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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2013

La revolucin vuelve a las calles de Egipto para enfrentarse a Mursi

Phil Marfleet
En Lucha


Egipto est entrando en el tercer ao de su revolucin en un estado de ira y determinacin. Furiosos y furiosas por una nueva serie de asesinatos cometidos por la polica y las bandas estatales, se han enfrentado al gobierno y su intento de revertir los logros del movimiento de masas.

Muchas personas ven ahora a los Hermanos Musulmanes como los campeones del capital internacional y de los negocios locales, cuando no hace tanto haban dominado la oposicin al rgimen. Tambin son considerados como antidemocrticos y hostiles a los objetivos de la revolucin.

Cuando Mursi declar el estado de emergencia en las ciudades del norte, Port Said, Ismailia y Suez, miles de personas salieron a las calles para desafiar el toque de queda. El ejrcito no intervino, una seal de debilidad de Mursi y de la profundizacin de la crisis poltica de los Hermanos Musulmanes.

Los medios occidentales habitualmente describen Egipto diciendo que ha pasado de Primavera rabe a Invierno islamista, con las energas revolucionarias sofocadas por el nuevo gobierno y su agenda religiosa. En realidad el movimiento de masas es cada vez ms secular. Partidos no religiosos y redes de activistas dominan las protestas en la calle, insistiendo en que los egipcios, musulmanes y cristianos tienen un inters comn en profundizar el cambio.

Consignas religiosas, a veces importantes en las primeras etapas de la revolucin, se escuchan con menos frecuencia. La demanda clave es pan, libertad, justicia social.

La hermandad musulmana no se preocupar de detener el aumento de la pobreza, de establecer un salario mnimo efectivo o de garantizar el abastecimiento de alimentos bsicos y combustible.

En lugar de garantizar las libertades bsicas, lo que quiere es tomar medidas drsticas contra el movimiento que derroc a Mubarak y liber miles de presos polticos entre ellos muchos lderes islamistas.

Mohamed el-Beltagy, dirigente de la hermandad, hizo un llamamiento a Mursi para intervenir con plenos poderes, describi a las personas que se manifestaban como matones y exigi un estado de emergencia.

En Alejandra, las manifestaciones se apoderaron de la estacin de tren y ocuparon las vas. Otras marcharon hacia el centro de la ciudad coreando abajo, abajo el poder de la hermandad y, a Mursi, los pobres dicen: vete.

Mursi est atrapado entre las presiones de las finanzas internacionales y las demandas de la gente. Con las nuevas elecciones parlamentarias que se avecinan, el reto para las personas activistas revolucionarias es el de organizar una alternativa electoral eficaz que pueda hacer frente a los islamistas.

Al mismo tiempo, las organizaciones de la izquierda tienen el reto de fortalecer la organizacin de los trabajadores y trabajadoras.

Nuevos ataques contra la revolucin requerirn respuestas en las calles pero tambin en los sitios donde la clase trabajadora tiene el poder colectivo. En 2011 las huelgas de masas jugaron un papel clave en el derrocamiento de Mubarak. Sern necesarias una y otra vez para mantener la lucha por el pan, la libertad y la justicia social.

Fuente original: http://enlucha.org/site/?q=node/18257



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