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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2013

Jos Mart y Ernesto Che Guevara en la redencin americana de hoy

Mara del Carmen Ariet Garca
Contexto Latinoamericano


Introduccin

A 160 aos del natalicio de Jos Mart acercarnos a su ensayo Nuestra Amrica, escrito en circunstancias muy particulares dentro su prolongada estancia en los Estados Unidos e inmerso en su afn por alcanzar la independencia de Cuba, representa, sin dudas, la expresin ms ntida de un pensamiento que no solo se construye literalmente con un estilo depurado y propio, sino que es expresin, tambin, de dimensiones que sobrepasan a su poca y contextos, siempre presentes en el devenir latinoamericano y en el aliento vital y renovador con que nuestros pueblos han de luchar para conquistar y hacer realidad, como expresara Cintio Vitier, los fantasmas de la redencin americana.

Estos anlisis se inscriben dentro de un pensamiento social radical de nuestro continente, precursor junto con nuestros prceres de la independencia, de proyecciones que apuntan a defender conceptos y actuaciones que nunca se han logrado alcanzar, a pesar de una historia comn en las que sobresalen pginas gloriosas de lucha, pero que en incontables ocasiones no han podido sobrepasar ms all de sus circunstancias. Es un mrito indiscutible de Mart, el que desde la visin independentista mirara ms all y reflexionara en torno a elementos claves, para obtener lo que saba indispensable, la soberana de nuestras repblicas con un sentido diferente y donde primara la fuerza y dignidad del hombre americano, como el portador de la plena liberacin, que en su caso era definitorio del hombre mltiple y de su identidad: cultura y participacin comprometida en lo poltico y en lo social, sin dejar de considerar lo econmico dentro de esa sumatoria de factores.

En este afn por reconocer y reconocerse en el hombre americano, supo advertir no solo el crisol de sus cualidades por desarrollar, sino sobre todo el compromiso tico que deba primar en sus acciones para enfrentar el poder --que senta omnmodo--, de la nacin del norte y sus pretensiones de dominacin total en nuestras repblicas nacientes. Representa uno de los ejes esenciales de Nuestra Amrica, pero no el nico, porque su larga estancia en los Estados Unidos contribuy a una mirada abarcadora, en los que supo apreciar el impulso interior de su desarrollo econmico y cultural, pero tambin las limitaciones particulares que hacan de sus ciudadanos hombres egostas y desprovistos de gestos de hermanamiento y solidaridad, por lo que auguraba un futuro prominente pero a la vez depredador y avasallador con los ms dbiles de su entorno, los que en esos tiempos se encontraban delineando su provenir como nacin despus de las luchas por alcanzar la independencia.

Para el vecino del norte, nuestros pases eran considerados brbaros, incultos pero, para su mal, con enormes recursos materiales codiciados por ellos. Ya se sentan capaces de ejercer un dominio imperial a escala expansiva y, nada ms oportuno, que en su patio trasero. Este fenmeno de expansin imperialista y sus rasgos distintivos constituyen en el pensamiento martiano una visin superior de su poca, interpretada como proftica por algunos, pero que, si se estudia analticamente, resume la expresin de un pensamiento poltico latinoamericano que conforma las bases de una modernidad que se entronca con lo ms avanzado, coherente y actual de nuestra intelectualidad en el plano de la teora social.

De esa forma, muy sucinta, se puede resaltar la contemporaneidad intrnseca de Nuestra Amrica, al extenderse su presencia en las propuestas de cambio que se sustentan hoy en la regin, donde se incluyen ejes que van desde el compromiso por recuperar la plena identidad del hombre americano en su diversidad y tambin en su unidad, como base primaria para entender las formas y los modos propios de cmo obtener la plena independencia que fuera cercenada por la nacin del norte y por coyunturas propias. En esos espacios se ubican corrientes y tendencias en las que se cruzan posiciones ms radicales y de izquierda con las ms conservadoras, con la necesidad imperiosa de construir no solo el proyecto de nacin que cada pas debe y requiere hacer, sino esencialmente para pensar en el compromiso de un nuevo siglo y milenio que nos obliga a disear espacios superiores donde los ejes de poder poltico, la hegemona, la soberana y la plena identidad sean las fuerzas dominantes y contrastantes para enfrentar de una vez por todas al gigante de las siete leguas.

