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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2013

Mxico, entre Ionesco y Bretn

Antonio Medina Trejo
Forum en Lnea


Que se encarcelen perros, se cobre tenencia a los burros, desaparezcan muertos, que las camas escondan nias y que una secuestradora sentenciada a 60 aos de prisin sea liberada por el mximo rgano de justicia de ste pas, ratifica una vez ms la afirmacin de Andr Bretn de los aos 30 de que Mxico es el lugar surrealista por excelencia.

Y detrs de esa consecucin de absurdos est un sistema poltico, que a todos los niveles, principalmente en el rubro de justicia, raya en la incompetencia criminal. Pero cuando se le cuestiona, aplica la mxima salinista: "Ni los veo ni los oigo".

Tal parece que mientras la violencia carcome las entraas de la sociedad, quienes gobiernan al pas sostienen un soliloquio que los separa de la realidad. La demagogia de quienes ostentan el poder poltico los sega, los ensordece: se vuelven mitmanos, sin duda.

Ese estado de inconciencia de los gobernantes, les aleja del dolor de un pueblo que es vctima del darwinismo social y la violencia como resultado de la putrefaccin poltica, generando en el seno de la sociedad seres capaces de cometer los ms terribles crmenes.

Por eso no es exagerado extrapolar a Mxico al escenario del genial dramaturgo rumano, Eugene Ionesco, cuando se piensa en un dilogo inconexo, en donde los que gobiernan pregonan una realidad de otro mundo, que no corresponde a lo que demanda la ciudadana, que es justicia y bienestar.

Por ejemplo, en el caso Florance Cazzes, que es liberada por la Corte porque no se le garantiz el debido proceso; lo que debera de haber sucedido ipso facto, fue llamar a cuentas a quien orquest la siniestra escenificacin que hizo que los magistrados de este pas deliberaran con base al derecho constitucional y resolvieran que la seora poda irse porque le haban violados sus derechos.

Pero no es as, el exsecretario de Seguridad Pblica, Genaro Garca Luna, goza de la proteccin del ahora gobernante PRI, que resguarda su impunidad a ultranza, seguramente como moneda de cambio entre el PRIAN: una caracterstica de la clase gobernante en Mxico.

Otro absurdo ionesquiano puede ser el exsecretario de Hacienda, Ernesto Cordero, quien asegur que una familia poda vivir con 6 mil pesos. Y en lugar de que Fecal lo hubiera destituido por inconsciente y por no entender algo tan elemental como secretario de Estado, lo premi con otros cargos pblicos, y peor an: hoy su partido poltico lo hace lder parlamentario en el Senado de la Repblica.

Como Garca Luna o Cordero, muchos polticos a todos los niveles de gobierno, a quienes se les ha comprobado negligencia o corrupcin, el sistema los premia y los reposiciona. Entre un sexenio y otro, las fichas de cambio poltico sostienen la gran falacia de la transicin. La realidad es que hay continuidad, slo cambian los personajes, pero las frmulas para gobernar son las mismas: corrupcin, nepotismo, clientelismo poltico, deshonestidad y criminalidad.

No hay justicia

Hay regiones del pas donde el crimen organizado est mimetizado en las comunidades; hacen obra social y sustentan la economa de familias olvidadas de las polticas pblicas, por lo que la gente venera a los criminales.

Hay crceles que tienen ms inocentes que culpables purgando sentencias totalmente injustas; que al no poder comprar la justicia, permanecen privados de su libertad. Por el contrario, quienes deberan estar en la crcel, que se les puede comprobar sus crmenes o corrupcin, si pueden comprar su inocencia, gozan de libertad e impunidad, de hecho, de fama pblica; sean clrigos, polticos, artistas, periodistas o criminales.

La realidad es que el tejido social se debilita a falta de un marco legal que garantice la justicia en los hechos. Mientras tanto, las polticas pblicas, totalmente ineficientes, generan desintegracin familiar y violencia; un mal endmico que se agudiza ante la embestida econmica que genera desempleo, delincuencia y muertes.

A este panorama, hay que agregar el papel que juegan los grandes medios de comunicacin, que han tomado partido e informan dependiendo, precisamente, del partido poltico que los patrocine. Y en medio de esa desbordante subjetividad, lo que pulula en los principales canales de televisin, en la radio concesionada y en la gran mayora de peridicos y revistas, es la banalizacin de los sucesos. No hay anlisis. Se exaltan los sentidos solamente.

La autogestin de los subalternos

El panorama actual del pas es terrible, sin duda, aunque hay experiencias que estn dando visos de que las cosas pueden cambiar. Se han creado espacios sociales de autogestin que demuestran eficacia. Hay movimientos subalternos que a travs de las redes de apoyo logran la subsistencia comunitaria, pues lo colectivo, a diferencia de lo que dictan los pragmticos neoliberales de Harvard, s funciona cuando la sociedad se une por una misma causa.

Un pueblo que ha sido sometido por un sistema corrupto, ineficiente y criminal, requiere de un cambio estructural. En la accin social, en la protesta colectiva, en la indignacin transformada en acciones, es que el pas puede avanzar. Por ello, la creacin de redes de apoyo desde lo familiar, lo gremial, escolar, sectorial; en municipios, estados y el pas entero, pueden ir transformando realidades.

La afirmacin de que un pueblo tiene el gobierno que merece hay que desmentirla: un pueblo tiene el gobierno que construye en democracia; por ello, es preciso fortalecer los procesos democrticos en todos los mbitos de convivencia humana, empezando, no necesariamente los que estn regulados por el Estado, sino los ms prximos a las personas: relaciones de pareja y el mbito familiar, para continuar con los espacios laborales, la escuela, todas las instituciones de gobierno, los medios de comunicacin y los espacios pblicos.

Es una tarea apotesica, pero que vale la pena. Debemos acostumbrarnos a la pluralidad de ideas, de opiniones y de asimilar las diferencias de otras experiencias para comprender a los dems, que nos permita avanzar en el arte de la convivencia en democracia.

A partir de esta propuesta, muchas comunidades han avanzado colectivamente en la autosustentabilidad alimentaria e intercambio de bienes y servicios que han beneficiado en la economa local. Adems, las redes comunitarias de apoyo y proteccin han sido un avance en el acceso a la justicia, el blindaje a la delincuencia y la generacin de fuentes de empleo comunitario.

Ojal que pronto el teatro ionesquiano sea solamente un espectculo de referencia cultural, no el terrorfico relato cotidiano del Mxico surrealista del nuevo siglo.

Fuente original: http://www.forumenlinea.com


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