Los dos pesos pesados de Oriente Medio, Irán y
Egipto, han tenido durante décadas unas relaciones muy atrofiadas.
Mubarak era ante sus aliados -EEUU, las monarquías del Golfo e Israel-
el bastión para frenar la influencia iraní. Tras la revolución de 1979,
Egipto dio asilo al depuesto Sha y lo despidió con funerales de estado.
El mismo año, el presidente egipcio Sadat firmó la «paz» con Israel.
Murió en atentado al año siguiente e Irán dio el nombre del autor, Jaled
Islambouli, a una calle de Teherán. Egipto apoyó a Irak durante la
guerra contra Irán. Aun hoy, las diferencias son notables: Siria, las
monarquías del Golfo, el dossier nuclear iraní... Pero desde que Morsi
es el presidente de Egipto, los históricos enemigos dan señales de una
nueva amistad.
Egipto pretende recuperar liderazgo en el mundo árabe e Irán busca
romper el aislamiento y operar un nuevo realineamiento en la región.
Egipto depende financieramente de las monarquías del Golfo, grandes
rivales de Irán, y necesitará hacer equilibrios para no perder esa
ayuda. Con todo, si los dos gigantes dejan de darse la espalda, se miran
a los ojos y cooperan, mucho cambiará, por mucho que les pese a
algunos.
Fuente original: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130207/386666/es/Cumbre-Conferencia-Islamica-Egipto-e-Iran-viejos-enemigos-que-forjan-una-nueva-amistad