En esa escala superior, la historia reciente de Amrica Latina registra un hecho sustancial cuyo significado lleg a trascender fronteras, que no es otro que el triunfo de la Revolucin cubana en enero de 1959. Resulta muy propio de este proceso la unin de tendencias y proyecciones en las que se suman lo ms autctono de nuestro pensamiento revolucionario, donde, por supuesto, Mart alcanza un lugar cimero, definido por Fidel Castro, lder de la Revolucin, como el autor intelectual del Movimiento 26 de julio y por consiguiente del proceso radical y de total transformacin que se propona ejecutar en el proyecto de nacin a reconstruir. Es importante advertir que en el proceso cubano desarrollado en la segunda mitad del siglo XX no solo estuvieran presentes los presupuestos conceptuales martianos sino que estuvieran imbricados en ellos el pensamiento marxista dentro de su ideario, lo que en nuestro caso no signific una ruptura diacrnica, porque aun cuando Mart y su filosofa no pertenece a esa lnea de pensamiento, sus concepciones polticas y sociales se sitan en lo ms sobresaliente y actual de las aspiraciones libertarias de Cuba y Amrica y le dan un verdadero sentido a su contemporaneidad.

Dentro del pensamiento revolucionario que distingue a la Revolucin cubana, el ejercicio de una praxis poltica consecuente con el ideal martiano y marxista, postulado en momentos cumbres como en el preludio de la invasin mercenaria en abril de 1961, donde se declara el carcter socialista de la Revolucin, junto con Fidel y como parte de nuestra vanguardia revolucionaria, se distingue de modo particular el pensamiento creador y la accin prctica de Ernesto Che Guevara, expresin de esa simbiosis, al articular de forma natural el pensamiento filosfico y revolucionario de Marx y del marxismo latinoamericano con el pensamiento radical cubano, condensado en el pensamiento martiano.

El paralelismo entre Mart y el Che puede establecerse desde diferentes ngulos e incluso visiones para demostrar la verticalidad de construcciones tericas y posiciones prcticas, que aun cuando diverjan en fundamentos filosficos aparenciales o no, encuentran propsitos y similitudes que los acercan y unen. La trascendencia y contemporaneidad, adems de probar lo expresado en cuanto a su quehacer terico en funcin de una prctica revolucionaria acorde con su poca y circunstancias, se distinguen por la unidad comn en cuanto a proyeccin de cambio y de futuro, lo que otorga un sentido de universalidad a posturas y definiciones que se engarzan, en lo global, con la necesidad de una mirada transformadora y de compromiso del mundo, y en lo particular, con el renacimiento de una verdadera Amrica Nuestra.

Pudiera parecer casual o un mero ejercicio acadmico, la similitud de propsitos y lneas conceptuales en trabajos emblemticos de Mart y Che, como los ensayos Nuestra Amrica y El socialismo y el hombre en Cuba, aunque no los nicos. Se identifican procesos de bsqueda, propuestas de tesis y como solucin la lucha revolucionaria para propiciar los cambios que se interrelacionan sobre bases comunes: el hombre como portador de los cambios y sujeto activo, la tica como soporte indispensable para construir proyectos emancipatorios y de expresin popular y la identificacin de la existencia de un eje distorsionador en la regin, como lo ha sido y es los Estados Unidos.


1. El sujeto americano: emancipacin y liberacin poltica

El sujeto, esencia de una filosofa que distingue al hombre como centro de su accionar y destino, se encuentra presente en muchas corrientes de pensamiento y, fundamentalmente, en aspiraciones concretas dentro del proceso civilizatorio del hombre a travs de todos los tiempos.

Es el hombre sujeto portador u objeto subordinado de esos procesos, en dependencia de su propia evolucin, producto de violentos enfrentamientos en aras de alcanzar poderes superiores, traducidos en pensamientos que se sitan en pro o en contra de esas posiciones. En el transcurso de esas fases, la interrelacin entre sujeto y tica conforma un binomio singular, porque muchas veces no se ha sabido o querido expresar su verdadero sentido y necesidad como elementos sustanciales en el momento de percibir los cambios y las transformaciones exigidas. La usurpacin del papel sustancial que le corresponde desempear al hombre en la sociedad es limitada por poderes omnmodos, convertidos en sus representantes absolutos sin advertir que por fuerza bruta o por vas ms dctiles, sin la accin del hombre no se puede alcanzar propsito alguno.

