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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2013

No hay respuestas para los nios sirios que sufren la guerra

Yasmin Roman
The National

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Su rostro estaba tan plido como las sbanas blancas que cubran su cuerpo; sus hundidos ojos estaban llenos de lgrimas. Gritaba: No, as no, as no, intentando esconder su tragedia.

Laiz, de apenas tres aos, era demasiado consciente de su presente y su futuro, de su pierna derecha amputada y de sus manos paralizadas. Le haban rescatado de entre los escombros despus de que sus padres murieran en el bombardeo de la casa de su familia en las afueras de Damasco.

Los hospitales pblicos no le admitan porque, teniendo en cuenta la barriada de la que proceda, ese nio podra ser un terrorista o un infiltrado. Los hospitales privados exigan el pago por adelantado, y no era momento de ponerse a recoger dinero de otras personas desafortunadas.

Por tanto, Laith se pas diez das en un hospital de campaa que apenas dispona de medicamentos y equipamiento; tuvieron que amputarle la pierna derecha hasta casi el torso. Temiendo por su otra pierna, su maternal ta y los voluntarios de la ayuda recogieron dinero para poder realizar varias operaciones. Cuando Laith despert, se qued conmocionado al ver que sus padres no estaban all y aterrado ante la desaparicin de su pierna derecha. Su pierna izquierda estaba rodeada de placas de metal y otros soportes. Y no poda mover las manos.

Me rompi el corazn cuando se puso a llorar de vergenza al ver que el doctor me mostraba sus piernas, me dijo Suha, una de las voluntarias de la ayuda. Es tan pequeo e indefenso, aunque sabe perfectamente lo que le espera: una vida llena de calamidades, y de qu es culpable, qu delito ha cometido?

Suha estaba tratando de organizar la ayuda para salvar a Laith. Los rayos X mostraban numerosos puntos negros, grandes y pequeos, a causa de la metralla que se le haba incrustado por todo el cuerpo. Cuando le visit en el hospital, Suha le llev un juguete para animarle y ganarse su confianza. Le hizo una foto con su telfono mvil. El pequeo sonri cuando le pregunt si quera ver la foto, pero estall en llanto cuando vio que no poda mover los dedos para sostener el telfono.

Sent que me ahogaba y no pude esconder las lgrimas, me dijo llorando. Es como si le tuviera an delante. No puedo olvidar su dolor, su miedo y su vergenza.

La ta de Laith, profesora, estaba indignada, su situacin es tambin muy penosa; debe cuidar ahora de Laith y de sus dos hermanos mayores, ambos menores de diez aos, y de sus propios cuatro hijos.

Es difcil demostrar la identidad de Laith porque en el bombardeo se perdieron todos los documentos.

Uno de los voluntarios, abogado, ayud a conseguirle un nuevo documento de identidad, pero el to paterno de Laith es su tutor y se necesita su aprobacin para dar cada paso. El to, que no ha visitado a Laith ni a sus otros dos sobrinos, no para de poner dificultades cada vez que debe firmar algn documento relacionado con el tratamiento de Laith. Puede que est intentando conseguir dinero por su cooperacin.

Cuando ya no se le pudo mantener ms tiempo en el hospital privado, Laith se march con su ta, aunque su estado todava era crtico. Suha no ha podido verle desde entonces porque la barriada es muy peligrosa y est plagada de controles.

La historia de Laith es la historia de Siria. Como en cualquier otro conflicto, los nios son los ms vulnerables y los ms fcilmente olvidados. Uno de los objetivos del levantamiento sirio era liberar a los jvenes del temor, de las deficiencias del Estado y del sometimiento. Pero el torbellino ha bloqueado su educacin y ha alentado el trfico de nios, la mendicidad, el trabajo infantil e incluso el trfico de rganos humanos. Siria es ahora un pas de bebs sin identidad, de hurfanos, de nios traumatizados y fsicamente discapacitados. Estamos dejando estos problemas para despus; hemos decidido que nuestro deber ahora es simplemente derrocar a este rgimen corrupto y opresor.

Pero ms all del romanticismo del levantamiento y ms all de la bsqueda de culpables, hay preguntas muy sencillas que tenemos que hacernos: Qu espera a los nios? Qu podremos decirles cuando crezcan? Cmo podremos justificar nuestras luchas, nuestra inaccin y nuestras traiciones? Nos atreveremos a mirarles a los ojos y decirles que sus infancias fueron menos inocentes y sus futuros menos valiosos? Nos atreveremos a explicarles por qu las muertes de tantos nios han sido tan espantosas y que las hemos convertido en ms espantosas an al publicar imgenes de sus cuerpos decapitados o destrozados?

La parte ms fcil ser contarles que una vez tuvimos una brutal dictadura responsable de atrocidades sin cuento. Pero, vamos a decirles cuntos de sus compaeros murieron en los campos de refugiados a causa del fro del invierno o de los repentinos incendios? Vamos a hablarles de las disputas para convertirnos en el nico y legtimo representante del pueblo sirio? O de la ayuda humanitaria prometida y nunca entregada? O de qu no haba dinero suficiente para salvar la pierna derecha de Laith? Que seguimos diciendo no a las negociaciones?

Sin lugar a dudas, es absurdo hablar de dilogo despus de 60.000 muertos, pero, qu vamos a responder a Laith cuando nos pregunte: Por qu no me salvasteis la pierna? Yo podra haber sido uno de vuestros hijos.

Yasmin Roman esseudnimo de una escritora siria.

Fuente original: http://www.thenational.ae/thenationalconversation/comment/there-is-no-answer-for-syrias-children-who-suffer-this-war#ixzz2JmAB3lnO




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