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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2013

Luchas palaciegas en la coalicin europea de la austeridad

Frderic Lebaron
Memoire des luttes

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


La publicacin del Fondo Monetario Internacional (FMI), a primeros de enero, de una aparente autocrtica relativa a sus previsiones macroeconmicas de los ltimos aos (1), viene a recordarnos que la coalicin de los dirigentes econmicos de la austeridad no constituye un bloque monoltico. Intensas luchas palaciegas (2) sacuden las esferas dirigentes y a los economistas, particularmente en torno a la poltica de la ortodoxia presupuestaria y sus consecuencias.

Olivier Blanchard, economista jefe de la institucin de Washington, y su colega Daniel Leigh, al reconocer que sistemticamente subestimaron el multiplicador keynesiano, dan la razn a los economistas (por ejemplo a los macroeconomistas franceses del OFCE) que le atribuyen un valor netamente superior a 1 en la Eurozona (3) desde que se desencadenaron las polticas de austeridad generalizada (4). Sobre todo cuando recurren a la reduccin de los gastos pblicos, que es particularmente nefasta.

La restauracin simultnea y rpida del equilibrio presupuestario en varios pases interdependientes, efectivamente tena todas las posibilidades de reducir brutalmente la actividad, incrementar fuertemente el desempleo, disminuir la recaudacin fiscal y de esta forma hacer cada vez ms inalcanzable el objetivo de desendeudamiento pblico, dando lugar a una nueva vuelta de tuerca, y as sucesivamente. Ahora el diagnstico emprico valida el razonamiento macroeconmico keynesiano tal como se ensea en el primer curso de Economa en las universidades e incluso en el Instituto de Ciencias Econmicas y Sociales (SES) (5).

Pero sera ingenuo pensar que la constatacin del fracaso de la poltica macroeconmica que se lleva a cabo actualmente en Europa ms consolidada con cada nueva presentacin de las cuentas trimestrales nacionales y las estadsticas del paro- podra acarrear por s misma un autntico cambio de poltica, como hemos visto claramente en Francia. Eso sera ignorar el poder de las creencias colectivas. Particularmente las de los doctrinarios para quienes la cada de la actividad y el aumento del desempleo son, finalmente, el precio que hay que pagar por la puesta en marcha diferida mucho tiempo de valientes reformas, segn la retrica que repiten sin cesar todos los altavoces mediticos produciendo de esa forma un efecto de verdad tan falso como desmovilizador de cualquier pensamiento crtico. Solo esas reformas conseguiran finalmente acabar con la cultura de laxitud en materia presupuestaria y con las rigideces que dificultan la recuperacin y la consecucin de resultados eternamente pospuestos para un futuro (6) denominado a menudo a medio plazo.

La creencia neoliberal en su forma dogmtica tiene hermosos das por delante, ya que la situacin de crisis fiscal y el estancamiento del empleo se convierten en situaciones permanentes en Europa y suministran excusas para medidas cada vez ms radicales que se nutren de su propio fracaso. Hasta el punto de que la revolucin neoliberal no llegar a trmino y ser a su aplicacin insuficiente y a los restos de las rigurosidades keynesianas, particularmente en Europa, a las que se imputarn sus fallos.

Una divisin estructuradora

Desde el principio de la estructuracin de la corriente neoliberal en Europa, y a escala mundial, se constituy una oposicin de intensidad variable entre los pragmticos llevados por los compromisos de la poca el keynesianismo, e incluso en socialismo en su variedad socialdemcrata, el Estado del bienestar- y los dogmticos (o radicales) para quienes la realizacin total del objetivo neoliberal, la creacin de mercados organizados en un marco jurdico estable, era la nica posibilidad de transformar de forma duradera un mundo eterna y patolgicamente en peligro de deriva socialista.

A medida que maduraron sus obras y evolucionaron sus posiciones, algunos tericos neoliberales se volvieron ms radicales y dieron la espalda a posturas consideradas durante mucho tiempo ms conciliadoras, especialmente respecto a los sindicatos y el Estado social (7). La fractura con el keynesianismo inestable y ambiguo entre autores como el economista britnico Lionel Robbins (8) en la posguerra- se hizo ms profunda en otros autores, como Friedrich Hayek (9), debido en particular a la creciente influencia de la escuela monetarista estadounidense a partir de los aos 60.

As, el neoliberalismo anglo-estadounidense, que conoci sus primeros grandes xitos electorales a finales de los aos 70, es una versin ms radical justificada, por sus promotores por el crecimiento continuado del Estado intervencionista y redistributivo. Esto, asimilado a la subida sin fin de la recaudacin fiscal, suscit una revolucin cada vez ms extendida entre los empresarios y directores, en la pequea burguesa tradicionalista y en el mundo de los intelectuales de derecha, en el que los economistas neoliberales estaban en la vanguardia.

La situacin en la Europa continental, y en particular en la Unin Europea (UE), es ms compleja: los xitos neoliberales de los aos 80, que concretaron las dimensiones neoliberales presentes desde el Tratado de Roma (10), se deben sobre todo a una inflexin pragmtica vinculada a la rpida conversin de los socialdemcratas al programa liberal, los cuales optaron, alrededor de 1982-1983, por un compromiso histrico con los conservadores. La socialdemocracia se comprometi en la construccin del mercado nico y despus en la moneda nica al tiempo que promova, a ritmo moderado, las reformas estructurales, especialmente en el mercado laboral y en materia de proteccin social.