En Mart, hombre de su tiempo y de raigambre americana, que aprehendi de las fuentes nutricias de la independencia y que vio crecer a ese hombre americano, sujeto-actor de ese proceso, muchas veces mancillado y olvidado, se encuentra presente no solo la defensa a ultranza de ese hombre, sino sobre todo el destacar su estirpe de raza, portador de una cultura autctona y de una voluntad puesta a prueba en circunstancias crueles y despiadadas, como lo fue la conquista y la colonizacin.

Para Mart, el camino hacia escalones superiores por parte de nuestros pueblos, deba centrarse en el crecimiento espiritual y cultural de ese hombre ingenuo e ignorado, enfatizando que esa obra era y es de todos, porque solo as se podr construir y alcanzar una Amrica propia. En esa razn, se erige como una necesidad imperiosa otorgar a la tica un papel rector para establecer el verdadero sentido a los pueblos que renacen de la barbarie, para que aprendan con sentido de equidad a construir naciones emancipadas y de hombres libres y plenos, defensores de sus intereses ante la depredacin de poderes forneos, como siempre lo fueron los Estados Unidos, advertido no solo por Mart, sino por el propio Bolvar y otros prceres de Nuestra Amrica.

A pesar de esas advertencias, explcitas y preclaras en Nuestra Amrica, el poder del norte se impuso con toda su fuerza despiadada, convertido en el yugo hegemnico de las repblicas americanas. As ha sido hasta el presente, aun cuando se ha avanzado y retrocedido a la vez y que ha habido hombres que, como Mart, han luchado por construir una Amrica libre y soberana.

En Cuba hemos contado con un la presencia activa de Fidel y el Che, convertidos, adems, en referente de los pueblos que han abogado por cambios profundos, portadores, el primero, de un proyecto de liberacin total para su pueblo, y el segundo, no solo parte de ese proyecto, sino tambin diseador y actor de un proyecto de cambio que abarcara la Amrica toda y donde estuvieran presentes rasgos y signos distintivos del proceso cubano, pero sin calco ni copia como expusiera Maritegui en su tiempo, con el objetivo supremo de otorgarle al hombre americano el verdadero papel que le corresponde en estos tiempos, hechos a golpe de accin y en la bsqueda de una tica superior que los conduzca por el camino de la solidaridad y la unidad como los ejes particulares capaces de nuclear el espritu latinoamericano que, como Gran Sem, reg por las naciones del continente y que conforman, a no dudar, los preceptos que distinguen a los gobiernos ms progresistas del continente.

El Che, hombre de accin y de pensamiento, comprendi plenamente la esencia humanista del marxismo y que, de forma incipiente, se construye a partir de los viajes que realizara en su juventud por el continente. La solidaridad y el espritu de compromiso con los desposedos fueron sus primeros componentes, seguido por su decisin de luchar al comprender que solo mediante esa accin directa el hombre puede alcanzar su mxima plenitud, basado sustancialmente en el principio marxista de resaltar el factor subjetivo como el actor principal de todo proceso revolucionario y dueo de su destino histrico, que para el Che no era otro que el socialismo. Como advierte ese es un proceso en extremo complejo y difcil, donde se puede contemplar desde su surgimiento al hombre nuevo que va naciendo. Su imagen no est todava acabada []. Lo importante es que los hombres van adquiriendo cada da ms conciencia de la necesidad de su incorporacin a la sociedad y, al mismo tiempo, de su importancia como motores de la misma []. El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos. [1] 

El punto de partida y su posterior evolucin transita con el propio acontecer de la Revolucin cubana. Esa mirada, en la que se vislumbra un futuro alternativo a la barbarie capitalista desde el pleno ejercicio del poder mismo, refleja una visin integradora de un nuevo tipo de sociedad a alcanzar en lo intelectual y moral y que debe pasar por la conquista gradual de la igualdad, la justicia social, la plena dignidad humana y la defensa de los derechos humanos como verdadero contenido moral de la poltica, los que representan indicadores de una validez incuestionable para los movimientos sociales de mayor o menor radicalidad.

