Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2013
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2013

Las irresponsables ligerezas en torno a la paz

Timolen Jimnez
Resistencia-colombia.org

"El designio de las grandes alturas apunta a que debe ponerse fin a la insurgencia colombiana, a su influencia poltica y sobre todo a su mal ejemplo para los dems pueblos. Mientras consiguen el derrumbe de la revolucin venezolana, les resulta urgente contrastar sus innegables avances con un paradigma exitoso de desarrollo y civilizacin poltica. Ese papel ha sido asignado a Colombia. Por eso la afluencia de capital extranjero, la llegada en masa de las multinacionales, la limpieza y maquillaje al rostro de su sanguinario rgimen".


En su discurso de posesin, el reelegido Presidente Barack Obama expres entre otros propsitos de los Estados Unidos, el de apoyar la democracia del frica al Asia y de las Amricas al Medio Oriente, al tiempo que ampliar las instituciones que extienden su capacidad de resolver las crisis en el exterior. Segn sus propias palabras, sus intereses y su conciencia los impulsan a actuar a favor de quienes anhelan la libertad.

La historia del ltimo siglo da fe del significado de tal filosofa. Y pone de presente que en cuestiones de dominacin y sojuzgamiento de los pueblos, no existe ninguna diferencia entre los dos partidos polticos norteamericanos. Lo claro es que Obama reitera la vocacin intervencionista, militarista y expoliadora de su pas, y anuncia de manera pblica que va a ahondarla en los prximos aos. Las instituciones que se proponen ampliar no sern otras que su mquina de matar, llmense marines, contratistas, drones o fuerzas especiales, sus agencias de inteligencia, sus bases militares, asesores e instructores por todo el planeta.

Las angustiosas situaciones de Afganistn, Irak o Libia son ejemplos contundentes de las idlicas democracias que florecen con su apoyo. Y es obvio que Obama omiti los trminos de mercado para calificar la libertad que lo inspira. De todos es sabido que la economa capitalista mundial atraviesa por una grave crisis, y que los propios Estados Unidos se hallan abocados a una contraccin forzosa de su gasto pblico. Las manifestaciones del Presidente norteamericano ponen en evidencia que el complejo militar industrial y financiero del Pentgono, le est apostando a la guerra y la intervencin como palancas de aceleracin de su agnica economa. La violencia y la muerte devienen en recursos urgentes del gran capital.

De ah que los discursos de paz del Imperialismo y sus regmenes satlites estn fundados en la necesidad de incrementar la tasa de ganancia. La imposicin generalizada de las medidas decretadas por las agencias internacionales de crdito tipo FMI o Banco Central Europeo, resultan vitales para la sobrevivencia del decadente sistema. Y o se imponen por las buenas, o se imponen por las malas, para usar la expresin puesta de moda por el Presidente Santos. La crisis econmica global obliga a aplastar a los pueblos que suean con marchar a contracorriente. Y es aqu donde resulta urgente y necesario encender todas las alarmas.

El designio de las grandes alturas apunta a que debe ponerse fin a la insurgencia colombiana, a su influencia poltica y sobre todo a su mal ejemplo para los dems pueblos. Mientras consiguen el derrumbe de la revolucin venezolana, les resulta urgente contrastar sus innegables avances con un paradigma exitoso de desarrollo y civilizacin poltica. Ese papel ha sido asignado a Colombia. Por eso la afluencia de capital extranjero, la llegada en masa de las multinacionales, la limpieza y maquillaje al rostro de su sanguinario rgimen. Dentro de esto ltimo caben los discursos sociales, las leyes de apariencia bienhechora y los repentinos anhelos de paz que coinciden con viejas aspiraciones de la mayora de los colombianos.

Los saliente y entrante Secretarios de Estado de USA, Hillary Clinton y John Kerry, expidieron en das pasados, de forma sucesiva, amplios elogios a la democracia colombiana, a su modelo de economa exitoso y a la estrategia estadounidense de intervencin y apoyo en nuestro suelo, llegando incluso a recomendarnos como ejemplo a seguir no slo por los pueblos del norte de frica, hoy tan agitados, sino por la vecina Venezuela, a la que no vacilan en considerar perturbada y en transicin. El nuevo Secretario de Estado, demcrata para ms seas, lleg al extremo de ensalzar la tarea cumplida por Uribe Vlez entre 2002 y 2010.

El abierto giro a la ultraderecha en los Estados Unidos, y su corolario de solucin militar, parecen tener su correspondiente reflejo en Colombia. Era apenas natural que Fedegn o los ms caracterizados voceros del uribismo despotricaran contra el proceso de La Habana. Ahora los dardos brotan del Partido Liberal, de boca del ex secretario general de la OEA y ex Presidente Cesar Gaviria, quien en lenguaje muy suyo sale a hablar de las alocadas acciones de las FARC, y de la necesidad de que el gobierno nacional considere poner fin a las conversaciones. Unos das despus, su ex ministro de gobierno y jefe de la delegacin de paz, seor De La Calle, se pronuncia energmeno en el mismo sentido, primero en Bogot y luego en La Habana.

Y lo hacen apelando a triviales pretextos. La ejecucin por parte de las FARC de acciones militares y de sabotaje econmico tras el cese de fuego unilateral. Olvidando que el gobierno impuso y defiende abiertamente dialogar en medio de la confrontacin. Haciendo caso omiso de las brutales arremetidas que las fuerzas armadas oficiales y paraoficiales vienen cumpliendo de modo incesante en todo el territorio nacional, de las cuales dan partes frecuentes jactndose de la cantidad de sangre derramada. Creando la matriz meditica de que somos las FARC-EP quienes impedimos cualquier avance en los acuerdos. Desconociendo repetidas declaraciones de altos funcionarios del Estado, en el sentido de no ceder en la Mesa absolutamente nada en cuanto al modelo econmico y poltico o el plan de gobierno.

Que se capturen miembros de la fuerza pblica en servicio, no constituye violacin alguna a nuestro compromiso pblico de proscribir las retenciones con fines financieros, ms cuando el gobierno se niega reiteradamente a cualquier acuerdo sobre regulacin de la guerra. Si una unidad de las FARC-EP retiene momentneamente los empleados de alguna transnacional que se encuentran en su rea de operaciones, es un asunto que puede remediarse fcilmente. Cualquier observador desapasionado concluira que esos satanizados hechos constituyen incidentes menores en la cotidianeidad de la grave confrontacin que padece el pas, y que no merecen en ningn modo el tratamiento escandaloso y malintencionado que se les confiere.

Lo que s se deduce de semejante arremetida de declaraciones y campaas de prensa, es la existencia de un afn desmedido por posicionar en la mente de los colombianos la idea de la terminacin de las conversaciones de paz. Da la impresin de que altos intereses externos e internos presionan con fuerza por la descabellada solucin militar del conflicto. Los tiempos, procedimientos y contenidos que giran en torno a los dilogos de La Habana, envuelven propsitos demasiado serios como para permitir que se siga tratando este asunto con tan irresponsable ligereza. Creemos que el Presidente Santos debe sopesar muy bien los clculos que est haciendo. Hay todo un pueblo clamando por paz y justicia social tras nosotros.

Timolen Jimnez
Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montaas de Colombia, 1 de febrero de 2012


Fuente: http://www.resistencia-colombia.org/index.php/dialogos-por-la-paz/comunicados/2649-las-irresponsables-ligerezas-en-torno-a-la-paz



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