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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2013

La izquierda fragmentada

Gastn Puzio
Rebelin


Desde hace varios aos, en nuestro pas, Argentina, se viene instalando un sano debate hacia dentro de los movimientos sociales, la izquierda independiente, autnoma o popular (formas todas de intentar nombrar las organizaciones que surgieron a lo largo de la la ltima decada y media, buscando romper con las formas tradicionales de hacer poltica, tanto de izquierda como, claro est, de derecha).

Este debate est atravesado por la nueva coyuntura, por la experiencia acumulada de prcticas territoriales y de articulacin de las mismas, que fueron marcando la necesidad de poder saltar los propios lmites que nos planteaban nuestras construcciones, a la vez de empezar a discutir ms a fondo la necesidad de un proyecto poltico propio y qu formas darle para hacer viable ese proyecto, creble, o sea: que contagie y sea real para las grandes mayoras y no slo para el pequeo sector en el que venimos construyendo.

Sin duda uno de los grandes referentes de esta construccin fue el FPDS, espacio de articulacin y construccin de un proyecto poltico con 8 aos de experiencia, desde la diversidad de prcticas en distintos territorios y lugares del pas (aunque, ya hablaremos ms tarde, con un fuerte eje en la Provincia de Buenos Aires).

La noticia de la fractura del FPDS en FPDS y FPDS corriente nacional, es, a mi entender, un retroceso y un error poltico de peso importante para la historia y la acumulacin de esta izquierda popular. Es cierto, de los errores se aprende, y esto seguro servir para potenciar nuevas discusiones y formas de hacer y llevar adelante nuestra poltica, pero, era necesario de esta forma? No lo creo.

Primero: la izquierda tiene un pulsin repetitiva, obsesiva, innecesaria, deformante, dogmtica y sectaria, de fragmentarse. Encima, para alejarse ms an de las grandes mayoras, siempre gusta de disputarse de las siglas, como si la mayora de nuestro pueblo comprendiera las diferencias entre el PC o el PCR, PCR congreso extraordinario, los ejemplos sobran. Cuando uno ve los carteles de actividades en las calles, muchas veces parece ms una ecuacin matemtica que organizaciones, y hasta a los propios militantes nos cuesta seguir el hilo.

Entonces, era necesario, consumado ya el hecho de que las discusiones no se pudieron salvar hacia dentro, crear una fractura que volviera a la lgica de FPDS / FPDS-CN? Lo mismo que hizo la izquierda dogmtica siempre, tan criticada desde nuestro sector. No se poda, incluso con las diferencias sin salvar, encontrar una salida poltica ms estratgica hacia las grandes mayorias y hacia el grueso de las organizaciones del pas que, siendo parte de este horizonte de construccin, no son orgnicos a ningn espacio nacional? Creo que s, que hubiera sido posible, con un poco ms de humildad, de visin amplia y bastante menos de dogmatismo y sectarismo.

Esto es una arista. Pensemos otra, de tal vez implicancias ms directas para nuestra construccin. Dije antes que el FPDS era un referente en la Argentina para la izquierda popular. Ahora, si bien la vocacin de construccin de un espacio nacional siempre estuvo presente, est se ve interrumpida por las propias limitaciones y esas limitaciones tienen muchos nombres. Uno de ellos es el centralismo de Buenos Aires en estas construcciones.

Es fundamental reconocer que en Buenos Aires vive una gran mayora del pueblo argentino, que sus problemticas son muchas y urgentes, que tienen un ritmo propio y que necesitan, indispensablemente, un espacio que trabaje con esos ritmos y esa agenda. Ahora, para una organizacin nacional, eso no sirve. No sirve porque el resto del pas es muy distinto a Buenos Aires, y de hecho, es muy distinto entre s mismo. Lo que requiere otros ritmos y otra agenda, para una construccin real.

Pienso: Ayuda a una organizacin de un pueblo de cualquier provincia tener que pensar si es mejor articular con el FPDS o con el FPDS-CN? Ayuda a la creacin de un espacio realmente nacional, o siquiera, a que muchas de las organizaciones que no tienen una pertenencia a un proyecto ms amplio puedan discutirlo?

Mientras en la izquierda siga primando la idea de que frente a las diferencias reales lo mejor es construir separados, seguiremos siendo un proyecto marginal, poco conocido, que puede, con justa razn, estar orgulloso de sus construcciones de base, pero no ms: lejos an la posibilidad de realizarse como proyecto poltico.

Las organizaciones del resto del pas tambin deberamos tomar nota y cuestionarnos por qu cuesta tanto gestar o participar de espacios provinciales, regionales y nacionales de construccin. De nada sirve estar aislados. De nada sirve estar juntos pero con agendas que no incluyan en su complejidad las distintas realidades de los territorios.

Si no hacemos de esta fractura un real aprendizaje el riesgo es volver a caer en los mismo errores. Y no nos podemos dar ese lujo. Necesitamos avanzar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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