Tanto en Mart como en el Che sobresale una tica poltica que se destaca en lo terico y en lo prctico por actuaciones y pensamientos, que colocan al sujeto como centro rector de una visin y compromiso consigo mismo y a la vez con su entorno, capaz de concientizar tanto en su accionar individual como en la toma de conciencia del accionar colectivo, en aras de superarse a s mismo para construir una proyeccin cualitativamente superior que dignifique la solidaridad y la dignidad plena del hombre y que pudiera centrarse en una tesis sustancial: La interrelacin entre pensamiento y accin representan el centro de sus acciones, expresadas en un espritu de compromiso con el sujeto como eje primordial de todo proceso de cambio que aspire a un mundo mejor y que, en sus casos, transit a lo largo de sus vidas, cuyo ciclo culmina con su entrega sin lmites, haciendo cierta el apotegma martiano de que, nadie tiene el derecho de dormir tranquilo mientras haya un hombre infeliz [2] 


2. Poder poltico: dependencia y dominacin vs independencia y soberana

Aunque parezca alejado en tiempo en cuanto a propsitos a alcanzar, cuando se estudian en Mart y el Che los temas referidos a la poltica y el poder, sobre todo los referidos a la obtencin de la independencia y la soberana como un bloque compacto de acciones para alcanzarlas, contrastantes con la dominacin y la dependencia impuesta por las polticas hegemnicas de los Estados Unidos hacia la regin, la similitud de intereses y posibles soluciones para alcanzarlas, determinan las races histricas comunes que desde las luchas por la independencia colonial espaola percibieron ambos como un hilo perceptible donde reconocernos todos.

Para Mart, quien postula como primer elemento que el problema de la independencia no era un cambio de formas, sino un cambio de espritu y donde advierte, adems, que urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la Amrica espaola la hora de declarar su segunda independencia,[3]  es lgico entender su concepcin precisa acerca del camino que deba seguir la poltica y la estrategia a seguir en nuestras naciones. Cuando define que en la poltica, lo real es lo que no se ve y que es el arte de combinar, para el bienestar creciente interior, los factores diversos u opuestos de un pas, y de salvar al pas de la enemistad abierta o la amistad codiciosa de los dems pueblos, estn presentes argumentos pensados y expuestos teniendo en cuenta su vasta experiencia y conocimiento directo de los Estados Unidos y el significado de su amenaza permanente, realizando un retrato fiel de su composicin y estructura, al haber sido criado en la esperanza de su dominacin continental; en el ansia de mercados de sus industrias pletricas y en la ocasin de imponer a naciones lejanas y a vecinos dbiles su protectorado, como caracterstica de su ambicin poltica, rapaz y atrevida.

En ello encuentra razones suficientes para mirar, desde la independencia real no alcanzada aun, el peligro de la dominacin de un pueblo que mira con codicia a los pueblos menores. Con visin ntegra precis que si dos naciones no tienen intereses comunes no pueden juntarse, porque si se juntan chocan. Quedan pendientes hoy las advertencias martianas cuando llamaba a inquirir sobre cules eran las fuerzas polticas del pas que convidaba y los intereses de los partidos y de sus hombres, adems de insistir en la necesidad de indagar e investigar a qu unin nos convocaban, porque de lo contrario hara mal a Amrica en seguirlos.

Dentro de ese contexto, algunos de los postulados expuestos por el Che en sus escritos y discursos en torno a la forma clara y precisa de abordar el tema de la soberana y cuyos ejes esenciales estaban conformados por la obtencin de la soberana poltica primero y la independencia econmica despus, representan pticas de significados y propsitos idnticos, ms all de circunstancias y coyunturas concretas que las particularizan.

La visin esclarecedora que sostuvo el Che al analizar la expansin del capitalismo y del imperialismo como su lnea central dentro de una relacin especfica de un poder poltico diseado para ello y, donde lo social y lo poltico intervienen en toda su contradiccin, por ser expresin intrnseca del imperialismo como fenmeno histrico, se conjuga con lo advertido por Mart.