En Alemania y en Francia, que estaban en el centro de ese compromiso, pocos economistas defienden abiertamente una variante muy radical del neoliberalismo que, en cierto modo, ya llevan las instituciones y est integrado en los Estados de la UE. Los xitos neoliberales, sobre todo en el mbito monetario y presupuestario, sern en un sentido ms pronunciados todava que en Estados Unidos en tanto que el contexto poltico e ideolgico parece, a simple vista, menos favorable en Europa debido a la importancia del movimiento social demcrata y del Estado social.

Encontramos actualmente esta oposicin en el contexto de las polticas de austeridad que desde hace ahora ms de dos aos arrastran a Europa (y al mundo) a una nueva fase de la crisis del capitalismo mundial.

Quines son los dogmticos?

Si en Estados Unidos los neoliberales radicales a menudo son economistas acadmicos alineados en el campo poltico de los republicanos (11)-, en Europa ms bien son altos funcionarios y actores polticos. Junto a los dirigentes de empresas (en primer lugar bancarias y financieras) constituyen una coalicin reformadora radical. Presenten en los diferentes pases, especialmente en los bancos centrales y en los ministerios de Economa, sin embargo son ms visibles, y sin duda ms decididos, en los pases del norte de Europa, en particular en Alemania.

El Bundesbank y el ministerio de Economa alemn constituyen por lo tanto dos de sus principales bastiones. Pero el Banco de Francia y el ministerio de Economa francs (Bercy en el argot poltico-meditico) tambin estn presentes en ese espacio transnacional del neoliberalismo institucional que es adems una red de interdependencias ideolgicas y profesionales.

Desde el cambio a las polticas de austeridad en 2020, cada vez est ms claro que muchos actores polticos y burocrticos europeos encarnan una creencia neoliberal en su forma ms dogmtica, por supuesto con sus grados y sobre todo con sus variaciones temporales. Podemos hablar de una forma absolutista de esa creencia.

En esta perspectiva, el dogmatismo monetario es una primera expresin, pero en la actualidad es ampliamente minoritario en el contexto de relajacin de las polticas de los bancos centrales. Sin embargo se pone al da cada vez que los actores del Banco Central Europeo (BCE) se resisten, ciertamente de manera desigual, a cualquier inflexin importante de su misin y por lo tanto puede renacer en cualquier momento.

En cambio, la acentuada afirmacin del dogmatismo presupuestario ha contrarrestado el hundimiento del dogmatismo monetario que lleva a cabo una coalicin de actores del BCE, dirigentes polticos (el ministro alemn de Economa, Wolfgang Schable, es uno de los principales representantes), dirigentes de bancos y de empresas aseguradoras. Est legitimado por algunos economistas vinculados al mundo de los medios de comunicacin, especialmente los economistas oficiales alemanes, como el presidente del Institut Ifo, Hans-Werner Sinn, seguramente uno de los ms radicales ordoliberales europeos (el ordoliberalismo es una corriente de pensamiento econmico fundada por un grupo de polticos y economistas alemanes en la dcada de 1930, N. de T.).

Finalmente, recordemos que las reformas estructurales (liberalizacin de los mercados laborales y de los bienes y servicios) unifican las distintas corrientes neoliberales. Sin embargo, segn los contextos, son ms o menos fciles de promover o establecer y a veces son contrarrestadas por la necesidad de modernizar las relaciones sociales, que limita las posibilidades de desregulacin total, especialmente en el norte de Europa.

La ofensiva pragmtica

A partir del verano de 2012, los indicadores coyunturales se deterioran notablemente. Ante los efectos catastrficos de la nueva fase econmica llevada a cabo bajo el impulso de los dogmticos, un grupo de economistas y dirigentes ms pragmticos decide hacerse eco de las crticas cada vez ms numerosas dirigidas a las polticas de reduccin rpida de los dficits y sus consecuencias sociales y polticas cada vez ms palpables en los indicadores coyunturales y en los debates nacionales.

La evolucin ms notable, por su impacto meditico, tuvo lugar la semana del 7 de octubre de 2012. Christine Lagarde, directora general del FMI, se uni de forma ms explcita a un grupo de economistas pragmticos que se haban expresado con ms fuerza desde el verano de 2012. Pidi una poltica ms orientada al crecimiento y menos rgida con respecto a la reduccin de los dficits:

La prioridad, obviamente, consiste en superar la crisis y recuperar el crecimiento en particular para acabar con la lacra del desempleo- Sabemos cules son las medidas que nos permitiran lograrlo: una poltica monetaria adaptable, un saneamiento presupuestario conducido a un ritmo apropiado, que no comprometa el crecimiento, pero acompaado de programas slidos y realistas para disminuir la deuda a medio plazo; acabar con el saneamiento del sector bancario y reformas estructurales para estimular la productividad y el crecimiento. Todo eso debe acompaarse de un reequilibrio de la demanda mundial hacia los mercados emergentes dinmicos. No nos engaemos: sin crecimiento, el futuro de la economa mundial est amenazado.

