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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2013

La alternativa Fregoli o la debacle de Espaa

Jos Manuel Rambla
Rebelin


Encerrado en un stano, subsuelo hmedo y sin luz, frgil barrera que le separa de las alcantarillas y las ratas, un funcionario trabaja sin descanso en las catacumbas de algn edificio oficial de Madrid. Sus rdenes son claras y precisas, aunque no se sepa muy bien de dnde vienen. Pese a ello, hundido entre expedientes, fichas y fotografas, l las acata con la determinacin de un nufrago por alcanzar la orilla. Un esfuerzo exhausto porque su misin no es sencilla y el tiempo se le acaba: debe encontrar un nuevo Leopoldo Fregoli, el cmico capaz de trasformase sobre el escenario con la velocidad del rayo, encarnando los ms dispares personajes ante la mirada atnita de los espectadores incapaces de asimilar esa metamorfosis.

Y es que solo un intrprete a la altura del mtico actor italiano de los aos 20, puede sorprender y despertar a un pblico cada vez ms cansado ante esta aburrida comedia barata en que han convertido Espaa. Porque sobre el escenario poltico nacional apenas queda nada que mantenga el inters por un montaje que comenz con el tono pretendidamente pico de la transicin y que hoy los papeles de Brcenas han confirmado como un sainete insulso donde ninguno de sus personajes se sostiene en la trama.

La imagen de su galn principal, Juan Carlos I, apoyado sobre las muletas de la indiferencia es, en este sentido, elocuente. Una indiferencia haca el desasosiego de sus sbditos que ha terminado por convertir a este campechano monarca, amigo de las caceras y las nobles aventureras, en un devaluado reyezuelo shakesperiano al que solo su ambicin mantiene en pie sobre el escenario. Lo demostr cuando traicion a su padre a cambio de esa misma corona a la que ahora, mientras los cimientos de la Zarzuela se tambalean corrodos por los negocios turbios, se aferra negndose a abdicar.

En cualquier caso, pocos confan ya en que un cambio de protagonistas vaya a evitar que la presentida lluvia de tomates se precipite antes de que caiga el teln. Especialmente cuando para ello solo se cuenta con personajes secundarios de la trama, como el Prncipe Felipe, cuya mayor virtud es haberse casado con una presentadora de televisin. O Alfredo Prez Rubalcaba, tan escptico en su papel de alternativa que ni siquiera se atreve a reclamar unas nuevas elecciones al noqueado Mariano Rajoy, para no volver a pasar el mal trago de perderlas. El lder de la oposicin parece centrar sus esperanzas en la habilidad de algn guionista para dar un giro inesperado al argumento, como la escena de cama protagonizada tiempo atrs por socialistas y populares para cambiar la constitucin en beneficio de los bancos. Un requiebro amoroso, por cierto, que ambas formaciones han vuelto a ensayar estos das al impedir la presencia en el Congreso de los jueces ms crticos frente el saqueo que sufren miles de familias en forma de desahucios.

Pero a estas alturas de la representacin, con seis millones de parados y un teatro que amenaza ruina, los aburridos monlogos tecncratas o los alegatos a la concertacin nacional recitados con afectada declamacin, no parecen emocionar a un respetable pblico que cada vez se siente menos respetado. Es por eso que nuestro funcionario gris trabaja da y noche en los bajos fondos de algn ministerio. Porque encontrar un emulador de Fregoli es lo nico que podra evitar que los espectadores abandonen la sala. O, lo que es peor, que asalten furiosos las bambalinas. Un maestro del disfraz que sea capaz de crear con su habilidad transformista la ilusin de mil personajes. Alguien que pueda dar a la representacin una apariencia de cambio incesante. Sin necesidad, claro est, de que nada cambie.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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