La interrelacin de ambas visiones deviene paradigmtica, porque forman parte de dimensiones similares, unidas en anlisis complementarios, capaces de demostrar la validez de un pensamiento y una prctica revolucionarias que partieran de un anlisis crtico del imperialismo combinado con un involucramiento activo en lo personal, con la presencia muy propia de combinar la prctica poltica con la tica en un compromiso que los distingui en toda su trayectoria.

Con mirada actual, la expresin martiana de que lo primero en poltica es aclarar, prever y alertar a Amrica sobre el vecino rapaz y ambicioso en la batalla que se preparan a librar con el resto del mundo, se une la centralidad del Che de destacar la interrelacin entre imperialismo y revolucin, el papel de la accin humana para enfrentar el fenmeno imperialista y la profundizacin de las desigualdades , que de manera constante mina la capacidad de las naciones para actuar, porque como dijera Mart sobre serpientes, quin levanta pueblos? [4]

La batalla advertida por Mart muy a tiempo y de innegable solidez y vigencia, fue asumida en su momento por el Che dentro de un camino ms complejo y violento, que lo llevan a una lucha directa para enfrentar esa fuerza mayor que definiera en el Mensaje a la Tricontinental: Toda nuestra accin es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del gnero humano: los Estados Unidos de Norteamrica [5]  y que solo con la conjuncin de fuerzas sociales y polticas unidas se podr alcanzar un pleno proceso de liberacin humana.


3. Imperialismo y revolucin: presencia en los paradigmas emancipatorios de Amrica Latina

La historia reciente de nuestros pueblos se suma a las pginas que esclarecedoramente fueron advertidas por pensadores y revolucionarios y por pginas estremecedoras de generaciones que lucharon y luchan por hacer de nuestro continente un todo indivisible. Todava est por responder en su total dimensin la interrogante escrita por Mart en 1889, y que sintetiza nuestra fatdica historia compartida: Y han de poner sus negocios los pueblos de Amrica en manos de su nico enemigo, o de ganarle tiempo y poblarse, y unirse, y merecer definitivamente el crdito y respeto de naciones, antes de que ose demandarles la sumisin el vecino? [6] 

Es sabido que las acciones y percepciones acerca de cmo obtener caminos comunes y dignos obedecen, en ocasiones, a circunstancias y coyunturas muy particulares, de no poca importancia en cualquier anlisis que se necesite hacer para interpretar o juzgar una etapa o perodo de la historia, lo que sin dudas representa una singularidad pero tambin contribuye a una profundizacin de fenmenos que por su relieve e importancia pertenecen al todo imaginario de nuestras culturas y a los modos de abordar nuestras realidades y posibles soluciones.

Pasado los aos, hemos transitado por un bicentenario independentista, expresin de luces y sombras, pero singularmente conformado por caminos similares aunque no idnticos en sus particularidades. Se observan alternativas diversas no solo en los modos de repensar nuestra realidad, sino sobre todo en los modos de accionar con la misma, incluyendo las que por diferentes modos, circunstancias y maneras no se avienen o no corresponden a los momentos actuales. Aun cuando el binomio imperialismo-revolucin pase por gradaciones y manera de asumirlo, lo real es que se mantienen como un par indivisible aunque los tiempos obliguen a replantear su comportamiento, centrado esencialmente en los nuevos paradigmas en los que intervengan con un sentido ms participativo, de igualdad, solidaridad y pleno cambio con su pleno sentido revolucionario, si en verdad deseamos hacer realidad el precepto martiano expresado en Nuestra Amrica de: injrtese en nuestras repblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repblicas [7] 

En la raz de nuestros paradigmas, y como exigencia mayor, se erige como un monolito el llamado de Mart en ese prdica permanente por hacer de nuestras repblicas un todo indivisible para su propia defensa y desarrollo, la presencia de Bolvar: as est en el cielo de Amrica, vigilante y ceudo, sentado an en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies; as est l calzadas an las botas de campaa, porque lo que l no dej hecho, sin hacer est hoy; porque Bolvar tiene que hacer en Amrica todava [8] 

Esa voluntad de hacer est aun por conquistar porque a travs de la independencia real es que se logra el equilibrio del mundo. Ese equilibrio del mundo invocado por Mart es una sentencia vital en nuestros tiempos de nuevo siglo y nuevo milenio, cuando se habla de un mundo global, pero excluible para la mayora y que nos conmina a un anlisis reflexivo que permita acercarnos, de modo inobjetable, a lo expuesto por el Che en mltiples anlisis, cuando articul una visin transformadora revolucionaria, popular y orgnica a la vez, de lo nacional, incluyendo, adems, su carcter internacionalista y solidario.