Los posicionamientos de la directora general del FMI sobre la situacin griega, llamando a demorar dos aos la fecha oficial de la vuelta al equilibrio presupuestario, contribuyen a que aparezca un fallo, ciertamente menor, en el consenso de la austeridad, un fallo que ha sido reforzado por los anlisis autocrticos de los macroeconomistas de la propia institucin.

Entre los pragmticos, los miembros del influyente think tank de Bruselas Bruegel proponen, desde hace varios meses, retrasar un ao la aplicacin estricta del Six-pack que encorseta un poco ms las polticas presupuestarias de los Estados. Ms ampliamente se trata de aligerar temporalmente la presin sobre los gobiernos acorralados, en lo que ya se estn concentrando los pragmticos con cierto xito. Sin cuestionar en absoluto el objetivo de reduccin de los dficits y el endeudamiento pblico, alfa y omega de la poltica econmica, para ellos se trata de aplazarlo en el tiempo. Cuando se vea, probablemente en torno al mes de abril, que el gobierno francs no es capaz de cumplir el objetivo del 3% del dficit presupuestario fijado, ambos campos debern entrar en accin rpidamente.

Podemos pensar, en efecto, que las tensiones entre los dogmticos y los pragmticos solo acaban de empezar de una forma visible porque en realidad existen de manera interna y soterrada desde el lanzamiento efectivo de las polticas de austeridad. El resultado de ese enfrentamiento es tanto ms incierto en cuanto que se trata en una guerra palaciega, ampliamente opaca, entre actores situados en diferentes instituciones y en distintos espacios nacionales (12).

Notas:

(1) Olivier Blanchard y Daniel Leigh, Growth Forecast Errors and Fiscal Multipliers, IMF Working Paper, 2013,.

(2) Yves Dezalay, Bryant Garth, La Mondialisation des guerres de palais. La restructuration du pouvoir dEtat en Amrique Latine, entre notables du droit et Chicago Boys, Seuil, Pars, 2002.

(3) Cada dismunicin del dficit anual de 1.000 millones de euros se traduce en una bajada del Producto Interior Bruto (PIB) anual de 1.000 millones de euros.

(4) Eric Heyer, Une revue de la littrature rcente sur les multiplicateurs: la taille compte, OFCE Le blog, 21 de noviembre de 2012.

(5) Un reciente comunicado de los jvenes de la UPM reprocha a los profesores de Ciencias Econmicas que su falta de neutralidad apunta, entre otros, a Keynes. http://www.u-m-p.org/et-si-vincent-peillon-sinteressait-a-la-neutralite-des-manuels-et-de-lenseignement-de-leconomie. Aseguran que la doctrina dominante que proclama desde hace 30 aos la muerte de Keynes es una representacin neutra de la economa.

(6) La matriz de ese discurso est proporcionada por el optimismo fingido en una intervencin de marzo de 2012 del presidente del BCE Mario Draghi. Vase por ejemplo, Mario Draghi, La comptitivit de la zone euro et au sein de la zone euro, conferencia del presidente del BCE en un coloquio organizado por Le Monde y la Association franaise des entreprises prives (AFEP) dedicado a los Dfis de la comptitivit. La comptitivit de la France, la comptitivit de lEurope, en Pars, el 13 de marzo de 2012. http://www.ecb.int/press/key/date/2012/html/sp120313.fr.html

(7) Vase Gilles Christophe, Du nouveau libralisme lanarcho-capitalisme. La trajectoire intellectuelle du nolibralisme britannique, tesis para el doctorado de Civilizacin Britnica, Universidad Lyon2, 2012.

(8) Lionel Robbins, profesor de la London School of Economics (LES) y despus director del Financial Times, fue miembro fundador de la Sociedad Mont-Plerin. Entre los neoliberales era uno de los ms sensibles a las ideas keynesianas con las que adquiri un compromiso.

(9) Premio Nobel de Economa en 1974, el austraco Friedrich Hayek (nacido von Hayek), que emigr a Gran Bretaa y despus a Estados Unidos, contina siendo el sumo pontfice el neoliberalismo y el principal opositor de Keynes, en particular desde su obra a El camino de la servidumbre, donde considera la intervencin del Estado el principio de un camino hacia la tirana.

(10) Franois Denord y Antoine Schwartz, LEurope sociale naura pas lieu, Raisons dagir, Pars, 2009.

(11) Cinco Premios Nobel apoyaron a Mitt Romney en la ltima eleccin presidencial estadounidense: Gary Becker, Robert Lucas, Robert Mundell, Edward Prescott y Myron Scholes: http://dailycaller.com/more-than-500-economists-5-nobel-laureates

(12) Los debates que atraviesan actualmente el mundo de los economistas europeos constituyen una dimensin. Vase Catherine Mathieu y Henry Sterdyniak, La zone euro en crise, 17 de enero de 2013, OFCE. Le Blog.

Fuente : http://www.medelu.org/Guerres-de-palais-dans-la



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