la competencia de la ACNUR. Ellos no tienen derecho a ser trasladados algn da a otro lugar.

Derechos suspendidos, anulados, rechazados. Hombres y mujeres, nios y ancianos que se pregunta qu habra sido de su vida de no haber perdido el tiempo protegindose de la arena; y que ahora protestan silenciosamente en la periferia de Tnez, frente a una oficina, con el apoyo de algunas organizaciones tunecinas (FTDSE, Cetuma, Art. 13) y de algunos activistas internacionales que han acogido a madres e hijos en sus casas para que pasaran algunas noches al resguardo del fro. Incluso activistas alemanes han mandado dinero para poder cubrir las necesidades materiales durante los das de protesta.

Las demandas no solo se plantean ante la oficina de las Naciones Unidas y ante los pases occidentales que los refugiados rechazados consideran responsables tras la intervencin de la OTAN en LIbia. Tambin se interpela al gobierno tunecino y con l a la sociedad civil ausente, ignorante en gran parte del fenmeno migratorio y de la problemtica de los refugiados en su pas. El derecho de asilo no se halla efectivamente recogido en la legislacin nacional y en la actual agenda del gobierno transitorio no parece ser prioritario. Un proyecto de ley de la ACNUR, presentado el verano pasado, est an lejos de ser discutido en el parlamento.

Entre los refugiados, los organizadores de la protesta y los referentes de cada comunidad dividida por procedencia nacional, debe votarse la decisin de mantener la protesta en la capital o volver al campo de Choucha. No hay soluciones ni se hubieran podido encontrar en una semana. Finalmente en la noche del 1 de febrero partieron en autobs hacia el sur. Vuelven a vivir en el desierto pero con una cita. Porque sus demandas no terminan con la finalizacin de la protesta y la vuelta al campo. Cita en marzo, de nuevo en la capital. Ser con ocasin del Foro Social Mundial (que se celebrar por primera vez en un pas rabe, aqu en Tnez) cuando volvern para hacer or sus voces y decir a todas las organizaciones y a los activistas presentes en el Foro que no quieren ser abandonados. Ni en el desierto, ni en el mar.

 



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