Para el Che su teora revolucionaria del cambio social y su estrategia poltica se sustenta en el principio de alcanzar un proyecto de liberacin nacional socialista, donde se destaca el aspecto activo de la poltica en su carcter emancipatorio y liberador de la fuerza hegemnica del poder centrado en el imperialismo norteamericano. Tanto Mart como el Che pudieron analizar la esencia de los centros de poder del capitalismo, para el primero, los anlisis que en su tiempo realizara sobre esas proyecciones, expuestas en sus escritos sobre la Conferencia Monetaria efectuada en Nueva York en 1889, y para el Che sus tesis tercermundistas, sobresalen por su extraordinaria capacidad analtica y su extraordinaria visin de futuro, las que mantienen la esencia de sus fundamentos.

La dimensin terica y prctica de esas tesis del Che permiten acentuar, en los movimientos populares, la bsqueda en la revolucin de un proceso de emancipacin de los individuos como una estrategia vlida para cualquier movimiento socialista. Es por ello, que tanto en Mart como en el Che sobresalen sus orientaciones acerca de la lucha contra las desigualdades y dependencias entre las naciones, como consecuencia de la hegemona instrumentada en el mundo por poderes omnmodos, con predominio de un profundo contenido moral capaz de rescatar un pasado comn y la recuperacin histrica entre la cultura y la poltica en la obtencin de un poder global para todos, con un desarrollo que trace como objetivo el poder avanzar por un camino propio y crear un modelo integral de solidaridad y tica para todos.

En el caso de Amrica la proyeccin martiana queda como tesis pendiente a alcanzar y como gua seera para la accin : A dnde va la Amrica, y quien la junta y la gua? Sola, y como un pueblo, se levanta. Sola pelea. Vencer sola. [9] 

Notas:

[1] Ernesto Che Guevara: El socialismo y el hombre en Cuba, en revista Contexto, no. 5, Mxico, 2007, pp. 89 y 99.

[2] Jos Mart: La verdad sobre los Estados Unidos, publicado en Patria el 23 de marzo de 1894, tomado de Jos Mart. Antologa mnima, T. I, Editorial Ciencias Sociales, ICL, La Habana, p. 450. 

[3] ________: Congreso Internacional de Washington. Su historia, sus elementos y sus tendencias I, publicado en La Nacin los das 19 y 20 de diciembre de 1889, tomado de Jos Mart. Antologa mnima, ob. cit., p. 272.

[4] Ibdem, p. 333.

[5] Ernesto Che Guevara: Crear dos, tres muchos Viet Nam, es la consigna en revista Contexto, ob. cit., p. 137.

[6] Jos Mart: Congreso Internacional de Washington, ob. cit., p. 284.

[7] ________, Nuestra Amrica, publicado en El Partido Liberal el 30 de enero de 1891, tomado de Jos Mart. Antologa mnima, ob. cit., p. 311.

[8] ________, Bolvar, publicado en Patria el 28 de octubre de 1893, tomado de Jos Mart. Antologa Mnima, ob. cit., pp. 380-381.

[9] ________, Madre Amrica, discurso pronunciado el 19 de diciembre de 1889, tomado de Jos Mart. Antologa mnima, ob. cit., p. 302

Bibliografa Consultada:

Ariet Garca, Ma. del Carmen: El pensamiento poltico de Ernesto Che Guevara, Ocean Sur, Mxico, 2010.

________________________: Che Guevara: fases integradoras de su proyecto de cambio social, Ocean Sur, Mxico, 2008.

________________________: Poltica y revolucin en el Che Guevara, en revista Contexto, no. 12, Mxico, 2010, pp. 100-107.

Guevara Ernesto Che: Justicia Global. Liberacin y socialismo, Ocean Press, Melbourne, 2002.

Mart Jos: Jos Mart. Antologa mnima, T. I, ICL, La Habana, 1972.


Fuente: http://www.contextolatinoamericano.com/articulos/jose-marti-y-ernesto-che-guevara-en-la-redencion-americana-de-hoy/#



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