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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2013

Corrupcin, divino tesoro

Sabino Cuadra Lasarte
Rebelin


Una vez ms, la corrupcin ha llegado y lo ha salpicado todo. Incluso aqu, en Nafarroa, donde una vez batimos todos los Guinness mundiales en esta materia, no podemos dejar de sorprendernos de la que est cayendo.

All por los 90, el presidente del Gobierno de Navarra PSN-, Gabriel Urralburu, su consejero Antonio Aragn, sus esposas y el ex director de la Guardia Civil y ex Delegado del Gobierno, Luis Roldn, fueron condenados por el cobro de comisiones a constructoras en la adjudicacin de obras. Ms tarde, el siguiente Delegado del Gobierno, tambin del PSOE, J. Garcia Villoslada, fue condenado por malversacin de fondos pblicos. Mejor suerte tuvieron Javier Otano, sucesor de Urralburu en el Gobierno foral, y su esposa, as como Jess Maln, presidente del PSN, titulares ambos de una cuenta suiza en la que la multinacional Siemens deposit varios millones de marcos en pago a los favores recibidos en la adjudicacin de la factora navarra Safel- Los tres se salvaron de la quema, dos por prescripcin del delito y el tercero por fallecimiento. En resumen, dos presidentes del Gobierno de Navarra, dos; dos Delegados del Gobierno, dos; tres esposas amantsimas, tres; un Consejero foral, uno y un presidente del PSN, uno. Lo dicho, todo un Guinness.

Hoy es la derecha navarrona -UPN y PP- quien protagoniza un nuevo culebrn. Se trata, en primer lugar, de esa cueva de Al Baba y sus cuarenta amiguetes en la que se convirti la Caja de Ahorros de Navarra bajo el triunvirato de Sanz-Goi-Barcina: dietas ocultas, blanqueo de billetazos, uso de informacin privilegiada, viajes de escndalo,.. Y en esas estbamos cuando, al alimn con Brcenas y sus cuentas ocultas engordadas por constructoras y grandes empresas, resucit Del Burgo encarnado en paje de los reyes magos, distribuyendo aguinaldos a su fiel Calixto (ex consejero del Gobierno de UPN) y a concejalas del partido. En fin, veremos en qu termina todo esto, que tambin lo de Urralburu y Roldn comenz con cuatro cosillas y mira t como termin.

Todo lo anterior, en cualquier caso, es pura ancdota. La corrupcin es algo innato al sistema en el que vivimos. Cuando el motor de la economa es el nimo de lucro y el medre personal, la democracia un mero un celofn electoral y los cargos electos se convierten en una casta poltica con intereses propios, la corrupcin pasa de ser un hecho excepcional a algo cotidiano.

En el Estado espaol el fraude fiscal alcanza el 23,3% del PIB, del que el 72% corresponde a grandes empresas. A pesar de esto, el 80% del trabajo de la Inspeccin de Hacienda se ceba sobre los pequeos defraudadores: trabajadores, autnomos, pequeos empresarios. Segn Intermn-Oxfam, al cierre de 2010, ocho de cada diez de las multinacionales espaolas del IBEX-35 tenan al menos una sociedad domiciliada en parasos fiscales, lugares en los que se concentra la tercera parte de la riqueza total existente en el planeta y desde los que se opera libremente, sin pagar prcticamente impuesto alguno y estando a salvo de controles financieros. Pues bien, dicho lo anterior, la pregunta es sencilla, cmo puede ser posible todo esto sin la complicidad de cientos de altos cargos administrativos y polticos de todo tipo y la colaboracin de una extensa red de banqueros, notarios y dems honrados profesionales?

En la tesis doctoral de Ricardo Feliu, titulada La distribucin social del poder: la lite navarra en el cambio de siglo, 1999-2004, se analiza el grupo social que ostenta hoy el poder de hecho en Nafarroa. Este est formado por 114 personas, de las que la mitad pertenecen al mbito econmico (directivos, empresarios, financieros y grupos de inters sindicatos, patronal-), un tercio a la lite burocrtica navarra y el resto a la clase poltica formada por altos cargos del Gobierno UPN- y cargos relevantes de este partido y del PSN.

Pienso que no es aventurado trasplantar grosso modo esta fotografa a nivel estatal y pensar que estamos en manos de unos pocos miles de personas que dominan los resortes fundamentales del poder econmico, social, poltico, meditico, administrativo y religioso. Ellos son la creme de la creme, los capi di capi del sistema. Para ellos las leyes y la justicia son algo instrumental, a usar cuando les conviene y a sortear cuando no. Polticos y jueces bailan al son que ellos tocan y son cambiados cuando se les gastan o piensan, craso error, que deben ser ellos realmente quienes deben tomar las decisiones. Pobres ilusos!

En el Estado espaol, adems, todo este entramado sigue manteniendo importantes anclajes en aquella Dictadura en la que, durante cuarenta aos, poder econmico, poltico, militar y religioso formaron un todo-uno que no disolvi la tramposa Transicin. Era imposible saber entonces dnde empezaba lo pblico ni dnde lo privado; dnde la ley y dnde la arbitrariedad; dnde el negocio y dnde el estraperlo Luego, sigui en pie aquella Monarqua que jur fidelidad a Franco y al franquismo; aquella Iglesia que todo lo bendijo; aquel Ejrcito y Polica sobre los que se asentaron cuarenta aos de represin; aquella Banca que se lucr con todo lo anterior, Por otro lado, no hace falta hoy ms que leer los nombres que componen los consejos de ministros, los grandes consejos de administracin, los altos cargos militares., para darnos cuenta que los anclajes con aqul rgimen desptico no fueron solamente institucionales, sino tambin, en buena medida, genticos.

La lista de Brcenas, con su importancia, es solamente la punta del iceberg de todo lo anterior. Hace unos aos un terremoto parecido, el de FILESA, sacudi de arriba abajo el PSOE y contribuy en buena medida a que perdiera gran parte del apoyo que tuvo y, con ello, el Gobierno. Fueron los mismos tiempos en los que en Nafarroa el popular chorizo de Pamplona alcanz sus ms altos niveles institucionales. Hoy le toca al PP -Pas Valencia, Baleares, Madrid, Orense) y aqu, a UPN. Lo dijo el socilogo Jess Ibez: Las moscas han cambiado, pero la mierda sigue siendo la misma.

La solucin a esta corrupcin que hoy salpica toda la geografa estatal y ha afectado a todo tipo de instituciones locales, autonmicas y estatales, debe buscarse mucho ms all de meros cambios gubernamentales. Sin cambiar el propio entramado institucional y social hoy existente, la corrupcin seguir campando a sus anchas. No es un problema de personas, ni siquiera de los dos grandes partidos que la han protagonizado. Es un problema estructural.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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